26 de agosto de 2008

El Rey de los Alisos (II), Michel Tournier

Tournier, Tournier ... regresa con el tiempo. Ya citado en este blog, aquí otro pasaje de su hermoso libro El Rey de los Alisos, que por estos días devoro con los ojos:

"Cuando Rachel me abandonó, me lo tomé a la ligera. Además, aun considero esta ruptura sin gravedad, e incluso benéfica desde cierto punto de vista, porque estoy convencido de que abre la puerta a grandes cambios, a grandes cosas. Pero hay otro yo, el yo viscoso. Éste, al principio, no entendió la ruptura en lo más mínimo. Lo cierto es que nunca entiende nada de buenas a primeras. Es un yo torpe, rencoroso, humoral, siempre bañado en lágrimas y semen, pesadamente aferrado a sus hábitos, a su pasado. Le hicieron falta semanas para comprender que Rachel no volvería. Ahora lo entiende. Y llora. En el fondo de mí mismo, como una herida, llevo a este ser ingenuo y tierno, un poco sordo, un poco miope, que se deja engañar fácilmente y tarda tanto en reaccionar ante la desgracia".

La Boca, Flavia Ricci




25 de agosto de 2008

Clara, Flavia Ricci

Dijo que sí cuando hubiese tenido que decir no, dijo que no cuando hubiese tenido que decir que sí. Y entre medio de tanta velocidad eligió el silencio. Silencio. Las palabras sin voz, palabras al fin. La catarata de emociones. Emociones al/por fin. La sensación de "no te vayas, quedate", de que todo está por escribirse, del abrazo que hace que nos aturdamos de amor y todo lo demás se pierda, darnos cuenta, en resumidas cuentas, que algo nos pasa con alguien. Y mirar de reojo y querer que sea mutuo. Silencio. Siento en silencio. No digo nada en voz alta ni dejo más que tímidas pistas que tal vez hasta pasen desapercibidas. Sentirme elegida. Sentir que aunque no sepas a ciencia cierta qué me pasa, intentes acercarte. Y aunque no hayas terminado de conocerme quieras empezar a explorarme. Que elijas, que te acerques, tímido tal vez, pero seguro, de a poco tal vez, pero firme en tu propósito. Porque tantas veces tuve que decirte que sí, porque tantas fueron las que queriéndote hacer sentir seguro yo era la que no sabía que elegí el silencio, palabras sin voz. Pensarte, verte aunque no te mire, sentir tu omnipresencia en mi mundo de hoy, de antes. Sentarme a revivir ese momento en que de repente, como una catarata de sentimientos me quedé sin voz, con un nudo en la garganta, con los ojos perdidos y el temor de qué iba a pasar. Desconcertada porque el futuro te incluia, temerosa desde esa noche de perderte, feliz por haberte encontrado, vos bajaste las escaleras, yo te miré de repente y me encontré con tus ojos. Tampoco querías marcharte. Nos sentamos, uno al lado del otro. Mirando el suelo nos dijimos cosas pasajeras y yo pensaba "ojalá no te vayas". Me abrazaste, y todas las palabras se me fueron por la borda, dejé de escuchar, dejé de ver. Regresando en taxi a casa te miré con una mirada cómplice. Qué bueno fue aquello, toda esa energía. Afortunadamente, siempre está todo por escribirse. Silencio.

22 de agosto de 2008

Zapatos de hombre, Flavia Ricci

Repasando minutas de reuniones y punteos varios miré hacia el cielo, de un azul similar a mi bandera y diáfano, como estos días primaverales en este Buenos Aires cada día más bonito. Levanté la vista justo a tiempo para ver cómo él, perfecto traje y zapatos de cuero negro al mejor estilo Microcentro, se deslizaba groseramente hacia un lado y caía sin más. Me fue imposible dejar de sonreír por el desafortunado accidente y pasé a su lado intentando contenerme. De repente algo me dio en la nuca y me di vuelta al instante tocándome con una mano la parte de atrás de la cabeza y con los papeles que traía mezclados por el imprevisto.

- Perdoname
- ¿Me diste con el zapato a propósito?
- Quise tirarlo de bronca y justo te dio, perdoname
- ...
- Perdoname y dejame invitarte a un café ¿podés?


"Perfecto traje y zapatos de cuero negro" se puso de pie inmediatamente y yo me olvidé por un momento del golpe.

Todo por escribirse. Pasan siempre cosas en este Buenos Aires cada vez más bonito e imprevisiblemente seductor.

21 de agosto de 2008

No quiero ser una actriz, Flavia Ricci

Desde hace años actuaba. Pero no en el sentido de fingir (aunque a veces tb lo hacía). Ella actuaba porque todo lo llevaba sin escalas a la acción. Si algo no era realizable, no era. Y si había algo que deseaba entonces lo hacía. Hacer, hacer, hacer, se llenó de acciones y, sumadas acciones con acciones se sumió en un vertiginoso día a día lleno de risas, pasiones y euforias. Un día decidió reflexionar, pero no reflexionar para seguir actuando, sino dejar de ser actriz. Y pensó y pensó sobre dónde estaba y dónde quería estar. Y se dio cuenta que con su anteúltima relación las infidelidades ya no la divertían tanto y con la última relación definitivamente no iba a ser por ese motivo que fracasara el dúo, al menos por su parte. Dejó de actuar para pasar a seleccionar. Dejó de seleccionar para pasar a elegir. Dejó su Ferrari para pasarse a un Ford T que, aunque le fue muy incómodo al principio ahora lo conduce como la mejor (o intenta).
No quiero ser más actriz, no quiero actuar, no quiero ir de acá para allá. Quiero poder pensar, tomarme mi tiempo, reírme de que pase ¿y qué? nadie me apura.


Une liaison pornographique


Une liaison pornographique es una película de las mejores que he visto. Un hombre y una mujer adultos se conocen por un anuncio en el diario, se encuentran para tener sexo y, sin buscarlo, poco a poco se enamoran. Cada vez que la miro me digo "que no me pase, que no me pase" lo que les sucede a ellos: un día cualquiera en el bar en que siempre se encontraban uno de ellos está dispuesto a confesarle al otro lo que en verdad siente, pero el silencio, las pausas y los gestos llevan a ese otro al malentendido de que todo está por terminar. Frente a lo cual decide dar el primer paso y dejarlo él. Al otro no le queda más opción que darle la razón, cuando en realidad iba a decirle todo lo contrario.
Pausas, silencios, malosentendidos, confusiones, nohayvueltatrás. Desde mi Ford T miro el panorama y me gustaría que vos, sí, vos, tiraras la primera piedra fuera de tu corazón coraza y con tal claridad que no me quedara otra que darme por aludida. Porque tantas veces tiré la primera piedra yo que ya no sé decirte las veces que me eligieron y las veces que fueron actores sobre un escenario.
Por eso, espero, ansío, que no me pase lo que a los protagonistas de esta peli. Y ojalá sea con vos que pueda verla. Y decir que a vos y a mí lo más grave que nos ha pasado es darnos cuenta que estamos enamorados el uno del otro.

Ilusión (Marisa Monte con Julieta Venegas)

Esta canción es hermosa y a la vez me genera una sensación de impotencia importante. "Una vez yo tuve una ilusión, y no supe qué hacer" ... ahora que lo sé, espero que la vida me dé otra oportunidad.







Uma vez eu tive uma ilusão
E não soube o que fazer
Não soube o que fazer
Com ela
Não soube o que fazer
E ela se foi
Porque eu a deixei
Por que eu a deixei?
Não sei
Eu só sei que ela se foi

Mi corazón desde entonces
La llora diario
No portão
Por ella no supe que hacer
y se me fue
Porque la deje
¿Por que la deje?
No sé
Solo sé que se me fue

Sei que tudo o que eu queria
Deixei tudo o que eu queria
Porque não me deixei tentar
Vivê-la feliz

É a ilusão de que volte
O que me faça feliz
Faça viver

Por ella no supe que hacer
Y se me fue
Porque la deje
¿Por que la deje?
No sé
Solo sé que se me fue

Sei que tudo o que eu queria
Deixei tudo o que eu queria
Porque não me deixei tentar
Viver-la feliz

Sei que tudo o que eu queria
Deixei tudo o que eu queria
Porque no me dejo
Tratar de ser la feliz

Por que la deje
¿Por que la deje?
No sé
Solo sé que se me fue.

19 de agosto de 2008

La mano y la letra, Flavia Ricci

Frente a tu mano, mi letra. Frente a tu artesanía, mis libros. Frente a tus silencios, mi voz. Miro todos esos cables mientras oscurece, miro las sombras que salen de mis libros, todos esos libros, todas esas voces. La mano acude pronta a hacer, la letra en cambio a reflexionar. La mano acude sin dudarlo a la acción, la letra al pensamiento. Caminando a oscuras re-descubrí que gran parte de tu silencio escondía sabiduría. Caminando descalza por el living a oscuras con sahumerios y en puntas de pie, llegué al ventanal y salí hacia el balcón. Todo este tiempo tu mano y mi letra, pero todo este tiempo también mi mente y la tuya. Tus objetos hablan, yo no sé cómo callarlos, mis letras son torpes, tus manos poderosas. El silencio irrumpe en mis letras, las tiñe, se apropia de ellas. He intentado imaginar tu historia a partir de tus objetos y habilidades. Y una vez más, de nada ha servido mi letra. He intentado meterme en la cabeza ese mundo de gnomos, duendes y tierras lejanas, pero me parece desconocido, inalcanzable e ilegible. He intentado ser práctica y breve, pero las letras me avasallan. He intentado perder el miedo a los 220w, pero sigo siendo la misma ignorante de antes. He intentado muchas veces hacer, cuando sólo me ha salido pensar. He intentado dibujar en perspectiva, aunque no sea la tuya, pero continúan dibujándose garabatos.
En suma, he aprendido (una vez más) a descifar tu mundo de manos y objetos, de historias jamás contadas, de tesoros y fantasías. Me he dado cuenta que he sido una imbécil egoísta. No sé si vos no lo has sido también, pero desde luego que yo lo he sido. He aprendido a buscar palabras, pero sin voz. Y también sin vos, claro, porque aquellas manos ya son manos del pasado.

