1 de julio de 2009
Música, Flavia Ricci
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Tres Arroyos
11 de junio de 2009
Irse, Flavia Ricci
- No quiero que te vayas
- No es que quiera irme
Un diálogo que muchas veces hemos tenido que escuchar.
- No es que quiera irme
Un diálogo que muchas veces hemos tenido que escuchar.
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23 de mayo de 2009
La letra, para vos. Flavia Ricci
Dime si te tengo que olvidar
o si tengo que pensar
que siempre volvemos de nuevo (...)
Dueños del derecho a un vis a vis
de dos penas por cumplir
de un billete de retorno.
Locos por querernos sin querer
por probarnos otra vez
en la fila de los tontos.
Somos los dos polos de una noria
los dos protas de una historia de malos y de buenos
dime si te trato de olvidar
o si tengo que pensar
que siempre volvemos de nuevo.
Que siempre nos ganan las ganas
porque a los dos nos gusta dormir
del mismo lado de la cama.
o si tengo que pensar
que siempre volvemos de nuevo (...)
Dueños del derecho a un vis a vis
de dos penas por cumplir
de un billete de retorno.
Locos por querernos sin querer
por probarnos otra vez
en la fila de los tontos.
Somos los dos polos de una noria
los dos protas de una historia de malos y de buenos
dime si te trato de olvidar
o si tengo que pensar
que siempre volvemos de nuevo.
Que siempre nos ganan las ganas
porque a los dos nos gusta dormir
del mismo lado de la cama.
17 de mayo de 2009
Conducir, Flavia Ricci
Fui primera, estuve adelante de todo, pero por eso mismo enseguida me sobrepasaba la segunda, a más velocidad. Fui segunda, con más calma, pero es que llegaba la tercera rápidamente, y allí quedaba yo. Entonces fui tercera y descubrí que había cuarta. Y cuando fui cuarta me sobrepasó la quinta. Y un día, maravilloso día, equivocando la quinta con la marcha atrás colisioné contigo. Así que mientras que vos me miraste con tus ojos bien abiertos yo quedé completamente muda de las causas y azares que me llevaron a vos. Es curioso cómo la vida me ha enseñado con el tiempo a dejar de manejar, para comenzar a conducir.
15 de mayo de 2009
Esto, Fernando Pessoa
Dicen que finjo o miento.
Todo lo escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación.
No uso el corazón.
Todo lo que sueño o vivo,
Lo que me falla o acaba,
Es como una terraza
Aún sobre otra cosa.
Esa cosa es la que es bella.
Por eso escribo en medio.
de lo que no está al pie,
Libre de mi ensueño,
Serio de lo que no es.
¿Sentir? ¡Que sienta quién lee!
Todo lo escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación.
No uso el corazón.
Todo lo que sueño o vivo,
Lo que me falla o acaba,
Es como una terraza
Aún sobre otra cosa.
Esa cosa es la que es bella.
Por eso escribo en medio.
de lo que no está al pie,
Libre de mi ensueño,
Serio de lo que no es.
¿Sentir? ¡Que sienta quién lee!
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La belleza, Fernando Pessoa
A veces ,en días de luz perfecta y exacta,
en que las cosas tienen cuanta realidad pueden tener,
me pregunto a mí mismo despacio
por qué siquiera atribuyo
belleza a las cosas.
¿Una flor tiene acaso belleza?
¿Tiene acaso belleza una fruta?
No: tienen color y forma
y tan sólo existencia.
La belleza es el nombre de algo que no existe,
que yo doy a las cosas a cambio del placer que me producen.
No significa nada.
Entonces, ¿Por qué digo de las cosas: son bellas?
Sí, incluso a mí, que sólo vivo de vivir, invisibles,
vienen a hablarme las mentiras de los hombres ante las cosas,
ante las cosas que simplemente existen.
en que las cosas tienen cuanta realidad pueden tener,
me pregunto a mí mismo despacio
por qué siquiera atribuyo
belleza a las cosas.
¿Una flor tiene acaso belleza?
¿Tiene acaso belleza una fruta?
No: tienen color y forma
y tan sólo existencia.
La belleza es el nombre de algo que no existe,
que yo doy a las cosas a cambio del placer que me producen.
No significa nada.
Entonces, ¿Por qué digo de las cosas: son bellas?
Sí, incluso a mí, que sólo vivo de vivir, invisibles,
vienen a hablarme las mentiras de los hombres ante las cosas,
ante las cosas que simplemente existen.
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13 de mayo de 2009
The Tenant, Polanski de los 70

"Dime... ¿En qué preciso momento... un individuo deja de pensar que es él mismo?
Córtame el brazo, ¿vale? Y digo: "yo y mi brazo".
Córtame el otro brazo. Y digo:"Yo y mis dos brazos".
Sácame fuera el estómago, mis riñones... asumiendo que eso sea posible... Y yo digo: "Yo y mis intestinos"¿Me sigues?.
Ahora bien, si me cortas la cabeza...
¿Qué debería decir? ¿"Yo y mi cabeza" o "Yo y mi cuerpo"?
¿Con qué derecho mi cabeza se llama a sí misma "Yo"?
¿Con qué derecho?..."
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6 de mayo de 2009
Entonces, Flavia Ricci
Cuando ya no busquemos encontrarnos, ni recuerde segmentos y momentos.
Cuando tus manos sean de las tantas manos, que he conocido y conozco.
Cuando tus ojos puedan mirarme sin que me incomode al mirarlos.
Cuando te acerques y no sienta nada, ni aquello conocido ni aquello que deseaba conocer antes.
Cuando tu sonrisa no me atraiga.
Cuando tu piel no me inhiba.
Cuando a tus palabras se las lleve el viento.
Entonces, entonces sabré que te has ido.
O que yo, por fin, te he dejado ir.
Cuando tus manos sean de las tantas manos, que he conocido y conozco.
Cuando tus ojos puedan mirarme sin que me incomode al mirarlos.
Cuando te acerques y no sienta nada, ni aquello conocido ni aquello que deseaba conocer antes.
Cuando tu sonrisa no me atraiga.
Cuando tu piel no me inhiba.
Cuando a tus palabras se las lleve el viento.
Entonces, entonces sabré que te has ido.
O que yo, por fin, te he dejado ir.
Hasta que la muerte la separe, Flavia Ricci
De manera tal que un día, inesperadamente, lo invitó a rodar por sendas y montañas para ver la ciudad. Miradas cruzadas, pasados comunes, sonrisas cómplices, manos entrelazadas. Llegaron a un mirador desde donde se apreciaba la ciudad toda, redonda y rodeada de muros milenarios. Manos entrelazadas, de repente lo empujó con toda su furia y con gran parte de su fuerza. Hasta que la muerte los separe, había dicho el cura. Ahora, entonces, era una soltera más.
20 de abril de 2009
I dreamed a dream, Susan Boyle
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19 de abril de 2009
Ta p'tit flamme, Amélie-les-crayons
Y a quelque chose du bonheur
Dans ta voix qui vibre,
La réponse de mon coeur,
C'est qu'il se sent libre
Libre d'être moi quand
Tu m'serres dans tes bras
Libre de vivre un amour qui m'apprend tous les jours
Quand j'suis loin de toi, j'pense à toi
A ta p'tite flamme, à tes yeux
Et je me sens mieux
Et je me sens deux
Y a quelque chose d'universel
Dans notre histoire,
Une petite étincelle
Pour bien plus qu'un soir
Est-ce que tu veux me donner ta main ?
Pour tout l'temps qu'on s'ra bien ?
Est-ce que tu veux partager mon chemin ?
Moi j'dis oui pour le tien.
Dans ta voix qui vibre,
La réponse de mon coeur,
C'est qu'il se sent libre
Libre d'être moi quand
Tu m'serres dans tes bras
Libre de vivre un amour qui m'apprend tous les jours
Quand j'suis loin de toi, j'pense à toi
A ta p'tite flamme, à tes yeux
Et je me sens mieux
Et je me sens deux
Y a quelque chose d'universel
Dans notre histoire,
Une petite étincelle
Pour bien plus qu'un soir
Est-ce que tu veux me donner ta main ?
Pour tout l'temps qu'on s'ra bien ?
Est-ce que tu veux partager mon chemin ?
Moi j'dis oui pour le tien.
18 de abril de 2009
Humpty Dumpty, Flavia Ricci
Humpty Dumpty sat on a wall.
Humpty Dumpty had a great fall.
All the king's horses and all the king's men
Couldn't put Humpty together again.
Humpty Dumpty se sentó en un muro.
Humpty Dumpty cayó.
Todos los caballos y hombres del rey
No pudieron unir a Humpty otra vez.
Humpty Dumpty had a great fall.
All the king's horses and all the king's men
Couldn't put Humpty together again.
Humpty Dumpty se sentó en un muro.
Humpty Dumpty cayó.
Todos los caballos y hombres del rey
No pudieron unir a Humpty otra vez.
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17 de abril de 2009
Palabras más o menos, Flavia Ricci
Busqué las palabras acertadas para que entiendas que para verte, debo mirar hacia atrás, demasiado hacia atrás, y no me interesa. En un momento solté tu mano y quedaste allí, abril liberador, mientras yo seguía mi camino. Busqué las palabras para pedirte que me dejaras, que te alejaras de mi vida y de mi entorno. Luego, para vos quedé muda, no había más que pudiera decirte, así que cual H muda, enmudecí para vos.
Lamento haberte hecho creer que todo este tiempo en que no has estado en mi vida estuve enamorada de vos, porque no es así. Tal vez es tu manera de seguir conectado conmigo. Yo, cada vez que pienso en vos, recuerdo a José Régio o canto sonriendo a Kevin Johansen. Estás tan lejos, tan lejos, que poco a poco voy olvidando tu cara, tus palabras.
Y es que las cosas que terminan, terminan. Y es que no hay espacio para vos en este sitio, ni en mi mente, ni entre mis palabras. Me he ido olvidando de vos a la par que reciclé lo que me has dejado de bueno.
Soltá mi mano, por favor, liberate vos también. Seguí adelante sin mí ... Cuando aquella vez te dije que no iba más, que te fueras, es porque hacía tiempo que no estaba enamorada de vos. Ni vos de mí. Y lo celebro.
Lamento haberte hecho creer que todo este tiempo en que no has estado en mi vida estuve enamorada de vos, porque no es así. Tal vez es tu manera de seguir conectado conmigo. Yo, cada vez que pienso en vos, recuerdo a José Régio o canto sonriendo a Kevin Johansen. Estás tan lejos, tan lejos, que poco a poco voy olvidando tu cara, tus palabras.
Y es que las cosas que terminan, terminan. Y es que no hay espacio para vos en este sitio, ni en mi mente, ni entre mis palabras. Me he ido olvidando de vos a la par que reciclé lo que me has dejado de bueno.
Soltá mi mano, por favor, liberate vos también. Seguí adelante sin mí ... Cuando aquella vez te dije que no iba más, que te fueras, es porque hacía tiempo que no estaba enamorada de vos. Ni vos de mí. Y lo celebro.
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14 de abril de 2009
Letra, Flavia Ricci

Me preguntaba, mi amor, en esta noche más bien madrugada por estas coordenadas de otoño si tenés una letra preferida. Como seguramente tendrás una, o varias canciones preferidas. Una, o varias películas que guardás allí donde ni siquiera yo puedo llegar. Uno, o varios sitios donde vas cada vez que necesitás ir, física o mentalmente. Mirando este curioso sitio [ <--- click ahí para verlo]en donde los pájaros parecen anidar en una y no cualquier fuente: decíme ¿cuál es tu letra preferida? Desde que te conocí mi letra preferida -una de ellas, si me permitís- es la tuya. Esa que curiosamente te olvidás cada vez que podés, porque sabés que no dice nada, letra al fin. Entonces yo la recogí un día, la primera vez que me dijiste tu nombre, y la hice mía. Y sabés algo? No sólo la letra salta, vuela y juega en su orgullo de saberse reconocida, sino que tiene sonido. Sí, sí, tu letra, la mía, entre mis manos. Yo la pronuncio cada día mientras te miro, mientras te pienso, mientras te escucho. Y perdoname: pero desde ese primer día en que recogí tu letra y la hice mía, tu nombre tiene un caracter menos, que no pienso devolverte.
12 de abril de 2009
Personajes múltiples, Flavia Ricci
Déjenme. Déjenme volar de texto en texto, saltar de género en género pasando de la ciencia ficción a la épica, de la crónica al reportaje. Déjenme, déjenme libre con mis letras y las fantasías. De lo que piensan cuando leen y de lo que yo verdaderamente quiero escribir. Piénsenme con historias e historietas que los exceden, porque yo misma los cuento como uno más de mis personajes hermosos pero múltiples. Son muchos, cientos, no uno, no vos. ¿Cómo ibas a ser sólo vos? ¿Por qué?Suéltenme, déjenme volar y decir lo que quiero aunque no sean ustedes los destinatarios. Yo sonrío y cuento. A veces con palabras, otras con los dedos. Déjenme. Si por cualquier circunstancia me enamoro de alguno de ustedes, prometo avisar, prometo avisar ...
10 de abril de 2009
Arena y espuma (II), Khalil Gibrán
Apenas ayer me sentía una partícula
Oscilando sin ritmo en la espera de la vida.
Ahora sé que soy la espera, y toda
La vida palpita en rítmicos fragmentos
En mi interior.
