Hoy te pusieron nombre, sos el núcleo del síntoma. Para mí sos quien da vueltas en mi cabeza desde hace años con una fuerza centrífuga que, pase lo que pase, me lleva a vos. Pasan personas, risas, viajes, años, sueños, libros, películas y canciones y allá estás, núcleo.
Fue aquel paso al costado, cual cangrejo, lo que te puso en mi camino de acá en más. No me conformo con el silencio. Tuyas son todas mis noches sin dormir. De madrugada con los ojos abiertos en el silencio de esta ciudad donde ahora vivo. Tuyos son todos esos recuerdos que intento aprisionar, rescatar de mi modesta memoria. Son tus pasos, tus gestos, tus palabras, tus mensajes los que intento que no se borren. No me conformo con mi cobardía. No me conformo con tu rencor. No quiero tu silencio: necesito que hables. Es tanto lo que tengo por decirte en estos años de silencio y de conformismo. Es la vida misma la que me da la esperanza de volverte a encontrar.
Hoy te pusieron nombre, sos mi nucleo del síntoma. Nombre críptico y freudiano para lo que yo llamo amor.
25 de julio de 2012
16 de julio de 2012
Metafísica de los tubos, A. Nothomb
Desde hace mucho tiempo, existe una inmensa secta de imbéciles que oponen sensualidad e inteligencia. Es un círculo vicioso: se privan de placeres para exaltar sus capacidades intelectuales, lo cual sólo contribuye a empobrecerles. Se convierten en seres cada vez más estúpidos, y eso les reconforta en su convicción de ser brillantes, ya que no se ha inventado nada mejor que la estupidez para creerse inteligente.
El deleite en cambio nos hace humildes y admirativos con lo que lo produce, el placer despierta la mente y la empuja tanto hacia la virtuosidad como hacia la profundidad. Se trata de una magia tan potente que, a falta de voluptuosidad, la sola idea de voluptuosidad resulta suficiente. Mientras existe esta noción, el ser está a salvo. Pero la frigidez triunfante está condenada a celebrar su propia insustancialidad.
Uno se cruza a veces con gente que, en voz alta y fuerte, presume de haberse privado de tal o cual delicia durante veinticinco años. También conocemos a fantásticos idiotas que se alaban por el hecho de no haber escuchado jamás música, por no haber abierto nunca un libro o no haber ido nunca al cine. También están los que esperan suscitar admiración a causa de su absoluta castidad. Alguna vanidad tienen que sacar de todo eso: es la única alegría que tendrán en la vida.
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Memoria, Simónides de Ceos
"Dispongamos las cosas que se quieren recordar a lo largo de un camino. Porque todo conocimiento es recuerdo. Y toda memoria de las cosas comienza al caminar. Dispongamos cada idea, cada pensamiento, y también los sueños, cada uno en un lugar. Y guardemoslo allí. De forma que al volver sobre el camino cada idea, cada lugar, nos lleve al siguiente". Simónides de Ceos.
22 de junio de 2012
Centro del hombre, Luis Cernuda
"Por unos días hallaste en aquella tierra tu centro, que las almas tienen también, a su manera, centro de la tierra. El sentimiento de ser un extraño, que durante tiempo atrás te perseguía por los lugares donde viviste, allí callaba, al fin dormido. Estabas en tu sitio, o en un sitio que podía ser tuyo; con todo o con casi todo concordabas, y las cosas, aire, luz, paisaje, criaturas, te eran amigas. Igual que si una losa te hubieras quitado de encima, vivías como un resucitado." (Centro del hombre, en Variaciones de un tema mexicano, 1952).
21 de mayo de 2012
Frente al mar, Alfonsina Storni
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.
Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!
Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.
Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!
Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.
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21 de abril de 2012
1Q84, Haruki Murakami
“It is not that the meaning cannot be explained. But there are certain meanings that are
lost forever the moment they are explained in words.” — Haruki Murakami, 1Q84.
lost forever the moment they are explained in words.” — Haruki Murakami, 1Q84.
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22 de enero de 2012
"Cada uno crece solamente si es soñado", Danilo Dolci
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| DANILO DOLCI |
“Hay quien enseña guiando a los otros como a un caballo, paso por paso: quizás, hay quien se siente satisfecho cuando es así guiado.
Hay quien enseña alabando todo lo que encuentra de bueno y divirtiendo: hay también quien se siente satisfecho al ser estimulado.
Hay también quien educa, sin esconder el absurdo que hay en el mundo, abierto a todo lo que sea mejor, pero procurando ser franco con el otro como consigo mismo, soñando a los otros como aun no son: cada uno crece, solamente si es soñado”.
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Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina
15 de enero de 2012
H, Flavia Ricci
Si buscás, seguramente de aquel ex encuentres trozos rescatables que ni siquiera conocías. Eso no quiere decir que desees regresar. Una siempre quiere cosas nuevas, nuevas vivencias, nuevas personas. O al menos aquellas que aun no han sido exploradas lo suficiente. "El cielo no es el límite", dice Keret. Y pienso en vos una vez más ...
8 de enero de 2012
Tengo, Flavia Ricci
No tengo tus libros,
no tengo tu ropa,
ni tus zapatos,
ni tus juegos,
ni tus perfumes.
Y sin embargo tengo
tus aromas,
tus costumbres,
tus sonidos,
tus palabras,
tus sonrisas,
tus abrazos,
tus besos,
tus partidas,
tus regresos,
tus locuras,
tus salidas,
tus noches,
tus días.
Todo aquello que veo
con los ojos cerrados
o abiertos.
no tengo tu ropa,
ni tus zapatos,
ni tus juegos,
ni tus perfumes.
Y sin embargo tengo
tus aromas,
tus costumbres,
tus sonidos,
tus palabras,
tus sonrisas,
tus abrazos,
tus besos,
tus partidas,
tus regresos,
tus locuras,
tus salidas,
tus noches,
tus días.
Todo aquello que veo
con los ojos cerrados
o abiertos.
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2 de octubre de 2011
Jeri, Flavia Ricci
Allá, por
2001, llegué desde Catalunya a Brasil. Mi destino no era el sur, ni el típico Río
o el enorme San Pablo. Yo quería ir al nordeste. Sin embargo, pasé días también
en esas ciudades. Contaba con un mes por delante. Una noche llegué a Fortaleza,
desde Bahía. Era casi de madrugada y no recuerdo muy bien cómo terminé en el
hotel en donde me instalé. Recuerdo que todo era blanco. Recuerdo el calor.
Recuerdo que estaba por la Praia
de Iracema. Recuerdo dos chicos, uno más guapo que el otro, que me invitaron a
tomar algo. Recuerdo una discoteca enorme en la playa, bailar, aquello era la
felicidad. Y sin haber dormido ni siquiera una noche, pregunté al encargado del
hotel cómo llegar a Jeri. Me dijo que le diera unos minutos, que él se
encargaba de todo. En menos de media hora me dijo lo que iba a costarme el
autobús desde Fortaleza hasta Jijona y desde Jijoca el vehículo 4x4 que me
trasladaría hasta Jeri. También me había reservado algunas noches en un hostal
a unos 150km de la playa, en Jeri y mi regreso a Fortaleza. Acepté enseguida.
Pasaron a
buscarme en un pequeño autobús con más gente. A todos ellos también los había
recogido en sus casas u hoteles. Muchos no eran turistas. Yo sí. Entredormida
me dejaba mecer por el vaivén del autobús. El calor del nordeste de Brasil se
hacía sentir cada vez más. Era un calor pegajoso. Húmedo.
En Jijoca
nos hicieron bajar a todos para subirnos al 4x4. Con mi maleta, que además de
enorme ponía Air France en su frente, todos murmuraban como si yo fuese
francesa. Algo de su portugués entendía, aunque poco porque en el nordeste
hablan muy rápido y quitan algunas sílabas.
El viaje en
esa 4x4 a través de las dunas, esos cerca de 20km, se hicieron eternos. Mi
maleta ocupaba un espacio como si fuese una persona más. Yo casi no podía estar
despierta del cansancio.
Llegamos
aun de noche a Jeri. Me preguntaron en qué hotel iba a alojarme y yo casi había
olvidado el nombre. Dije uno que me pareció que era y jamás pude saber si
realmente había una reserva a mi nombre en ese sitio o de casualidad caí allí.
Me acosté
enseguida sin mirar dónde ni la hora. A las pocas horas, sobre las 5 de la
mañana, todos parecían haber despertado, así que yo también salí de la cama.
El
encargado de ese hostal dejó a solas el sitio para ir por pan y leche frescos. Comí
como una reina y salí hacia la playa.
Fue una de
las veces, pocas, en que lloré frente a un paisaje. Aquello era belleza pura.
Impresionante. Indescriptible.
Me sequé
las lágrimas y me dejé caer bajo el sol en una hamaca brasilera. De vez en
cuando pasaban algunos caballos por la playa. De vez en cuando se veían las
jangadas en la orilla del mar.
