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21 de mayo de 2015

La mano abierta, Le Corbusier


Abierta para recibir
Abierta tambien para que todos
vengan y tomen
las aguas fluyan
el sol ilumine
las complejidades entramaron
su estructura
los fluidos estan en todas partes
Las herramientas en la mano
las caricias de esa mano
uno prueba la vida
amasando con las manos
la vista reside en el tacto
a manos llenas he recibido
a manos llenas doy.


Las líneas de nuestras manos (fragmento), B. Dadié

Las líneas de nuestras manos
son líneas de Vida,
de Destino,
de Corazón,
de Amor.
Suaves cadenas
que nos ligan
los unos a los otros,
los vivos a los muertos.
Las líneas de nuestras manos
ni blancas,
ni negras,
ni amarillas.
Las líneas de nuestras manos
unen los ramilletes de nuestros sueños.


20 de febrero de 2015

Las manos, Moisés Mato

Mira mis manos. Quisiera que fueran ellas las que te hablaran. Son más verdad que mis palabras. Las manos no acostumbran a mentir. Cuando trabajaron lo hicieron sin oponer resistencia, cuando abrazaron lo hicieron sin miedo. Estas manos vieron nacer y ayudaron a morir. Fíjate. Cada pequeña línea ha sido esculpida muy lentamente. Con el paso del tiempo me siento incapaz de reconocer qué líneas se dibujaron como una huella de la alegría y cuáles aparecieron con un grito de dolor. No importa, todas me pertenecen, juntas definen mi existencia.

¿Sabes? Puedes acostumbrarte a las manos. Naces con ellas y no te das cuenta. Pero un día descubres que ellas lo son todo. Lo que ellas no han tocado no fue. Lo que ellas no han acariciado se perdió, lo que no han agarrado con fuerza se escapó.

Déjame ver tus manos.




2 de diciembre de 2012

Déjame sueltas las manos, P. Neruda

DÉJAME sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!