Me dicen, en su vigilia:
"Tú y el mundo en que vives no sois
Más que un grano de arena en la
Infinita playa de un mar infinito".
Y yo les digo, en mi sueño: "Soy
El mar infinito, y todas las palabras
No son más que granos de arena
En mi playa".
Sólo una vez me quedé sin palabras.
Fue cuando un hombre me preguntó:
"¿Quién eres?"
Oscilando sin ritmo en la espera de la vida.
Ahora sé que soy la espera, y toda
La vida palpita en rítmicos fragmentos
En mi interior.
Me dicen, en su vigilia:
"Tú y el mundo en que vives no sois
Más que un grano de arena en la
Infinita playa de un mar infinito".
Y yo les digo, en mi sueño: "Soy
El mar infinito, y todas las palabras
No son más que granos de arena
En mi playa".
Sólo una vez me quedé sin palabras.
Fue cuando un hombre me preguntó:
"¿Quién eres?"
Arena y espuma, Khalil Gibrán
Hay un espacio entre la imaginación y los logros del hombre que sólo puede atravesar
su ansiedad.
El paraíso está ahí, detrás de esa puerta, en la habitación contigua; pero he perdido la llave.
O acaso únicamente la haya extraviado.
Tú eres ciego, y yo soy sordomudo, así que, toquémonos las- manos, y comprendámonos.
La importancia del hombre no reside en lo que logra, sino en lo que ansía lograr.
Algunos hombres somos como tinta, y otros somos como papel.
Y si no fuera por la negrura de unos, algunos seríamos mudos.
Y si no fuera por la blancura de unos, otros seríamos ciegos.
Dadme un oído y os daré una voz.
Nuestra mente es una esponja; nuestro corazón un río. ¿No es extraño que a la mayoría
nos guste más succionar que correr?
su ansiedad.
El paraíso está ahí, detrás de esa puerta, en la habitación contigua; pero he perdido la llave.
O acaso únicamente la haya extraviado.
Tú eres ciego, y yo soy sordomudo, así que, toquémonos las- manos, y comprendámonos.
La importancia del hombre no reside en lo que logra, sino en lo que ansía lograr.
Algunos hombres somos como tinta, y otros somos como papel.
Y si no fuera por la negrura de unos, algunos seríamos mudos.
Y si no fuera por la blancura de unos, otros seríamos ciegos.
Dadme un oído y os daré una voz.
Nuestra mente es una esponja; nuestro corazón un río. ¿No es extraño que a la mayoría
nos guste más succionar que correr?
El Jardín del Profeta, Khalil Gibrán
Y ¿en verdad me he alejado de vosotros? ¿No sabéis que no hay más distancia que la que el alma no abarca con la imaginación? Y que cuando el alma recorre esa distancia se transforma en ritmo del alma.
El espacio que hay entre vosotros y vuestro vecino más indiferente es sin duda mayor -que el que hay entre vosotros y vuestro ser más querido, que mora más allá de las siete tierras y los siete mares.
Porque en el recuerdo no hay distancias; y sólo en el olvido hay un abismo que ni vuestra voz ni vuestra mirada pueden atravesar.
Entre las playas de los océanos y la cima de la más alta montaña hay un camino secreto que necesitáis recorrer, si queréis ser uno con los hijos de la tierra.
Y entre vuestro conocimiento y vuestra comprensión hay una senda secreta que tenéis que descubrir, si queréis ser uno con el hombre y, por ende, con vuestro propio ego.
Entre vuestra mano derecha, que da, y vuestra mano izquierda, que recibe, hay un gran espacio. Sólo haciendo que una y otra mano dé y reciba a la vez, podréis anular la distancia que las separa, pues sólo sabiendo que no tenéis nada que dar, y que no tenéis nada que recibir, podréis anular el vacío.
En verdad, la más vasta distancia es la que existe entre vuestra visión en sueños, vuestra vigilia; y la que existe entre lo que sólo es un acto, y lo que es un deseo.
El espacio que hay entre vosotros y vuestro vecino más indiferente es sin duda mayor -que el que hay entre vosotros y vuestro ser más querido, que mora más allá de las siete tierras y los siete mares.
Porque en el recuerdo no hay distancias; y sólo en el olvido hay un abismo que ni vuestra voz ni vuestra mirada pueden atravesar.
Entre las playas de los océanos y la cima de la más alta montaña hay un camino secreto que necesitáis recorrer, si queréis ser uno con los hijos de la tierra.
Y entre vuestro conocimiento y vuestra comprensión hay una senda secreta que tenéis que descubrir, si queréis ser uno con el hombre y, por ende, con vuestro propio ego.
Entre vuestra mano derecha, que da, y vuestra mano izquierda, que recibe, hay un gran espacio. Sólo haciendo que una y otra mano dé y reciba a la vez, podréis anular la distancia que las separa, pues sólo sabiendo que no tenéis nada que dar, y que no tenéis nada que recibir, podréis anular el vacío.
En verdad, la más vasta distancia es la que existe entre vuestra visión en sueños, vuestra vigilia; y la que existe entre lo que sólo es un acto, y lo que es un deseo.
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Después de todo, Flavia Ricci
La paz
Más allá de todo
Más allá de todos
La paz
Ha llegado
Miro hacia el cielo
mientras caen los últimos signos del sol sobre mí
una aceituna
dos trozos de fontina
un libro que prentendo leer y disfrutar
varias hojas para dibujar
giro mi cabeza, miro verde
me sirvo un poco de cerveza roja
La paz
Nada puede quitármela
Nadie puede destrozarla
La paz
Llegó para quedarse
Es una pena
que no puedas saber de lo que hablo
8 de abril de 2009
Miradas de palabras, Flavia Ricci
Sigo con la vista tu presencia.
Miro detenidamente lo que hacés
Como hipnotizada, puedo estar horas pensando
en tus movimientos
Miro una y otra vez tus cosas
miro tu cara, tus ojos
e intento traducir qué pensás
sé que tu idioma y el mío no son el mismo
sé que te perdés en un mar de palabras
para no decir nada
Entonces, simplemente te miro
¿qué más podría hacer?
no puedo decir nada, no vale la pena
con mirarte me lleno el alma
a sabiendas de que es lo máximo que puedo acercarme
desde mis ojos a los tuyos
y tal vez, con alguna palabra.
Miro detenidamente lo que hacés
Como hipnotizada, puedo estar horas pensando
en tus movimientos
Miro una y otra vez tus cosas
miro tu cara, tus ojos
e intento traducir qué pensás
sé que tu idioma y el mío no son el mismo
sé que te perdés en un mar de palabras
para no decir nada
Entonces, simplemente te miro
¿qué más podría hacer?
no puedo decir nada, no vale la pena
con mirarte me lleno el alma
a sabiendas de que es lo máximo que puedo acercarme
desde mis ojos a los tuyos
y tal vez, con alguna palabra.
7 de abril de 2009
La grieta, Flavia Ricci
No, todo aquello me parece ajeno.
Jamás, aquel momento me parece imposible.
No lo diría, tengo la boca cerrada.
No despego mis brazos, están amordazados.
No, no te muevas, no lo digas, no me toques.
Viajo, cafés, muchos, de por medio.
Libros que abro, cierro y pienso.
Lapiceras que gastan su tinta, yo miro el trazo, no escribo nada.
No, no te acerques, no soy yo ésta.
No, no sé en dónde estoy, lejos.
Dejame en esta burbuja, en donde vos no estás.
Resguardada de las palabras más hirientes.
De los mensajes tan cortantes.
De las idas y las vueltas.
Dejame acá, en mi burbuja donde todo funciona.
Ahora que parece que funciona.
Jamás, aquel momento me parece imposible.
No lo diría, tengo la boca cerrada.
No despego mis brazos, están amordazados.
No, no te muevas, no lo digas, no me toques.
Viajo, cafés, muchos, de por medio.
Libros que abro, cierro y pienso.
Lapiceras que gastan su tinta, yo miro el trazo, no escribo nada.
No, no te acerques, no soy yo ésta.
No, no sé en dónde estoy, lejos.
Dejame en esta burbuja, en donde vos no estás.
Resguardada de las palabras más hirientes.
De los mensajes tan cortantes.
De las idas y las vueltas.
Dejame acá, en mi burbuja donde todo funciona.
Ahora que parece que funciona.
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Eternidades, Juan Ramón Jiménez
" ¡Intelijencia (sic), dame
el nombre exacto de las cosas!
... Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo
y suyo, y mío, de las cosas! "
el nombre exacto de las cosas!
... Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo
y suyo, y mío, de las cosas! "
5 de abril de 2009
Palabras más o menos, Flavia Ricci
Juego con las palabras, las escribo, las miro, las volteo, vuelvo a escribirlas. Las mezclo, las mareo, las conjugo, juego. A veces las retuerzo, disconforme porque no pueden abarcar tanto como lo que siento. Triste porque no nombran lo que quiero. Y si no nombran, al decir de Lacan, es que no existe. Pero yo quiero que exista eso, así que busco la forma. Les extraigo lo que quiero con paciencia. Reflexiono. Y al fin, algo, aunque sea algo, queda. De izquierda a derecha, de arriba a abajo, para que se lea.
La voz a ti debida, Pedro Salinas
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Dos plazas, Flavia Ricci
Desde hace un tiempo los casi dos metros de ancho de mi cama son eso, casi dos metros. Cuando me levanto miro hacia un lado y veo la pared, miro hacia el otro y mi propia mirada recorre una distancia que parece tan grande como la última vez que te abracé, hasta llegar a la punta. A veces mi mirada se interrumpe con alguien, pero no sos vos. A veces cierro los ojos, te pienso y me levanto a por el café recién hecho. Como siempre, hago dos tazas y suelo ponerle crema. Miro por la ventana, este otoño emergente. Y miro el sinfín de mantas y edredones que esperan que comience el frío para salir del armario después de un año de letargo. Vuelvo a mi habitación y miro nuevamente la cama. Dos plazas, porque dentro de mí siempre seremos vos y yo.
Menúes, Flavia Ricci
Le gustaba comer afuera. Por escuchar otras personas y por extraviarse del mundo. Desde hacía años se debatía entre menú fijo y a la carta. Con el tiempo, cuando fue conociendo más de la vida, eligió cada vez menos el menú fijo y cada vez más el menú a la carta. Pero cuando lo conoció a él fue ese día en que, cansada de los menúes, escogió meterse en la cocina. Fuerte y claro pidió un gazpacho y hasta se atrevió a prepararlo. De postre sambayón. Y antes de terminar de decir el postre, él se había adelantado con la orden. Desde ese día jamás se han separado.
4 de abril de 2009
I/V, Flavia Ricci
Todo con pasión. Las idas, los regresos. Los viajes, las estadías. Los abrazos, furiosos y necesarios. Las miradas, que desnudan con sólo abrir los ojos. Todo con pasión, tu mano, que cojo como si fuera mi tesoro. Caminar contigo, lo mejor porque vamos por donde queremos ir. Todo con pasión, las noches contigo y las mañanas que amo porque significan un día más el uno con el otro. Todo con pasión, los desayunos con café recién molido y sonrisas recién nacidas. Este amor, este amor por vos que me lleva a donde sea con tal de estar contigo. Este amor, que me hace ser tan feliz. Esto, todo esto que no puedo encerrar entre mis manos, que se me va y a la vez se queda conmigo todo el tiempo. Vos, tan único, mi único, mi príncipe, mi compañero. Vos, con quien sueño, despierto, escribo y vivo. Mi hombre, mi amor, todo lo mejor. Todo con pasión, vos, nuestros abrazos, las despedidas, los llantos y los "te amo". Vos, al que elegí de entre todos. Mi león, mi ángel, mi amor. De las idas y vueltas, me quedo con las vueltas. Siempre.
El paso, Flavia Ricci
No cambia en nada que te lo diga, pero te quiero. Te quiero desde la primera vez que te vi y toda la gente a nuestro alrededor desapareció. Te quiero desde que me di cuenta que no me importaba quedar cursi. Desde que me di cuenta que me ponía nerviosa con sólo saber que iba a verte para tomar un café.
Pero creo que, de todas las veces que vos me dijiste que me querías, no era que necesitara escucharlo, sino que necesitaba creerlo. Y sí, pienso en vos a cada momento, si hasta pensaba en vos cuando estábamos juntos, cómo no hacerlo ahora. Y sí, lo sé, lo sé ... "nunca es siempre todavía". Pero me he quedado muda, pensando, si vas a dar el primer paso. Ambicioso paso, mientras yo espero verte pasar por mi puerta.
Pero creo que, de todas las veces que vos me dijiste que me querías, no era que necesitara escucharlo, sino que necesitaba creerlo. Y sí, pienso en vos a cada momento, si hasta pensaba en vos cuando estábamos juntos, cómo no hacerlo ahora. Y sí, lo sé, lo sé ... "nunca es siempre todavía". Pero me he quedado muda, pensando, si vas a dar el primer paso. Ambicioso paso, mientras yo espero verte pasar por mi puerta.
30 de marzo de 2009
EX-perto, Flavia Ricci
El ex-perto llegó a casa y se metió en la cama de ella. El ex-perto sabía qué hacer. El ex-perto llevaba un poco mal los 30 y pocos que tenía, el ex-perto recordaba las debilidades de ella. El ex-perto tenía buena memoria. El ex-perto la transportaba lejos en pocos segundos. Pero en un momento tuvo que dejar a su ex-perto para pensar en un experto, porque desde luego ella no era la que su ex-perto había ido a buscar.