Y entonces,
como si de repente tuviese que abrir los ojos, lo ví. Un joven como yo venía
directamente hacia mí.
Hablamos,
me explicó lo que hacía allí, me dijo cómo era Jeri antes y como la estaban
transformando en un área turística, contaminada, desprotegida. Me habló de su
Brasil y yo de mi Argentina.
Pasaron
días y noches, rápidamente. Entre almuerzos de pescados y mariscos y cervezas
do Brasil. Entre el sol y aquellas playas únicas. Entre charlas un poco en
portugués, un poco en español. Me dijo que tal vez fuese al año siguiente a
Barcelona, me pidió que le explique cómo era aquello.
Marché de
Jeri a los pocos días. Con el mismo desconcierto con el que había llegado: sin
saber si tenía que irme con aquella gente en aquel vehículo 4x4. Nunca me
terminé de creer que el encargado del hotel de Fortaleza hubiese hecho aquellas
reservas de traslados y alojamiento. Pero lo cierto es que llegué nuevamente
allí.
Al año
siguiente mi amigo brasilero llegaba a Barcelona. Vinieron días de sambas,
feijoada, risas y anécdotas. Pero esa … esa es otra historia.
![]() |
| Jericoacoara |
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jericoacoara
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Jijoca de Jericoacoara - Ceará, Brasil
27 de septiembre de 2011
Café, Flavia Ricci
Después de tantos años disfrutando meterme en diversos bares a pasar el tiempo, una va haciendo ciertos arquetipos de acuerdo a las ciudades. Llego a un bar que promete wi-fi, desenfundo netbook y me conecto hasta que llegue la hora de la reunión que me ha llevado desde La Plata a Buenos Aires. Pido un desayuno porteño, de esos con un gran café con leche, zumo de naranja exprimido y con un hielo en vasito pequeño, tres medialunas y un servilletero que llega a último momento, cuando me traen el pedido.
Miro por Diagonal en sentido Plaza de Mayo, aunque estoy en un bar a 50 metros del Obelisco y tal vez hubiese sido más grato haberme sentado en sentido contrario. Pero yo quería conectarme al wi-fi y quedarme en mi burbuja cibernética unos minutos al menos. A mi lado hay una mesa con dos hombres con pinta de ejecutivos, de unos 45 años. Uno de ellos habla a los gritos y el otro en cambio casi no se escucha. Tal vez porque no habla nunca. El gritón habla de "grandes" proyectos, de invertir, poner dinero allá y sacarlo de acá, de que la tasa de interés y la Bolsa, de que su casa y la ampliación de su casa. Miro varias veces hacia su mesa pero él no me devuelve la mirada, sumido como está en sus grandes inversiones.
Y pienso en los cafés de Tres Arroyos: la gente hablando de la comida, Claromecó, los viajes, los chicos y el colegio. Pienso en que me gustan esas conversaciones, de esos cafés. Con gente distendida que se afloja la corbata. O quizás no usa, muy probablemente. Podría decir, claro, que se trata de un mal de las grandes ciudades: la gente que no se relaja ni se despega de las grandes inversiones que pretende hacer. Pero no.
Yo he estado en los cafés de Barcelona o de La Plata. Y la gente no es así. Vamos, no diría que no es así, pero al menos las conversaciones no son tan monotemáticas. Hay padres, madres, niños, abuelos, abuelas, tíos, familias, amigos. Pero los cafés de Buenos Aires los mediodías traen consigo oficinistas tristones, grises, solitarios y con "grandes" inversiones.
Al final me he quedado pensando en esto, así que no me conecté al wi-fi del bar. En cambio disfruté de un desayuno porteño mientras me imaginaba que estaba en un café del Borne, en ojotas. Que pedía croissants, un café con leche y un zumo de naranjas.
Disfruto enormemente del anonimato porteño, de los paseos, de sus lugares infinitos. Pero las conversaciones en los bares son extremadamente monotemáticas y parecidas.
Ya lo decía Benjamin Franklin: "No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder".
Miro por Diagonal en sentido Plaza de Mayo, aunque estoy en un bar a 50 metros del Obelisco y tal vez hubiese sido más grato haberme sentado en sentido contrario. Pero yo quería conectarme al wi-fi y quedarme en mi burbuja cibernética unos minutos al menos. A mi lado hay una mesa con dos hombres con pinta de ejecutivos, de unos 45 años. Uno de ellos habla a los gritos y el otro en cambio casi no se escucha. Tal vez porque no habla nunca. El gritón habla de "grandes" proyectos, de invertir, poner dinero allá y sacarlo de acá, de que la tasa de interés y la Bolsa, de que su casa y la ampliación de su casa. Miro varias veces hacia su mesa pero él no me devuelve la mirada, sumido como está en sus grandes inversiones.
Y pienso en los cafés de Tres Arroyos: la gente hablando de la comida, Claromecó, los viajes, los chicos y el colegio. Pienso en que me gustan esas conversaciones, de esos cafés. Con gente distendida que se afloja la corbata. O quizás no usa, muy probablemente. Podría decir, claro, que se trata de un mal de las grandes ciudades: la gente que no se relaja ni se despega de las grandes inversiones que pretende hacer. Pero no.
Yo he estado en los cafés de Barcelona o de La Plata. Y la gente no es así. Vamos, no diría que no es así, pero al menos las conversaciones no son tan monotemáticas. Hay padres, madres, niños, abuelos, abuelas, tíos, familias, amigos. Pero los cafés de Buenos Aires los mediodías traen consigo oficinistas tristones, grises, solitarios y con "grandes" inversiones.
Al final me he quedado pensando en esto, así que no me conecté al wi-fi del bar. En cambio disfruté de un desayuno porteño mientras me imaginaba que estaba en un café del Borne, en ojotas. Que pedía croissants, un café con leche y un zumo de naranjas.
Disfruto enormemente del anonimato porteño, de los paseos, de sus lugares infinitos. Pero las conversaciones en los bares son extremadamente monotemáticas y parecidas.
Ya lo decía Benjamin Franklin: "No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder".
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13 de agosto de 2011
Te digo que no, Flavia Ricci
Llega un momento en que aprendés
a decirle que no a los que padecen de soledad
y te eligen por no estar solos
no por lo que sos
Llega un momento en que te volvés selectiva
y no te enrrollás en relaciones con nombre
hasta no estar muy segura
Llega un momento en que podés alejarte de grupos
que son más de lo mismo
Llega un momento en la vida en que descartás personas
que digan 10 veces NO por cada SI que pronuncian
Llega un momento en la vida en que podés asumir lo que sentís
aunque algunos parezcan no escuchar y a otros simplemente
les dé vergüenza
Llega un momento en que te das cuenta
que no es tan complicado
que se puede
que es así
Y eso
eso
es ser feliz
a decirle que no a los que padecen de soledad
y te eligen por no estar solos
no por lo que sos
Llega un momento en que te volvés selectiva
y no te enrrollás en relaciones con nombre
hasta no estar muy segura
Llega un momento en que podés alejarte de grupos
que son más de lo mismo
Llega un momento en la vida en que descartás personas
que digan 10 veces NO por cada SI que pronuncian
Llega un momento en la vida en que podés asumir lo que sentís
aunque algunos parezcan no escuchar y a otros simplemente
les dé vergüenza
Llega un momento en que te das cuenta
que no es tan complicado
que se puede
que es así
Y eso
eso
es ser feliz
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parejas
12 de agosto de 2011
El sonido de los pueblos, Flavia Ricci
![]() |
| Tres Arroyos |
El sonido de los pueblos es un poco esos zapatos de señora que andan por la calle, cerca del cordón de la vereda, y resuenan en el frente de cada casa por la que pasan. Es ese sonido lejano a pájaros, en algún nido, en algún árbol. Es ese sonido a gallos cantando durante el día desde algún gallinero. Es la radio, siempre AM, que se oye de fondo en cada taller o ferretería. Es el aroma a jabón en polvo en las góndolas del almacén de la esquina. Son los faroles de luz amarilla. Es el sonido del viento y el polvo que vuela indómito. Es quedarse en el jardín, al aire libre, y cerrar los ojos, mientras las palomas se escuchan mezcladas con el ronroneo de una F100 llena de tierra de campo. Es tocarse el pelo y notarlo duro. Es el ladrido de perros que no tienen raza y te miran detrás de unas rejas bajas. Es golpear la puerta en vez de tocar el timbre. Es un motor de Citroen 3CV que se esfuerza por avanzar en la calle. Es que llegue mi mamá con un pedazo de queso y unas aceitunas para acompañar mi vino y mis días, escuchando ... el sonido de este pueblo.