15 de agosto de 2008

"The Invention of Solitude", Paul Auster

¿Quién no se entera de sus falencias es más feliz que quien lo hace? ¿Es mejor no reflexionar sobre cómo somos y lo que nos pasa, dejarlo estar como si nada? ¿Podemos ser indiferentes a lo que está mal dentro de nosotros cuando sabemos que algo va mal? Esta frase me recordó a algunos hombres que ladran,que se quedan en la superficie cual hombres corcho y de los que me he alejado una y otra vez cuando la vida nos ha cruzado:

“Para un hombre que sólo considera tolerable la vida manteniéndose en la superficie de sí mismo, es natural sentirse satisfecho al ofrecer a los demás sólo su propia superficie.”

7 de agosto de 2008

Vueltas, Flavia Ricci

"y qué? encontraste algo... familiar? a veces es bueno repetir, no?", me dijo en estos días porque surgió el tema de las vueltas. Las vueltas, de atrás, de adelante, también las vueltas con gente que nos resulta familiar, o sólo con esa persona que nos resultaba familiar y ahora es un perfecto desconocido. Hace algo así como un año un hombre de estos que hoy día me resulta familiar pero antes estaba descubriendo, me enseñó que no siempre es malo o aburrido repetir. Las vueltas, me giro, para que me descubras, me giro, para que veas que te estoy viendo y aun más, mirando. Y viéndote estoy siempre, aunque no te mire, porque estás dentro. Dentro mío en este vínculo que construimos y que va más allá de todo, aunque quisiera que viniera más acá, cerca, para poder abrazarte.

Las vueltas:

vueltas que me doy cuando giro mi cara para no ver la realidad,
vueltas de 360 grados que me llevan al mismo sitio, con la misma gente, o no.
Vueltas buscadas,
vueltas deseadas,
vueltas que son regresos,
vueltas que son fracasos,
vueltas que anhelo,
vueltas que evito,
vueltas que me doy,
vueltas que simplemente doy,
vueltas como giros de 180 grados, medio giros para no volver.

En resumidas cuentas, vueltas y vueltas para dejar de dar vueltas y ojalá algún día, volver a establecer ese vínculo tan mío, tan tuyo, tan nuestro que no ha vuelto, que no me atrevo a buscar, por temor a volver sola de entre tanta vuelta.

6 de agosto de 2008

Anhelo, Flavia Ricci

Una espalda y una mano desplazándose por ahí, arriba abajo, abajo arriba. Una mano en contacto con una espalda conocida, familiar, tersa, fibrosa. Una espalda femenina con curvas, vértebras, con experiencia y tranquilidad. Una espalda que espera la noche, una mano que la recorre. Firme, joven, confiada, con fuerza. Una mano más suave que lo que ella recordaba. Y cuánto deseaba volver a sentir esa mano. Una mano masculina, una mano grande, con dedos largos. La noche avanza y ella, casi sin querer hacer ruido, se levanta. Al volver a la cama mira ese rostro que se dibuja a su lado y contra la luz de un nuevo amanecer porteño. Recuerda cuando había otro rostro que se dibujaba a su lado en otros amaneceres porteños que ella suponía infinitos pero fueron tan efímeros como muchos amores hoy día, y antes. Cierra los ojos, se mezclan las caras de todos los amaneceres porteños. Una mano masculina yace tranquila paralela a su cuerpo, toca su pierna de mujer. Y ella sonríe. Nace un nuevo día, con buenos aires, en Buenos Aires.

4 de agosto de 2008

¡Felices 5 años Zoe!, Flavia Ricci



Te miro del año pasado a éste, miro las fotos de cuando naciste, las de cuando llegamos las dos a Buenos Aires y no me creo que sobrepases con tu altura mi cintura, que me hables y pongas cada día en juego algunas de mis nociones sobre la vida. En esta hermosa etapa de tu vida que compartís conmigo comenzamos a desarrollar un lenguaje común, una mirada que todo lo atraviesa y no permite intromisiones. Te veo con ese look tan tuyo, tan desafiante, tan apasionado que me enorgullece estar cada día de mi vida a tu lado. Y me quedo simplemente mirándote, riendo o cantando. Y hacemos karaoke con una cuchara como micrófono, y me sacás a bailar y hacemos un trencito por toda la casa. Y reímos, reímos mucho y me mostrás tus dientitos en forma de pequeños cuadraditos. Y te tomo una mano, la miro y me saltan las lágrimas. Porque esa mano ya tiene fuerzas, porque esa mano aferra las mías, porque te sacás tus guantes cuando yo tengo frío, aunque sepamos las dos que no me entran, porque me traés café imaginario en tus tacitas, porque salimos a caminar, en bici o a remontar tu barrilete.
Cómo ha pasado el tiempo mi Zoe, no me creo que seas toda una niña, hermosa, jovial, que va de frente y tiene el mayor cariño que jamás me dieron. Porque sos mi cachorrita y yo toda una leona por vos. Porque todo lo demás es accesorio cuando estás a mi lado.

Felices 5 años hija mía: Zoe, la llena de vida.

3 de agosto de 2008

After Niceto Club, Flavia Ricci

Niceto Club sábado noche



Mañana de domingo: desayuno para dos con café OMA recién molido ...

1 de agosto de 2008

¿Por qué?, Flavia Ricci

Gracias J por este mensaje inesperado y refrescante que me has enviado ¿Me permite caballero? Decirle que ya me ha encontrado ... Saludos desde los buenos aires que soplan por mi Buenos Aires,

Flavia

--------------------

Hola, un alguito de melancolía me impulsó a escuchar "Dinata, dinata", busque información en la web (buscaba la letra en castellano) y te encontré.. el asuntó es: ¿Por qué yo nunca conozco gente así? Eh? Perché? un airecito fresco circuló por aquí cuando te vi. Besos, espero encontrarte.

31 de julio de 2008

Fatal, Flavia Ricci

Cada vez que quedamos, siempre te noto más alto que lo que te imaginaba. Me saludás con un abrazo que no termina de ser abrazo y yo casi choco con tu boca porque no lo espero. Y reprimo un "ja ja". Cada vez que me das la espalda, no me canso de mirarla: los hombros rectos y fuertes, marcados aun bajo el pulover en este Buenos Aires invernal. Cada vez que te miro, me dan ganas de acercarme más de lo que debo. Cada vez que hablás te cerraría la boca con un beso. Y sin embargo fallé. Y hasta hoy no me habías dicho que TE fallé. En mi remolino de visiones y alegrías, de risas y luces rojas, de sahumerios y madrugada me perdí. Me perdí de verte, me perdí de mirarte y ... todo se desvaneció de repente. Y sin embargo puedo recordar reproches porque terminamos, asombro porque no te abrazaba, un sahumerio que me ahogaba y un calor artificial que me protegía del frío de la noche. Estiraba los brazos pero algo me vencía antes de llegar a abrazarte.

Pero en estas noches de Buenos Aires, yo quiero un retruco. Yo pido, solicito que ... si me dejás .... yo no voy a dejarte. No voy a dejarte. Y crearé un ambiente de perfumes, vinos, música y luces amarillas de velas que no cesan. Y veremos nuevamente en el balcón el wallpaper de aviones que van y vienen. Y ya no habrá ensayos. Y ya no serán fallidos.

29 de julio de 2008

La leona, Flavia Ricci

Catarsis

El domingo pasado, en el silencioso Tres Arroyos miré despreocupadamente hacia la vereda de enfrente y te vi venir corriendo hacia mí con tu sonrisa de siempre y tu potencia sin igual. Mi cara de terror se dibujó en menos de 1 segundo cuando vi por el espejo retrovisor que venía un coche a toda velocidad. Vos frenaste de repente y quiso el ángel que vos tenés y con el que naciste que no cruzaras en ese mismo momento. Cómo explicarte mi sensación ...

Cada vez que estás a mi lado desaparecen tristezas, gruñidos y fracasos. Me siento omnipotente con vos, con todas las fuerzas del mundo y sabiendo que nada malo puede pasarme. Todo lo demás es accesorio frente a lo que significás para mí, "Toki".

Y cobran vida Piola, tu jirafa, Perro, tu peluche noctámbulo, Manuelita la tortuga, Lazy Town, Poco Yo, Lulú y demás juguetes de tu asombroso baúl de madera.

Desenlace

El sábado logré ver la para mí postergada Kill Bill 2. Sobre el final, Beatrix Kiddo se detiene frente a una habitación en donde jugaban su hija y el padre de la misma. No había sitio para venganzas, al menos frente a la niña, porque de los ojos de la protagonistas brotaron lágrimas y emoción. Finalmente podía ver a su hija y venía a poner las cosas en su sitio. Y al final, como dice la peli ... "la leona se ha reunido con su cachorro y todo va bien en la selva". Hace tiempo atrás comprendí la inmensidad de esta frase. En esta selva que es la vida, hay un prado enorme y verde con un Río de la Plata al lado, en donde vos jugás con tu barrilete mientras yo te veo crecer.