Acuerdo para perderme en tus ojos, Flavia Ricci
Te propongo enviarme una lista de cuestiones que jamás me has dicho, pero necesitas.
Te propongo atreverte a vivir tranquilo y en paz contigo mismo.
Te propongo palabras y miradas sinceras.
Te propongo confesiones que nos dejen desnudos por dentro.
Te propongo todas mis noches y mís días para quedarnos desnudos por fuera.
Te propongo cogerme de la mano sin arrepentirte, aunque a veces temblemos.
Te propongo mirarnos en la mañana el uno al otro y decirnos que, una vez más, eso es la felicidad.
Te propongo múltiples cafés, tés y pelis de trasnoche en casa o cuando tú quieras.
Te propongo verte y mirarte cada día sin intermediarios.
Te propongo rauxa i seny.
Te propongo dejar de correr si no has aprendido a caminar, para no volver a tropezar.
Te propongo volver el día a día novedoso, para volver a apostar por nosotros dos.
Te propongo las llaves de todo y los candados de nada.
Te propongo que si eliges elegirme no sea por experimentar si podrás.
Te propongo paz, tranquilidad, tomarnos nuestros tiempos.
Te propongo todos mis libros y mi música y todos los tuyos con tu música.
Te propongo seguir deseando algo aunque lo hayas conquistado.
Muchas ensaladas con aceite de oliva y muchos helados de sambayón
Muchas cervezas que generan risas y muchos vinos negros
Velas y sahumerios.
Lo que no puedo proponerte es el sitio, porque no lo sé.
Temo que llegues para irte, temo llegar para volver a marcharme.
Temo el encuentro tanto como lo deseo.
Temo pasarme de dura, temo pasarme de cursi.
De todas formas, puedes estar seguro que si algo no temo, es de perderme en tus ojos.
Te propongo atreverte a vivir tranquilo y en paz contigo mismo.
Te propongo palabras y miradas sinceras.
Te propongo confesiones que nos dejen desnudos por dentro.
Te propongo todas mis noches y mís días para quedarnos desnudos por fuera.
Te propongo cogerme de la mano sin arrepentirte, aunque a veces temblemos.
Te propongo mirarnos en la mañana el uno al otro y decirnos que, una vez más, eso es la felicidad.
Te propongo múltiples cafés, tés y pelis de trasnoche en casa o cuando tú quieras.
Te propongo verte y mirarte cada día sin intermediarios.
Te propongo rauxa i seny.
Te propongo dejar de correr si no has aprendido a caminar, para no volver a tropezar.
Te propongo volver el día a día novedoso, para volver a apostar por nosotros dos.
Te propongo las llaves de todo y los candados de nada.
Te propongo que si eliges elegirme no sea por experimentar si podrás.
Te propongo paz, tranquilidad, tomarnos nuestros tiempos.
Te propongo todos mis libros y mi música y todos los tuyos con tu música.
Te propongo seguir deseando algo aunque lo hayas conquistado.
Muchas ensaladas con aceite de oliva y muchos helados de sambayón
Muchas cervezas que generan risas y muchos vinos negros
Velas y sahumerios.
Lo que no puedo proponerte es el sitio, porque no lo sé.
Temo que llegues para irte, temo llegar para volver a marcharme.
Temo el encuentro tanto como lo deseo.
Temo pasarme de dura, temo pasarme de cursi.
De todas formas, puedes estar seguro que si algo no temo, es de perderme en tus ojos.
Mi playa, Ely Guerra
Te regalo mi sol, mi luz, mi playa
te comparto mi dicha y mi pesar
te doy las llaves de mi casa y mi confianza
te cocino y te llevo a pasear
Te regalo la sal de mis historias
te comparto mi fuerza y mi debilidad
te muestro el cielo al que también
llamamos gloria
te regalo mi voz, mi libertad (...)
te comparto mi dicha y mi pesar
te doy las llaves de mi casa y mi confianza
te cocino y te llevo a pasear
Te regalo la sal de mis historias
te comparto mi fuerza y mi debilidad
te muestro el cielo al que también
llamamos gloria
te regalo mi voz, mi libertad (...)
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18 de marzo de 2009
Buenos Aires desde afuera, Flavia Ricci
Ahora sí me bajó la ficha. Es que estaba dentro, antes, y desde adentro no veía claro. Ahora sí miro calles, códigos postales y convocatorias y lo veo con ese distanciamiento, con ese extrañamiento que vos sentirías y probablemente sentís cuando te pensás allí en Buenos Aires, donde alguna vez estuviste y estuvimos. Yo, que a veces voy más lento que un Ford T, visto desde dentro pensaba que no era tanta la distancia, que yo seguía allí y no había cambiado nada demasiado. Ahora lo veo claro, me ha dado un vuelco el corazón cuando imagino que alguna vez, los dos, compartimos noches y días intensos en el entonces "nuestro" Buenos Aires. Rescaté parcelas de sitios donde estuviste, donde estuvimos. Me he quedado minutos intentando recordar detalle por detalle tus palabras, gestos, miradas. Y vaya, nene, suelo hasta extrañarte. Porque ahora, ambos podemos mirar desde afuera Buenos Aires. Y entonces, mi niño guapo, vos y yo estamos lado a lado. Y cómo quisiera girarme para abrazarte y perderme en tus ojos. Nene.
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10 de marzo de 2009
Ceguera, Flavia Ricci
Dejé de ver, de ver los detalles, de ver los bordes
Dejé de ver otras personas
Dejé de ver tus imperfecciones
Dejé de ver
Dejé de ver lo que me gustaba de vos, me gustaba todo
Dejé de ponerme a la defensiva
Dejé de hablar de vos y de mí, éramos nosotros
Dejé de ser infiel
Dejé de desconfiar
Dejé de pensar en otros
Hasta que
me di cuenta que había dejado de ver
había quedado ciega
Y entonces
Dejé de verte
Dejé de ver otras personas
Dejé de ver tus imperfecciones
Dejé de ver
Dejé de ver lo que me gustaba de vos, me gustaba todo
Dejé de ponerme a la defensiva
Dejé de hablar de vos y de mí, éramos nosotros
Dejé de ser infiel
Dejé de desconfiar
Dejé de pensar en otros
Hasta que
me di cuenta que había dejado de ver
había quedado ciega
Y entonces
Dejé de verte
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9 de marzo de 2009
Septiembre, Flavia Ricci
Decís septiembre. Y no sé situar qué septiembre. Septiembre de 2007, de 2008? Tal vez el primero, pero entonces tardaste poco en tomarme confianza. Tal vez 2008, pero entonces ya habíamos discutido por cuestiones profesionales varias veces y ambos nos encerrábamos en nuestros monitores sin mirar al otro. Tal vez mientras te hablaba de él, y "él" iba cobrando forma hasta que creo que una vez te lo presenté incluso. Y ahora que él no está entre vos y yo podemos seguir hablando. Y hasta puedo hablarte de otro "él". Novedosa yo, conflictivo vos, en algo solíamos coincidir. En medio de las pastas de los días de semana y las historias e historietas que te contaba solíamos reír antes de las reuniones. Por ese entonces me viste comenzar a quedar ciega, ciega de amor. De amor por él.
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Escriba, Flavia Ricci
A veces, pocas, cuando la vida me pasaba por encima simplemente me quedaba mirando, muda. Por más esfuerzos que hiciera no me salía palabra. Muchas veces, colgada de un recuerdo o de un sueño podía quedarme todo el tiempo del mundo. Después llegaba a mi computadora y necesitaba escribir. Muchas veces, el silencio me gana. Entonces crece en mí una avalancha de pensamientos, rostros y actos. Y escribo.
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7 de marzo de 2009
Los dientes de mi sonrisa, Flavia Ricci
Él me envió un mail donde ponía:
Tengo una pregunta que quiero hacerte desde que te conocí.
No desde el primer día que te ví, por que no te tenía confianza, más bien de septiembre en adelante.
Cuando te fuiste para el sur se me había olvidado, pero ahora que veo algunas fotos tuyas en el facebook me volvió la duda:
Flavia Ricci, cuántos dientes tenés ...?
En esa trompa hay más de 32, sin ninguna duda. Sobre todo en el frente o te ponés dientes adicionales para sonreír en las fotos… seguro…
Yo le respondí enseguida:
Tal como el pesto tiene sus secretos ... mi dentadura tb. Mi sonrisa va creciendo conforme colecciono años, de manera tal que voy contra la corriente, con eso de que con la edad vienen más arrugas y menos sonrisas. Yo me agrego un diente por año a modo de recuerdo conmemorativo. Así, en 2008 le pedí al Ratón Pérez catalán (porque estaba en Barcelona) que me diera un diente para ponerme entre mi colmillo superior derecho y mi primera muela. Este año, crisis por medio, me trajo otro dientito que hace pareja a la izquierda, así que ya no debo reír de lado como todo 2008. Como ves, 2009 trae sonrisas de oreja a oreja y todo, todo, gracias a Pérez y mi receta secreta, que ahora tb sabés vos (ssshhhhh !!!!!).
Tengo una pregunta que quiero hacerte desde que te conocí.
No desde el primer día que te ví, por que no te tenía confianza, más bien de septiembre en adelante.
Cuando te fuiste para el sur se me había olvidado, pero ahora que veo algunas fotos tuyas en el facebook me volvió la duda:
Flavia Ricci, cuántos dientes tenés ...?
En esa trompa hay más de 32, sin ninguna duda. Sobre todo en el frente o te ponés dientes adicionales para sonreír en las fotos… seguro…
Yo le respondí enseguida:
Tal como el pesto tiene sus secretos ... mi dentadura tb. Mi sonrisa va creciendo conforme colecciono años, de manera tal que voy contra la corriente, con eso de que con la edad vienen más arrugas y menos sonrisas. Yo me agrego un diente por año a modo de recuerdo conmemorativo. Así, en 2008 le pedí al Ratón Pérez catalán (porque estaba en Barcelona) que me diera un diente para ponerme entre mi colmillo superior derecho y mi primera muela. Este año, crisis por medio, me trajo otro dientito que hace pareja a la izquierda, así que ya no debo reír de lado como todo 2008. Como ves, 2009 trae sonrisas de oreja a oreja y todo, todo, gracias a Pérez y mi receta secreta, que ahora tb sabés vos (ssshhhhh !!!!!).
4 de marzo de 2009
Push here, Flavia Ricci
Él amaba la tecnología push. Ella en cambio la tecnología pull. De la web semántica él no sabía nada, porque no sabía de palabras escritas o dichas. Ella no sabía dibujar, alguna vez le interesó. Entonces, se encontraron en un CMS, y ella le enseñó las ventajas del LCMS. Y así aprendieron ambos. Y hasta comenzaron a incorporar la web 2.0.
Pero luego, él se escapaba de esa plataforma sin aviso ni logout, no había comunicación síncrona ni asíncrona.Entonces ella tocó el código HTML y agregó en las condiciones de uso un opt-out, que él aceptó encantado. A partir de ese momento ella comenzó a detestar las tecnologías push cada vez más. Y cada tanto revisa en todas sus páginas no olvidar poner la opción opt-out ....
Pero luego, él se escapaba de esa plataforma sin aviso ni logout, no había comunicación síncrona ni asíncrona.Entonces ella tocó el código HTML y agregó en las condiciones de uso un opt-out, que él aceptó encantado. A partir de ese momento ella comenzó a detestar las tecnologías push cada vez más. Y cada tanto revisa en todas sus páginas no olvidar poner la opción opt-out ....
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3 de marzo de 2009
CJA, Flavia Ricci
Mientras esperábamos todos que comenzara el acto de bienvenida del Jardín en el Auditorio Padre Manyanet del Colegio Jesús Adolescente, miré arriba y abajo y como una especie de flashback se me amontonaron millones de pequeñas y rápidas imágenes de cuando era una niña, de mis 14 años en ese colegio, el mismo que elegí para mi hija desde este año. Al cantar convencida el Himno Nacional, que hacía años no cantaba, en esas estrofas de "sean eternos los laureles, que supimos conseguir" me entraron ganas de llorar, así que miré hacia arriba intentando disimular. Una mezcla de la maestra de música y sus consejos para cantar como se debe el himno, ver al padre Julián que después de años en Argentina conserva su acento español, ver esos niños que son como alguna vez fui yo. Y la historia se repetía a mi lado, pero yo no soy la misma. Sentir que como mi madre eligió para mí el CJA, yo lo hacía con mi hija. Tradición, orgullo, convencimiento, mezclas. Desde aquel entonces, cuando conocía poco y nada de la vida que hoy conozco, pasó mucho tiempo, más de una década que no entraba en ese colegio, intacto, parecido, mío. Ojalá Zoe, el día de mañana sonrías como yo cuando recuerdes tu paso por el CJA.
Mamá
Mamá
1 de marzo de 2009
Mi muerte según Zoe, Flavia Ricci
- Mamá, yo no quiero que te mueras
- Pero todos nacemos y morimos. Además para que me muera falta mucho todavía.
- Sí, pero yo quiero que siempre estés conmigo.
- Es que siempre voy a estar con vos. Cuando me muera voy a esperar y cuando vos te mueras vamos a encontrarnos en un lugar como éste. Pero tenés que acordarte de mi cara eh?!
- Sí, pero no vamos a poder vernos más
- ¿Por qué?
- Porque cuando la gente se muere se le cierran los ojos. Así que no voy a poder buscarte.