14 de julio de 2011
Miro su foto, Flavia Ricci
Miro su foto
En el mismo sitio donde estuve semanas atrás
Miro su foto
Estática
Él mira a la cámara y por detrás asoman
personas que vienen y van
Por ese mismo sitio
en el que estuve, reí y fui feliz
semanas atrás
del que me fui llorando
desconsolada
porque sólo sé yo lo que es irse de allí
Miro su foto
Él no sabe lo que esconde cada rincón
Cada persona, las que conozco
Las que podría conocer
Los sitios comunes
Y los que he recorrido en solitario
Las miradas, los murmullos, las sonrisas
Él no sabe que tu mar es mi cemento
Que tus noches son mis días
Y mis días tus noches
Miro su foto
e intento ver qué hay más allá
aunque me lo sé de memoria
Miro su foto
él tan ignorante de todo aquello
que para mí es la vida misma
mi vida
Miro su foto y entiendo
que mientras vos podrías cruzarte con él
yo estoy mirando su foto
que es como saber que vos
tal vez
podrías aparecer
por casualidad
en el fondo de esa foto
Mirándome
En el mismo sitio donde estuve semanas atrás
Miro su foto
Estática
Él mira a la cámara y por detrás asoman
personas que vienen y van
Por ese mismo sitio
en el que estuve, reí y fui feliz
semanas atrás
del que me fui llorando
desconsolada
porque sólo sé yo lo que es irse de allí
Miro su foto
Él no sabe lo que esconde cada rincón
Cada persona, las que conozco
Las que podría conocer
Los sitios comunes
Y los que he recorrido en solitario
Las miradas, los murmullos, las sonrisas
Él no sabe que tu mar es mi cemento
Que tus noches son mis días
Y mis días tus noches
Miro su foto
e intento ver qué hay más allá
aunque me lo sé de memoria
Miro su foto
él tan ignorante de todo aquello
que para mí es la vida misma
mi vida
Miro su foto y entiendo
que mientras vos podrías cruzarte con él
yo estoy mirando su foto
que es como saber que vos
tal vez
podrías aparecer
por casualidad
en el fondo de esa foto
Mirándome
Llevo tu corazón, Edward Estlin Cummings
Llevo tu corazón conmigo,
lo llevo en mi corazón.
Nunca estoy sin él
donde quiera que voy, vas tú
amada mía,
y lo que sea que yo haga
es tu obra.
No temo al destino,
ya que tu eres mi destino.
No quiero ningún mundo,
porque tu eres mi mundo, mi certeza.
Y eso es lo que eres tú.
Lo que sea que una luna
siempre pretendió,
lo que sea que un sol quiera ser.
Este es el secreto más profundo
que nadie conoce.
Esta es la raíz de la raíz,
el brote del brote,
el cielo del cielo
de un árbol llamado vida,
que crece más alto
de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar.
Es la maravilla que mantiene
a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón.
Lo llevo en mi corazón.
lo llevo en mi corazón.
Nunca estoy sin él
donde quiera que voy, vas tú
amada mía,
y lo que sea que yo haga
es tu obra.
No temo al destino,
ya que tu eres mi destino.
No quiero ningún mundo,
porque tu eres mi mundo, mi certeza.
Y eso es lo que eres tú.
Lo que sea que una luna
siempre pretendió,
lo que sea que un sol quiera ser.
Este es el secreto más profundo
que nadie conoce.
Esta es la raíz de la raíz,
el brote del brote,
el cielo del cielo
de un árbol llamado vida,
que crece más alto
de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar.
Es la maravilla que mantiene
a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón.
Lo llevo en mi corazón.
10 de julio de 2011
Fiktionland, Romina Paula y Gerhard Meister
“Rosa nació en la Argentina y vivió ahí toda su vida. La madre de Rosa fallece. Rosa no conoce a su padre. Lo único que de él tiene son algunas diapositivas. Se supone que su padre es alemán. Rosa considera la posibilidad de buscar a este hombre, para conocerlo. Rosa no conoce Europa. Bárbara, Evangelina y Raquel, tampoco. Todo lo que saben del primer mundo lo oyeron, vieron o leyeron. Ahora, pretenden aconsejar a Rosa. ¿Existe algo así como la pertenencia? ¿Existen las raíces, la herencia? ¿Existe un primer mundo, antiguo y estable? Lo que no puede no existir, es el discurso. Y si la tierra es del padre (patria), la lengua, es materna.”
29 de junio de 2011
Nada, de nadar. Flavia Ricci
Nado por las aguas superficiales, nada por las aguas profundas. Me lanzo al mar buscándote aun sin saber nadar muy bien. Me detengo, recuerdo, olvido, te encuentro, te pierdo. Y nado lejos, vuelo, canto, bailo. Todo era más fácil (si hubiésemos permanecido así, juntos). Pero recorrimos el camino más difícil. Y aquí estamos. Yo nadando ¿vos?
16 de junio de 2011
Invitación al viaje, Carlos Ruiz
¿Y ahora para qué regresar si tengo la felicidad? Pero curiosamente cuando se descubrieron los secretos de la nueva tierra, cuando se vio la cara oculta de la aventura, resulta que entonces empieza inesperadamente a retornar la memoria. Una nueva memoria, un recuerdo de lo dejado, envuelto en ternura y añoranza, sin rencores ni nostalgias, sin odio ni pasión. Sólo con cariño, con deseo de cercanía, con ganas de volver a dar tánto de lo que se ha aprendido. Te llenaste el corazón de novedad y quieres ir a devolverla a la tierra que te vio partir, como si eso fuera una misión recibida y no prevista. Ahora lo sabes: no hay viaje sin retorno. Y es por ello que se regresa con los ojos misericordes y el alma desprendida, con ansias de saber mirar y amar de nuevo. Y de portar lo sentido y aprendido a los que también en la lejanía te añoraron. No va a ser fácil: para muchos seguirás siendo el Gran Traidor. Pero para otros y otras serás ahora el Extraño; irreconocible en tus rasgos porque la tierra lejana te borró señas de identidad. Un desconocido y a la vez lo más cercano. Será difícil decirles que eres el mismo pero renovado, con vida que agradecer. Será raro, pero ante sus ojos estará por fin el viajero que un día lo dejó todo para aprender que sólo se ama desde la ignorancia.
NOTA AL PIE:
(Gracias por obsequiarme este texto, Javi).
NOTA AL PIE:
(Gracias por obsequiarme este texto, Javi).
17 de abril de 2011
¿De qué se nutre la nostalgia?, Mario Benedetti
"Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel"
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel"
31 de marzo de 2011
Mammuth, Gustave de Kervern y Benoît Delépine

Mi trabajo
Me contó un pajarito que lo he hecho toda mi vida. Toda mi vida he contado las horas. Toda mi vida he trabajado duro. Todo lo que lograba juntar en invierno lo gastaba en el verano. Año tras año. Es lo que llaman "vacaciones pagas". Trabajé como un loco entre bobos sólo para olvidar. Trabajé sin escuchar sólo para mantenerme. Lo admito, y te digo ahora, mi vida era un infierno. Pero, gracias a mis musas, ahora sé que de aquí en más sólo trabajaré por amor. Como una batalla final.
26 de marzo de 2011
Haruki Murakami
- Tienes el pelo muy bonito, le dije.
- Gracias, repuso ella.
- ¿Te lo había dicho alguien antes?
- No, nunca. Tú eres el primero.
- ¿Y qué efecto te ha producido?
- Pues no sé, dijo y, con las manos embutidas en los bolsillos del abrigo me miró a la cara- Ya he comprendido que has alabado mi pelo. Pero, en realidad, no es más que eso. Mi pelo ha despertado algo en tu interior y es de eso de lo que estás hablando, ¿verdad?
- No, yo estoy hablando de tu pelo.
Ella esbozó una pequeña sonrisa y pareció buscar algo en el aire.
- Lo siento. Es que no logro acostumbrarme a tu manera de hablar.
-----------------------------------------------
- Quizá me esté metiendo donde no me llaman, pero voy a darte un consejo. Pasados los treinta y cinco, es mejor dejar la cerveza -dijo el canijo-. La cerveza es para los estudiantes o para los obreros. Echas barriga, y es una bebida sin clase. Cuando llegas a cierta edad, sientan mejor el vino o el brandy.
- Gracias, repuso ella.
- ¿Te lo había dicho alguien antes?
- No, nunca. Tú eres el primero.
- ¿Y qué efecto te ha producido?
- Pues no sé, dijo y, con las manos embutidas en los bolsillos del abrigo me miró a la cara- Ya he comprendido que has alabado mi pelo. Pero, en realidad, no es más que eso. Mi pelo ha despertado algo en tu interior y es de eso de lo que estás hablando, ¿verdad?
- No, yo estoy hablando de tu pelo.
Ella esbozó una pequeña sonrisa y pareció buscar algo en el aire.
- Lo siento. Es que no logro acostumbrarme a tu manera de hablar.
-----------------------------------------------
- Quizá me esté metiendo donde no me llaman, pero voy a darte un consejo. Pasados los treinta y cinco, es mejor dejar la cerveza -dijo el canijo-. La cerveza es para los estudiantes o para los obreros. Echas barriga, y es una bebida sin clase. Cuando llegas a cierta edad, sientan mejor el vino o el brandy.
