16 de marzo de 2015

Lo rumorean varios signos, Alberto Girri

Que el verano está a las puertas
lo rumorean varios signos,
el de que la hora
de coincidir siembra y cosecha ya es,
el de que distinguimos
un plazo que finaliza, el término
de fatigas:
las con recompensa
y las sin ninguna, las de prepararnos
para cierta venida, inminente,
y las que se malgastan pretendiendo
alargar el tiempo disponible, añadir
un codo a las estaturas;
y el signo de una justa
discriminación al marcar diferencias,
entre mayordomos infieles
y mayordomos conscientes,
entre cumplidores de la Palabra
y distraídos que apenas oyen.

15 de marzo de 2015

De la capacidad de leer (II), Flavia Ricci

Va siendo hora que dejemos de hablar de leer únicamente como leer palabras escritas o dichas. Y que los letrados no tengan que ver solamente con letras ¿cómo llamar a quien lee sentimientos? ¿cómo nombrar a quién lee las miradas? ¿cómo mencionar a quien lee las historias que hay en mi piel, a la vista pero sin tanta evidencia? ¿Cómo decir de aquel que bucea por lo que no decimos .... y lo descifra? De momento ... esa persona solamente tiene nombre propio. Casi escapa a la gramática.




14 de marzo de 2015

De la capacidad de leer, Flavia Ricci

No digas que me comprendes ...
si en un ángulo de mi mirada
no pudiste leer "ven".
Si en un distraído
roce de mi mano
no pudiste leer "ojalá, ahora".
Si en un amanecer que llegaba,
irreverente,
no pudiste leer "no te vayas".
No digas que me has entendido,
si nunca supiste leer mi piel.





11 de marzo de 2015

Nombrar IV, Flavia Ricci

Él retorcía las dos palabras, las miraba y volvía a mirar, les daba vuelta, iba y venía nervioso, frotándose las manos, con el ceño fruncido. Yo lo miré y le dije "No hay caso che, con las palabras 'te amo' es así: vos no podés hacer nada. El significado no está en las palabras. Todo el poder lo tiene quien las pronuncia".

9 de marzo de 2015

Alberto Girri x 2

Lírica
Alberto Girri


Lo no previsto,
lo que con nombre de sarcasmo:
                         novísima luna de miel,
arrastras por dentro,
           y que afuera, juzgado y aislado
desde ciencias del comportamiento,
merecería rótulo más cierto,
                                        el de novísima
erotización del vínculo,
transparente caso, muy sabido
de acuerdo con estadísticas,
noticias sueltas, cuadros personales,
                                  y que tan por sorpresa
como se instaló se revertirá,
                    una tardía
exaltación que en la casi penumbra,
receptáculo de los desposados,
toca a pagar, te toca
corresponder con el recelo de que acaso
no transcurriera sino en ti,
                                        y ella intacta, lo femenino
examinándote, sobrepasándote
a fuerza de no conocer altibajos,
                        la femenina complacencia
de resistirse a transformaciones
de alta tensión y débil intensidad
en baja tensión y gran intensidad.


Cuarteto serioso
Beethoven, op. 95

Que tu percibir
vaya en sentido oblicuo,
nunca rasante,

no te desanime
lo relativo de su fidelidad
para ir discriminando, si prefieres
que te mueva hacia el principio
del placer o el de lo pasajero,
                       si comete
con lo que hacia ti fluye
interpretaciones abusivas,
espejismos,

y siendo así adquieras
confianza, el contacto
no tanto con sonidos, pausas, desenlaces,
cuanto con un estado
en que el escuchar te proyecta
a una superación de contrarios, opuestos,
un vaivén que tiene lo lejano
por próximo, por distante lo inmediato,
bajo por alto, alto por bajo,
y hasta reconocerte
en lo que más se empeña en transmitir:
                                        lo otoñal, cierta
opacidad como una censura
que la misma música infligiera
a sus propios límites,
                           su implícita
confesión de que no hay, ella, ninguna,
música que no se reserve
su secreto original,
                           ninguna ataviándose
para destacar la entera verdad, llana y seca,
descontando que entre sus cánones
se deslice la voluntad de insinuarla,
provocarla, proponernos varias.