- Pero todos nacemos y morimos. Además para que me muera falta mucho todavía.
- Sí, pero yo quiero que siempre estés conmigo.
- Es que siempre voy a estar con vos. Cuando me muera voy a esperar y cuando vos te mueras vamos a encontrarnos en un lugar como éste. Pero tenés que acordarte de mi cara eh?!
- Sí, pero no vamos a poder vernos más
- ¿Por qué?
- Porque cuando la gente se muere se le cierran los ojos. Así que no voy a poder buscarte.
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22 de febrero de 2009
Café, Flavia Ricci
Sabía que te gustaría. O era mi gran apuesta para que la noche, con aquel corolario, terminara mejor aun de lo que comenzó cuando te conocí. Puse los dos pocillos colombianos en una bandeja de madera del Tigre, te pregunté si le ponías azúcar y casi te obligué a probarlo sin ella, porque así no se desvirtuaba el sabor. Tiempo después me agradeciste el imperativo. Lo serví en la cocina, acerqué la bandeja al living donde ambos estábamos sentados a la expectativa y vos bebiste un poco de ese café. Te demoraste degustándolo, mirando el pocillo. Yo no podía despegar mis ojos de toda tu cara. Y cuando volviste a dejarla despojada de pocillos y demás obstáculos sentía unas ganas terribles de besarte, de abrazarte, de dejar pocillos y café para mañana. Pero me quedé en mi sitio y vos me dijiste que era el café más rico que jamás hubieras probado. Y yo sonreí. Y vos también.
Al día siguiente, preparé el desayuno para ambos y di por sentado que beberías café. Vos me dijiste que "cómo no" una vez que viste sobre la mesa todo desplegado. Y yo me sentí la mujer más feliz sobre la tierra. El café, ese café, era el mismo. Y se convertiría en nuestro café de cada día. Pero vos, vos en tu esencia, ya no eras el mismo que la noche anterior. Sobre todo, porque aunque tenías la misma ropa, ahora yo estaba perdidamente enamorada de vos, café mediante.
Al día siguiente, preparé el desayuno para ambos y di por sentado que beberías café. Vos me dijiste que "cómo no" una vez que viste sobre la mesa todo desplegado. Y yo me sentí la mujer más feliz sobre la tierra. El café, ese café, era el mismo. Y se convertiría en nuestro café de cada día. Pero vos, vos en tu esencia, ya no eras el mismo que la noche anterior. Sobre todo, porque aunque tenías la misma ropa, ahora yo estaba perdidamente enamorada de vos, café mediante.
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14 de febrero de 2009
Mujer buzo, Flavia Ricci
A estas alturas, mis reflexiones llegan hasta decirte que hace mucho calor para ponerse buzo en Buenos Aires, que no sé con qué reemplazarlo y que ahora entiendo por qué en Europa hacía nudismo y aquí en Argentina no puedo.
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12 de febrero de 2009
Velocidad luz, Flavia Ricci
Todo deprisa
Conocerte
Encontrarte
Encontrarnos
Mis nervios
Tus palabras
Mis titubeos
Tu paciencia
Mi mano hacia las tuyas
Vos absorbiendo el aire que respiré
Un horizonte nuestro
Proyectos, todos y más
Sonrisas
Pudores
Abrazos
No te vayas
No te vayas
No te vayas
Debo irme, lo siento
Yo en cambio, ahora, ya no siento nada
Conocerte
Encontrarte
Encontrarnos
Mis nervios
Tus palabras
Mis titubeos
Tu paciencia
Mi mano hacia las tuyas
Vos absorbiendo el aire que respiré
Un horizonte nuestro
Proyectos, todos y más
Sonrisas
Pudores
Abrazos
No te vayas
No te vayas
No te vayas
Debo irme, lo siento
Yo en cambio, ahora, ya no siento nada
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Me Río de la Plata, Flavia Ricci
Aquello que me parecía enorme, ahora es pequeño (esos edificios)
Aquello que me parecía lejano, ahora está cerca (esas personas)
Aquello que me parecía a mi lado, ahora no está (ese amor por vos)
Aquello que no valoraba, ahora disfruto
Y ya no pienso en nada de ahora hacia atrás
Una pluma mágica lo ha borrado todo y por primera vez he cambiado de ciudad sin mochilas a cuestas
Olvidar es también saber tener buena memoria
Y he quitado espacio en mi memoria RAM para poder procesar mejor las cosas que verdaderamente valen la pena
Un libro
Un mail
Una sonrisa
Una palabra sincera
Una comida al aire libre en casa
Arrodillarme para ver las hormigas y el cesped crecer y crecer
Mirar la panza de Lola cuando duerme en el jardín patas arriba
Dormirme en mi hamaca brasilera con el sol apenas en mi cara
Sentir el aroma de tu shampoo en mi almohada e imaginarme que dormimos juntos anoche
Volver a sentir
A sentirme aquí y ahora
Donde todo, absolutamente todo, puede volver a escribirse
Aquello que me parecía lejano, ahora está cerca (esas personas)
Aquello que me parecía a mi lado, ahora no está (ese amor por vos)
Aquello que no valoraba, ahora disfruto
Y ya no pienso en nada de ahora hacia atrás
Una pluma mágica lo ha borrado todo y por primera vez he cambiado de ciudad sin mochilas a cuestas
Olvidar es también saber tener buena memoria
Y he quitado espacio en mi memoria RAM para poder procesar mejor las cosas que verdaderamente valen la pena
Un libro
Un mail
Una sonrisa
Una palabra sincera
Una comida al aire libre en casa
Arrodillarme para ver las hormigas y el cesped crecer y crecer
Mirar la panza de Lola cuando duerme en el jardín patas arriba
Dormirme en mi hamaca brasilera con el sol apenas en mi cara
Sentir el aroma de tu shampoo en mi almohada e imaginarme que dormimos juntos anoche
Volver a sentir
A sentirme aquí y ahora
Donde todo, absolutamente todo, puede volver a escribirse
9 de febrero de 2009
Si ella lo dice, Flavia Ricci
Los dos se cruzaron en momentos insospechados, buscándose sin reconocerlo. Se mezclaron los acentos y las formas de decir, las bebidas, las comidas y costumbres. Se borraron las fronteras y los pasaportes. Se unieron las manos en una que avanzaba firme. Poco a poco fueron dejando a un lado el vos y yo para ser los dos. Y poco a poco los dos dio paso a nosotros. En ese nosotros se reconocían compinches para reír, bailar, comer, beber y dormir. Ella conocía sus detalles más allá de lo que él se atrevía a mostarle. Y le mostraba aun las cosas que él se esmeraba en esconderle por temor a pasar del nosotros al los dos y de ahí al vos y yo. Pero luego vinieron los dichos y las interpretaciones, los significados y significantes. Ella quería, pero él no daba señales. Él no se atrevía a decir, y ella no quería jugar.
Entonces, hicieron lo peor que pueden hacer dos personas: actuar de acuerdo a lo que hace el otro. Y se dejaron llevar. Un día ella lo reconoció por la calle. Habían pasado años y él peinaba algunas canas. Su pelo seguía intacto, por lo demás. Tan copioso como aquel al que a ella le gustaba ratrillar desde la nuca hasta el comienzo de las sienes. Esa noche se quedó pensando en su destino ...
Entonces, hicieron lo peor que pueden hacer dos personas: actuar de acuerdo a lo que hace el otro. Y se dejaron llevar. Un día ella lo reconoció por la calle. Habían pasado años y él peinaba algunas canas. Su pelo seguía intacto, por lo demás. Tan copioso como aquel al que a ella le gustaba ratrillar desde la nuca hasta el comienzo de las sienes. Esa noche se quedó pensando en su destino ...
3 de febrero de 2009
Países Bajos, Federico Jeanmaire

Decidí armarme de valor y callarme al menos por un rato.
Y mi silencio te hizo bien.
O quizás mal, no sé.
Lo que en realidad quiero decir es que mi absoluto mutismo te permitió relajarte un poco y así coordinar sintácticamente algunas pocas palabras, por ejemplo:
- No me vayas a herir, no lo resistiría.
Así fue como supe o, mejor dicho, así fue como descubrí que no te había ido demasiado bien en la vida con las cuestiones amorosas. Que tenías un miedo gigantesco. Enorme. Un miedo monstruoso. Y que necesitabas con alguna urgencia inventarte alguna barrera que fuera lo bastante sólida como para detener mi tan insoportable verborragia sentimental.
Así creo que fue como descubrí, Ruska tan roja, tan rojísima, que estabas muy sola, demasiado sola en el mundo.
31 de enero de 2009
Buenas costumbres, Flavia Ricci
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27 de enero de 2009
Música, Flavia Ricci
Siempre lo he dicho, para los cumpleaños prefiero regalar algo impersonal como la ropa que meterme en la misma piel o, peor aun, en la cabeza del cumpleañero y regalarle un libro o música. Una vez lo intenté y no creo que haya sido ese el motivo por el que mi ex-ex-ex-ex (etc.) y yo rompimos. La ropa, algo que indudablemente va más por el gusto de lo que nosotros queremos que él luzca que por lo que él luciría. Porque la pregunta que nos hacemos es "¿qué tal le quedaría esto?". Con la música o los libros la pregunta es la opuesta, ya no se trata de obsequiarle algo que nosotros queremos que escuche o que lea, sino de intentar meternos en la cabeza del destinatario para saber si cuando reciba ese libro o ese CD (¿aún la gente compra CD?) no va a mirarnos con una mezcla de resignación y rabia contenida.
Él por ejemplo, aquella noche en que se apareció en mi casa en medio del festejo de mi cumpleaños, apareció además invitado por uno de mis amigos con un CD como ofrenda por estar allí. Amante de la música como soy abrí deprisa el obsequio y mi sonrisa fue cediendo a la sorpresa para luego quedar estupefacta al ver que era un CD de La Oreja de Van Gogh. Fue imposible volver atrás para fingir mi primera sonrisa. "Si quieres lo puedes cambiar, me dijo como pidiéndome disculpas. Y yo pensé que averiguaría cuándo era su cumpleaños tan sólo para regalarle el libro de las recetas típicas de Senegal, a ver qué careto ponía. Claro que cambié el CD al día siguiente, no tenía tampoco ningún novio al que le gustara ese grupete, como para simular un regalo y olvidarme del asunto.
Al año siguiente, ya amigos y creo que nada más entre medio, apareció nuevamente en mi fiesta de cumpleaños. Esta vez parece que se había asesorado muy bien: traía un CD de música brasilera no-comercial en su mano. Comenzábamos a entendernos.
Él por ejemplo, aquella noche en que se apareció en mi casa en medio del festejo de mi cumpleaños, apareció además invitado por uno de mis amigos con un CD como ofrenda por estar allí. Amante de la música como soy abrí deprisa el obsequio y mi sonrisa fue cediendo a la sorpresa para luego quedar estupefacta al ver que era un CD de La Oreja de Van Gogh. Fue imposible volver atrás para fingir mi primera sonrisa. "Si quieres lo puedes cambiar, me dijo como pidiéndome disculpas. Y yo pensé que averiguaría cuándo era su cumpleaños tan sólo para regalarle el libro de las recetas típicas de Senegal, a ver qué careto ponía. Claro que cambié el CD al día siguiente, no tenía tampoco ningún novio al que le gustara ese grupete, como para simular un regalo y olvidarme del asunto.
Al año siguiente, ya amigos y creo que nada más entre medio, apareció nuevamente en mi fiesta de cumpleaños. Esta vez parece que se había asesorado muy bien: traía un CD de música brasilera no-comercial en su mano. Comenzábamos a entendernos.
26 de enero de 2009
Cosecharás tu siembra, Flavia Ricci

Llega un momento en la vida de una madre en la que podemos darnos el lujo de mirar algunos centímetros hacia abajo con una sonrisa de oreja a oreja por alguna ocurrencia de nuestros niños. Yo que deposito en Zoe todas mis expectativas, logros y alegrías e intento quitarle la mochila de alguna que otra frustración o desdicha personal (mía), me he sorprendido para bien una vez más. Hace unos días fuimos las dos a una biblioteca de Tres Arroyos, yo le enseñé dónde estaba la sala de lectura infantil y le dije que podía leer los libros que quisiera (es un decir porque aun no sabe leer). Días después regresamos a esa biblioteca y ella misma me pidió sacar un libro de literatura infantil para llevárselo a casa y que pudiera leérselo, como cada noche hago con alguno de los libros que tiene en casa. La miré y pensé qué bueno que haya heredado el amor por los libros y la lectura, no seré la primera ni la última persona en afirmar que quien lee más, vive más. Porque vive varias vidas, porque puede jugar con el lenguaje, porque da vuelta arriba y abajo las palabras, porque se ríe de las h mudas, de las y o los acentos. Porque se expresa mejor y procura que lo entiendan mejor también. Miré la sala de lectura que tenía una calcomanía de Fundación Leer y recordé mis pasos como Directora de Comunicaciones allí a poco de llegar de España a Buenos Aires. Por aquí habían andado ellos ... y salimos Zoe y yo con varios libros bajo el brazo, cómo no.
22 de enero de 2009
La medida de un hombre, Joan Vinyoli

Bien pensado, los días
de juventud valen mucho
para no darles un alto precio.
Si fueron ricos en fuego y en acción y disponibles
para todo (...)