3 de marzo de 2011
Ahora y siempre (II), Ray Bradbury
- Ahora, déjame ofrecerte la explicación final de mí misma y de todos los amigos que has conocido aquí. La gran "medicina" fue descubrir que estábamos vivos y que nos encantaba. Hemos celebrado cada día de nuestras vidas. La celebración, el júbilo de adorar ese regalo, nos ha mantenido jóvenes. ¿Parece imposible? Simplemente saber que estás vivo y mirar al sol y disfrutar del clima y expresarlo en cada momento de tu existencia, eso asegura nuestra longevidad. Vivimos cada momento de nuestra existencia al máximo, y eso es una medicina magnífica. De ese modo negamos la oscuridad. Ahora piensa en lo que he dicho y háblame de tu futuro.
Él se recostó y contempló el techo en busca de respuestas.
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Ni un ventanal que no mostrara libros apoyando su silenciosa sabiduría contra la de otro en estanterías interiores. Ni una tubería de desagüe sin su barril de lluvia acumulando las estaciones. Ni un patio trasero que no estuviera, aquel día, lleno de alfombras que se sacudían de modo que el tiempo las limpiara de polvo y los viejos dibujos giraran con ritmo rococó. Ni una cocina que no mostrara promesas de hambre aplacada y tranquilas tardes de reflexión sobre provisiones guardadas al sur-sureste del alma.
Todo, todo perfecto, todo pintado, todo fresco, todo nuevo, todo hermoso: una población perfecta en una mezcla perfecta de silencio y actividad y bullicio invisibles.
Él se recostó y contempló el techo en busca de respuestas.
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Ni un ventanal que no mostrara libros apoyando su silenciosa sabiduría contra la de otro en estanterías interiores. Ni una tubería de desagüe sin su barril de lluvia acumulando las estaciones. Ni un patio trasero que no estuviera, aquel día, lleno de alfombras que se sacudían de modo que el tiempo las limpiara de polvo y los viejos dibujos giraran con ritmo rococó. Ni una cocina que no mostrara promesas de hambre aplacada y tranquilas tardes de reflexión sobre provisiones guardadas al sur-sureste del alma.
Todo, todo perfecto, todo pintado, todo fresco, todo nuevo, todo hermoso: una población perfecta en una mezcla perfecta de silencio y actividad y bullicio invisibles.
Ahora y siempre, Ray Bradbury
- No tosemos ni nos enfermamos. Nos desgastamos ... despacio.
- ¿Cómo que despacio?
- Oh, la última vez que conté, eran unos ...
- ¿Cómo que despacio?
- Cien, doscientos años.
- ¿Qué?
- Calculamos que unos doscientos años. Todavía es demasiado pronto para decirlo. Sólo llevamos en esto desde 1864 o 1865, la época de Lincoln.
- ¿Todos ustedes?
- Todos.
- ¿También Nef?
- No le miento.
- ¡Pero si es más joven que yo!
- Su abuela, tal vez.
- ¡Dios mío!
- Dios nos puso aquí. Pero es el clima, principalmente. Y bueno, el vino.
Cardiff miró su vaso vacío.
- ¿El vino les hace vivir hasta los doscientos años?
- A menos que lo mate antes del desayuno. Termine su vaso, señor Cardiff, termine su vaso.
- ¿Cómo que despacio?
- Oh, la última vez que conté, eran unos ...
- ¿Cómo que despacio?
- Cien, doscientos años.
- ¿Qué?
- Calculamos que unos doscientos años. Todavía es demasiado pronto para decirlo. Sólo llevamos en esto desde 1864 o 1865, la época de Lincoln.
- ¿Todos ustedes?
- Todos.
- ¿También Nef?
- No le miento.
- ¡Pero si es más joven que yo!
- Su abuela, tal vez.
- ¡Dios mío!
- Dios nos puso aquí. Pero es el clima, principalmente. Y bueno, el vino.
Cardiff miró su vaso vacío.
- ¿El vino les hace vivir hasta los doscientos años?
- A menos que lo mate antes del desayuno. Termine su vaso, señor Cardiff, termine su vaso.
18 de febrero de 2011
Ubicate, Flavia Ricci
- Ubicate Pablo, le dije.
Y caí en la cuenta, días después, de que teníamos conceptos diferentes sobre lo que eso significaba. Pablo se esforzó por ser modosito: yo en cambio, lo ubiqué en mi mesa de luz.
Y caí en la cuenta, días después, de que teníamos conceptos diferentes sobre lo que eso significaba. Pablo se esforzó por ser modosito: yo en cambio, lo ubiqué en mi mesa de luz.
14 de febrero de 2011
El juego del cíclope, Cortázar
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."
Rayuela, J. Cortázar
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."
Rayuela, J. Cortázar
6 de febrero de 2011
Omar Khayyam
"Unas gotas de vino del color del rubí, un pedazo de pan, un buen libro de versos y tú, en un solitario lugar, son más valiosos para mí que los reinos de todos los sultanes". Omar Khayyam, poeta persa (1050-1123)
2 de febrero de 2011
La vara, Flavia Ricci
Todo con pasión, hija.
Te voy a dar cada minuto, cada cosa
No por el tiempo que dure,
ni por el que estés conmigo
sino por su absoluta esencia
Es por eso que te lo daré todo
absolutamente todo
con pasión.
No por el tiempo que estés conmigo
construiré casas o no
te animaré o no
te abriré los brazos o no
Jamás por lo que dure el momento
sino como si fuera el único
el único momento en que estamos juntas
y porque aun habiendo más o mejores
ese momento merece ser vivido con fervor
No te extorsionaré con acuerdos estúpidos
para medir si estarás conmigo mañana
o no
Te daré todo, absolutamente todo, hija
Como si cada momento
y porque cada momento
merece ser vivido con pasión.
Sin medir qué viene después
si soledad o compañía
si amor o lágrimas.
Si vos acá o a miles de km.
Viví por vos
Que tu felicidad es única
que la vida es una sola
y jamás, por todo lo que te di, doy y daré
pondré una vara que te mida los movimientos
Eso no es de madre
Es de amo y esclavo, hija.
Si alguna vez te cruzás con gente así
Dales la espalda ...
Que nadie te mida por lo que te ha dado
Eso es vil, canalla, cobarde.
Te voy a dar cada minuto, cada cosa
No por el tiempo que dure,
ni por el que estés conmigo
sino por su absoluta esencia
Es por eso que te lo daré todo
absolutamente todo
con pasión.
No por el tiempo que estés conmigo
construiré casas o no
te animaré o no
te abriré los brazos o no
Jamás por lo que dure el momento
sino como si fuera el único
el único momento en que estamos juntas
y porque aun habiendo más o mejores
ese momento merece ser vivido con fervor
No te extorsionaré con acuerdos estúpidos
para medir si estarás conmigo mañana
o no
Te daré todo, absolutamente todo, hija
Como si cada momento
y porque cada momento
merece ser vivido con pasión.
Sin medir qué viene después
si soledad o compañía
si amor o lágrimas.
Si vos acá o a miles de km.
Viví por vos
Que tu felicidad es única
que la vida es una sola
y jamás, por todo lo que te di, doy y daré
pondré una vara que te mida los movimientos
Eso no es de madre
Es de amo y esclavo, hija.
Si alguna vez te cruzás con gente así
Dales la espalda ...
Que nadie te mida por lo que te ha dado
Eso es vil, canalla, cobarde.
Textos encontrados, Jaume Carbonell
Años atrás, probablemente en Barcelona ... leí este texto ...
"Uno da muchas vueltas en su vida para encontrar ese giro que le marque la vida, sin darse cuenta que la vida misma, ya no digo el mundo, dan vueltas por sí mismos, y que no serán sino la casualidad, la suerte, las circunstancias, el destino el que nos ponga en el mismo grado del mismo giro de la misma vuelta, en un mismo momento y en un mismo lugar. Mientras no llegue, me queda el recuerdo, me queda el deseo, me queda la imaginación, me quedas tú"
"Uno da muchas vueltas en su vida para encontrar ese giro que le marque la vida, sin darse cuenta que la vida misma, ya no digo el mundo, dan vueltas por sí mismos, y que no serán sino la casualidad, la suerte, las circunstancias, el destino el que nos ponga en el mismo grado del mismo giro de la misma vuelta, en un mismo momento y en un mismo lugar. Mientras no llegue, me queda el recuerdo, me queda el deseo, me queda la imaginación, me quedas tú"
30 de enero de 2011
14 de enero de 2011
Damien Rice - The Blower's Daughter - Official Video
And so it is
Just like you said it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her skies
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...
And so it is
Just like you said it should be
We'll both forget the breeze
Most of the time
And so it is
The colder water
The blower's daughter
The pupil in denial
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...
Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to
Leave it all behind?
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you...
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you
I can't take my mind...
My mind...my mind...
'Til I find somebody new
Just like you said it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her skies
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...