26 de julio de 2008

Defensa de la soltería, Flavia Ricci

En alguna noche de mis noches porteñas, hablaba con un chico que dijo llamarse Favio y dijo tener dos hijas. El sostenía con énfasis que estados civiles sólo hay dos: casado o soltero. Yo, por aquellas épocas en que acababa de estrenar mi maternidad, aun no había reparado en ese detalle.

Hace poco tiempo, me preguntaron qué era (pregunta ambigua si las hay) y entendí que se referían a mi estado civil. Dije que era soltera y que tenía una hija de 4 años llamada Zoe. Esos son los únicos detalles que me importaba dar. Y enseguida me fui lejos de aquella atmósfera y me sentí como una observadora de un juego de esos de unir con flechas, en donde quien me preguntaba "qué era" estaría haciendo toda clase de hipótesis. A ver ... madre lo uno con ... soltera: ops!!! Madre soltera!!! Horror !!! Soltera lo uno con ... profesional ... mmmm sí, sí, me cuadra. Hija con ... soltera mmmm .... Y así sucesivamente de acuerdo a la mentalidad siglo XV de quien me interpelaba.

La cuestión es que ser viuda, separada, son marcas del pasado, no son estado civil ¡¡Bien Favio!! Debo reconocer tu gran acierto. En todo caso forman parte del pasado civil. Pero yo no digo que soy estudiante de la universidad si ya tengo, como de hecho tengo, un título de grado y otro de maestría en mi haber. Y sin embargo hay gente que se esmera en "unir con flechas".

Yo, de momento, defiendo mi estado civil de soltera, como defiendo mi maternidad y mi profesión. Unir con flechas ... lo dejo para esos sistemas de enseñanza de antaño en donde las infinitas posibilidades de esta vida no tenían cabida: callate la boca: ¡¡de eso no se habla hijo!!

21 de julio de 2008

Disculpe, Hernán Figueroa Reyes

Disculpe si no entiende lo que canto,
tal vez hablamos lenguas diferentes.

Usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente,
usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente.

Usted siempre derrocha madrugadas
hablando de los cielos de otras tierras,
en cambio yo comienzo mi jornada
contento de estar bajo estas estrellas.

Disculpe si no me entiende,

Disculpe si no lo entiendo.


Usted habla por boca de otra gente y yo
y yo soy solo el eco de mi pueblo.

Disculpe si lo digo a mi manera,
usted siembra rencor y yo esperanza,
usted envidia de otro su bandera,
y yo adoro a mi celeste y blanca.

Yo soy como el hornero y me retobo,
mi patria es mi nido y la defiendo,
en cambio ustedes son como los tordos,
que quieren empollar en nido ajeno.


15 de julio de 2008

Música en mis oídos, Al-Taïr

Tenerte tan cerca se me hacía casi un desafío, así que intentaba no mirarte por temor a que quedáramos tan cerca que ya me fuese imposible resistirme. Me gusta abrirte la puerta de casa y hablar de sapos y demás bichos en el jardín de abajo. Casi no se escucha ningún ruido a la madrugada y este verano tan insopechado como haberte encontrado me resulta seductor.
Tu música, mis libros, tu filosofía, mi psicología, tus viajes, los míos, tu apertura mental, la mía.
Tenerte, tocarte, te me deshacés en mis manos y quisiera que no terminara jamás. Abrazarte, que me abraces. Mirarte una y otra vez tus brazos, tus manos, tus ojos. Mirarte y sonrojarme, sonrojarme yo, justamente. Que me hagas feliz, que me hagas reir, que me hagas pensar y tener que seguirte en tu ritmo ágil de libros y canciones, de palabras y notas.
La noche se está yendo, pero a mí no me importa, quisiera una y otra vez esta repetición de los días. Con las luces muy bajas, viendo un wallpaper de aviones por la ventana, con aromas a sahumerios y dos copas de vino y todo, todo lo demás que está por venir. Con vos. Soplan buenos aires en mi Buenos Aires ...

9 de julio de 2008

Escriba sobre mí, Al-Taïr

Esquivando compromisos, personas e inesperados ex, conocí un hombre que contaba historias. Historias de otras mujeres, de experiencias, de sabores y sinsabores, historias de nuestras miradas que no terminaban de encontrarse meses atrás. Conocí un hombre para mirar y admirar, conocí un corazón nómade como el mío, con una pasión sin límites y unas manos suaves de palpar pieles femeninas. Un hombre que salió de una noche con sahumerios, vinos y risas bajo esa luz amarillenta y suave que corre por Lomas de Núñez. Conocí un hombre con quien mirarme bañada en luces rojas de un dormitorio y enredarme en sábanas una y otra vez. Conocí a un hombre con quien bailar hasta el amanecer, que me encegueció con su luz. Conocí un hombre que me contaba historias y las iba escribiendo sobre mi piel, noche a noche y cada día. Una noche, de esas de invierno porteño, te conocí. Y qué bueno haberte descubierto, hombre de pasión sin límites. Me arrancás risas, anécdotas que no me canso de escuchar, brindis, caricias y miradas. Te miro y admiro, navegante solitario. Y me quedo prendida de esos ojos extranjeros que se han quedado aquí, en mi tierra. Soplan buenos aires en mi Buenos Aires ...

5 de julio de 2008

Amado, Vanessa da Mata



Como pode ser gostar de alguém
E esse tal alguém não ser seu
Fico desejando nós gastando o mar
Pôr-do-sol, postal, mais ninguém

Peço tanto a Deus
Para esquecer
Mas só de pedir me lembro
Minha linda flor
Meu jasmim será
Meus melhores beijos serão seus

Sinto que você é ligado a mim
Sempre que estou indo, volto atrás
Estou entregue a ponto de estar sempre só
Esperando um sim ou nunca mais

É tanta graça lá fora passa
O tempo sem você
Mas pode sim
Ser sim amado e tudo acontecer

Sinto absoluto o dom de existir,
Não há solidão, nem pena
Nessa doação, milagres do amor
Sinto uma extensão divina

É tanta graça lá fora passa
O tempo sem você
Mas pode sim
Ser sim amado e tudo acontecer
Quero dançar com você
Dançar com você
Quero dançar com você
Dançar com você

4 de julio de 2008

El presente, Julieta Venegas

A veces, muchas veces, estos hombres que ladran nos hacen felices, nos hacen reír, soñar, viajar ida y vuelta a donde queramos .... Bicis por el Río de la Plata, caramelos, sonrisas de Zoe y cuánto, cuánto has crecido nena !!! El Presente ... valorar lo que tenemos y luchar por lo que queremos. Para ustedes !

Ver video acá

El mensaje, Al-Taïr

Salió disparada de su casa con esa neblina invernal porteña. No iba a ir a cualquier librería, sino a esas de Corrientes y aledaños que tienen el encanto añadido de poder tomarse un buen café. Después de un paseo por su ciudad adoptiva se bajó cerca del Obelisco y comenzó a subir por la calle que nunca duerme. Entró en una librería y se detuvo frente al estante de las novedades ¿Cuál de todos era el indicado? ¿Cómo dar en el blanco? ¿Entendería su mensaje? Se quedó perpleja pensando ... y salió a despejarse a la calle.


Al cabo de unas cuadras de una ensimismada caminata se detuvo frente a un quiosco color verde, tomó un plano de Buenos Aires y lo compró. Se metió en El Gato Negro, pidió un café con crema en jarrito, abrió el mapa y sonrió. Marcó para él un punto exacto en donde ella vivía. Plegó el mapa y lo preparó para enviarlo por correo.

El mensaje estaba claro. Ahora comenzaba la espera. Y algunas esperas no gustan de Internet. Ella quería que entendiera de una vez.

28 de junio de 2008

Fa vint anys que tinc vint anys, Joan Manuel Serrat

Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.

I encara em sento capaç
de cantar si un altre canta.
Avui que encara tinc veu
i encara puc creure en déus...

Vull cantar a les pedres, la terra, l'aigua,
el blat i el camí que vaig trepitjant.
A la nit, al cel, a aquest mar tan nostre,
i al vent que al matí ve a besar-me el rostre.

Vull alçar la veu,
per una tempesta,
per un raig de sol,
o pel rossinyol
que ha de cantar al vespre.

Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.

Fa vint anys que tinc vint anys.
i el cor, encara, s'embala,
per un moment d'estimar,
o en veure un infant plorar...

Vull cantar l'amor. Al primer. Al darrer.
Al que et fa patir. Al que vius un dia.
Vull plorar amb aquells que es troben tots sols
i sense cap amor van passant pel món.

Vull alçar la veu,
per cantar als homes
que han nascut dempeus,
que viuen dempeus,
i que dempeus moren.

Vull i vull i vull cantar
avui que encara tinc veu.
Qui sap si podré demà.

Fa vint anys que tinc vint anys.
Vint anys i encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang...

26 de junio de 2008

La felicidad, Flavia Ricci

Buscando una canción de la cantante italiana Carmen Consoli di con la última parte de una de mis pelis preferidas, que vi en enero de 2006 en Necochea, L'ultimo bacio. En esa última parte, un hombre que rondaba los 30 y pasaba por esas etapas de "quiero estar con ella pero no sé muy bien qué quiero" hacía una reflexión acerca de lo que para él era finalmente la felicidad. Aquí va ... Porque después de los 30, sólo cabe el buen gusto.