8 de marzo de 2015

Dos poemas, Alejandra Pizarnik

La palabra que sana
Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

Cold in hand blues
y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo






3 de marzo de 2015

Ausencia, Fatiha Morchid

No digas que la ausencia tiene sabor a locura.
Cierra tus ojos
dondequiera que estés
me encontrarás
como el mar errante
que persiste entre las dos mareas
y nunca desfallece.






2 de marzo de 2015

Aprendizaje o el libro de los placeres (fragmento), Clarice Lispector

-¿Todavía no te has acostumbrado a vivir? –preguntó Ulises con intensa curiosidad. 
-No.
-Entonces es perfecto. Eres la verdadera mujer para mí. Porque en mi aprendizaje falta alguien que me diga lo obvio con aire extraordinario. Lo obvio, Lori, es la verdad más difícil de ver –y para no hacer solemne la conversación agregó sonriendo- ya Sherlock Holmes lo sabía.
-Pero es triste ver solamente lo obvio como yo y encontrarlo raro. Es tan raro. De repente es como si abriera mi mano cerrada y dentro descubriera una piedra: un diamante irregular en estado bruto. Oh Dios, ya ni siquiera sé lo que estoy diciendo.
Permanecieron en silencio.
-Nunca había hablado tanto –dijo Lori.
-Conmigo hablará toda tu alma, aún en silencio. Yo hablaré un día mi alma toda, y no nos agotaremos porque el alma es infinita. Y además de eso tenemos dos cuerpos que serán para nosotros un placer alegre, mudo, profundo.
Lori, ante la sorpresa encantada de Ulises, se ruborizó.

Biografía de un cuerpo, Ikram Abdi

Mi cuerpo es de la estirpe de la mar
Lo diseñé con dedos de pasión
lo incrusté con conchas de ira y seducción
cuando me harté de mis vendas
tal como sudario trenzado por el silencio
historia repleta de mandamientos

Mi cuerpo es de la estirpe de la letra
me lo pongo en la intemperie
me caliento en sus brazos
me quemo en las brasas de sus letras
y sobre un puñado de ceniza
con las piernas cruzadas, me siento
despojando mis letras fragmentadas de escombros
y redacto una elegía para Hallaj

Mi cuerpo es de la estirpe de la luz
cuando me abrazó
me orienté hacia mí
y me encontré como imaginaba
una mujer quebrada

Mi cuerpo es de la estirpe de la enredadera
en la sombra nos encontramos
sus hojas silvestres cuelgan sobre mi torso
echo hojas
y mi cuerpo desierto se descubre

Mi cuerpo es de la estirpe de los gitanos
de sus cadenas oxidadas elaboro
pulseras y sortijas
en él enciendo las velas de Lorca
y lo monto cuando se me hacen estrechos
los mapas de este cuerpo.




Somos en el silencio, Ana Muela Sopeña

Somos en el silencio unos aliados
que pactan con la música del bosque,
para poder vivir casi sin agua.

Somos en la distancia compañeros
que buscan las raíces de los árboles
porque hay poco alimento en nuestra tierra.

Somos en lejanía las palabras
que se unen con los restos de la infancia
a través del asombro de lo cóncavo.

Somos identidades en el sueño
que huyen a los márgenes
de la verdad desnuda y primigenia.

Somos dos individuos de la especie
que respiran sin pánico al unísono,
por el placer tan sólo de estar juntos.

Poco a poco el instinto nos redime
de tantos sinsabores de la herida
que reside sin piel, en nuestro cuerpo.

Somos tan sólo espíritus sin rostro
que escapan de relojes de locura,
para sobrevivir ante el vacío.





Hablar de amor, Eira Stenberg


Hablar de amor,
de lo que no se puede hablar -
de ese callejón sin salida que es el espejo
de donde alguien pende de cabeza
en un árbol invisible
con las piernas atenazando una rama
como si luchase contra la gravedad
y abriese la boca
sin emitir sonido alguno.

O hablar
como si el amor fuese una puerta
y el pesar su llave
y detrás de la puerta un árbol en llamas
ahora visible,
un feto estirase las piernas y emergiese
a la superficie,
y te hablase, juglar
que arrojas tu cabeza de una mano a la otra
como un dado,
y te tendiese una hoja fresca
acabado el diluvio.