Si fuiste
fracaso, anhelo, soledad y reserva
de la chispa que enciende bosques
y no sólo
proyecto avaro de ganancias
de hipócrita dominio,
sobre todo si fuiste
puro en lo puro
diré que has dado
la medida de un hombre.
16 de enero de 2009
Javier Cercas genial, Flavia Ricci

Cercas 1:
Por mucho que uno se contradiga y trate por todos los medios a su alcance de emanciparse del tedio insoportable de ser uno mismo y llegar a ser otra persona, a última hora uno no tiene más remedio que conformarse con ser quien es, con sus obsesiones, sus vicios, sus manías e incluso sus virtudes, que a menudo son también sus defectos. De modo que ser coherente no constituye una virtud, sino un designio de la genética: después de todo, por mucho que se viaje y se escriba y por muchos bandazos que se den, al final siempre se acaba en manos de esa bestia omnívora e insoslayable que es el YO.
Cercas 2:
No hay escritor, ni siquiera el que sólo escribe para los periódicos, al que no le anime una dosis más o menos controlada o tolerable de presunción, pues de lo contrario no viviría instalado en la quimera de que lo que escribe tiene algún interés para alguien y en consecuencia merece ser publicado.
Cercas 3:
Todo escritor que no acepte ser un mero escribano contrae un apasionado compromiso con el lenguaje, pero al contraerlo contrae también, lo sepa o no -y más le vale saberlo-, un apasionado compromiso con la realidad, porque, como no ignora ningún escritor con alguna conciencia de su oficio, la escritura de una frase, por banal o anodina que parezca, entraña la toma de unas decisiones que no son únicamente lingüísticas, y porque, si es verdad que el lenguaje de algún modo crea el mundo, el escritor es, ya no dueño del lenguaje, sí por lo menos su usufructuario privilegiado, y por ello tiene el deber de mantenerlo tenso y exacto y ávido de verdad y de significación.
Buenos Aires, Flavia Ricci
11 de enero de 2009
Un nuevo manuscrito, Franz Kafka
Nos toca a nosotros, a los artesanos y comerciantes, salvar a nuestro país, pero no estamos a la altura de esta tarea, ni afirmamos nunca que podíamos hacerla. Se trata de algún malentendido, y ese malentendido será nuestra ruina.
10 de enero de 2009
Las cosas, Georges Perec
Y, sin embargo, se engañaban; se estaban perdiendo. Empezaban, ya, a sentirse arrastrados a lo largo de un camino del que no conocían ni las vueltas ni el destino. A veces les entraba miedo. Pero, con frecuencia, sólo estaban impacientes: se sentían preparados; estaban disponibles: esperaban vivir, esperaban el dinero.
9 de enero de 2009
De verdad, Flavia Ricci

Y de pronto la vio. Ya no la imagen que él guardaba de ella y que por una extraña filosofía suya no se atrevía a desmentir. La vio de verdad. Allí estaba ella, unos años después y por lo visto había sobrevivido. De verdad. Mejor dicho, que lo llevaba muy bien a aquello de estar sin él (¿estaría con alguien más? ¿Por qué con el "más"? ¿Estaría con alguien?).
Pues allí estaba, bailando entre sus amigos, riendo con esa media sonrisa que dejaba ver sus dientes blancos como marfil, mirando hacia los lados pero aun sin haberle visto a él, que se quedó de piedra porque
no esperaba encontrarla más que en los recuerdos
o en las cosas que decían de ella otros,
muchas, muchísimas veces provocados a hablar
de ella
por comentarios de él mismo.
La vio de verdad. Y se dio cuenta que aquella cercanía que había hecho que todos los muros se derrumbaran entre ellos ya no existía. La intimidad se había ido, ya no digamos la confianza. Entonces, ella construyó un muro enorme y comenzó aquel extrañamiento, aquel pasar de ser nosotros a ser él y yo hasta llegar a ser un simplemento yo (el otro no importaba).
Trató con la mente de recordar lo que había sentido la primera vez que la vio cara a cara. O la primera vez que se besaron. O la primera vez que pasaron una noche infinita juntos. Infinita porque acababa de comenzar, pero sobre todo porque la había encontrado a ella (por fin). Recordó aquello que dijo Borges en una conferencia en París, que era imposible recordar nuestra juventud de verdad, que sólo recordábamos nuestro último recuerdo sobre aquello que queríamos recordar. Y que eso le provocaba tristeza.
A él también le entró una tristeza enorme. Por eso pasó de lo dicho por Borges, que al fin de cuentas poco y nada sabía de sus sentimientos y además estaba bien tieso ya, y se concentró en sentir, nuevamente, lo que había sentido aquella primera noche.
Pero fue ella quien, mientras él estaba concentrado con los ojos cerrados en medio del bar (ceño fruncido ,mentón hacia arriba como buscando inspiración divina) vino y lo abrazó profundamente. Y ese abrazo le caló tan hondo que no supo si abrir los ojos para verla de verdad y, sobre todo, si lo que sentía era de verdad. Y ya no una búsqueda, una de sus tantas búsquedas, de encontrarse con el amor cara a cara y afrontarlo contra viento y marea.
Pero abrió los ojos. Y era ella de verdad. Más verdadera que nunca. Y le cogió de la mano. Y caminaron simplemente mirándose. Y no tuvo que concentrarse más para volver a sentir aquello que sintió cuando la vio por primera vez cara a cara. Borges no entendía nada. Claro que podemos recordar de verdad. Aprendió a recordar, a re-acordar y, por fin, a re-acomodar.
8 de enero de 2009
Escribir, Marguerite Duras
Un escritor es algo extraño. Es una contradiccion y tambien un sinsentido. Escribir tambien es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido. Un escritor es algo que descansa,con frecuencia,escucha mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine,lo contrario del teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas. Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido,es la noche, es cerrado,eso es. El libro avanza, crece,avanza en las direcciones que creíamos haber explorado,avanza hacia su propio destino y el de su autor,anonadado por su publicación: su separación,la separación del libro soñado,como el título del hijo,siempre el más amado.
31 de diciembre de 2008
30 de diciembre de 2008
Puente, Flavia Ricci
Es lindo escucharte e intercambiar ideas. De tu chica, del mío. Es lindo ir y venir con palabras, aunque sepas que el teléfono no es lo mío. Es lindo recordar Buenos Aires y recordarte. Aquella noche en que yo, media hora con la heladera abierta y vos, entre la cocina y el lavadero de casa, hablábamos de sexo. Y con una sonrisa te comentaba mis cualidades y defectos en la cama. Es lindo tu cara pensativa y hasta casi enojada por un intercambio de puntos de vista sobre lo que es compartir. Es lindo escucharte, siempre escucharte. Es lindo verte proyectar donde sea que estés. Fue lindo compartir una casa con vos y aprender a ser una mujer buzo para poner distancia quisiéramos o no. Es lindo escuchar tus consejos, tus confidencias, tu sonrisa. Me ha encantado conocerte, chico porteño. Sospecho que seguiré viéndote y hablando contigo, relacionándote con esa parte de Buenos Aires que me gusta. Es lindo. Gracias. Con muchas S.
23 de diciembre de 2008
Agricultura de precisión, Flavia Ricci
Ropa, muebles, una cama para dos que sobraba, un lavarropas: varios objetos que llegaron a Tres Arroyos por si acaso terminaron quién sabe dónde, pero no en mi nuevo hogar, donde entorpecían la nueva vida que decidí comenzar. No, no sé nada de tu agricultura de precisión, no sé nada de ingeniería industrial y suena hasta raro que haciendo lo que hago esté viviendo en Tres Arroyos.
Mientras observo los nuevos códigos de gente con la cual no interactúo como habitante desde 1994, me sorprendo: aquí la palabra vale, los tiempos son de 10' para ir de un sitio a otro, hay fiado y no hay tantas rejas ni alarmas. Pero lo que más me conmueve es la bondad: entrar en un quiosco de un barrio y ver que las cosas se agrupan intentando llenar la estantería, un poco como cuando yo era pequeña y sacaba una silla a la vereda y les colocaba a mis juguetes un pequeño cartelito con el precio de cada uno y la ilusión de que alguien me lo comprara. El "buenos días" distendido, la siesta después de almorzar, las tiendas que cierran al mediodía y el saludo a los vecinos.
Tengo un par de gallos como vecinos, que me saludan cantando todo el día, una palmera en el fondo de mi jardín, gatos que se entretienen lamiéndose las patas y mirando hacia mi casa, gente que tiene habilidades que desconozco.
No, no sé nada del sorgo, del trigo ni de la soja. Mucho menos de manejar una cosechadora, ni de arar, ni de las tolvas y los silos. Soy una analfabeta que proviene de las grandes ciudades y a la cual el campo le es desconocido y a la vez fascinante.
Pero enseñame, enseñame con esa firmeza que tiene la gente que sabe que con la naturaleza no se pacta, con esa paz de saber que no hay prisas, con esa magia cada vez que te brillan los ojos mirando el horizonte y tomando tus mates amargos. Algo sé de montar a caballo, claro que mucho, muchísimo menos que vos. Yo vengo de un mundo de profesionales y allá donde he ido jamás he estado en la naturaleza porque no la había. Tres Arroyos partido en dos: los de mi bando y los del tuyo. Los que ignoramos que hay mucho, mucho que aprender allá de tu lado.
Después te ponés un traje, salís en coche y sos uno más en Buenos Aires. A mi lado, que te miro fascinada. Y ahí yo soy local: conozco los vericuetos. Los dos con las notebooks y wi-fi, los dos en Puerto Madero, los dos en discotecas. Ojos azules, desde ahora y en adelante.
Mientras observo los nuevos códigos de gente con la cual no interactúo como habitante desde 1994, me sorprendo: aquí la palabra vale, los tiempos son de 10' para ir de un sitio a otro, hay fiado y no hay tantas rejas ni alarmas. Pero lo que más me conmueve es la bondad: entrar en un quiosco de un barrio y ver que las cosas se agrupan intentando llenar la estantería, un poco como cuando yo era pequeña y sacaba una silla a la vereda y les colocaba a mis juguetes un pequeño cartelito con el precio de cada uno y la ilusión de que alguien me lo comprara. El "buenos días" distendido, la siesta después de almorzar, las tiendas que cierran al mediodía y el saludo a los vecinos.
Tengo un par de gallos como vecinos, que me saludan cantando todo el día, una palmera en el fondo de mi jardín, gatos que se entretienen lamiéndose las patas y mirando hacia mi casa, gente que tiene habilidades que desconozco.
No, no sé nada del sorgo, del trigo ni de la soja. Mucho menos de manejar una cosechadora, ni de arar, ni de las tolvas y los silos. Soy una analfabeta que proviene de las grandes ciudades y a la cual el campo le es desconocido y a la vez fascinante.
Pero enseñame, enseñame con esa firmeza que tiene la gente que sabe que con la naturaleza no se pacta, con esa paz de saber que no hay prisas, con esa magia cada vez que te brillan los ojos mirando el horizonte y tomando tus mates amargos. Algo sé de montar a caballo, claro que mucho, muchísimo menos que vos. Yo vengo de un mundo de profesionales y allá donde he ido jamás he estado en la naturaleza porque no la había. Tres Arroyos partido en dos: los de mi bando y los del tuyo. Los que ignoramos que hay mucho, mucho que aprender allá de tu lado.
Después te ponés un traje, salís en coche y sos uno más en Buenos Aires. A mi lado, que te miro fascinada. Y ahí yo soy local: conozco los vericuetos. Los dos con las notebooks y wi-fi, los dos en Puerto Madero, los dos en discotecas. Ojos azules, desde ahora y en adelante.
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20 de diciembre de 2008
Recuerdos de una mudanza, Flavia Ricci
Todas las mudanzas tienen cuestiones comunes, por ejemplo su dinámica: comenzar a meter todo en cajas y canastos de a poco, luego dejarse estar unos días porque todo parece marchar fácil y de repente no alcanzarle a uno el tiempo para terminar de cerrar cajas. Y éstas últimas suelen quedar con los elementos que hemos dejado para los últimos días de supervivencia en el sitio donde estamos: un par de cubiertos, unos platos, vasos, un juego de sábanas, la cama desarmada con el colchón sobre el suelo ... así que las últimas cajas tienen una mezcla de objetos diversos: control remoto, un collar, anillos, DNI, cucharas, papeles, biromes, un vaso y así.
Durante los últimos días he mirado todo con ojos de turista, tratando de ponerme el el lugar de que la próxima vez que regresara a Buenos Aires ya no tendría mi propio hogar. Es complicado ponerse en ese sitio cuando una aun está allí, pero fui descubriendo lugares por donde hacía tiempo no pasaba o incluso no conocía en la inabarcable capital argentina. Revisé algunas de mis mudanzas interurbanas o internacionales: de Tres Arroyos a La Plata, de La Plata a Barcelona, de Barcelona a Buenos Aires ... en todas fue llegar al sitio, acomodar las cosas de a poco y comenzar a vivir. Esta vez, se trata de una casa -que no piso- de estreno, con todo lo que ello supone: dar de alta servicios, probar ese lugar por primera vez, porque nadie vivió allí y armarse de paciencia con los tiempos de instalación de cada cosa, con la recompensa a cambio de que todo está nuevo y sin usar. Revisé mis mudanzas y las comparé. Hablo de las mudanzas que implican trasladarse con muebles, computadoras, libros, cuadros, lámparas, bicicletas, cocina, heladera, TV, entre otras cosas. Esas cosas que dan cuenta que uno se fue haciendo de los elementos necesarios y que si bien no atan, implican una logística diferente al que va por la vida con una maleta, CD, ropa y un par de libros y de piso compartido en piso compartido.