23 de junio de 2008

Fundamental, Al-Taïr

Llegados a un punto de alcohol en la madrugada palermitana de la primera noche de invierno, continué hablando con la soltura que te permiten varias copas. Me miraba primero sonriente, luego atónito y por último molesto. Juro que me quería acostar con él (otra vez). Pero fue su machismo el que provocó mi feminismo. Y sabía qué palabras decirle para que la cama quedara cada vez más lejos de mis posibilidades. Juro que quería pasar nuevamente la noche con él. O tal vez me atrajo la posibilidad. La noche, los rostros, la música, Buenos Aires. Traspasé la línea de llegada y corrí una vuelta más, para que no quedaran dudas. La cama, a estas alturas, era tan sólo un sueño. Juro que hubiese querido ser tu sumisa damita de porcelana. A veces no controlo, lo siento, y tengo ganas de besarte porque sí. A veces, entre tu conservadurismo y mi cararrotez entreveo una línea. Vos de un lado, yo del otro. Y creéme, prefiero atraerte a mi lado que dejarme llevar hacia esas ideas de cartón y represión. Me fui a la cama sola, pero la próxima no te dejo, si me dejás ....

Hombres que Ladran se lava la cara, Al-Taïr

Hoy le di una lavada de cara a mi querido Hombres que Ladran. Así que a partir de ahora quienes suelan andar por aquí y hasta yo misma deberemos acomodarnos al nuevo look. Más claro, más llano ... en línea con lo que he ido viviendo desde abril de este año: what you see is what you get :-)

Sean bienvenidos abordo de este mismo barco, con nuevos colores y la misma cálida madera de siempre.

7 de junio de 2008

The truth, Si*Se

Aaaaaaaaayyyyyyyyyyyy .... darse cuenta, darse cuenta !!!! How does it feel to be left behind?

Flavia

..........................

Tell me the truth and I'll tell you lies, oh-oh-ohhh
Don't be confused by my big disguise, oh-oh-oh

'Cause I walk away
While you will just stay
In love

Tell me the truth and I'll tell you lies
Don't be surprised when you realize, oh-oh-oh

That I never meant to stay
And you made a big mistake
To fall

Tell me the truth, I won't tell you lies
How does it feel to be left behind? oh-oh-oh

'Cause I wouldn't walk away
If you were to change your ways
My love

31 de mayo de 2008

La extraña, Sándor Márai

Dos fragmentos de Sándor Márai ...

1.- Durante meses vivió pacientemente en habitaciones desconocidas, con una mujer desconocida, con el patético disfraz de un hombre maduro enamorado, en un entorno difícil de definir, esperando una señal.

2.- Comenzó a comprender que la felicidad no podía considerarse una propiedad privada que uno adquiere un día, como una herencia, y luego ya sólo tiene que cuidarla y evitar que se la roben o que pierda valor. La felicidad había que descubrirla cada media hora, cada minuto, se manifestaba de forma impredecible, y en términos generales era más agotadora e irritante que agradable y tranquilizadora.

30 de mayo de 2008

Encender una hoguera, Jack London

Con este frío polar que llegó a Buenos Aires esta semana, recordé al genial Jack London y sus incomparables descripciones del frío y la dureza de la vida en la cotidianeidad. Aquí va ... disfrútenlo al calor de un buen café, o de un abrazo, o de ambos:




Acababa de amanecer un día gris y frío, enormemente gris y frío, cuando el hombre abandonó la ruta principal del Yukón y trepó el alto terraplén por donde un sendero apenas visible y escasamente transitado se abría hacia el este entre bosques de gruesos abetos. La ladera era muy pronunciada, y al llegar a la cumbre el hombre se detuvo a cobrar aliento, disculpándose a sí mismo el descanso con el pretexto de mirar su reloj. Eran las nueve en punto. Aunque no había en el cielo una sola nube, no se veía el sol ni se vislumbraba siquiera su destello. Era un día despejado y, sin embargo, cubría la superficie de las cosas una especie de manto intangible, una melancolía sutil que oscurecía el ambiente, y se debía a la ausencia de sol. El hecho no le preocupaba. Estaba hecho a la ausencia de sol. Habían pasado ya muchos días desde que lo había visto por última vez, y sabía que habían de pasar muchos más antes de que su órbita alentadora asomara fugazmente por el horizonte para ocultarse prontamente a su vista en dirección al sur.

Leer completo en:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/london/encender.htm

29 de mayo de 2008

Hombres !, Al-Taïr

Hombres, hombres, hombres ... levanto la vista, chequeo mis mails, y ahí están. El mundo es mucho, muchísimo más bonito con ustedes, seres tan inentendibles que parecen de laboratorio a veces. Hombres, esos que me roban millones de sonrisas, que tienen un pragmatismo innato y una fuerza descomunal. Los miro, me maravillo, con estas tres décadas encima cuánto he aprendido con y de ustedes, mis hombres que ladran. Voy aprendiendo más, día a día, más y más. Y cuando quieren, ese encanto que cada uno de ustedes tiene, por ser hombre, por ser masculino, me sigue maravillando y pareciendo único. Abro los brazos, sonrío, allí están .... y muchas veces ya no ladran, qué bien.

Más que +5, Al-Taïr



Guerrero,

Cuántos recuerdos, sí. En aquellas épocas yo andaba entre hombres que ladran, vos eras uno de ellos, de esos que ladraban cuando una cabalgaba. Mensaje de Guerrero !!! Y en.medi@ se alborotaba. Formaste parte de la "moderación invisible", que le llamo yo, y esos lazos se fueron haciendo cada vez visibles. Últimamente, querido Guerrero, he encontrado señales de que ustedes a veces no ladran, aunque nosotras gruñamos. Por aquellas "guerras" online y por las del día a día y cara a cara, qué bueno es encontrarte caballero. Caballero Guerrero, sea siempre bienvenido por aquí ....

------------------------

Alejandro ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El Making of de +5 en Internet, Flavia Ricci":

Flavia,

Que recuerdo el making of de +5!!!
Me acuerdo que lo leí hace ya siete años y que me encato el relato de Karma, que me hubiera encantado estar ahí, poder compartir todo lo vivido.
Nada, es que por ese entonces si me hubiera subido a un avión, como recuerdo que me sugerias, como hubiera cambiado nuestras vidas, bah por lo menos la mia.
Fla, siempre te veo en los contactos del gmail y no me olvido de vos, de tu recuerdo...
Recien mi mujer me pregunto: me estas siendo infiel por internet ???
Y no, pero como me hubiera gustado en otra época...
Nada, gracias por este recuerdo y apesar de que cuando hablamos no te deje una buena impresión, me gusta tenerte como una referencia algo familiar por ahí dando vuelta.
Nos vemos...
Guerrero
(Cómo solía firmar)
Me acuerdo que en en.media casi siempre te llevaba la contra para poder intercambiar unas palabras contigo... jaja



Publicado por Alejandro para Hombres que ladran a las 28 mayo, 2008

28 de mayo de 2008

Otoño porteño, Al-Taïr



Me tienta, este frío polar que azota narices y ojos.
Me tienta, este otoño devenido invierno que arremete sin frenos.
Me tienta, mirar desde mi ventana cómo llegás a casa.
Me tienta, prepararme un café OMA con sahumerios y luces bajas.
Me tienta, los dos sentados en la alfombra mirando una peli.
Me tienta, brindar con vino tinto y empanadas argentinas picantes.
Me tienta, que llegue el viernes por la noche y la hora precisa en que te preciso.
Me tienta, bufandas, guantes y gorros en el perchero junto a la puerta.
Me tienta, ver madera por todos lados.
Me tienta, poner música francesa que ambos compartimos.
Me tienta, la noche por delante, el frío cada vez más atroz.
Me tienta, me tienta y quiero abrazarte y que me abraces.

Las luces comienzan a encenderse en Buenos Aires, por mi ventana y con un humeante espresso te veo llegar y saludarme sonriente.

Soplan buenos aires en mi Buenos Aires ....

27 de mayo de 2008

Una confusión cotidiana, Franz Kafka

Un incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que cerrar un negocio con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, pone diez minutos en ir y diez en volver, y se jacta en su casa de esa velocidad. Al otro día vuelve a H, esta vez para cerrar el negocio. Como probablemente eso le exigirá muchas horas, A sale muy temprano. Aunque las circunstancias (al menos en opinión de A) son precisamente las de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Llega al atardecer, rendido. Le comunican que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado en el camino. Le aconsejan que espere. A, sin embargo, impaciente por el negocio, se va inmediatamente y vuelve a su casa.

Esta vez, sin poner mayor atención, hace el viaje en un momento. En su casa le dicen que B llegó muy temprano, inmediatamente después de la salida de A, y que hasta se cruzó con A en el umbral y quiso recordarle el negocio, pero que A le respondió que no tenía tiempo y que debía salir en seguida.

A pesar de esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Y ya había preguntado muchas veces si no había regresado aún, pero seguía esperándolo siempre en el cuarto de A. Feliz de hablar con B y de explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar tropieza, se tuerce un tendón y a punto de perder el sentido, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B —tal vez muy lejos ya, tal vez a su lado— que baja la escalera furioso y que se pierde para siempre.

26 de mayo de 2008

Cartas a un joven poeta, Rainer María Rilke

Querido amigo: ¿Usted no ve que todo es un comienzo? Y comenzar, en sí, es siempre tan hermoso. Deje que la vida le acontezca. Créame: la vida tiene razón en todos los casos.

21 de mayo de 2008

Je ne songeais pas à Rose, Víctor Hugo

Para todos aquellos que se dan cuenta tarde (gracias Silvia!!!)


Je ne songeais pas à Rose ;
Rose au bois vint avec moi ;
Nous parlions de quelque chose,
Mais je ne sais plus de quoi.

