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| Playa para dos |
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30 de noviembre de 2012
Juntos a la par, Flavia Ricci
Ella era para él un lugar donde ir a revertir sus huecos. Él se transformó para ella en un quiste que sobresalía en su vida. Y se notaba. Él buscaba llenar esos vacíos con ella. De la piel hacia adentro. Ella quitarse lo que le sobraba. De la piel hacia afuera. No estaban en un mismo nivel, uno buscando sumergirse y el otro queriendo volar. Hasta que un día ella vio más allá, otra persona, una mirada bastó. Para reconocerse en la chispa de sus ojos y tomarlo de la mano sonriendo. Fueron a la playa, a una playa desierta y amplia en donde no había nadie. Solamente el sonido de las gaviotas a lo lejos y las olas yendo y viniendo bañando la orilla virgen. Se recostaron al sol. Él apoyó su cabeza en el pecho de ella y la abrazó. No quiso sumergirse, ella lo supo y el corazón le dio un vuelco. Quiso estar con ella, simplemente, al mismo nivel. Juntos, a la par.
29 de agosto de 2012
Historia de la manzana misteriosa de Parque Chas, A. Dolina
Existe en el barrio de Parque Chas una manzana acotada por las calles Berna, Marsella, La Haya y Ginebra.
No es posible dar la vuelta a esa manzana.
Si alguien lo intenta, aparece en cualquier otro lugar del barrio, por más que haya observado el método riguroso de girar siempre a la izquierda o siempre a la derecha.
Muchos investigadores han intentado la experiencia formando grupos numerosos. Los resultados han sido desalentadores. A veces sucede que el paseante sigue en la misma calle aún después de doblar una esquina.
En 1957, un grupo de exploradores franceses desembocó inexplicablemente en la estación de Villa Urquiza.
Urbanistas catalanes probaron suerte formando dos equipos y partiendo cada uno en dirección opuesta. En cualquier manzana de la ciudad es fatal que los grupos se encuentren en la mitad del recorrido. Pero en este lugar no sucede tal cosa y hasta se han dado casos en que un equipo alcanza al otro por detrás.
Los más pertinaces han realizado excursiones a través de los fondos de las casas, con el resultado de aparecer siempre dejando a sus espaldas calles que no habían cruzado jamás.
En estas experiencias se descubrió que muchos vecinos son incapaces de indicar en qué calle viven. Asimismo existen casas que no dan a ninguna calle. Sus habitantes se alimentan de sus propios cultivos o de lo que generosamente les pasan por sobre las medianeras.
Los taxistas afirman que ningún camino conduce a la esquina de Ávalos y Cádiz y que por lo tanto es imposible llegar a ese lugar. En realidad, conviene no acercarse nunca a Parque Chas.
No es posible dar la vuelta a esa manzana.
Si alguien lo intenta, aparece en cualquier otro lugar del barrio, por más que haya observado el método riguroso de girar siempre a la izquierda o siempre a la derecha.
Muchos investigadores han intentado la experiencia formando grupos numerosos. Los resultados han sido desalentadores. A veces sucede que el paseante sigue en la misma calle aún después de doblar una esquina.
En 1957, un grupo de exploradores franceses desembocó inexplicablemente en la estación de Villa Urquiza.
Urbanistas catalanes probaron suerte formando dos equipos y partiendo cada uno en dirección opuesta. En cualquier manzana de la ciudad es fatal que los grupos se encuentren en la mitad del recorrido. Pero en este lugar no sucede tal cosa y hasta se han dado casos en que un equipo alcanza al otro por detrás.
Los más pertinaces han realizado excursiones a través de los fondos de las casas, con el resultado de aparecer siempre dejando a sus espaldas calles que no habían cruzado jamás.
En estas experiencias se descubrió que muchos vecinos son incapaces de indicar en qué calle viven. Asimismo existen casas que no dan a ninguna calle. Sus habitantes se alimentan de sus propios cultivos o de lo que generosamente les pasan por sobre las medianeras.
Los taxistas afirman que ningún camino conduce a la esquina de Ávalos y Cádiz y que por lo tanto es imposible llegar a ese lugar. En realidad, conviene no acercarse nunca a Parque Chas.