And so it is
Just like you said it should be
We'll both forget the breeze
Most of the time
And so it is
The colder water
The blower's daughter
The pupil in denial
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...
Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to
Leave it all behind?
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you...
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you
I can't take my mind...
My mind...my mind...
'Til I find somebody new
12 de enero de 2011
La tête en Friche, Jean Becker

Un encuentro poco corriente,
entre el amor y la ternura ...
no había otra cosa.
Tenía nombre de flor
y vivía entre palabras,
adjetivos de lo más estirados
verbos que crecían como la hierba,
algunos se quedaban.
Entró suavemente
desde la corteza ...
hasta mi corazón.
En las historias de amor
hay más que amor
A veces no hay ni un "te quiero",
pero se quieren.
Un encuentro poco corriente
La conocí por casualidad en el parque
No ocupaba mucho
del tamaño de una paloma con sus plumitas
Envuelta en palabras, en nombres, como el mío.
Me dio un libro, otro
y las páginas se iluminaron.
No te mueras ahora, hay tiempo, espera.
No es la hora, florecilla
dame un poco más de ti
dame un poco más de tu vida.
Espera.
En las historias de amor
hay más que amor
A veces no hay ni un "te quiero"
pero se quieren.
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ternura.
28 de diciembre de 2010
Más y mejor, Flavia Ricci
Llegaste a una velocidad que había perdido y con una seguridad que añoraba. Llegaste para arrancarme sonrisas, para volver a sentir abrazos, para saborear besos y desgastar noches en vela. Llegaste con mensajes y miradas y sonrisas. Con gestos y me quedo y me voy, pero regreso. Llegaste para decirme que mañana, que seguro, que los dos. Llegaste y ahora sí, ahora sí, quiero quedarme. Ésta es la noche, la primera, con vos.
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Tres Arroyos.
21 de diciembre de 2010
"On Melancholy Hill" (BBC Radio 1 - Live Lounge)
Qué letra más bonita, qué sonidos hermosos. Gracias CB.
Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes
“Te-amo carece de matices. Suprime las explicaciones, los acondicionamientos, las gradaciones, los escrúpulos. En cierta manera —paradoja exorbitante del lenguaje—, decir te-amo es hacer como si no hubiese ningún teatro de la palabra, y esa expresión es siempre verdadera (no hay otro referente que su proferización: es un *performativo*).
[...] (Aunque dicho miles de veces, te-amo está fuera del diccionario; es una figura cuya definición no puede exceder el encabezado.)”
Roland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso. [1977: fragments d'un discours amoureux] [Trad. esp.: Eduardo Molina, 1982] México: Siglo XXI Editores, 1999.
[...] (Aunque dicho miles de veces, te-amo está fuera del diccionario; es una figura cuya definición no puede exceder el encabezado.)”
Roland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso. [1977: fragments d'un discours amoureux] [Trad. esp.: Eduardo Molina, 1982] México: Siglo XXI Editores, 1999.
20 de diciembre de 2010
Usted está aquí ahora, Flavia Ricci
Hay momentos en la vida en que una ilusión, un parecer, una expectativa va creciendo. La sentimos dentro de nosotros, le damos forma, saboreamos cada instante de su desarrollo. Vivimos pensando en lo que sucederá después, cuando se cumpla nuestra expectativa. Y de repente no caemos en la cuenta de que para ello es necesario pasar por un momento decisivo: exteriorizar lo que queremos.
A menudo pasa en las relaciones: quiero estar con alguien, qué bueno sería estar con esa persona, no puedo dejar de pensar en ella, cuántas cosas haremos cuando estemos juntos ... Y llega el momento, que en realidad puede ser cualquier momento, ahora mismo si quisiéramos, en donde tenemos que escupir lo que queremos, lo que anhelamos. Pero allí se abren dos alternativas: salir de dudas o seguir viviendo en la eterna expectativa por temor al fracaso (¿al rechazo?). Ah ... los eternos poetas que persiguen aquello que no es que no puedan, sino temen alcanzar. La flor de otra ciudad, las comidas de otras provincias, los viajes por otras tierras y el amor, lo más lejano posible. Ay de mí si tengo que explicarte lo que me fascina de tu sensibilidad cuando es tu espontaneidad la que te empuja a venir a mí. Tocás mi puerta, botella de vino en mano con dos copas. Yo cierro los ojos, sonrío y te abrazo.
A menudo pasa en las relaciones: quiero estar con alguien, qué bueno sería estar con esa persona, no puedo dejar de pensar en ella, cuántas cosas haremos cuando estemos juntos ... Y llega el momento, que en realidad puede ser cualquier momento, ahora mismo si quisiéramos, en donde tenemos que escupir lo que queremos, lo que anhelamos. Pero allí se abren dos alternativas: salir de dudas o seguir viviendo en la eterna expectativa por temor al fracaso (¿al rechazo?). Ah ... los eternos poetas que persiguen aquello que no es que no puedan, sino temen alcanzar. La flor de otra ciudad, las comidas de otras provincias, los viajes por otras tierras y el amor, lo más lejano posible. Ay de mí si tengo que explicarte lo que me fascina de tu sensibilidad cuando es tu espontaneidad la que te empuja a venir a mí. Tocás mi puerta, botella de vino en mano con dos copas. Yo cierro los ojos, sonrío y te abrazo.
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Ampliación del campo de batalla, M. Houellebecq

"La dificultad es que no basta exactamente con vivir según la norma. De hecho consigues (a veces por los pelos, por los mismos pelos, pero en conjunto lo consigues) vivir según la norma. Tus impuestos están las día, las facturas pagadas en su fecha... Nunca te mueves sin el carnet de identidad (¡y el bolsillo especial para la tarjeta VISA!...). Sin embargo, no tienes amigos.
La norma es compleja, multiforme. Aparte de las horas de trabajo hay que hacer las compras, sacar dinero de los cajeros automáticos (donde tienes que esperar muy a menudo). Además, están los diferentes papeles que hay que hacer llegar a los organismos que rigen los diferentes aspectos de tu vida. Y encima puedes ponerte enfermo, lo cual conlleva gastos y nuevas formalidades.
No obstante, queda tiempo libre. ¿Qué hacer? ¿Cómo emplearlo? ¿Dedicarse a servir al prójimo? Pero, en el fondo, el prójimo apenas te interesa. ¿Escuchar discos? Era una solución, pero con el paso de los años tienes que aceptar que la música te emociona cada vez menos.
El bricolaje, en su más amplio sentido, puede ser una solución. Pero en realidad no hay nada que impida el regreso, cada vez más frecuente, de esos momentos en que tu absoluta soledad, la sensación de vacuidad universal, el presentimiento de que tu vida se acerca a un desastre doloroso y definitivo, se conjugan para hundirte en un estado de verdadero sufrimiento. Y, sin embargo, todavía no tienes ganas de morir.
[...] A tí también te interesó el mundo. Fue hace mucho tiempo; te pido que lo recuerdes. El campo de la norma ya no te bastaba; no podías seguir viviendo en el campo de la norma; por eso tuviste que entrar en el campo de batalla. Te pido que te remontes a ese preciso momento. Fue hace mucho tiempo, ¿no? Acuérdate: el agua estaba fría.
Ahora estás lejos de la orilla: ¡ah, sí, qué lejos estás de la orilla! Durante mucho tiempo has creído en la existencia de otra orilla; ya no. Sin embargo, sigues nadando, y con cada movimiento estás más cerca de ahogarte. Te asfixias, te arden los pulmones. El agua te parece cada vez más fría, y sobre todo cada vez más amarga. Ya no eres tan joven. Ahora vas a morir. No pasa nada. Estoy ahí. No voy a abandonarte. Sigue leyendo.
Vuelve a acordarte, una vez más, de tu entrada en el campo de batalla".
(HOUELLEBECQ, M.: Ampliación del campo de batalla. Cap. III, pp. 16-18. Barcelona, Anagrama, 2001. 4ª ed.)
Esto debe ser ..., Flavia Ricci
Esto debe ser ...
Yo lo he encontrado
está aquí, a mi lado
Por mirarte me olvido de mirar
Por pensarte se me escapan mil sonrisas
Revivirte es volver a admirarte
Abrir libros es seguir un poco tus pistas
Y me detengo, con uno de ellos en mis manos
Página 2, 3 o 5
y me revivo yo, antes de vos y después
Y ahora, ahora mismo, entre estos libros
vuelvo en mí, con vos acá, así
y te pienso con tantas ganas que por pensarte
ya me siento acompañada
dejar de hacerlo
es tenerte, pero muy lejos
Hacia vos siempre construyo puentes,
y estar con vos es estar un poco más cerca del cielo
yo lo sé, porque he estado allí
no en el cielo, sino con vos
y cada vez que te miro
cada vez que te extraño
y cada vez que volvés a estar conmigo
otra vez viajo al cielo
no tengo muchas respuestas
pero si alguien me pregunta
yo digo que simplemente te quiero.