J'étais froid comme les marbres ;
Je marchais à pas distraits ;
Je parlais des fleurs, des arbres
Son oeil semblait dire: " Après ? "

La rosée offrait ses perles,
Le taillis ses parasols ;
J'allais ; j'écoutais les merles,
Et Rose les rossignols.

Moi, seize ans, et l'air morose ;
Elle, vingt ; ses yeux brillaient.
Les rossignols chantaient Rose
Et les merles me sifflaient.

Rose, droite sur ses hanches,
Leva son beau bras tremblant
Pour prendre une mûre aux branches
Je ne vis pas son bras blanc.

Une eau courait, fraîche et creuse,
Sur les mousses de velours ;
Et la nature amoureuse
Dormait dans les grands bois sourds.

Rose défit sa chaussure,
Et mit, d'un air ingénu,
Son petit pied dans l'eau pure
Je ne vis pas son pied nu.

Je ne savais que lui dire ;
Je la suivais dans le bois,
La voyant parfois sourire
Et soupirer quelquefois.

Je ne vis qu'elle était belle
Qu'en sortant des grands bois sourds.
" Soit ; n'y pensons plus ! " dit-elle.
Depuis, j'y pense toujours.

El Making of de +5 en Internet, Al-Taïr



Una amiga me ha hecho un regalo, por aquellas épocas en que vivía en Barcelona, entre los hombres que ladran y tenía 24 años, dije algunas cosas que quedaron publicadas por aquí. Vaya !!! Tiempo de volver a las raíces .... ¡Gracias Karmita! Hombres que ladran ... mujeres que piensan:

http://www.lafh.info/staticViewPage.php?cat_ID=256"

16 de mayo de 2008

Festejemos que la vida nos cruzó, Al-Taïr

En esta vida voy recuperando raíces y viejas amistades. Acordate lo que decíamos de más jóvenes en la universidad. Cuántas veces me viste bailando allá arriba, te cruzaste conmigo en el bar de la Facu o nos fuimos discutiendo sobre el Che, que sabés que jamás me gustó? Cuántas nos abrazamos borrachos, cuántas nos vimos en discotecas, cuántas veces estuviste en mi casa o yo en la tuya? Cuántas me dijiste "vos no cambiás más"? Mirame aquí, en mi Buenos Aires, con vos compartiendo una tarde de amigos con cosas a cuestas. Yo con mi sonrisa habitual, vos esperando que te dé cabida para usar tu frase de siempre. En esta vida voy recuperando raíces y viejas amistades. No te vayas, quedate en Buenos Aires. Es mágico poder enumerar cuántos años pasaron y seguir mirándonos a la cara porque nos entendemos perfectamente.

Cruzó la línea de llegada ... (II)

Guapo tú, Al-Taïr

Gracias. Por tus ojos puestos en mí aquella noche, por acompañarme, por ser un compañero, por hacerme reír y quedarte allí, conmigo. Con esos pequeños detalles que indudablemente vienen de lejos y de hace tiempo. De tu Barcelona y de tus años. Gracias por todas esas veces de "guapa" y yo riendo. Gracias por los ánimos, gracias. Aquella noche sabía que estabas siguiéndome con la mirada, pero por respeto a nuestra amistad y en honor a mi supuesta madurez como persona, no fui capaz de voltearme hasta no haber recorrido unos cuantos metros. Justo cuando llegaba a casa y sin darte tiempo de salir del coche y venir a besarme. Guapo.

Trece, Al-Taïr

Hola ¿cómo estás? No lo puedo creer, tanto tiempo. Pasaron años, cuántos? Trece ya? Uf ! Y qué has hecho? Una hija de casi 5 años !!!??? Vaya !

Me tomó 13 años llegar a tomar un café con vos sin sentir que íbamos a destiempo. Vos con todo planeado, yo sin saber ni qué iba a hacer mañana más que ir a divertirme. Trece años que si alguien me hubiese preguntado, hubiese pensado que iban a pasar y jamás iba a volver a verte. Trece años tras los cuales ahora sí podemos caminar por Buenos Aires y me permito ver con toda mi atención tu sonrisa inborrable y eterna. Tus ojos color azul profundo. Tu paz interior. Trece años, corrientes arriba y abajo. Trece años en donde corrí y corrí por tierra, vos por mar. Trece años, marino. Trece años en donde ahora todo aquello quedó atrás. Trece años en donde volvemos a vernos en nuestro Buenos Aires. Trece años llenos de corrientes de ida, de ida, de ida ... Pero con esta vida que es un boomerang, y me da la oportunidad de volver a verte e invitarte un café.

En la vida todo llega .... y esta etapa es una de las mejores de la mía, por eso quiero compartirla con vos.

Cruzó la línea de llegada ... (I)

El innombrable, Samuel Beckett

¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante.

13 de mayo de 2008

Wish list, Al-Taïr

Te quiero lleno de vida
Te quiero apasionado
Te quiero con libros a cuestas
Te quiero con noches eternas
Te quiero con pasados y mujeres
Te quiero inocente y astuto
Te quiero sensible
Te quiero sencillo
Te quiero inteligente
Te quiero sin cuestiones de género
Te quiero apasionado
Te quiero sexual
Te quiero responsable
Te quiero sonriente
Te quiero viajero
Te quiero inquieto
Te quiero tranquilo
Te quiero divertido
Te quiero compañero
Te quiero luchador
Te quiero romántico
Te quiero soñador
Te quiero desafiante
Te quiero comprensivo
Te quiero generoso



Esta es mi wish list. Pero lo cierto, es que muchas veces se queda en "wish". Por eso ahora floto en un lago de tranquilidad, de felicidad, de paz y armonía interiores. Que me permiten volver a ser yo, a disfrutar de mis no-compromisos, de mi libertad. Te quiero luchador, no vencido de antemano. ¿En dónde estás?

12 de mayo de 2008

Dinata, Dinata. Eleftheria Arvanitaki

Como caminar en Grecia, con los sabores mediterráneos de allí, los olivos, la miel, las nueces y frutos secos, el mar volcánico de Santorini, tu mundo, todo tu inmenso mundo ....


Apariciones, Al-Taïr

Atendí mi celular pensando que eras vos. Porque había pensado todo el día en vos, en tus ojos atentos, firmes, como en segundo plano. Y la voz se te parecía, o quise que se pareciera. En todo caso, después de "tu" hola comencé a hablar como si fueses vos de aviones y de cómo habías llegado. El otro, pensaría que yo deliraba, me siguió la charla hasta que después de unos minutos logré darme cuenta con quién estaba hablando (y no tiene importancia aquí): no eras vos.
¿Cómo empezar? Con una pregunta. ¿Cómo seguir? Dejando todo lo que pasó atrás, como siempre. ¿Cómo esperar? Esperándote cada día, esperando un mail tuyo.
Tu mano firme tomó la mía esa noche. Por suerte no había casi luz, porque me sonrojé, me puse nerviosa, la dejé como inerte. Y eso, mi querido nacional-internacional tiene una sola explicación: no pasás desapercibido.
No sé qué hizo Alejandro Magno para que lo admiraras, yo te lancé un Claus Kinski. No me mires tan intensamente .... me pierdo en tus ojos azules de Mediterráneo y viajo a Grecia ida y vuelta con vos, mi querido marinero. La vida .... esa bendición de cada día. Buenos Aires tiene más y mejores aires, ahora que estás por aquí. Festejemos que la vida nos cruzó. Y volvé pronto ... un mes, dicen, no es nada. Yo guardo tus sms y cuando los leo me parece mentira que hayas estado aquí, y tu mano aquí. Y nada .... vos y yo aquí, ahora. Dinata, dinata ...

6 de mayo de 2008

Lo siento, Al-Taïr

Lo siento, dejarte
Lo siento, indiferente
Lo siento, borrarte
Lo siento, perderme
Lo siento, te veo
Lo siento, estás dentro
Lo siento, te siento
Lo siento, te quiero

28 de abril de 2008

Incredible, Madonna

Just one of those things
When everything goes incredible
And all is beautiful
(Can't get my head around, I need to think about it) (x2)
And one of those things
That used to get you down
Now have no effect at all
Cause life is beautiful
(Can't get my head around it, I need to think about it) (x2)

Remembering the very first time
You caught that some ones' specials eye
And all of your care dropped
And all of the world just stopped

(I hope) I want to go back to then
Got to figure out how, got to remember when
I felt it, it thrilled me
I want it, to fill me

Just one of those things
When everything goes incredible
And all is beautiful
(Can't get my head around, I need to think about it) (x2)
And one of those things
That used to get you down
Now have no effect at all
Cause life is beautiful
(Can't get my head around it, I need to think about it) (x2)

You don't know what you got 'til it's gone
And everything in life just goes wrong
Feels like nobody's listening
And something is missing

(I hope) I want to go back to then
Got to figure out how, got to remember when
I felt it, it thrilled me
I want it, to fill me

Just one of those things
When everything goes incredible
And all is beautiful
(Can't get my head around, I need to think about it) (x2)
And one of those things
That used to get you down
Now have no effect at all
Cause life is beautiful
(Can't get my head around it, I need to think about it) (x2)

I remember when
You were the one
You were my friend
You gave me life
You were the sun
You taught me things
I didn't run
I fell to my knees
I didn't know why
I started to breathe
I wanted to cry
I need a reminder
So I can relate
I need to go back there
Before it's too late

It's time to get your hands up
It's time to get your body groving (x4)

Just one of those things
When everything goes incredible
And all is beautiful
(Can't get my head around, I need to think about it) (x2)
And one of those things
That used to get you down
Now have no effect at all
Cause life is beautiful
(Can't get my head around it, I need to think about it) (x2)

Incredible
Let's finish what we started
Incredible
You're welcome to my party

I don't want this to end
I am missing my best friend
It was incredible
There is no reason
(Sex with you is...)