Etiquetas:
Alejandro Dolina.,
Argentina,
buenos aires,
Parque Chas
28 de agosto de 2012
Pregunta que ataca, Flavia Ricci
Ahora, en este momento de mi vida, me atacaron las preguntas.
Preguntas chiquitas, preguntas grandes, grandes preguntas.
Preguntas que se cansaron de esperar. Y de esperarme.
Yo entonces dejé de correr, y las miré fijo, cara a cara.
No me gustó lo que vi, ninguna imagen, ningún recuerdo.
Pero aun así ellas se mantenían en guardia.
Me atreví entonces a levantar la vista, a mirarlas
De alguna manera me atreví a hacerles frente
Las preguntas fueron directas, no aceptaban curvas o repliegues
Habían estado allí mucho tiempo
Había algo que no me permitía bajar la vista
Así que las enfrenté
Las preguntas chiquitas comenzaron a hacerse grandes
Y las grandes crecieron más
Yo las miraba, mantenía la vista fija en ellas
en una recta directa de mis ojos hasta los interrogantes
y de esos interrogantes hasta dentro, muy dentro de mí
Se me hizo un nudo en la garganta
Malditas preguntas, me atacaban todas juntas
Pero entonces yo, que siempre les había temido, las enfrenté
Y después de años de silencio
Les disparé respuesta tras respuesta
Con lágrimas en los ojos
Con nudos en la garganta
No dejaba de responderles
Yo
que siempre había evitado las preguntas directas
y más aun las respuestas cerradas
avancé decidida
y renací.
Preguntas chiquitas, preguntas grandes, grandes preguntas.
Preguntas que se cansaron de esperar. Y de esperarme.
Yo entonces dejé de correr, y las miré fijo, cara a cara.
No me gustó lo que vi, ninguna imagen, ningún recuerdo.
Pero aun así ellas se mantenían en guardia.
Me atreví entonces a levantar la vista, a mirarlas
De alguna manera me atreví a hacerles frente
Las preguntas fueron directas, no aceptaban curvas o repliegues
Habían estado allí mucho tiempo
Había algo que no me permitía bajar la vista
Así que las enfrenté
Las preguntas chiquitas comenzaron a hacerse grandes
Y las grandes crecieron más
Yo las miraba, mantenía la vista fija en ellas
en una recta directa de mis ojos hasta los interrogantes
y de esos interrogantes hasta dentro, muy dentro de mí
Se me hizo un nudo en la garganta
Malditas preguntas, me atacaban todas juntas
Pero entonces yo, que siempre les había temido, las enfrenté
Y después de años de silencio
Les disparé respuesta tras respuesta
Con lágrimas en los ojos
Con nudos en la garganta
No dejaba de responderles
Yo
que siempre había evitado las preguntas directas
y más aun las respuestas cerradas
avancé decidida
y renací.
26 de agosto de 2012
Diez años menos, Flavia Ricci
Durante los últimos diez años de mi vida viví de sueños. Quizás porque sabía que, aunque no me quedara nada en este mundo, jamás los perdería. Quizás porque detrás de toda mi soledad, ahora que todos se han ido, siempre podía acariciarlos, removerlos y ver que estaban allí, esperando el momento de hacerse realidad. Durante estos diez años no me importaron los momentos amargos, los logros, los fracasos y ni siquiera las sonrisas. Cuando regresaba a casa, antes de dormir, pensaba en mis sueños. Quizás porque no quería ver la realidad tal cual es, ruda y sin pliegues, me refugiaba en ellos. Y hoy se han ido, he crecido de repente, levanto mi cabeza y miro el cielo. Y no veo más que eso. Tengo diez años más que cuando empecé a soñar, miro a mi alrededor y veo todo tal como es, como quienes no sueñan. Me hice grande, los dejé ir. Ojalá vengan otros. Y no tarden diez años. Esta noche veo todo sin pliegues, ni dobles sentidos, hoy será el tiempo de dormir, ya vendrá el de soñar. Ya vendrá ...
