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12 de agosto de 2011

El sonido de los pueblos, Flavia Ricci

Tres Arroyos

El sonido de los pueblos es un poco esos zapatos de señora que andan por la calle, cerca del cordón de la vereda, y resuenan en el frente de cada casa por la que pasan. Es ese sonido lejano a pájaros, en algún nido, en algún árbol. Es ese sonido a gallos cantando durante el día desde algún gallinero. Es la radio, siempre AM, que se oye de fondo en cada taller o ferretería. Es el aroma a jabón en polvo en las góndolas del almacén de la esquina. Son los faroles de luz amarilla. Es el sonido del viento y el polvo que vuela indómito. Es quedarse en el jardín, al aire libre, y cerrar los ojos, mientras las palomas se escuchan mezcladas con el ronroneo de una F100 llena de tierra de campo. Es tocarse el pelo y notarlo duro. Es el ladrido de perros que no tienen raza y te miran detrás de unas rejas bajas. Es golpear la puerta en vez de tocar el timbre. Es un motor de Citroen 3CV que se esfuerza por avanzar en la calle. Es que llegue mi mamá con un pedazo de queso y unas aceitunas para acompañar mi vino y mis días, escuchando ... el sonido de este pueblo.

15 de octubre de 2009

1/2Hermana, Flavia Ricci



- En el Jardín dibujé a toda mi familia: mi mamá, mi papá, mi medio hermana y yo. Y dibujé a mi hermana cortada por la mitad.
- ¿Ein?
- Claro, porque no es mi hermana: ¡es mi medio-hermana!

12 de febrero de 2009

Me Río de la Plata, Flavia Ricci

Aquello que me parecía enorme, ahora es pequeño (esos edificios)
Aquello que me parecía lejano, ahora está cerca (esas personas)
Aquello que me parecía a mi lado, ahora no está (ese amor por vos)
Aquello que no valoraba, ahora disfruto
Y ya no pienso en nada de ahora hacia atrás
Una pluma mágica lo ha borrado todo y por primera vez he cambiado de ciudad sin mochilas a cuestas
Olvidar es también saber tener buena memoria
Y he quitado espacio en mi memoria RAM para poder procesar mejor las cosas que verdaderamente valen la pena
Un libro
Un mail
Una sonrisa
Una palabra sincera
Una comida al aire libre en casa
Arrodillarme para ver las hormigas y el cesped crecer y crecer
Mirar la panza de Lola cuando duerme en el jardín patas arriba
Dormirme en mi hamaca brasilera con el sol apenas en mi cara
Sentir el aroma de tu shampoo en mi almohada e imaginarme que dormimos juntos anoche
Volver a sentir
A sentirme aquí y ahora
Donde todo, absolutamente todo, puede volver a escribirse

26 de junio de 2008

La felicidad, Flavia Ricci

Buscando una canción de la cantante italiana Carmen Consoli di con la última parte de una de mis pelis preferidas, que vi en enero de 2006 en Necochea, L'ultimo bacio. En esa última parte, un hombre que rondaba los 30 y pasaba por esas etapas de "quiero estar con ella pero no sé muy bien qué quiero" hacía una reflexión acerca de lo que para él era finalmente la felicidad. Aquí va ... Porque después de los 30, sólo cabe el buen gusto.