Incredible
(Hey girl)
Just finish what we started
(Let's finish where we started girl)
Incredible
(Hey girl)
You're welcome to my party
(I'm coming to your party girl)
Don't want this thing to end
I'm missing my best friend
Yes it was incredible
There's no reason to pretend
Incredible

It's time to get your body groving
It's time to get your hands up (continuing in the background)

It's incredible, unbelievable
It's incredible, unachievable
It's incredible, metaphysical
It's incredible

(Sex with you is...)

Incredible
Let's finish what we started
Incredible
You're welcome to my party
(I'm coming to your party) (x2)

Incredible
(Hey girl)
Just finish what we started
(Let's finish where we started girl)
Incredible
(Hey girl)

(Hey girl, let's finish where we started, hey girl)

27 de abril de 2008

Desde que te perdí, Kevin Johansen

Levantarme y disfrutar nueva y plenamente de mi vida. Volver a comprar el periódico cada domingo por la mañana, tomar un café colombiano sin presiones ni apuros. Almorzar y cenar tranquilamente. Retomar la confianza, sonreir porque sí, salir, volver y desear. Brindarme. Oler el aroma a tierra mojada por la lluvia y sentirme viva. Esperar que este otoño traiga lluvias, cafés humeantes, películas francesas e italianas y compañías interesantes. Leer mucho y variado. Rodearme de buenas vibras. Y dejar atrás lo que debe dejarse atrás, sin convertir el pasado en rencor, sino en experiencia. Vivir, vivir, vivir ....

15 de abril de 2008

Cómo ser buenos, Nick Hornby

David le interrumpe antes de que Stephen tenga oportunidad de enumerar todos los problemas que tenemos.

- Katie y yo hemos hablado de ello. Estamos intentando solucionarlo.

No puedo sino amar a David en este momento. Conserva la calma cuando tiene todo el derecho del mundo a estar furioso contra todo y contra todos, y en consecuencia siento, por primera vez en mucho tiempo, que somos algo unitario, una pareja, un matrimonio, y que el matrimonio es, pese a todo, algo a lo que todo el mundo debería aspirar. En este preciso momento me siento feliz de pertenecer a un matrimonio, de ser dos contra uno, de aunar esfuerzos con mi pareja en contra de ese extraño peligroso y destructivo con quien da la casualidad de que yo he tenido sexo. La alternativa es la anarquía a tres bandas, y me siento demasiado asustada y demasiado cansada para eso.

7 de abril de 2008

Viejo con arbol, Roberto Fontanarrosa

A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí, debajo del árbol, siguiéndolos a ellos.Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.
—Ojo con la vía alertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.

—No pasan trenes, casi tranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.

—¿No vino la hinchada? ya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejo. ¿No vino la barra brava?Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores.

Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.

—La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá bromeó alguno.

—Por ahí es amigo del referí —dijo otro.

Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.

Y ahí, debajo del árbol, fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha —casi a desgano, aprovechando para desperezarse— cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referíí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.

El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción

.—¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? —medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso.

El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.—No sonrió.

Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatado.

Música dijo después, mirándolo de nuevo.Algún tanguito? —probó el Soda.

—Un concierto.

Hay un buen programa de música clásica a esta hora.

El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los muchachos y la cosa venía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.—Pero le gusta el fútbol —le dijo—. Por lo que veo.

El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.—Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte —dictaminó después—. Muy emparentado.

El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.—Mire usted nuestro arquero —efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra—. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales —se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba—. Bueno... Eso, eso es la escultura...

El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.

—Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Siena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura.

Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.

—Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza...

El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.

—Y escuche usted, escuche usted... —lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido—... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música...

El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.

—Y vea usted a ese delantero... —señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado—... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro

.El Soda se tomó la cabeza.

—¿Qué cobró? —balbuceó indignado.—¿Cobró penal? —abrió los ojos el viejo, incrédulo.

Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha—.

¿Qué cobrás? —gritó después, desaforado—. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?

El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.

—...¿Y eso? —se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.

—Y eso... —vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra—...Eso es el fútbol.

2 de abril de 2008

Basta, mi amor. Al-Taïr

Caminaban por Buenos Aires mirándose uno al otro. Seguros de ser inmunes a las trampas del amor, aunque por momentos sentían que el otro se les escapaba y era irrecuperable. Ella lo observaba a su lado, él sonreía (pero no estaba ahí, en realidad). Entonces, llegaba esa turbación que detestaba: sentía que él se alejaba cada vez más, que volvía a hacer lo que la lastimaba. Ella ahogaba su impotencia mirando hacia otro lado con una angustia infinita. Se preguntaba qué había sido de aquel hombre que la había enamorado, ese al cual le importaba la relación.

Miranda volvía a caminar sobre la cornisa del amor, tan insegura como antes. Le extendía la mano, pero él estaba en otro mundo y ella lo sabía tan alejado que se resignaba, no quería hacer nada.

A la noche se perdía entre la multitud, sola y vacía hasta el hastío. Buscaba un hombre para abandonarse entre sus brazos y besos vacíos que después no iba a recordar. Hombres de utilería, que se rompen ante el menor descuido y desaparecen sin más. Caminaba hacia ningún lugar, cavilando. Ignacio estaba siempre presente en sus días, a pesar de todo.

A la mañana siguiente, cuando toda esa avalancha de incertidumbre había quedado atrás y lo veía durmiendo a su lado en la habitación, lo despertaba con los más tiernos besos. Pero sabía -tal vez ambos sabían- que era tarde: el respeto se había ido para siempre.

Se duchaban juntos después de hacer lo que hacen todas las parejas, se amen o no, y desayunaban en el comedor. Se despedían en la puerta del edificio de ella y cada uno a su oficina en su auto.

Cuando se reencontraban, salían a cenar afuera y se abrazaban y besaban en todo momento, como si de esa manera pudieran borrar las dudas del día y asegurar la pasión en la cama de plaza y media, que no estaba preparada para una pareja, que nunca iba a ser matrimonial por acuerdo entre ambos.

Luego caminaban de la mano hasta la casa de alguno de los dos. Ella lo miraba extrañada y él sólo sonreía, disperso del mundo y de todo. Entonces Miranda se desesperaba, recordaba cómo una y otra vez tendría que resignarse a perderlo y la sola idea le resultaba insoportable. Él estaba y no estaba, se esfumaba de su lado sin previo aviso. Ignacio estaba allí, pero su mente había evadido la presencia de Miranda una vez más. Se soltaron sus manos, ella temblaba y él sólo atinaba a mirarla despreocupado, sin la menor atención.

Y Miranda extendía por última vez una mano imaginaria tratando de alcanzarlo, y se daba cuenta de que él no estaba ahí, que otra vez no estaba. Y la sombra de Ignacio se apartaba, la sombra que era él mismo cuando estaban juntos. Y se llevaba consigo todo, la despojaba de todo su amor. Miranda corría tras él, pero no podía alcanzarlo. Ignacio no sólo era más rápido, sino que nunca miraba hacia atrás, no era su estilo.

Entonces ella se detenía de repente en medio del camino, aun con la mano extendida, rogándole que estuviera con ella otra vez, como al principio. Pero él no (la) escuchaba, como siempre.

En esos momentos Miranda sentía un dolor fuerte y persistente en el pecho, que se extendía luego a todo su cuerpo. Dolía, como duele la indiferencia de alguien junto a quien un día se soñó. Como sólo lo saben aquellos a quienes se les ha quitado la ilusión con falsas promesas, con basuras verbales. Una mezcla de vacío e indignación se apoderó de ella. Miranda hizo a un lado todo, borró sus recuerdos con Ignacio de una vez y para siempre. Se levantó, no era nada, había que olvidar(lo).

Comprendió que ya era tarde, como cuando caminaban por Buenos Aires abrazados, como siempre lo había sido para los dos. Entonces volvió a conducir en su auto hasta Ezeiza, y volvió a pensar en emigrar para siempre del país. Volvió a pensar en ese avión surcando el cielo que no llegaba nunca, y que era tan necesario. Volvió a extender sus brazos como si volara ella también, lejos de Buenos Aires. Y entonces se olvidó de Ignacio de una vez, y se le escapó una sonrisa repentina, indómita.

Alguien la sacudió muy suavemente en ese momento, era él. Abrió los ojos y ambos estaban tomando el sol en una playa de Mykonos. Ella sonrió, esta vez de verdad. Volvió a la realidad abruptamente. Él se había incorporado a su lado, sabía que Miranda tenía esos recurrentes pensamientos.

Nunca iban a entenderse. Él seguía alejándose, tal como lo veía ella en sus sueños, esos que a él le parecían sueños sin importancia. De manera que la rueda comenzaba a girar, él estaba muy preocupado en sí mismo como para pensar una solución conjunta. Y Miranda sabía que estar juntos no era estar cerca y viceversa. Lo que para Ignacio era filosofía, para ella era lo esencial.

se incorporó, mientras él miraba a una adolescente que paseaba con sensualidad por allí. Ignacio amaba a Miranda con locura -ella creía saberlo, al menos por momentos-, pero no era sólo eso lo que buscaba. Ignacio ya no le demostraba que la amaba, ni tampoco se lo decía.

Estaban y no estaban, decían amarse pero las dudas quedaban siempre expuestas ante la menor discusión. Tarde, muy tarde para recuperar el respeto. Más tarde aun para que Miranda se quedara con él. Pero seguramente eso lo tenía sin cuidado. Parecía tan preocupado por él que ya no importaba rescatar nada de todo lo que los había unido alguna vez.