Tales personas, Solja Krapu

No abundan tales personas
con las que se podría tener ese
contacto directo
donde sólo una mirada
es un cable de acero puesto a temblar

Quizás no hubo ninguno de ésos
en tu clase en la escuela elemental
nadie que estuviera parado
observando a la gente un viernes a la noche
en el Dragón Azul
Ninguna de esas personas en el radio que abarca la mirada

Esas personas están dispersas al azar
a lo largo del tiempo
y a lo ancho del mundo
Quizás alguien tenía como
el proyecto de su vida el buscarte
aunque demasiado temprano
o demasiado tarde
y en un lugar completamente alejado
contando desde tus pies

Y tú estás ahí sentado
en una silla pintada de amarillo
en una casa de campo solitaria al borde de una tala
Quizás existan siete u ocho
personas apropiadas para ti que
exactamente ahora suben y bajan en una escalera
en un pasillo cargado de ecos
con una taza de café vacía
y que no pueden hacerse a la idea
de pedir prestado un poco de pan rallado
a ninguna otra persona
más que a ti

Y él, ése allí que vive en pareja tan feliz
él quizás eligió así
como se elige entre distintos tipos de polvo para lavar la ropa.




Nombrar (III), Flavia Ricci

He estado en todos esos sitios ¿Vas a decirme que no es verdad porque no los nombro? He sentido cada minuto de tu ausencia ¿o es que no ves la verdad porque no tiene nombre aquello? Te amo profundamente en cada mirada y pensamiento. Y desde luego, sería más cómodo nombrar. Pero quiero saber si sos capaz de creer en mi mirada y pensamiento. Si ves lo que yo veo al mirarte, en definitiva si te ves a través de mi mirada. Sin ponerle nombre a esto, sin nombrar letra a letra lo que pasa. Tan sólo entender lo que quiero decir cuando te miro y vos ves esa mirada, que a vos te mira detenidamente.





24 de febrero de 2015

Compartir el código, Flavia Ricci

Hablaba así: palabras a medias, medias frases, como si buscara la complicidad de quien la viera o escuchara, compartir el código. Mensajes de hashtag, a medias todo. Pero yo no trepaba por los significados ayudada por mis deseos, sencillamente no la entendía. Autores comunes, películas vistas, paisajes compartidos ¿así era? Se me antojaba superficial. La palabra se le atoraba en la garganta.

Un día le pregunté qué quería de mí, qué buscaba. Y me dijo que no sabía, que suponía que llamar mi atención. Hablar a medias para que quizás, sin entenderla, le preguntara algo.


23 de febrero de 2015

Las aguas del mar (fragmento), Clarice Lispector

Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y aquí está la mujer, de pie en la playa, el más ininteligible de los seres vivos. Como el ser hu­mano hizo un día una pregunta sobre sí mismo, volvién­dose el más ininteligible de los seres vivos. Ella y el mar.

Sólo podría haber un encuentro de sus misterios si uno se entregara al otro: la entrega de dos mundos incognos­cibles hecha con la confianza con que se entregan dos comprensiones.

Ella mira el mar, es lo que puede hacer. Y su mirada está limitada por la línea del horizonte, es decir, por su incapacidad humana de ver la curvatura de la Tierra.

22 de febrero de 2015

No vas a entender nunca, Flor Codagnone

No vas a entender nunca mis lugares,
ni que los apropie y los quiera y los extrañe.
No sabés de mis calles ni de mis cortadas
ni de lo que sigue girando
en la calesita de la infancia.
No vas a entender esta tristeza
que es mía y que duele un cuerpo
recortado grave vacío conectado cosido.
Ni mis usos del lenguaje, ni mis deseos,
ni las pocas cosas de mí en las que creo.
Hay santas herejías de las que adolezco.



20 de febrero de 2015

Las manos, Moisés Mato

Mira mis manos. Quisiera que fueran ellas las que te hablaran. Son más verdad que mis palabras. Las manos no acostumbran a mentir. Cuando trabajaron lo hicieron sin oponer resistencia, cuando abrazaron lo hicieron sin miedo. Estas manos vieron nacer y ayudaron a morir. Fíjate. Cada pequeña línea ha sido esculpida muy lentamente. Con el paso del tiempo me siento incapaz de reconocer qué líneas se dibujaron como una huella de la alegría y cuáles aparecieron con un grito de dolor. No importa, todas me pertenecen, juntas definen mi existencia.