Hace muchos años decidí que la vida que yo quiero es la vida que incluye una identidad propia dada porque cada persona que entre a mi hogar vea mi estilo, vea mis huellas. Lo prefiero a ser volátil y no dejar huella donde he vivido. Porque hay huellas que una deja no sólo por lo que ha hecho, sino por los objetos que va eligiendo tener, mostrar, compartir. Estas son las mudanzas verdaderas, las otras son traslados sin importancia. Desde los 20 años decidí dejar de ser volátil y hacerme de mi identidad. Y elegí también tener que elegir antes de mudarme qué me ata y que no, de qué deshacerme y de qué no y a qué costo. Eso también me dio una mejor y mayor idea de la vida y del valor que tiene cada cosa que logramos, el cual muchas veces no se condice con el precio que pagamos por ello.
Heme aquí, habiéndome mudado a Tres Arroyos ayer, con mis cajas y canastos y muebles y todo ya aquí. Sin darme cuenta de que Buenos Aires quedó atrás, porque aun lo veo como un hecho reciente y éste como un viaje (a algún lugar, una especie de túnel por el que me meto en tránsito a otro sitio). Pero conforme voy con la perforadora metiendo clavos y cuadros y objetos, y colocando lámparas con el electricista y muebles y veo los lomos de mis libros y mis computadoras. Conforme salgo con mi bici por estas calles y me acuesto y levanto escuchando pájaros y gallos y grillos, entonces, entonces sí echo amarras y me siento más de aquí. Lo demás ... lo demás me parece algo que viví, cada vez más lejano, como alguien que una vez conocí pero nunca más volví a ver. Más cercano al sueño que a la realidad.
Durante los últimos días he mirado todo con ojos de turista, tratando de ponerme el el lugar de que la próxima vez que regresara a Buenos Aires ya no tendría mi propio hogar. Es complicado ponerse en ese sitio cuando una aun está allí, pero fui descubriendo lugares por donde hacía tiempo no pasaba o incluso no conocía en la inabarcable capital argentina. Revisé algunas de mis mudanzas interurbanas o internacionales: de Tres Arroyos a La Plata, de La Plata a Barcelona, de Barcelona a Buenos Aires ... en todas fue llegar al sitio, acomodar las cosas de a poco y comenzar a vivir. Esta vez, se trata de una casa -que no piso- de estreno, con todo lo que ello supone: dar de alta servicios, probar ese lugar por primera vez, porque nadie vivió allí y armarse de paciencia con los tiempos de instalación de cada cosa, con la recompensa a cambio de que todo está nuevo y sin usar. Revisé mis mudanzas y las comparé. Hablo de las mudanzas que implican trasladarse con muebles, computadoras, libros, cuadros, lámparas, bicicletas, cocina, heladera, TV, entre otras cosas. Esas cosas que dan cuenta que uno se fue haciendo de los elementos necesarios y que si bien no atan, implican una logística diferente al que va por la vida con una maleta, CD, ropa y un par de libros y de piso compartido en piso compartido.
Hace muchos años decidí que la vida que yo quiero es la vida que incluye una identidad propia dada porque cada persona que entre a mi hogar vea mi estilo, vea mis huellas. Lo prefiero a ser volátil y no dejar huella donde he vivido. Porque hay huellas que una deja no sólo por lo que ha hecho, sino por los objetos que va eligiendo tener, mostrar, compartir. Estas son las mudanzas verdaderas, las otras son traslados sin importancia. Desde los 20 años decidí dejar de ser volátil y hacerme de mi identidad. Y elegí también tener que elegir antes de mudarme qué me ata y que no, de qué deshacerme y de qué no y a qué costo. Eso también me dio una mejor y mayor idea de la vida y del valor que tiene cada cosa que logramos, el cual muchas veces no se condice con el precio que pagamos por ello.
Heme aquí, habiéndome mudado a Tres Arroyos ayer, con mis cajas y canastos y muebles y todo ya aquí. Sin darme cuenta de que Buenos Aires quedó atrás, porque aun lo veo como un hecho reciente y éste como un viaje (a algún lugar, una especie de túnel por el que me meto en tránsito a otro sitio). Pero conforme voy con la perforadora metiendo clavos y cuadros y objetos, y colocando lámparas con el electricista y muebles y veo los lomos de mis libros y mis computadoras. Conforme salgo con mi bici por estas calles y me acuesto y levanto escuchando pájaros y gallos y grillos, entonces, entonces sí echo amarras y me siento más de aquí. Lo demás ... lo demás me parece algo que viví, cada vez más lejano, como alguien que una vez conocí pero nunca más volví a ver. Más cercano al sueño que a la realidad.
15 de diciembre de 2008
Mamushka, Flavia Ricci
Mi casa se ha transformado en una mamushka enorme desde donde salen objetos desconocidos. Miré dentro de un mueble lleno de bolsos y pensé que durante 2008 había usado las mismas 6-8 carteras cuando ese sitio estaba lleno de alternativas. Y que habían quedado allí desde mi mudanza en enero 2008. Esperando. Abrí mi armario de pared a pared y vi que había ropa ajena y mía sin uso, tampoco, que ni recordaba que existía. Quité una lámpara roja de la pared de mi habitación y me quedé pensando en cómo había hecho él la instalación. No podía entenderlo y pensé en él explicándome (una vez más) de qué se trataba y yo poniendo cara de que no entendía nada: soy nula con lo que a él le resulta cosa de todos los días. Así que pensé: enchufe, interruptor, foco. Pero esa lámpara no tenía a la vista esa lógica, y yo que soy mujer muchas veces estructurada, me quedé pensando mientras miraba la pared vacía. Quité cada uno de los cuadros y vi la prolijidad suya en colocar tornillitos y otras cosas cuyo nombre desconozco que dejaron la pared igual que antes, sin una marca. Y mi ansiedad e ignorancia clavando clavos que la mayoría de las veces quedaban torcidos. Ahora que preparé Poxi-Mix fui rellenando cada agujerito en la pared para dejar todo en orden y me quedé pensando un rato. Debo haber pensado más de 15 minutos porque cuando agarré nuevamente el Poxi-Mix estaba más duro que una roca y tuve que tirarlo. Entendí entonces por qué se llama Poxi-Mix 15. Antes del acto de fin de curso de Zoe me empeñé en quitar de la pared una estantería. No hubo problemas con los primeros tornillos, pero cuando quité el último se me vino encima, justo sobre el pecho, y me dejó sin aire y con la piel ardiendo. Recordé que hace unos meses, cuando él la hizo de la nada, la habíamos subido juntos. Deseé haberlo recordado antes, porque ahora lucía una hermosa raya roja a flor de piel de hombro a hombro.
Miré la cuna de Zoe, el cochecito, tantas cosas que como las había dejado habían quedado. Y ahora volvían a estar allí. Al igual que mis libros y papeles que estaban al alcance de la mano, cosa tras cosa, objeto tras objeto iba apareciendo, emergiendo.
De muchos me había olvidado: ropa, bolsos, objetos, apuntes, música, fotos. Pero todo vuelve como un boomerang. Con la paz y alegría necesarias. De todas formas, iba desmontando la casa una vez más, y van ...
En síntesis: una estantería que se me vino encima, la cuna de Zoe que me cayó de lleno en el pie derecho, un brazo dolorido por levantar mal algo, sonrisas muchas, insultos por los golpes algunos, alegría toda.
Miré la cuna de Zoe, el cochecito, tantas cosas que como las había dejado habían quedado. Y ahora volvían a estar allí. Al igual que mis libros y papeles que estaban al alcance de la mano, cosa tras cosa, objeto tras objeto iba apareciendo, emergiendo.
De muchos me había olvidado: ropa, bolsos, objetos, apuntes, música, fotos. Pero todo vuelve como un boomerang. Con la paz y alegría necesarias. De todas formas, iba desmontando la casa una vez más, y van ...
En síntesis: una estantería que se me vino encima, la cuna de Zoe que me cayó de lleno en el pie derecho, un brazo dolorido por levantar mal algo, sonrisas muchas, insultos por los golpes algunos, alegría toda.
Fin de una etapa, Flavia Ricci
12 de diciembre de 2008
Egresos, Flavia Ricci
Querida Zoe:
Mientras se me mezclan los últimos días en Buenos Aires con tus últimos días de Jardín de Infantes te veo a mi lado crecer, y yo creciendo a tu lado. Mañana es tu acto de egresados: ¡el primero! Y aun no me lo creo. Todos estos años asistiendo al acto de fin de año de cada Jardín donde fuiste y mañana me toca a mí ser la mamá de una de las egresadas. Terminás una etapa y sé que no podremos ir en bici hasta Cuba y Manzanares como cada día íbamos, a menos que sea de visita.
En este mundo lleno de prejuicios espero que crezcas con los menos posibles. Espero que veas más allá de las sexualidades, religiones, ideologías políticas. Espero que vueles, que seas un poco Al-Taïr, “la que vuela alto”. Espero que vueles, espero que te enamores de hombres o mujeres, espero que siempre tengas ese brillo que tenés en los ojos y del que me ufano de ser parcialmente responsable. Espero que siempre tu mano busque a la mía por la calle. Espero que cada día pueda girarme y encontrarte con una sonrisa y también estar cuando necesites que te seque las lágrimas o te dé un “abrazo-mono sí señor: te sentirás mucho mejor”. Espero ser tu protectora siempre. Espero despedirte de todos los aeropuertos que vos elijas con la ilusión de que encuentres lo que yo encontré cada vez que me fui o regresé desde y hasta donde quise. Espero contarte mis historias en La Plata y Buenos Aires y Tres Arroyos y Claromecó y Necochea. Espero ver juntas el Mediterráneo barcelonés y enseñarte esos recovecos donde me metía sola o acompañada. Espero que puedas hablar un poco de catalán y estés siempre orgullosa de tus dos raíces: argentinas y catalanas. Espero que te gusten las Voll-Damm y el pà amb tomàquet tanto como a mí. Espero poder recorrer en un Citroen 3CV la Patagonia argentina con vos. Espero acampar en el jardín de casa y tener nuestra primera tortuga para cuidar. Espero seguir diciendo “¿por qué no?” aun cuando a mi alrededor me miren raro. Espero seguir riendo contigo y gracias a vos.
Cómo has crecido mi Zoe, cuando llegamos a Buenos Aires sólo tenías 6 meses y ahora ... Volá Zoe, volá siempre alto y hacia donde quieras. Yo siempre voy a estar con vos, aun cuando estemos separadas. En todo voy a apoyarte. Este mundo es hermoso Zoe, no veo la hora de viajar lejos y juntas y solas. Y mostrarte la belleza de todo este planeta, que desde que naciste es más bello aun, mi reina. La llena de vida.
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9 de diciembre de 2008
La Singular, Flavia Ricci
Aquel fue un año intenso. Aficionada como era a jugar al límite creía tocarlo, pero siempre estabas tú. No me perdono haberme pasado año y medio jugando al gato/ratón, creyendo que siempre estarías por allí, como mi red de contención. Llevándome a casa cada vez que me daba por regresar de día, cuidándome cada vez que me daba por descuidarme, acompañándome cada vez que me daba por estar sola. Aquella noche podría haber cambiado el rumbo de mi vida, posiblemente de la tuya. No me perdono haber ido a cenar contigo creyendo –o queriendo creer- que era una noche más por Gràcia, de copas y comidas exóticas con el frío de la puerta para afuera. Siempre me costó distinguir cuando se trataba de dejarlo para siempre y cuando simplemente era una tregua. Tal vez por ello vivía rodeada de hombres, para no ver con mis propios ojos que unos eran treguas, y otros me dejaban o los dejaba yo para siempre. Así pasaban aquellos años, tú siempre a mi lado y yo siempre sonriendo dondequiera que mirara, daba igual. No me perdono que tú fuiste la que se atrevió a dar el primer paso, yo siempre fui cobarde y me desquité con los hombres descartables. No me perdono, guapa, que hayas aparecido de una forma imprevista y repentina en mi vida y que te hayas quedado pegada a mis años y mis amores a lo largo de todo este tiempo, islas y mares de por medio. No me perdono que de creer que me habían presentado a una persona más soberbia que yo, poco a poco te fui escuchando y de pronto quedé sorprendida de tu mundo: esas músicas que ahora suenan en mi casa y que bailo con mi hija, esas historias de África y España y tu isla y tus misterios, esas noches desde Madrid esquina Brasil y un quinto piso muy amplio desde donde podíamos bailar, correr, gritar y reír a diario. No me perdono, cada puta noche que pasa que hayas sido tan sensible y que lo haya estropeado todo yo por mi dificultad para el contacto físico. No me perdono Ramblas arriba y abajo haberme creído que te daba igual lo que hacía y con quién, porque no era así. No me perdono haberte mentido con mis sentimientos y quedarme con una media sonrisa cínica cuando te marchaste de casa y giraste la esquina sin mirarme ni saludarme, nunca más. No me perdono haberte echado el rollo de 20’ a medio decir, entre lo que sentía y lo que quería, pero manteniendo el tipo porque yo, la ganadora, no podía perder. Me llevó años darme cuenta, cuando ya no estabas ni en Barcelona ni en mi vida, que realmente llegaste a odiarme por ser tan cobarde. Y yo, que supe mentir, hice de esa mentira mi estandarte y lo hice de forma tan creíble que tú misma lo creíste. Mi media sonrisa cínica me acompañó varias veces cuando me dijeron cosas que no quise escuchar ni estaba preparada o predispuesta para hacerlo. No creas que ahora lo he superado, no creas que voy por la vida segura de nada. Me quedó claro aquel día en que la vida me dio otra oportunidad, cuándo no, y te ví por Passeig de Gràcia andando rápido como siempre ibas. Podía llamarte, invitarte a un café y explicarte todo con la verdad. Pero en vez de ello me quedé mirándote hasta que llegaste a Plaça Catalunya y bajaste por allí. No me lo perdono. Es mi culpa una vez más. ¿Y ahora qué?, he pasado este año por Gràcia y por La Singular, pero como tú: ya no está en Barcelona ni ha dejado señales. Mi Singular. Voy a encontrarte. Claro que sí.
