Después de vos cerré la puerta sin mirar atrás. Y no repetí aquello. Sin embargo, la primera vez que la vida nos hace hacer nuevamente algo y volver, de alguna forma cae el molde del pasado en el presente. A veces coincide más, otras no tanto. Así que mientras vuelvo a sacar un pasaje, vuelvo a viajar, vuelve a pegarse todo ese smog húmedo en la cara y vuelvo a sentir ese olor urbano, vienen a mi mente jazmines y pájaros, y vinos y cenas, sonrisas y músicas, abrazos y besos, caminatas y letras. En ese preciso momento cae el molde del pasado sobre el presente. Llego, no estás. Y veo mucha gente, sin que hayas ido vos. Y regreso al final del día, pero levanto una copa junto a tu ausencia. Y camino largamente, pero no suena mi teléfono. Y así, este molde del pasado encima del otro, del presente, me dice que no coincide mucho, que mientras a estas horas yo deambulo sola sin rumbo ni pretensión, a esta misma hora te abrazaba a mi regreso, brillaban nuestros ojos de emoción, nos besábamos y, si mal no recuerdo, te quitaba la ropa. Malditos moldes.
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9 de octubre de 2014
Moldes, Flavia Ricci
Después de vos cerré la puerta sin mirar atrás. Y no repetí aquello. Sin embargo, la primera vez que la vida nos hace hacer nuevamente algo y volver, de alguna forma cae el molde del pasado en el presente. A veces coincide más, otras no tanto. Así que mientras vuelvo a sacar un pasaje, vuelvo a viajar, vuelve a pegarse todo ese smog húmedo en la cara y vuelvo a sentir ese olor urbano, vienen a mi mente jazmines y pájaros, y vinos y cenas, sonrisas y músicas, abrazos y besos, caminatas y letras. En ese preciso momento cae el molde del pasado sobre el presente. Llego, no estás. Y veo mucha gente, sin que hayas ido vos. Y regreso al final del día, pero levanto una copa junto a tu ausencia. Y camino largamente, pero no suena mi teléfono. Y así, este molde del pasado encima del otro, del presente, me dice que no coincide mucho, que mientras a estas horas yo deambulo sola sin rumbo ni pretensión, a esta misma hora te abrazaba a mi regreso, brillaban nuestros ojos de emoción, nos besábamos y, si mal no recuerdo, te quitaba la ropa. Malditos moldes. 3 de julio de 2013
El último encuentro, Sándor Márai
“- Que quieres de ese hombre?- pregunto de repente la nodriza.
- La verdad - respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco - dijo el en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico y continuaron con sus quehaceres- La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad- observo la nodriza con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad- respondió el general- La realidad son sólo detalles.”
- La verdad - respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco - dijo el en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico y continuaron con sus quehaceres- La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad- observo la nodriza con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad- respondió el general- La realidad son sólo detalles.”
31 de octubre de 2012
Pasado imperfecto, Flavia Ricci
Acaso a veces se crea que hablar de los demás no es hablar de nosotros mismos, cuando una de las pocas cosas que hablan de nosotros, es hablar de los demás. Hablame de vos, hablame de aquellos y aquellas que estuvieron antes que yo en tu vida, y que quizás hoy en día aun estén. Hablame de vos, a través de esos otros con quienes compartiste parte de tus días, tus ilusiones, fracasos, sueños, desamores. Hablame de vos, es la única forma de construir un nosotros. Te hablaré de mí, sabiendo que dentro de mí hay otros, anteriores, a vos. Me hablarás de vos, sabiendo que antes de mí hay otros. Hablaremos de vos y de mí. Y será a través de esos otros y otras que podremos construir un nosotros. Es, de alguna forma, gracias a los otros y otras que no están, que forman parte del pasado, un pasado tuyo, un pasado mío, que ahora, hacia adelante, hay un futuro, un futuro nuestro.
7 de abril de 2009
La grieta, Flavia Ricci
No, todo aquello me parece ajeno.
Jamás, aquel momento me parece imposible.
No lo diría, tengo la boca cerrada.
No despego mis brazos, están amordazados.
No, no te muevas, no lo digas, no me toques.
Viajo, cafés, muchos, de por medio.
Libros que abro, cierro y pienso.
Lapiceras que gastan su tinta, yo miro el trazo, no escribo nada.
No, no te acerques, no soy yo ésta.
No, no sé en dónde estoy, lejos.
Dejame en esta burbuja, en donde vos no estás.
Resguardada de las palabras más hirientes.
De los mensajes tan cortantes.
De las idas y las vueltas.
Dejame acá, en mi burbuja donde todo funciona.
Ahora que parece que funciona.
Jamás, aquel momento me parece imposible.
No lo diría, tengo la boca cerrada.
No despego mis brazos, están amordazados.
No, no te muevas, no lo digas, no me toques.
Viajo, cafés, muchos, de por medio.
Libros que abro, cierro y pienso.
Lapiceras que gastan su tinta, yo miro el trazo, no escribo nada.
No, no te acerques, no soy yo ésta.
No, no sé en dónde estoy, lejos.
Dejame en esta burbuja, en donde vos no estás.
Resguardada de las palabras más hirientes.
De los mensajes tan cortantes.
De las idas y las vueltas.
Dejame acá, en mi burbuja donde todo funciona.
Ahora que parece que funciona.
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