¿Sabes? Puedes acostumbrarte a las manos. Naces con ellas y no te das cuenta. Pero un día descubres que ellas lo son todo. Lo que ellas no han tocado no fue. Lo que ellas no han acariciado se perdió, lo que no han agarrado con fuerza se escapó.

Déjame ver tus manos.




17 de febrero de 2015

Cómo decir de pronto, J. Prilutzky

Cómo decir de pronto

Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.
y a no causarnos daño.


Dame tu brazo, amor, y caminemos

Dame tu brazo, amor, y caminemos,
dame tu mano y sírveme de guía.
Ya no quiero saber si es noche o día:
mis ojos están ciegos. Avancemos.

Dame tu estar, amor, en los extremos,
tu presencia y tu infiel sabiduría:
por los caminos de la sangre mía
ya no sé si es que vamos o volvemos.

Y no me digas nada. No es preciso.
Deja que vuelva al pórtico indeciso
desde donde no escucho ni presencio:

Todo fue dicho ya, tan a menudo,
que ahora tengo miedo, amor, y dudo
de aquello que está al borde del silencio.





15 de febrero de 2015

Tiempo hacia atrás, Flavia Ricci

"Lo que eres  me distrae de lo que dices".
Pedro Salinas



Y si bien es cierto que todo tiene proyección, yo parto de vos. De vos hacia atrás. No son solamente las palabras que salen por tu boca, o las que escribís, por ejemplo. No son los movimientos que hacés para llegar a mí, o a cualquier sitio. Démosle una vuelta al tiempo, que Kairós, Kronos y Aión desplieguen todos sus mundos y universos. Entonces parto de vos ¿de quién si no? ¿De dónde si no? Y no vuelo encima de tus palabras que quieren llevarme a un significado que se encuentre con mis conceptos. Mejor aun, me detengo en tu boca, en el momento anterior al sonido, en ese que dio origen desde tu adentro a lo que querés decir(me). Y más aun, en el momento en que pensaste eso que querés decirme. Y más, en el instante en que, aun cuando no nos habíamos encontrado, ni nos mirábamos, se formó en vos la imagen mental de toda la escena: lo que ibas a decirme, la decisión de hacerlo, el movimiento de tu boca y el sonido de aquellos fonemas. No es que solamente me quede con las palabras, tuyas, que ahora compartís conmigo y yo sobrevuelo en busca de significados y significantes, de interpretaciones sin ruido, donde apelo a todos lo que sé o imagino. Eso sería ir de tu boca hacia afuera. Pero yo me sumerjo y nado hacia tu interior, hacia tus manos sobre el teclado cuando se disponen a escribir palabras elegidas, hacia tu mente que sabe lo que va a escribir. Kronos, Aión y Kairós, que se mezclen todos los tiempos en uno, o que desplieguen los pliegues del tiempo. Yo me sumerjo por las aguas de tu pensamiento, escalo montañas enteras sin miedo al silencio. Hay un tiempo que viene de todos los tiempos. Hay un camino que proviene de otro camino, más adentro. Hay muchos pliegues, yo no me pierdo, en los pliegues del tiempo. Tu tiempo.




14 de febrero de 2015

Suelta, Flavia Ricci

Pero yo, le dijo mirando toda la extensión de su brazo que finalizaba en sus manos aferradas, no temo dejar que mi mano descanse. Y tú, tú verás si quieres aferrarte. Muchas personas verán nuestra sagrada, inexplicable unión y querrán imitarla algunos, otros quebrarla. Quizás hubiese sido más fácil mantenernos en secreto. Pero ¿sabes qué? la energía nos sobrepasa. El mar nos llama, aquí mismo donde estamos, es la arena la que nos cuenta todas las respuestas. Silencio. No voy a mantenerme mucho más aferrando tu mano si no siento que una fuerza contrarresta mi fuerza. Porque en la unión de nuestras manos está la unión, y no en mi fuerza aferrando tu mano. No temo que nadie se interponga, ni lo que de mí te cuenten. Así le dijo. No temo a la verdad ni a que descubras mis más profundos pensamientos, porque así es la verdad. No le temo a la pureza ni al silencio. No le temo al tiempo. No le temo a darme cuenta que si te suelto no aferre tu mano la mía. Antes de haberse aferrado, le dijo, yo veía toda esa energía. 

Así habló el Dragón de fuego, en silencio. Y todo cambió. El mar. Y la arena.