1 de diciembre de 2008
Facebook, Flavia Ricci
Me llegó esto por mail ... y en cierta forma a veces me he sentido identificada. No siempre el que busca encuentra. Y no siempre el encontrado lo ha buscado.
------------------
La pesadilla del Facebook ¡ Auxilio! ¡No aguanto más! Por culpa del Facebook sufro de paranoia persecutoria y de múltiples personalidades. Me he vuelto esquizofrénico, hipocondríaco y celópata, he comenzando a odiar a mis amigos de siempre ya que han llenado mi correo electrónico con mensajitos de Facebook donde piden que los acepte como amigos, a pesar de que ellos y yo sabemos que somos amigos. Además, aceptarlos ¿para qué? Es como si alguien le dijera a su esposo o esposa, después de años de casados, '¿me aceptas?'. Bueno, allí se justificaría porque son raros los esposos que se aceptan, pero ¿un amigo? Un amigo aceptado es algo horrible. Pierde la gracia.
Odio también a los amigos desconocidos que hacen lo mismo que los conocidos y a los amigos de mis amigos, conocidos y desconocidos, a quienes tampoco conozco y que no me interesa conocer, pero que no sé por qué extraña razón quieren ser mis amigos.
Qué cosa tan espantosa está pasando con el bendito Facebook. ¡Qué angustia! Antiguas mujeres que alguna vez amé y luego me hicieron la vida imposible ¡aparecieron de nuevo! Su sitio de reunión es mi cuenta de Facebook, y lo peor es que, a pesar de que tuve el cuidado de que no se conocieran, ahora son compinches y comentan nuestras intimidades. Por ejemplo, ya todo el mundo sabe que lo que debería tener chiquito lo tengo grande y lo que debería tener grande lo tengo chiquito. A todas estas, los antiguos amigos y los amigos de mis amigos que por obligación ahora he tenido que aceptar pueden leer a diario esos comentarios.
¿Quién sería el demente que inventó esta locura que lo persigue a uno sin piedad? Esto del Facebook se me parece al aburrido juego de 'el trencito' que hacen en las fiestas, cuando, al ritmo de una canción, algún feo o fea con el que nadie quiere bailar, agarra obligado y por la cintura al que tiene al frente y éste, a su vez, agarra a otro, y le echan a perder el baile a todo el mundo que esté cerca.
Ayer recibí un nuevo mensaje de Facebook. Era una ex novia a la que, como pasa en las películas, un día encontré en mi cama con mi mejor amigo.
Jamás olvidaré aquel: -No es lo que parece, cariño.
Después te explico...
Gracias al Facebook, mi ex mujer y mi ex mejor amigo se reencontraron, se mandaron fotos actualizadas y ahora me piden que los acepte. Me puse entre triste y bravo, no por su reencuentro sino porque me enteré de que ninguno de los dos había muerto.
Estoy traumatizado. Esto es peor que una canción de Ricardo Arjona. Le tengo miedo a la computadora aunque esté apagada. En su pantalla, veo miles de amigos asomando sus cabecitas y sus manos, tratando de tocarme, rogándome que los acepte.
Lo bueno de los amigos de verdad es que molesten lo menos posible, que casi nunca aparezcan y si aparecen que sea sólo para tomar whisky.
Qué sabroso es encontrarnos por casualidad con un amigo al que no veíamos hace tiempo y del que ni siquiera recordábamos su nombre. A raíz del Facebook, esa sensación se acaba, porque segurito va a salir un amigo del amigo perdido que, por ser amigo de éste, tiene mi dirección y ¡cataplum! aparece en la computadora con fotos recientes y de cuando estaba chiquito. ¿Por qué carrizo tengo que ver chiquito a ese señor? Si alguien adora a sus amigos soy yo y ellos lo saben. Sólo la muerte logrará separarnos, por supuesto... la de ellos.
No hay otro remedio, la pronta muerte de todos mis amigos y la de los amigos de mis amigos es la única manera lógica que veo para salirme de la pesadilla que significa en la actualidad el Facebook
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La pesadilla del Facebook ¡ Auxilio! ¡No aguanto más! Por culpa del Facebook sufro de paranoia persecutoria y de múltiples personalidades. Me he vuelto esquizofrénico, hipocondríaco y celópata, he comenzando a odiar a mis amigos de siempre ya que han llenado mi correo electrónico con mensajitos de Facebook donde piden que los acepte como amigos, a pesar de que ellos y yo sabemos que somos amigos. Además, aceptarlos ¿para qué? Es como si alguien le dijera a su esposo o esposa, después de años de casados, '¿me aceptas?'. Bueno, allí se justificaría porque son raros los esposos que se aceptan, pero ¿un amigo? Un amigo aceptado es algo horrible. Pierde la gracia.
Odio también a los amigos desconocidos que hacen lo mismo que los conocidos y a los amigos de mis amigos, conocidos y desconocidos, a quienes tampoco conozco y que no me interesa conocer, pero que no sé por qué extraña razón quieren ser mis amigos.
Qué cosa tan espantosa está pasando con el bendito Facebook. ¡Qué angustia! Antiguas mujeres que alguna vez amé y luego me hicieron la vida imposible ¡aparecieron de nuevo! Su sitio de reunión es mi cuenta de Facebook, y lo peor es que, a pesar de que tuve el cuidado de que no se conocieran, ahora son compinches y comentan nuestras intimidades. Por ejemplo, ya todo el mundo sabe que lo que debería tener chiquito lo tengo grande y lo que debería tener grande lo tengo chiquito. A todas estas, los antiguos amigos y los amigos de mis amigos que por obligación ahora he tenido que aceptar pueden leer a diario esos comentarios.
¿Quién sería el demente que inventó esta locura que lo persigue a uno sin piedad? Esto del Facebook se me parece al aburrido juego de 'el trencito' que hacen en las fiestas, cuando, al ritmo de una canción, algún feo o fea con el que nadie quiere bailar, agarra obligado y por la cintura al que tiene al frente y éste, a su vez, agarra a otro, y le echan a perder el baile a todo el mundo que esté cerca.
Ayer recibí un nuevo mensaje de Facebook. Era una ex novia a la que, como pasa en las películas, un día encontré en mi cama con mi mejor amigo.
Jamás olvidaré aquel: -No es lo que parece, cariño.
Después te explico...
Gracias al Facebook, mi ex mujer y mi ex mejor amigo se reencontraron, se mandaron fotos actualizadas y ahora me piden que los acepte. Me puse entre triste y bravo, no por su reencuentro sino porque me enteré de que ninguno de los dos había muerto.
Estoy traumatizado. Esto es peor que una canción de Ricardo Arjona. Le tengo miedo a la computadora aunque esté apagada. En su pantalla, veo miles de amigos asomando sus cabecitas y sus manos, tratando de tocarme, rogándome que los acepte.
Lo bueno de los amigos de verdad es que molesten lo menos posible, que casi nunca aparezcan y si aparecen que sea sólo para tomar whisky.
Qué sabroso es encontrarnos por casualidad con un amigo al que no veíamos hace tiempo y del que ni siquiera recordábamos su nombre. A raíz del Facebook, esa sensación se acaba, porque segurito va a salir un amigo del amigo perdido que, por ser amigo de éste, tiene mi dirección y ¡cataplum! aparece en la computadora con fotos recientes y de cuando estaba chiquito. ¿Por qué carrizo tengo que ver chiquito a ese señor? Si alguien adora a sus amigos soy yo y ellos lo saben. Sólo la muerte logrará separarnos, por supuesto... la de ellos.
No hay otro remedio, la pronta muerte de todos mis amigos y la de los amigos de mis amigos es la única manera lógica que veo para salirme de la pesadilla que significa en la actualidad el Facebook
26 de noviembre de 2008
Desde los afectos, Mario Benedetti
Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
25 de noviembre de 2008
Gracias, Flavia Ricci
Entre todas las ilusiones y adrenalina que toda mudanza genera, una larga lista de créditos con nombre y apellido aparecen como flotando en mi piso de Núñez:
Gracias Emiliano, porque discutiendo aprendí a entenderte
Gracias Mariana, por las picadas, las charlas y los puntos de vista
Gracias Favio, por recordarme después de tanto tiempo cómo aman los argentinos aunque no seas de aquí
Gracias Erik, por ser mi apoyo incondicional aunque no nos hayamos enamorado
Gracias Silvia, por protegerme como una hermana mayor
Gràcies Sònix, por estar de todas las formas posibles
Gràcies Karma, por orientar mi loca cabeza
Gracias Claudia, por abrirme siempre los brazos en Barcelona
Gracias Andrea, por escucharme y tratar de entenderme
Gracias Fran, por tu breves pero profundas palabras
Gracias Fabio, por hacerme pensar en una familia de tres o cuatro
Gracias Javi, por acercar Madrid a Buenos Aires
Gracias Vicente, porque me parece un sueño que hayas estado aquí
Gracias Sebas, por clarificarme el camino y enseñarme lo que es una mujer buzo
Gracias Esteban, por atraparme con todo lo que sabés
Gracias Marc, por recordar siempre 2005 y lo demás
Gracias Gerardo, por enseñarme que es posible repetir sin aburrirse
Gracias Gloria, por escucharme como madre y no sólo como Directora
Gracias Marcelito, por el café de marzo en Plaza Serrano y tus 400 oídos siempre
Gracias Dani, por hacerme sentir que Vilafranca está al toque
Gràcies Belén, por ser mi acento catalán en Argentina
Gracias a todos y todas quienes hicieron desde donde están que los elija y me los lleve conmigo y de alguna forma a Tres Arroyos. Lo mejor está por venir. Gracias.
Gracias Emiliano, porque discutiendo aprendí a entenderte
Gracias Mariana, por las picadas, las charlas y los puntos de vista
Gracias Favio, por recordarme después de tanto tiempo cómo aman los argentinos aunque no seas de aquí
Gracias Erik, por ser mi apoyo incondicional aunque no nos hayamos enamorado
Gracias Silvia, por protegerme como una hermana mayor
Gràcies Sònix, por estar de todas las formas posibles
Gràcies Karma, por orientar mi loca cabeza
Gracias Claudia, por abrirme siempre los brazos en Barcelona
Gracias Andrea, por escucharme y tratar de entenderme
Gracias Fran, por tu breves pero profundas palabras
Gracias Fabio, por hacerme pensar en una familia de tres o cuatro
Gracias Javi, por acercar Madrid a Buenos Aires
Gracias Vicente, porque me parece un sueño que hayas estado aquí
Gracias Sebas, por clarificarme el camino y enseñarme lo que es una mujer buzo
Gracias Esteban, por atraparme con todo lo que sabés
Gracias Marc, por recordar siempre 2005 y lo demás
Gracias Gerardo, por enseñarme que es posible repetir sin aburrirse
Gracias Gloria, por escucharme como madre y no sólo como Directora
Gracias Marcelito, por el café de marzo en Plaza Serrano y tus 400 oídos siempre
Gracias Dani, por hacerme sentir que Vilafranca está al toque
Gràcies Belén, por ser mi acento catalán en Argentina
Gracias a todos y todas quienes hicieron desde donde están que los elija y me los lleve conmigo y de alguna forma a Tres Arroyos. Lo mejor está por venir. Gracias.
14 de noviembre de 2008
InsideOut, Flavia Ricci
Él y yo, años después; Flavia Ricci
El: Una personas normal a quien le gustes siempre caerá en el torbellino de tu mente
Yo: saturo en el mal sentido???
esa palabra me hace ruido
El: tal vez no sea la palabra correcta
viene de mi formación en sonido :-)
la idea es que sobrepasas la capacidad de la gente de entender lo que pasa alrededor
Eres como una tormenta para un velero en alta mar
con todo lo bueno que eso también significa
Yo: mmm
ahora me gustó más
si, eso me lo han dicho
pero jo! no doy con la persona!!!
El: Si el capitan del velero parpadea... acaba en el fondo.
... con lo cabeza dura e inteligente que eres si de veras te propones estudiarte lo conseguiras... además, lo años calman las hormonas :-)
Yo: si, es cierto
El: ¿ahora estas en Baires de nuevo?
Yo: sabes que encontre un CD de MP3 que me diste vos?
y tb tengo siempre a mano los CD que me diste compilatorios, el de Herbert, etc
El: Fla te tengo que dejar
Yo: cap problema
El: ya es hora de reunión
Yo: besos y gracias por tus sabias palabras
o me conoces mucho o yo no cambio con el tiempo!!! una de dos, me quedo pensando
jje
cuidate
El: te conozco mucho y parece que no has cambiado...
