29 de julio de 2008

La leona, Flavia Ricci

Catarsis

El domingo pasado, en el silencioso Tres Arroyos miré despreocupadamente hacia la vereda de enfrente y te vi venir corriendo hacia mí con tu sonrisa de siempre y tu potencia sin igual. Mi cara de terror se dibujó en menos de 1 segundo cuando vi por el espejo retrovisor que venía un coche a toda velocidad. Vos frenaste de repente y quiso el ángel que vos tenés y con el que naciste que no cruzaras en ese mismo momento. Cómo explicarte mi sensación ...

Cada vez que estás a mi lado desaparecen tristezas, gruñidos y fracasos. Me siento omnipotente con vos, con todas las fuerzas del mundo y sabiendo que nada malo puede pasarme. Todo lo demás es accesorio frente a lo que significás para mí, "Toki".

Y cobran vida Piola, tu jirafa, Perro, tu peluche noctámbulo, Manuelita la tortuga, Lazy Town, Poco Yo, Lulú y demás juguetes de tu asombroso baúl de madera.

Desenlace

El sábado logré ver la para mí postergada Kill Bill 2. Sobre el final, Beatrix Kiddo se detiene frente a una habitación en donde jugaban su hija y el padre de la misma. No había sitio para venganzas, al menos frente a la niña, porque de los ojos de la protagonistas brotaron lágrimas y emoción. Finalmente podía ver a su hija y venía a poner las cosas en su sitio. Y al final, como dice la peli ... "la leona se ha reunido con su cachorro y todo va bien en la selva". Hace tiempo atrás comprendí la inmensidad de esta frase. En esta selva que es la vida, hay un prado enorme y verde con un Río de la Plata al lado, en donde vos jugás con tu barrilete mientras yo te veo crecer.


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