Esto debe ser ...
Yo lo he encontrado
está aquí, a mi lado
Y quiero, quiero mirarte como te miro
único
Y quiero echarte tanto de menos
que me queme dentro si estás lejos
quiero, quiero todo con vos
una y otra y otra vez
que se repitan los días
mis días, tus días
los nuestros
quiero tocarte, besarte, abrazarte
quiero que se me sigan escapando sonrisas
quiero que cruces todas las barreras
habidas y por haber
quiero sonreir porque sí, por vos
por mí
quiero quedarme días enteros con vos
en la cama
quiero cerrar los ojos y volver a verte
quiero recorrer el mundo
quiero besos, flores y sonrisas
quiero defenderte siempre
porque sos único
qué duda cabe ...
no tengo muchas respuestas
pero si alguien me pregunta
yo digo que simplemente te quiero.
Yo lo he encontrado
está aquí, a mi lado
Por mirarte me olvido de mirar
Por pensarte se me escapan mil sonrisas
Revivirte es volver a admirarte
Abrir libros es seguir un poco tus pistas
Y me detengo, con uno de ellos en mis manos
Página 2, 3 o 5
y me revivo yo, antes de vos y después
Y ahora, ahora mismo, entre estos libros
vuelvo en mí, con vos acá, así
y te pienso con tantas ganas que por pensarte
ya me siento acompañada
dejar de hacerlo
es tenerte, pero muy lejos
Hacia vos siempre construyo puentes,
y estar con vos es estar un poco más cerca del cielo
yo lo sé, porque he estado allí
no en el cielo, sino con vos
y cada vez que te miro
cada vez que te extraño
y cada vez que volvés a estar conmigo
otra vez viajo al cielo
no tengo muchas respuestas
pero si alguien me pregunta
yo digo que simplemente te quiero.
Esto debe ser ...
Yo lo he encontrado
está aquí, a mi lado
Y quiero, quiero mirarte como te miro
único
Y quiero echarte tanto de menos
que me queme dentro si estás lejos
quiero, quiero todo con vos
una y otra y otra vez
que se repitan los días
mis días, tus días
los nuestros
quiero tocarte, besarte, abrazarte
quiero que se me sigan escapando sonrisas
quiero que cruces todas las barreras
habidas y por haber
quiero sonreir porque sí, por vos
por mí
quiero quedarme días enteros con vos
en la cama
quiero cerrar los ojos y volver a verte
quiero recorrer el mundo
quiero besos, flores y sonrisas
quiero defenderte siempre
porque sos único
qué duda cabe ...
no tengo muchas respuestas
pero si alguien me pregunta
yo digo que simplemente te quiero.
Deme 2, Flavia Ricci
Amanecer de lunes. Se despertó en la costa, desayunó en compañía y poco tiempo después estaba en su oficina a casi 200km de allí. Comenzaba su semana laboral pero algo le rondaba por la cabeza y no sabía qué. Se había dormido con él, luego de cenar con él, se había duchado con él, había hecho el amor con él, había paseado con él, había recorrido la playa con él, había jugado tenis con él, había besado a él.
Pero ... era otro él a quien llevaba siempre dentro, con quien realmente hacía el amor, se duchaba, cenaba, jugaba tenis, dormía, recorría la playa y besaba cada día. El "deme dos" no funcionaba más, tenía que elegir. O mejor dicho, sacar fuera su elección. Porque ese otro él era su inspiración de cada día, era un hueco en su cama cada vez que no estaba, eran sus ganas casi asfixiantes de abrazarlo, era su temor a pensar tanto en él y olvidarse de sí. Ese otro él, con sus anteriores ellas y su ella de ahora, sólo ella, había sabido construir un nosotros único e insustituíble. Por ese otro él ella sentía una admiración irrefutable, una sensibilidad envidiable y una felicidad fascinante. Ese otro él era su único él, y no tenía nada de "otro".
Así que eso simplemente era lo que le daba vueltas por la cabeza: porque cuando le puso nombre y apellido a ese otro él, le dieron tantas ganas de contarlo que comenzó a llorar. No sé si por él ... creo que más por ella.
Pero ... era otro él a quien llevaba siempre dentro, con quien realmente hacía el amor, se duchaba, cenaba, jugaba tenis, dormía, recorría la playa y besaba cada día. El "deme dos" no funcionaba más, tenía que elegir. O mejor dicho, sacar fuera su elección. Porque ese otro él era su inspiración de cada día, era un hueco en su cama cada vez que no estaba, eran sus ganas casi asfixiantes de abrazarlo, era su temor a pensar tanto en él y olvidarse de sí. Ese otro él, con sus anteriores ellas y su ella de ahora, sólo ella, había sabido construir un nosotros único e insustituíble. Por ese otro él ella sentía una admiración irrefutable, una sensibilidad envidiable y una felicidad fascinante. Ese otro él era su único él, y no tenía nada de "otro".
Así que eso simplemente era lo que le daba vueltas por la cabeza: porque cuando le puso nombre y apellido a ese otro él, le dieron tantas ganas de contarlo que comenzó a llorar. No sé si por él ... creo que más por ella.
18 de diciembre de 2010
Pablo Neruda genial

Siempre
Antes de mí
no tengo celos.
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
¡Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!
La pregunta
Amor, una pregunta
te ha destrozado.
Yo he regresado a ti
desde la incertidumbre con espinas.
Te quiero recta como
la espada o el camino.
Pero te empeñas
en guardar un recodo
de sombra que no quiero.
Amor mío,
compréndeme,
te quiero toda,
de ojos a pies, a uñas,
por dentro,
toda la claridad, la que guardabas.
Soy yo, amor mío,
quien golpea tu puerta.
No es el fantasma, no es
el que antes se detuvo
en tu ventana.
Yo echo la puerta abajo:
yo entro en toda tu vida:
vengo a vivir en tu alma:
tú no puedes conmigo.
Tienes que abrir puerta a puerta,
tienes que obedecerme,
tienes que abrir los ojos
para que busque en ellos,
tienes que ver cómo ando
con pasos pesados
por todos los caminos
que, ciegos, me esperaban.
No me temas,
soy tuyo,
pero
no soy el pasajero ni el mendigo,
soy tu dueño,
el que tú esperabas,
y ahora entro
en tu vida,
para no salir más,
amor, amor, amor,
para quedarme.
Peter, Bjorn John - Young Folks (subtitulado español)
Preciosa letra de esta canción, precioso ritmo también.
Etiquetas:
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barcelona,
buenos aires.
14 de diciembre de 2010
Bob Sinclair - Love generation
Etiquetas:
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barcelona,
buenos aires,
hombres
2 de diciembre de 2010
Enamorarse, Flavia Ricci
A menudo conocemos gente que demuestra cierta simpatía por nosotras. Un poco menos frecuentemente, de ese puñado de personas asoma un grupo que quisiera una relación más comprometida que la amistad. Pensamos que ... no lo tenemos claro, que tal vez no sea "la" persona, que no encaja en nuestro target, que no, que con esa persona no. Y nos halagan, vaya que sí, con las frases y actitudes que tienen. Nos hacen sentir bonitas aunque no tengamos ningún problema de autoestima. Y están cuando las necesitamos y hasta a veces cuando no, porque sí, están ahí. Nos despiertan sonrisas, charlas, músicas. Un sinfín de emociones que no nos despiertan otras personas a nuestro alrededor. Y de repente pensamos "¿por qué no?". Hasta que otra voz, del otro lado, nos responde:
- Cada vez que tengas dudas para distinguir tus emociones, piensa: qué sumaría esa persona como pareja ¿Por qué no seguir siendo amigos? Pregúntate antes que nada si admiras a esa persona. Porque el "amor sin admiración sólo es amistad". ¿Tu mundo de viajes, música, amantes, comidas y bebidas, bailes, sonrisas, ansias de libertad, letras y cultura ha sido su mundo también? O cada vez que hables con "esa" persona te sentirás haciendo un monólogo ¿Comparten pasados y futuros?
Pensé en las veces que conocí gente por el mundo y dudé si ir a por más ...
- Haz de tener en claro por sobre todo qué sientes y piensas tú de la otra persona, más que enamorarte por sus halagos o lo que los demás piensan de ti. Eso es vanidad. Es de amigos halagarse, quererse, apreciarse ¿eso hace que te enamores de ellos? Pues claro que no. Pregúntate: ¿qué ha hecho con su vida, cuál es su mundo, su pasión, sus proyectos, cuáles sus viajes, sus obras, su estilo de vida? ¡De eso debes enamorarte! Porque haz de convivir cada día con la forma de ser de la pareja que elijas. No busques jamás tu media naranja, sino una naranja completa que sume a tu vida actual. Y siempre, siempre, siéntete libre de elegir con quien estar por lo que sientas, más que por lo que tus enamorados digan de tí.
Y así lo tuve claro, una vez más ... Es porque me tomo en serio la palabra "pareja" que tengo tantos amigos, algunos amantes y ninguna pareja.