10 de julio de 2011
Fiktionland, Romina Paula y Gerhard Meister
“Rosa nació en la Argentina y vivió ahí toda su vida. La madre de Rosa fallece. Rosa no conoce a su padre. Lo único que de él tiene son algunas diapositivas. Se supone que su padre es alemán. Rosa considera la posibilidad de buscar a este hombre, para conocerlo. Rosa no conoce Europa. Bárbara, Evangelina y Raquel, tampoco. Todo lo que saben del primer mundo lo oyeron, vieron o leyeron. Ahora, pretenden aconsejar a Rosa. ¿Existe algo así como la pertenencia? ¿Existen las raíces, la herencia? ¿Existe un primer mundo, antiguo y estable? Lo que no puede no existir, es el discurso. Y si la tierra es del padre (patria), la lengua, es materna.”
18 de diciembre de 2010
21 de julio de 2008
Disculpe, Hernán Figueroa Reyes
Disculpe si no entiende lo que canto,
tal vez hablamos lenguas diferentes.
Usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente,
usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente.
Usted siempre derrocha madrugadas
hablando de los cielos de otras tierras,
en cambio yo comienzo mi jornada
contento de estar bajo estas estrellas.
Disculpe si no me entiende,
Disculpe si no lo entiendo.
Usted habla por boca de otra gente y yo
y yo soy solo el eco de mi pueblo.
Disculpe si lo digo a mi manera,
usted siembra rencor y yo esperanza,
usted envidia de otro su bandera,
y yo adoro a mi celeste y blanca.
Yo soy como el hornero y me retobo,
mi patria es mi nido y la defiendo,
en cambio ustedes son como los tordos,
que quieren empollar en nido ajeno.
tal vez hablamos lenguas diferentes.
Usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente,
usted reniega siempre de estos pagos y yo
y yo quiero y admiro a nuestra gente.
Usted siempre derrocha madrugadas
hablando de los cielos de otras tierras,
en cambio yo comienzo mi jornada
contento de estar bajo estas estrellas.
Disculpe si no me entiende,
Disculpe si no lo entiendo.
Usted habla por boca de otra gente y yo
y yo soy solo el eco de mi pueblo.
Disculpe si lo digo a mi manera,
usted siembra rencor y yo esperanza,
usted envidia de otro su bandera,
y yo adoro a mi celeste y blanca.
Yo soy como el hornero y me retobo,
mi patria es mi nido y la defiendo,
en cambio ustedes son como los tordos,
que quieren empollar en nido ajeno.
6 de octubre de 2007
La h no es muda, Flavia Ricci
Quién lo hubiera dicho, la h no es muda. No es como me decían en el cole, que la h estaba allí, sin un sonido propio. Sin embargo tú tienes miles de sonidos, y tu h no es muda, no, porque le has puesto palabras para mí. Ambos estamos en mi tierra (desde hace un tiempo y cada vez más tuya), ambos hemos estado en la tuya (años atrás y por muchos motivos mi hogar también). Compartir contigo lenguajes comunes, sitios emocionantes en común es como verte sin tener que mirarte, es como escucharte aunque no te oiga. Un río en tu ciudad y otro en la mía que nos unen y un Mediterráneo único y una ciudad que desde allí nos mira. Un lenguaje común, dos idiomas que pueden ser uno, el nuestro. Haber encontrado por fin con quien compartir todos aquellos años que me hicieron mejor persona. Saberte como alguien con quien no es necesario explicar nada, porque las palabras hablan por sí mismas y las miradas miran hacia el mismo sitio. Sonreír, porque sí. Hablarte con orgullo de mi tierra, hablarte con orgullo de la tuya. Que estés aquí, aquí mismo y pueda mirarte, escucharte y hasta darme el lujo de necesitarte. Ver en esos ojos una pasión que viene de lejos con un poco de rauxa y un poco de seny. Estar feliz de que estés aquí y de haber estado allí. De que podamos compartirlo y de que seamos ambos el pasaporte y el billete de ida y vuelta Argentina/Catalunya. La h no es muda, no. Lo supe desde que vi tu nombre en mi móvil y tú dijiste tu primer "hola".
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