Yo: vaaaaaaaaaale
:-P
El: Para mi el tiempo que estuvimos cerca fue... pues muy intenso claro.
Yo: saturo en el mal sentido???
esa palabra me hace ruido
El: tal vez no sea la palabra correcta
viene de mi formación en sonido :-)
la idea es que sobrepasas la capacidad de la gente de entender lo que pasa alrededor
Eres como una tormenta para un velero en alta mar
con todo lo bueno que eso también significa
Yo: mmm
ahora me gustó más
si, eso me lo han dicho
pero jo! no doy con la persona!!!
El: Si el capitan del velero parpadea... acaba en el fondo.
... con lo cabeza dura e inteligente que eres si de veras te propones estudiarte lo conseguiras... además, lo años calman las hormonas :-)
Yo: si, es cierto
El: ¿ahora estas en Baires de nuevo?
Yo: sabes que encontre un CD de MP3 que me diste vos?
y tb tengo siempre a mano los CD que me diste compilatorios, el de Herbert, etc
El: Fla te tengo que dejar
Yo: cap problema
El: ya es hora de reunión
Yo: besos y gracias por tus sabias palabras
o me conoces mucho o yo no cambio con el tiempo!!! una de dos, me quedo pensando
jje
cuidate
El: te conozco mucho y parece que no has cambiado...
Yo: vaaaaaaaaaale
:-P
El: Para mi el tiempo que estuvimos cerca fue... pues muy intenso claro.
4 de noviembre de 2008
Quemar las naves, Julieta Venegas
Apaga y vámonos !!!
Los portadores de sueños, Gioconda Belli
Hace muchos años en Barcelona, una de las mujeres que dejaron huella en mi vida me obsequió este poema antes de marchar yo a Brasil con más preguntas que respuestas. Me dijo que yo era una portadora de sueños, vaya, aunque creo que meses después le rompí el corazón. Es un karma que llevo siempre, cuando me parece ver sus risos por Las Ramblas y escuchar nuestras risas por el Raval. Desde la Ciudad de la Furia hasta tu isla ...
Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.
Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.
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Nueva sede física de HqL, Flavia Ricci

Queridos hombres que ladran, que no ladran, mujeres que maúllan y que ronronean. Parece que este año el 5 otra vez hizo de las suyas. Desde 1994, cuando pude elegir por mí misma dónde vivir, lo hice 5 años en La Plata, otros 5 en Barcelona y ahora he cumplido 5 años en Buenos Aires. Este año sería un 5 + 5, porque Zoe ha cumplido aquí también sus 5 años.
De repente cierro una etapa para abrir una nueva y mejor. Más limpia, más transparente, nueva con aroma a muebles nuevos, paredes de estreno y caras desconocidas. Nueva porque dan ganas de mirar a Zoe por el espejo retrovisor del coche mientras cantamos las dos juntas y sonreímos por lo que vendrá. Nueva por hacerme un lugar en una ciudad de la que me fui con 17 años y sin hijos. Nueva porque vamos a comenzar algo bonito.
Mientras cierro cajas en mi piso de Buenos Aires aparece una sonrisa. Porque con esas cajas me llevo sólo lo que quiero llevar y dejo en el contenedor de abajo todo lo que "se queda en Baires". Cierro los ojos y veo caras que me llevo y temas que dejo aquí. Este año pude cerrar temas como se cierran puertas y cajas: del todo. Y como hace unos meses Hombres que Ladran se lavó la cara con su nuevo diseño, más claro y limpio también, ahora esta autora se traslada a vivir a 500km hacia el sur de Buenos Aires. A una de las ciudades con mejor calidad de vida del país.

Toda mudanza implica una selección de recuerdos, objetos, personas, amores. Yo me tomé varias meses para hacer la selección de lo que dejo y lo que llevo. El balance ha sido más que positivo. Cierro la puerta, miro el piso vacío y sonrío con Zoe de la mano feliz. Llevo conmigo sólo lo que me hace bien. Pero tuve el coraje de decirle adiós para siempre a aquello que no me quería dejar crecer. El duelo ha terminado.
Y ahora comienza el orgulloso revival de ver a Zoe deambulando en el mismo colegio que yo, por las calles en donde me crié, con la familia de la cual me enorgullezco y con los amigos sanos y lugareños que se fueron algún día, y que algún día también regresaron mientras yo seguía dando vueltas por el mundo. Comienza una etapa en donde podré decirle a Zoe "porque cuando yo iba a este mismo cole ..." hasta que ella tal vez se canse de las famosas frases de madre que me salen naturalmente. Podremos tener su perro salchicha y mi tortuga de tierra. Y plantar un árbol ella, y yo escribir mi primer libro ...
31 de octubre de 2008
Mudarse, Flavia Ricci
Cuando apoyaba el pie para dar un paso, le resultaba imposible apoyar la planta del pie, se quedaba en un posición tensa, apoyada sólo en la parte delantera de sus extremidades, los dedos llegaban a agotarse y ella les exigía mantenerse firmes. Daba un paso, pero ese paso estaba dado a la mitad.
Hasta que una vez dio un paso al 100%, apoyó todo su pie y sintió casi instantáneamente cómo descansaba todo el peso de su cuerpo sobre ese pie derecho en la arena. Antes de apoyar el otro decidió dar una patada, ligera pero firme, a ese escollo que sólo le hacía perder el tiempo. Nueva etapa. Muda ... mujer.
Hasta que una vez dio un paso al 100%, apoyó todo su pie y sintió casi instantáneamente cómo descansaba todo el peso de su cuerpo sobre ese pie derecho en la arena. Antes de apoyar el otro decidió dar una patada, ligera pero firme, a ese escollo que sólo le hacía perder el tiempo. Nueva etapa. Muda ... mujer.
Amor de mi vida, Flavia Ricci
"I was in your arms
Thinking I belonged there
I figured it made sense
Building me a fence
Building me a home
Thinking I'd be strong there
But I was a fool
Playing by the rules"
Thinking I belonged there
I figured it made sense
Building me a fence
Building me a home
Thinking I'd be strong there
But I was a fool
Playing by the rules"
29 de octubre de 2008
Slipping through my fingers, Flavia Ricci
Grecia + una madre + una hija a punto de casarse. Para vos, mi Zoe !!!
"Sometimes I wish that I could freeze the picture
And save it from the funny tricks of time
Slipping through my fingers" ...
"Sometimes I wish that I could freeze the picture
And save it from the funny tricks of time
Slipping through my fingers" ...
27 de octubre de 2008
Cangrejo, Flavia Ricci
Creyó que los congrejos avanzaban poco y nada, pero aquella noche comprendió que dar un paso al costado también podía significar avanzar. Avanzar sin decir nada, avanzar reflexionando, avanzar mirando de reojo: avanzar. Paso al costado, pensando en vez de tanto hacer. Y una enorme sonrisa emanó de su cara. Y pudo irse a dormir antes que él, o junto con él, que es aun mejor.
26 de octubre de 2008
Pistas, Flavia Ricci
Sacate la máscara de las letras y mostrame, nuevamente, cómo sos. Sacate la máscara de los libros, de los números, de las vueltas de la gramática y la semántica que quiero redescubrir tu verdadero idioma.
No quiero que cada cosa que me contás sea un recorrido desde la punta de la "a" hasta su extremo y desde la punta de la "r" hasta su final, para descubrir que querés decir "amor". Yo también quiero decirlo, pero no me atrevo a pronunciarlo, yo también casi lo escribo, pero nunca hago "enviar". Yo también lo leo y releo, pero luego lo borro de la notebook. Es lindo leerlo y sería hermoso poder decírtelo, sabés?
Por eso, como si fuese un duelo de esgrima yo voy despacio con mi espada quitando lentamente la montaña de palabras en donde nos hemos sumido, quitando una a una las letras, sus formas, la semántica, gramática y hasta la sintaxis y la ortografía. Porque entiendo que hamor y amor significan lo mismo.
Aunque tené cuidado, porque vos y voz no son lo mismo, ni echo o hecho. Ya ves, las trampas de este idioma tan rico, tan rico como vos. Y tan lleno de letras, de silencios y de vueltas.
No quiero que cada cosa que me contás sea un recorrido desde la punta de la "a" hasta su extremo y desde la punta de la "r" hasta su final, para descubrir que querés decir "amor". Yo también quiero decirlo, pero no me atrevo a pronunciarlo, yo también casi lo escribo, pero nunca hago "enviar". Yo también lo leo y releo, pero luego lo borro de la notebook. Es lindo leerlo y sería hermoso poder decírtelo, sabés?
Por eso, como si fuese un duelo de esgrima yo voy despacio con mi espada quitando lentamente la montaña de palabras en donde nos hemos sumido, quitando una a una las letras, sus formas, la semántica, gramática y hasta la sintaxis y la ortografía. Porque entiendo que hamor y amor significan lo mismo.
Aunque tené cuidado, porque vos y voz no son lo mismo, ni echo o hecho. Ya ves, las trampas de este idioma tan rico, tan rico como vos. Y tan lleno de letras, de silencios y de vueltas.
25 de octubre de 2008
Más de Pedro Salinas
LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 702 a 739
¡Sí, todo con exceso:
la luz, la vida, el mar!
Plural todo, plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin,
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregamos a ciegas
—¡exceso, qué penúltimo!—
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
«Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más.»
Versos 702 a 739
¡Sí, todo con exceso:
la luz, la vida, el mar!
Plural todo, plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin,
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregamos a ciegas
—¡exceso, qué penúltimo!—
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
«Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más.»
24 de octubre de 2008
Brazos y abrazos, Flavia Ricci
Yo no puedo más que sonreír, vos me hacés sonreír, cuando estamos lado a lado extasiados en la cama y giro la cabeza hacia vos antes de que tus brazos vayan en busca de mi cuerpo, y me abraces, y yo me deje abrazar, hombre pulpo. Cierro los ojos sonriendo boca arriba y giro una vez más mi cara hacia vos, desprendiéndome parcialmente de tu abrazo para verte y mirarte y admirarte. Y entonces es cuando verdaderamente te veo: allí, dentro de los contornos de tu cuerpo aparece todo aquello que me fascina en vos, cariño, inteligencia, diversión, serenidad, expresiones, jergas, formas de ser, sutileza, compañerismo, lealtad, honestidad. Como una radiografía en rayos X puedo verlo todo en vos. Y entonces, sin que se me haya borrado una sola vez la sonrisa, vuelvo a abrazarte, vuelvo a elegirte, vuelvo a hacerte el amor una y otra vez.
Nunca es siempre todavía, Flavia Ricci
Trabajé durante casi 5 años en una empresa barcelonesa cuyo isologo era un cangrejo. Avanzar de lado. Avanzar. Hace unos años vi la película 5x2, del gran François Ozon, en donde la trama transcurre de atrás hacia adelante y se puede observar el deterioro de una pareja joven. Creo que el impacto es mayor porque comienza por el divorcio para terminar en el matrimonio. Entonces uno termina preguntándose cómo terminaron en eso (divorcio) si había tanto amor, en lugar de afirmar que el matrimonio es la primera causa de divorcio. Es sin dudas una apelación al optimismo porque comenzando por la ruptura y terminando en el enamoramiento una puede decir "¿por qué no?".
A mí me pasa algo parecido. Miro mi vida de atrás hacia adelante, pienso, reflexiono y veo que una relación no tiene por qué terminar en "divorcio". En vez de mirar lo malo que hizo que terminemos una relación, comienzo por el final y voy hacia el principio, despojando cada vez más a esa relación de sus cosas "feas" hasta llegar al éxtasis típico de cuando me enamoré. Y luego la repaso de adelante hacia atrás y veo otras cuestiones, es como ir a pelo y contrapelo.
Para con todo esto descubrir que todo está allí, y que nunca es siempre todavía.
A mí me pasa algo parecido. Miro mi vida de atrás hacia adelante, pienso, reflexiono y veo que una relación no tiene por qué terminar en "divorcio". En vez de mirar lo malo que hizo que terminemos una relación, comienzo por el final y voy hacia el principio, despojando cada vez más a esa relación de sus cosas "feas" hasta llegar al éxtasis típico de cuando me enamoré. Y luego la repaso de adelante hacia atrás y veo otras cuestiones, es como ir a pelo y contrapelo.
Para con todo esto descubrir que todo está allí, y que nunca es siempre todavía.
23 de octubre de 2008
I Can See Clearly Now, Bob Marley
Anoche en casa me decías que hay cosas que lastiman y cosas que duelen. Sutil diferencia, mi chico sutil. Y se me ocurrió que esta canción dice bastante de lo que me ha pasado en este 2008 ... Gracias, con S mayúscula.
I can see clearly now
I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Gone are the dark clouds that had me blind
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
Oh yes I can make it now, the pain is gone
All of the bad feelings have disappeared
Here is the rainbow I've been prayin' for
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
Look all around, there's nothin' but blue skies
Look straight ahead, nothin' but blue skies
I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Here is the rainbow I've been prayin' for
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
I can see clearly now
I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Gone are the dark clouds that had me blind
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
Oh yes I can make it now, the pain is gone
All of the bad feelings have disappeared
Here is the rainbow I've been prayin' for
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
Look all around, there's nothin' but blue skies
Look straight ahead, nothin' but blue skies
I can see clearly now, the rain is gone,
I can see all obstacles in my way
Here is the rainbow I've been prayin' for
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
It's gonna be a bright (bright), bright (bright)
Sun-Shiny day
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