- Cada vez que tengas dudas para distinguir tus emociones, piensa: qué sumaría esa persona como pareja ¿Por qué no seguir siendo amigos? Pregúntate antes que nada si admiras a esa persona. Porque el "amor sin admiración sólo es amistad". ¿Tu mundo de viajes, música, amantes, comidas y bebidas, bailes, sonrisas, ansias de libertad, letras y cultura ha sido su mundo también? O cada vez que hables con "esa" persona te sentirás haciendo un monólogo ¿Comparten pasados y futuros?
Pensé en las veces que conocí gente por el mundo y dudé si ir a por más ...
- Haz de tener en claro por sobre todo qué sientes y piensas tú de la otra persona, más que enamorarte por sus halagos o lo que los demás piensan de ti. Eso es vanidad. Es de amigos halagarse, quererse, apreciarse ¿eso hace que te enamores de ellos? Pues claro que no. Pregúntate: ¿qué ha hecho con su vida, cuál es su mundo, su pasión, sus proyectos, cuáles sus viajes, sus obras, su estilo de vida? ¡De eso debes enamorarte! Porque haz de convivir cada día con la forma de ser de la pareja que elijas. No busques jamás tu media naranja, sino una naranja completa que sume a tu vida actual. Y siempre, siempre, siéntete libre de elegir con quien estar por lo que sientas, más que por lo que tus enamorados digan de tí.
Y así lo tuve claro, una vez más ... Es porque me tomo en serio la palabra "pareja" que tengo tantos amigos, algunos amantes y ninguna pareja.
14 de noviembre de 2010
Despierta. El día te llama, Pedro Salinas
Despierta. El día te llama
a tu vida: tu deber.
Y nada más que a vivir.
Arráncale ya a la noche
negadora y a la sombra
que lo celaba, ese cuerpo
por quién aguarda la luz
de puntillas, en el alba.
Ponte en pie, afirma la recta
voluntad simple de ser
pura virgen vertical.
Tómale el temple a tu cuerpo.
¿Frío, calor? Lo dirá
tu sangre contra la nieve
de detrás de la ventana;
lo dirá
el color en las mejillas.
Y mira al mundo. Y descansa
sin más hacer que añadir
tu perfección a otro día.
Tu tarea
es llevar la vida en alto,
jugar con ella, lanzarla
como una voz a las nubes,
a que recoja las luces
que se nos marcharon ya.
Ese es tu sino: vivirte.
No hagas nada.
Tu obra eres tú, nada más.
a tu vida: tu deber.
Y nada más que a vivir.
Arráncale ya a la noche
negadora y a la sombra
que lo celaba, ese cuerpo
por quién aguarda la luz
de puntillas, en el alba.
Ponte en pie, afirma la recta
voluntad simple de ser
pura virgen vertical.
Tómale el temple a tu cuerpo.
¿Frío, calor? Lo dirá
tu sangre contra la nieve
de detrás de la ventana;
lo dirá
el color en las mejillas.
Y mira al mundo. Y descansa
sin más hacer que añadir
tu perfección a otro día.
Tu tarea
es llevar la vida en alto,
jugar con ella, lanzarla
como una voz a las nubes,
a que recoja las luces
que se nos marcharon ya.
Ese es tu sino: vivirte.
No hagas nada.
Tu obra eres tú, nada más.
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7 de noviembre de 2010
Comparto, Flavia Ricci
Egoísta sí, un poco, más aun, mucho, como quieras. No comparto muchas cosas porque voy sola por la vida, sin mucho equipaje ni recuerdos, sin maletas ni mentiras, sin abrazos ni besos falsos a estas alturas. No comparto porque es mío, si eso es ser egoísta. Pero debo decirte, que sobre todo no comparto, y no comparto con vos, que me digas una y otra vez por todas y cada una de las vías de comunicación que intento abrir, que ya no me querés. No comparto. Eso sí que no lo comparto, máxime con tus actitudes. Y a costa de ganarme la fama de egoísta una vez más.
4 de noviembre de 2010
31 de octubre de 2010
El andariego, Concha Buika
Yo que fui del amor ave de paso
yo que fui mariposa de mil flores
hoy siento la nostalgia de tus brazos
de aquellos tus ojazos
de aquellos tus amores
Ni cadenas ni lágrimas me ataron
mas hoy quiero la calma y el sosiego
perdona mi tardanza te lo ruego
perdona al andariego
que hoy te ofrece el corazón
Hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfó
amémonos ahora con la paz
que en otro tiempo nos faltó
Y cuando yo me muera ni luz ni llanto
ni luto ni nada más
aquí junto a mi cruz tan sólo quiero paz.
Sólo tu corazón, si me niegas tu amor
buscaré en otros labios
la fuerza de tu calor
y en silencio dirás una plegaria
y por dios olvidame después.
yo que fui mariposa de mil flores
hoy siento la nostalgia de tus brazos
de aquellos tus ojazos
de aquellos tus amores
Ni cadenas ni lágrimas me ataron
mas hoy quiero la calma y el sosiego
perdona mi tardanza te lo ruego
perdona al andariego
que hoy te ofrece el corazón
Hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfó
amémonos ahora con la paz
que en otro tiempo nos faltó
Y cuando yo me muera ni luz ni llanto
ni luto ni nada más
aquí junto a mi cruz tan sólo quiero paz.
Sólo tu corazón, si me niegas tu amor
buscaré en otros labios
la fuerza de tu calor
y en silencio dirás una plegaria
y por dios olvidame después.
15 de octubre de 2010
Vida slow, Flavia Ricci
5 de octubre de 2010
Sostiene Pereira, A. Tabucchi
"Pensó que cuando se está verdaderamente solo es el momento de medirse con el yo hegemónico que quiere imponerse en la cohorte de las almas. Y aunque pensó en todo ello no se sintió tranquilo, sintió en cambio una gran nostalgia, no sabría decir de qué, pero una gran nostalgia de una vida pasada y una vida futura".
30 de septiembre de 2010
(in) love, Flavia Ricci
Suben, mis ganas de estar con vos, las horas que pasan, palabras que escribo a solas. Aumenta, mi temor por lo que pasará, mi convicción porque ahora sí, el pasado que queda atrás. Borrás, de un plumazo lo que no fue, sacás mi sonrisa más amplia, la música en mi corazón. Me hacés ver, pura poesía a mi alrededor, una meta a la que llegué, un giro por fin, a mi alrededor. Y llego, estoy, lo he logrado. Y en ese momento, es como si todo se detuviera. Te pienso, y espero que finalmente vengas, que me encuentres, como yo te he encontrado a vos. Sin buscarte, que es como me gusta encontrar.
26 de septiembre de 2010
Es preciso, autor desconocido.
Es preciso tener fuerza para ser firme, pero es preciso tener coraje para ser gentil.
Es preciso tener fuerza para defenderse, pero es preciso tener coraje para bajar la guardia.
Es preciso tener fuerza para ganar una guerra, pero es preciso tener coraje para rendirse.
Es preciso tener fuerza para estar en lo cierto, pero es preciso coraje para tener duda.
Es preciso tener fuerza para mantenerse en forma, pero es preciso coraje para mantenerse en pie.
Es preciso tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es preciso coraje para sentir los propios dolores.
Es preciso tener fuerza para soportar el abuso, pero es preciso coraje para hacerlo parar.
Es preciso tener fuerza para quedarse solo, pero es preciso tener coraje para pedir apoyo.
Es preciso tener fuerza para amar, pero es preciso tener coraje para ser amado.
Es preciso tener fuerza para sobrevivir, pero es preciso coraje para vivir.
Es preciso tener fuerza para defenderse, pero es preciso tener coraje para bajar la guardia.
Es preciso tener fuerza para ganar una guerra, pero es preciso tener coraje para rendirse.
Es preciso tener fuerza para estar en lo cierto, pero es preciso coraje para tener duda.
Es preciso tener fuerza para mantenerse en forma, pero es preciso coraje para mantenerse en pie.
Es preciso tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es preciso coraje para sentir los propios dolores.
Es preciso tener fuerza para soportar el abuso, pero es preciso coraje para hacerlo parar.
Es preciso tener fuerza para quedarse solo, pero es preciso tener coraje para pedir apoyo.
Es preciso tener fuerza para amar, pero es preciso tener coraje para ser amado.
Es preciso tener fuerza para sobrevivir, pero es preciso coraje para vivir.
11 de septiembre de 2010
¡¡Feliz Día del Maestro!!
1 de septiembre de 2010
Partes, Flavia Ricci
Así como cuando me encontraste mis partes se encontraron, así también cuando me dejaste se separaron.
Mis piernas querían correr en sentido contrario al que marchabas tú.
Mis manos aferrarse a fotos, libros y almohadas.
Mi corazón errante seguía enamorado, por corazón.
Mi mente se entusiasmaba con recuerdos que tal vez podían volver a ser parte del presente.