Siempre era lo mismo: cuando parecía que algo importante había llegado a su vida, se desarmaba como una quimera. Miranda esbozó una sonrisa, se dio cuenta que no era que él la quisiera, sino que simplemente quería a alguien porque era su forma de no sentirse solo, porque sí. Después venían los reproches, porque no sabía qué hacer con todo eso. No sabía explicarse.

Se dio cuenta que cuando él le decía que no podía, en realidad estaba diciéndole que no quería. Porque después, cuando había algo que lo movilizaba, hacía lo imposible para lograrlo.

Se dio cuenta que Ignacio era una de esas personas que intentan disimular su indiferencia por algo con la frase "hoy no puedo", en lugar de decirle la verdad: que no le interesaba. Abrió los ojos y pudo ver que Ignacio tenía en claro lo que deseaba, y hacia eso iba, lo demás pertenecía a un mundo que lo tenía sin cuidado. Y en ese mundo había caído Miranda, aunque él jurara que no. Ignacio la había sabido enamorar, pero ella iba a demostrarle que fue un error dejar de alimentar ese amor: creer concerteza que Miranda siempre estaría junto a él, incondicional.

Fue por esa época que ella salió nuevamente a enamorar. Que dejó al margen a Ignacio y volvió a vivir con sus propias reglas. Que retornó a su antiguo estilo de vida. Se despojó de ese tiempo y de los recuerdos felices construidos junto a él. Comenzó a negarlo frente a sus conocidos y mucho más frente a los desconocidos. Fue la época en que comenzó la trampa de su amor.

Ignacio existía cuando se veían, el resto del tiempo era de ella, sólo de ella. No valía la pena alguien que confundía las cosas, que era un hipócrita más. Ignacio había maltratado el amor y cuando ella trató de salvarlo la rechazó: "Basta, mi amor", se dijo Miranda un día. Ella había tenido paciencia, ahora era tiempo de jugar. De volver a jugar, por qué no.


29/09/1998

Este amor, Jacques Prévert

Este amor
Tan violento
Tan frágil
Tan tierno
Tan desesperado
Este amor
Bello como el día
Y malo como el tiempo
Cuando hace mal tiempo
Este amor tan verdadero
Este amor tan hermoso
Tan feliz
Tan alegre
Y tan irrisorio
Temblando de miedo como un niño en la oscuridad
Y tan seguro de sí mismo
Como un hombre tranquilo en medio de la noche
Este amor que daba miedo a los otros
Que les hacía hablar
Que los hacía palidecer
Este amor acechado
Porque lo acechábamos
Acosado herido pisoteado rematado negado olvidado
Porque lo acosamos herimos pisoteamos rematamos negamos olvidamos
Este amor íntegro
Tan vivo aún
Y soleado
Es el tuyo
Es el mío
Ese que ha sido
Ese algo siempre nuevo
Y que no ha cambiado
Tan verdadero como una planta
Tan tembloroso como un pájaro
Tan cálido tan vivo como el verano
Juntos podemos los dos
Ir y venir Podemos olvidar
Y después volvernos a dormir
Despertarnos envejecer sufrir
Volvernos a dormir
Soñar con la muerte
Despertarnos sonreír y reír
Y rejuvenecer
Nuestro amor sigue allí
Empecinado como un borrico
Vivo como el deseo
Cruel como la memoria
Ridículo como los arrepentimientos
Tierno como los recuerdos
Frío como el mármol
Hermoso como el día
Frágil como un niño
Nuestro amor nos mira sonriendo
Nos habla sin decir nada
Y yo lo escucho tembloroso
Y grito
Grito por ti
Grito por mí
Te suplico
Por ti por mí por todos los que se aman
Y los que se han amado
Si le grito
Por ti por mí y por todos los demás
Que no conozco
Quédate
Allí donde estas
Donde estabas antes
Quédate
No te muevas
No te vayas
Nosotros los que somos amados
Te hemos olvidado
Pero tú no nos olvides
Sólo te teníamos a ti sobre la tierra
No dejes que nos volvamos fríos
Aunque sea cada vez desde más lejos
Y desde donde sea
Danos señales de vida
Mucho más tarde desde el rincón de un bosque
En la selva de la memoria
Surgiendo de repente
Tiéndenos la mano
Y sálvanos.

Tu cara en tu espalda, Al-Taïr

¿Y si tu cara estuviera en tu espalda?
Te miraría con mi nuca
te guiñaría un cabello
y te hablaría a través de mi cuello.

¿Y si tu cara estuviera a tus espaldas?
¿Cómo conocerte?
Te dirigiría la palabra sin saber quién sos
y me afanaría en vano por tocarte.

¿Y si tu cara diera una vuelta para ir a tu nuca?
No habría problemas de ojos azules, negros o café
de ñatos o frontones
de bajos y altos ...

¿Y si no fuera mala idea la mía?
Y no me miraras sólo con tus ojos
ni buscaras sólo mis besos
y dieras vuelta ahora mismo tu cara.

Pero claro, tu cara está en tu cara
y me mirás sólo con tus ojos
y buscás sólo mis besos
y soy yo la que te da la espalda.



23/10/1996

Transmutación, Hugo Finkelstein

Te amo,
porque no sólo veo en ti
mi reflejo,
sino porque en mí mismo,
está también tu reflejo.
Porque puedo aceptar
tu pequeño universo
e invitarte a vivir
en mi mundo compartido.
Te amo,
porque quiero escalar contigo
los cielos
y porque en la geografía de tu cuerpo
percibo el misterio de la vida.
Porque tu mundo tiene
su propio colorido,
su propio olor,
y más me importa amarlo que comprenderlo.
Fascinarme, que conocerlo.

27 de marzo de 2008

Video de Vai Valentina, Ornella Vanoni

ahhhhhh ... la sangre italiana ....

Vai Valentina, Ornella Vanoni

Oh, valentina
gambe lunghe per ballare
oh, Valentina
ogni ballo un grande amore
cocca, polpa di albicocca
che ti da’ con tutto il cuore
oh, Valentina
che prima gioca e poi ci muore

è Valentina
tutta occhi come il mare
tutta bambina
e tutta seni da torturare
ora dice che lavora
e che ci ha messo una croce su
no, Valentina
non ti riconosco più

corri, corri come un gatto
dal tuo letto alla fantasia
corri come la tua amica matta
dalla luna a una nuova bugia
e corri corri come corre il vento
che se la gonna te la strappa una spina
ahi, Valentina

è una rosa o chi lo sa
vai Valentina
ma che differenza fa?
e allora corri corri come un ladro
che ha rubato un libro di poesie
corri corri che ti manca un metro
per salvare le tue unghie e le mie
e allora corri corri corri corri
che se la pelle te la strappa una spina
ahi, Valentina
pensa che era naturale
era un ti amo
una carezza venuta male

l’altra mattina l’ho trovata in un caffè
lacrime calde
su tre fette di saint’honoré
vedi vedi che sorridi
che non si impara a far l’amore
no, Valentina
con la tessera del dolore

e allora corri come una gazzella
che non vuol finire in mezzo ai trofei
corri corri che ti basta un nulla
per salvare i tuoi segreti e i miei
e allora corri corri come il vento
che se la gonna te la strappa una spina
ahi, Valentina
è una rosa o chi lo sa
vai, Valentina
ma che differenza fa?
e allora corri corri come un sogno
fuori strada e fuori sintonia
corri corri come corre il tempo
che ti da’ un minuto e dopo va via
e corri corri come corre il lampo
che se la pelle te la strappa una spina
ahi, Valentina
pensa che era naturale
era un ti amo
una carezza venuta male

corri corri come corre il lampo
che se la pelle te la strappa una spina
ahi, Valentina
non è il dramma che pensi tu
era un ti amo
e dopo non ti amo più.