Pero en vez de puentes construiste muros. Y en lugar de palabras me devolviste silencios. Y a cambio de acción, la nada.
Y así voy por la vida, desarmada en pequeñas partes que te temen, te quieren, te evitan o te sienten. Que hacen cada día un acuerdo entre partes. Y todo lo que pasó, aparte.
Mis piernas querían correr en sentido contrario al que marchabas tú.
Mis manos aferrarse a fotos, libros y almohadas.
Mi corazón errante seguía enamorado, por corazón.
Mi mente se entusiasmaba con recuerdos que tal vez podían volver a ser parte del presente.
Pero en vez de puentes construiste muros. Y en lugar de palabras me devolviste silencios. Y a cambio de acción, la nada.
Y así voy por la vida, desarmada en pequeñas partes que te temen, te quieren, te evitan o te sienten. Que hacen cada día un acuerdo entre partes. Y todo lo que pasó, aparte.
24 de agosto de 2010
El Tiempo de los maduros, Mario de Andrade
“Conté mis años, y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos, y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchas golosinas en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas….
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, llegarás…”
Mario de Andrade
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos, y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos, y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchas golosinas en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas….
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, llegarás…”
Mario de Andrade
24 de mayo de 2010
Mano, Flavia Ricci
Buenos Aires está tan terriblemente contaminado de tus pasos, tus palabras y nuestros sueños que cuesta pensar que no estás. Y por otra parte, el tiempo que todo lo cubre y la vida que avasalla pasó tan deprisa que a veces creo que todo aquello me lo inventé, que jamás compartimos noches y días ni sonrisas ni cafés. Ni manos, ni abrazos ni continuidades.
Fue tan rápido y ahora me parece tan ajeno todo que prefiero eludirte y no jugar con tu complicidad. Pero a veces, cuando me permito ir a mi ritmo y no al que impone Buenos Aires miro aquella esquina, mientras la gente me pasa por al lado. Cruzo la calle y hasta siento cómo tu mano se aferra a la mía, buscándola por primera vez sin que yo la viera venir. Siento ritmos y compases. Redundancias de las buenas. Suspiros cada momento. No te vayas, cuánto lo siento.
Hago un esfuerzo recordándote, trayéndote de nuevo hasta mí. Y camino por la peligrosa cornisa de insistir o desistir. Y por temor a que me rechaces prefiero deshacerme de tus recuerdos. Vuelvo a bajar y piso tierra firme. Aquí todo es más seguro y todo aquello se desvanece.
Sin embargo, cada vez que paso por esa esquina, una mano se aferra a la mía, buscándola por primera vez sin que yo la vea venir. Y yo digo bajito, casi para mí, "no te vayas, no me dejes. Por favor".
Fue tan rápido y ahora me parece tan ajeno todo que prefiero eludirte y no jugar con tu complicidad. Pero a veces, cuando me permito ir a mi ritmo y no al que impone Buenos Aires miro aquella esquina, mientras la gente me pasa por al lado. Cruzo la calle y hasta siento cómo tu mano se aferra a la mía, buscándola por primera vez sin que yo la viera venir. Siento ritmos y compases. Redundancias de las buenas. Suspiros cada momento. No te vayas, cuánto lo siento.
Hago un esfuerzo recordándote, trayéndote de nuevo hasta mí. Y camino por la peligrosa cornisa de insistir o desistir. Y por temor a que me rechaces prefiero deshacerme de tus recuerdos. Vuelvo a bajar y piso tierra firme. Aquí todo es más seguro y todo aquello se desvanece.
Sin embargo, cada vez que paso por esa esquina, una mano se aferra a la mía, buscándola por primera vez sin que yo la vea venir. Y yo digo bajito, casi para mí, "no te vayas, no me dejes. Por favor".
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22 de abril de 2010
Antes y después, Flavia Ricci

El matrimonio, la primera causa de divorcio, duró un suspiro. Machacado por la convivencia y los excesivos espacios comunes. La miré a los ojos después de beber un poco de mi malbec y le dije:
- Te casaste con él porque te volvía loca.
- ...
- Y por la misma causa te divorciaste de él ahora.
Depende siempre del momento, la misma frase cobra sentidos opuestos. Y ambas seguimos disfrutando de nuestro malbec.
12 de febrero de 2010
Elogio a la mujer brava, Héctor Abad
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!
9 de febrero de 2010
Sand-wich?, Flavia Ricci
Estuve todo el día pensando en él. Por el Centro, en el coche, leyendo el diario en el café de siempre. Así que decidí largarme lo más rápido posible a su encuentro. Cada semáforo en las esquinas parecía querer detenerme adrede, como para prolongar el encuentro y perturbar mi deseo. Pero nada me disuadía. Llegué a casa, me metí en la ducha y me puse cómoda. Seguía pensando en él.
Estaba como enceguecida, disfrutando el momento en que pudiera tocarlo con mis propias manos, en el que entrara en mi boca y todos los sabores y colores se desvanecieran entre mi garganta y mis labios. Sentirlo suave, gustoso, casi prohibido. Sentir como formaba parte de mi cuerpo me gustaba.
- Piba, ¡¡tenés el sandwich!!, me gritó irritado el camarero.
Which sannnnddddwwwwiiiich? ..... parecía decirle yo en cámara lenta jugando con las palabras. No pude más que sonreír.
Estaba como enceguecida, disfrutando el momento en que pudiera tocarlo con mis propias manos, en el que entrara en mi boca y todos los sabores y colores se desvanecieran entre mi garganta y mis labios. Sentirlo suave, gustoso, casi prohibido. Sentir como formaba parte de mi cuerpo me gustaba.
- Piba, ¡¡tenés el sandwich!!, me gritó irritado el camarero.
Which sannnnddddwwwwiiiich? ..... parecía decirle yo en cámara lenta jugando con las palabras. No pude más que sonreír.
8 de febrero de 2010
A mí también me pasó, Flavia Ricci

- ¿Sabés por qué quiere cruzar él? Para encontrarse con su novia. Hizo 400km caminando para volver a encontrarla ¡Y ahora quiere cruzar el Canal de la Mancha, nadando!
- …
- Yo, cuando te fuiste, ni fui capaz de cruzar la calle para alcanzarte.
(Fragmento de diálogo de Welcome)
3 de febrero de 2010
21 de enero de 2010
Ahí, Flavia Ricci
Sí, hay algo ahí. Que no me apega pero tampoco se despega. Hay algo ahí, cuando te veo o no te veo, no es igual. Hay algo ahí, en esas sorpresas agradables que me das. Hay algo ahí, en tus ojos azules, en tu pelo claro, en tu paz. Hay algo ahí que me lleva a conocerte y lo que es mejor, reconocerte como parte de mí. Hay algo, algo que no llamo de ninguna manera, que no me atrevo a ponerle un nombre, pero que me arrastra irremediablemente a querer estar con vos. Y yo cruzo todas las distancias para alcanzarte, porque sé que por fin vos no me dejarás hacerlo sola. Y antes habrás también, salido a mi encuentro. Ahí.
15 de enero de 2010
Perder la cabeza, Flavia Ricci
Mi sonrisa, esta que ves, va hacia vos, que halagador hacés que se multiplique, se contagie y vuelva a mí. Es como un boomerang, pero hay que saber agarrarlo. O podés quedarte sin cabeza. Si habré perdido la cabeza yo, por una sonrisa ...
21 de diciembre de 2009
Despegue de Barcelona, Flavia Ricci
He pensado, soñado y vuelto a pensar. Y un día, no sé cómo ni cuál exactamente, se conjugaron mis años de postergar el regreso con los por qué de esas prórrogas. Entonces fue que lo vi claro y despegué. Me despegué aquella idea del regreso y rompí el billete que cruzaba el charco, porque no era lo que quería. Despegué y me despegué de esa idea, que me ataba a algo difuso y cada vez más ajeno. Me quedo con el recuerdo y tal vez con alguna visita. Me quedo con los excelentes días y noches, y gentes y acentos. Me quedo con las risas y sonrisas, con el amor y el desamor. Me quedo con las calles laberínticas, con ese mapa que conozco como si fuese de allí. Me quedo con una mica de rauxa i una mica de seny. Pero me quedo aquí, explorando estas vidas argentas casi vírgenes que me quedan por vivir. Porque tengo claro que despertar en otro sitio que no sea dentro de estas fronteras me genera angustia. Porque deseo estar aquí y seguir aquí. Porque estoy a gusto. Porque queda mucho por escribir y vivir.
Así que despego de mí la idea del regreso, como una calcomanía que se ha quedado sin pegamento y no sirve más. Pongo bien los pies sobre la tierra y despego. Despego cerca y lejos. Pero siempre aquí.
Así que despego de mí la idea del regreso, como una calcomanía que se ha quedado sin pegamento y no sirve más. Pongo bien los pies sobre la tierra y despego. Despego cerca y lejos. Pero siempre aquí.
13 de diciembre de 2009
Ópera en el Mercado de Valencia (España)
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