La lección de anatomía, Flavia Ricci

Cierto día, Nina se dispuso a contarle a su hija, después de tanto tiempo, quién era su padre y cómo ella había nacido. No era tarea fácil. Debía rememorar uno tras otro sus romances para entender bien lo que pasó. Pero a su vez, era tan escurridiza su cabeza, tan movedizo su corazón, que no atinaba a enumerar a todos sus amores y amoríos. De todas formas su hija se lo había pedido. Y Nina sabía que ella, Lola, era su debilidad. 
Su primer amor fue Martín ... un chico aparentemente como todos los demás. Pero no así para Nina. Se conocieron en una fiesta, se gustaron mutuamente, se siguieron conociendo más y más, hasta que decidieron pasar a conocerse de otra manera, lo que se denomina realmente conocimiento mutuo, que no depende del tiempo que uno lleve junto al otro, sino de las sutilezas de dar y darse, que no todos distinguen.
Y de ese gran amor, Nina dio a luz "El día que te conocí", un libro en forma de novela cuyos protagonistas eran justamente ella y Martín. Nunca más se vieron, pero ambos sabían que así lo habían decidido al conocerse: nada de compromisos. De modo que Nina depositó su primera novela en la biblioteca, como testimonio de su primer amor. Y así se resignó, entre sorprendida y angustiada, a mirar día tras día ese libro del que ella era responsable de por vida.
Después, no tan después, llegó Leo. Y con él sucedió lo mismo que con Martín. Y de la misma manera engendró un libro. Pero esta vez, era una gran obra de teatro. No sólo porque su entonces novio era un gran dramaturgo, sino porque ella para ese entonces también había incursionado en el teatro. Era lógico.
Y a Leo le siguieron Alejandro, artífice de "Cómo tener una vida perfecta", típico producto de un libriano de octubre, que nunca supo qué es la espontaneidad, Javier y Gabriel, y Gustavo, y Fede, y ... (¿Cómo recordarlos a todos?). 
Al que sí podía recordar fácilmente era a Matías. Gracias a su relación él había podido descubrir su vocación: gastronomía. De manera que después de haber dado a luz a su hijo, era el vigésimo más o menos, lo llamaron "Cocina diet para la mujer y el hombre de hoy". Y a él le siguieron "Kant murió en Argentina", "Sea una imperceptible infiel", "Guía práctica para no perderse en Buenos Aires", "La historia de Roma", "Los etruscos y yo", etcétera, etcétera ...
Pero llegó un momento en que Nina se dio cuenta que de seguir así, no sólo terminaría saturando toda su casa con libros-hijos de sus ex-amores, sino que algún día la sorprendería la muerte sin haber dado a luz a un ser humano. ¿Sería el castigo lógico por ser una amante de los libros? No lo creía. 
Había tropezado una y otra vez creyendo haber dado con el hombre ideal. También había deambulado por relaciones tan efímeras como arriesgadas. Relaciones llenas de clandestinidad y aventura. Pero de igual forma que sus noviazgos, habían terminado en libros y más libros.
Hasta que una mañana de julio, caminando tranquilamente por Salguero, lo vio y se decidió a seguirlo, furtivamente, hasta donde él se dirigiera ... Lautaro no se dio cuenta de que lo seguían. Entonces Nina se acercó y conversaron. Y se dejaron sus teléfonos y prometieron llamarse al día siguiente. Y así fue. Y cuanto más se conocían, más estaban seguros los dos de que su destino era estar juntos.
Y después de haber compartido tantos momentos, tantas calles transitadas en la ciudad, tantos cines y tantos viajes, se unieron de tal forma que ya nada ni nadie podría separarlos. Se unieron sin sentirse atados ... Aprendieron a estar cerca, a veces sin estar juntos ... Por fin se encontraron.
A pesar del trajín del tabajo, del bullicio que envuelve, inexorable, la ciudad, de sus activas vidas amorosas pasadas: ahora era distinto. Todo lo anterior era un pretérito imperfecto en todos los sentidos. Pasado. 
Y después de 9 meses de amor, desvelos, temores y expectativas, nació ella, su hija ...

- ¿Te das cuenta, Lola? Después de tanto tiempo de esperarte, naciste vos. Tu papá y yo saltábamos de alegría. Yo había dado a luz, finalmente, a una personita. Y esa personita era lo más preciado que teníamos él y yo. NUESTRA HIJA. ¿Qué más le podía pedir yo a la vida? Finalmente entendí que todas mis relaciones pasadas con hombres que hoy me cuesta recordar, habían sido entregas parciales de mí. Les había dado mi intelecto a algunos, mi cuerpo a otros, pero con ninguno llegaba a conformar una persona. Y sin embargo con Lautaro sí. Había sido una verdadera "lección de anatomía". Sí, mi vida había sido hasta ese momento sólo eso.


Flavia Ricci
13-11-1996


7 de marzo de 2008

Me voy, Julieta Venegas

Porque no supiste entender a mi corazón
lo que había en el,
porque no tuviste el valor
de ver quién soy.

Porque no escuchas lo que
está tan cerca de ti,
sólo el ruido de afuera
y yo, que estoy a un lado
desaparezco para ti.

No voy a llorar y decir,
que no merezco esto porque,
es probable que lo merezco
pero no lo quiero, por eso...

Me voy, que lástima pero adiós
me despido de ti y me voy,
que lástima pero adiós
me despido de ti.

Porque sé que me espera algo mejor
alguien que sepa darme amor,
de ese que endulza la sal
y hace que salga el sol.

Yo que pensé, nunca me iría de ti,
que es amor, del bueno, de toda la vida
pero hoy entendí, que no hay
suficiente para los dos.

No voy a llorar y decir,
que no merezco esto porque,
es probable que lo merezco
pero no lo quiero, por eso...

Me voy, que lástima pero adiós
me despido de ti y me voy,
que lástima pero adiós
me despido de ti.

5 de marzo de 2008

Esperando, Al-Taïr


No hay como los viernes cuando va cayendo el sol. Es como si todo aun estuviese por escribirse, y aun no hay tiempo de reproches ni de éxitos, ni de fracasos. El mejor momento es aquel en el que sabemos que estamos esperando, pero esperando con una certeza de que lo que queremos que ocurra ocurrirá. Llegamos a casa con una botella de buen vino tinto, ponemos música suave, encendemos velas en el baño con un incienso y nos metemos en la bañera cuando el agua está a punto. Cerramos los ojos y sin mirar el reloj sabemos con certeza que llegará ese momento, sonará el timbre y él habrá llegado. Él, que no sólo indica un hombre sino a "ese" hombre. Suena el timbre, abrimos, en la mesa hay velas, dos copas y el vino, quesos, salmón rosado. El mejor momento de mi semana es ese: en el que todo está por escribirse hacia el fin de semana, en el que aun queda la noche del viernes, virgen, y las otras dos un poco más desgastadas del final. Allí donde hay mucho que contar, porque hay mucho de ausencia y necesidad de presencia. Allí donde hay miradas, abrazos, palabras. El mejor momento es ese en el que quisiera que el tiempo se detuviera, el famoso tiempo que dicen que todo lo desgasta, pero no me lo termino de creer. El mejor momento es ese en el que degustamos un brie escuchando Enzo Enzo y bebiendo un Ruca Malen bien patagónico. El mejor momento es ese en el que echamos la cabeza hacia atrás sobre el sofá y parece que todo gira de la emoción. El mejor momento es ese en el que aun hay tiempo para hacerlo bien. El mejor momento es ese, los viernes por la noche mirando el verde desde mi ventana, sentada en el suelo, esperando ... a esa persona que sé que llegará.

180 grados, Al-Taïr

Miro el péndulo moverse de lado a lado, 180 grados. Pasa de un punto a otro, 180 grados. A veces me quedo pensando, de postura a postura, de estilo a estilo, de ciudad a ciudad: 180 grados. Y no, no creo en los péndulos, ni en los 180 grados. Me quedo pensando. 180 grados en los que hay mucho guardado. 180 grados de presión. 180 grados de calor. 180 grados de nada. 180 días. 180.

3 de marzo de 2008

La repetición de los días, Al-Taïr

Una vez mi madre me dijo que le gustaría regresar de vacaciones a Necochea al año siguiente. O mejor dicho creo que me comentó con total certeza que lo haría. Pensé que yo jamás había podido planear algo de un año al otro con mis parejas. Mejor dicho, quitándole la parte de “planear”, ni siquiera había podido tener más de un año la misma pareja. Lo mío se había transformado en un dinamismo forzado, a veces forzoso. Y ya no me valía aquello de “yo fui quien lo dejó”, a modo de trofeo, porque me daba igual quien fuese.
Me quedé pensando en aquello de repetir. Pero no esas repeticiones de las que una se aburre (y es la primera causa de cualquier cosa que una quiera hacer por fuera de la pareja). Yo quería repetir y, valga la repetición, quería repetir con el mismo, que es como una repetición al cuadrado. Quería volver a apostar por alguien, y quería que esa apuesta se renovara una y otra vez con la misma persona.
Una vez encontré a alguien con quien realmente quise apostar (y aposté) y quise repetir. Esto último no me salió tan bien, porque a los pocos meses me di cuenta que lo único repetido en mi vida eran las rupturas. Y “lo dejamos”, como suele decirse para compartir responsabilidades.
En mi caso debo decir que él me dejó al tercer día de conocerme (o desconocerme) y yo lo dejé a él por soledad. Por sentirme sola y no poder apoyarme (en él) cuando hubiese querido (vamos, aunque sea cuando él también lo hubiese deseado). Salió ileso en su defensa, que fue impecable. Él no tenía la culpa de nada y allá yo con mi decisión. Claro, olvidaba que a excepción de los demás, yo era la que le había pedido ayuda una y otra vez. Y hay diversos tipos de pedidos: yo estaba acostumbrada más bien a esas ayudas de par en par, espontáneas, del tipo de las de mi mamá. Sé que somos más propensas las mujeres que los hombres, es cierto, pero vaya, no creo y jamás he creído que para que alguien te ayude sea imprescindible llorar. Si tenía que llegar a esa etapa del pedido era mejor darme cuenta que no me valía lo de esa pareja (al menos él no me valía).
Una vez, muchos años después, desperté angustiada en la cama. Y mientras intentaba calmar mi respiración unos brazos enormes y masculinos me abrazaron. Después también vendría el diálogo y la interpretación que él me tenía preparada ante mi estado de inseguridad permanente. Ya había perdido la cuenta de las repeticiones y de si funcionaría, pero fue uno de mis mejores despertares por esta ciudad.

2 de marzo de 2008

Las olas de Buenos Aires, Al-Taïr

Releerte, repensarte y saber que vueles lo que vueles y vuele lo que vuele allí estarás, allí estaré. Mitad casualidad, los mismos años, mitad decisión que aun hoy de todas formas cuestionamos al destino, que en cierta forma se nos escapa. Si no puede ser presencia, entonces será pensamiento. Tanto o más fuerte que verte, que observarte. Imaginarme que me entiendes y preferir el silencio. Elegir escapar a las miradas y dejar de buscarnos, por temor a encontrarnos como siempre, como nunca. Desistir, tristemente desistir. Pero qué va, las olas van y vienen, un poco como nosotros dos.