7 de marzo de 2014

Un poema casi inventado, Ch. Bukowski

Te veo tomando de una fuente con manos
azules y diminutas, no, no son diminutas tus manos,
son chicas, y la fuente está en Francia
donde me escribiste esa última carta y
yo respondí y nunca más volví a escuchar de vos otra vez.
Solías escribir poemas enfermos sobre
ÁNGELES Y DIOS, todo con mayúsculas, y vos
conocías artistas famosos y muchos de ellos
eran tus amantes, y yo te escribía, está todo bien,
andá, entrá en sus vidas, no estoy celoso
porque nunca nos conocimos. Estuvimos cerca una vez en
Nueva Orleáns, media cuadra, pero sin conocernos, sin
tocarnos. Entonces vos fuiste con los famosos y escribiste
sobre los famosos, y, obvio, lo que encontraste
fue que los famosos están preocupados por
su fama –y no la hermosa piba en la cama
con ellos, que les da eso, y después despierta
a la mañana para escribir poemas en mayúsculas sobre
ÁNGELES Y DIOS. Sabemos que Dios esta muerto, ellos nos
dijeron, pero escuchándote no estaba tan seguro. Por ahí
eran las mayúsculas. Eras una de las
mejores poetisas y yo le dije a los redactores,
editores, “ella, publiquen a ella, está loca pero es
mágica. No hay mentira en su fuego”. Te amé
como un hombre ama una mujer que nunca toca, sólo
le escribe, guarda fotitos de ella. Te habría
amado más si me hubiera sentado en una habitación chica armando un
cigarro y te hubiera escuchado mear en el baño,
pero eso nunca pasó. Tus cartas se volvieron más tristes.
Tus amantes te traicionaron. Nena, te escribí, todos
los amantes traicionan. No ayudó. Vos decías
que tenías un banco para llorar y estaba sobre un puente y
el puente estaba sobre un río y vos te sentabas en el banco
para llorar todas las noches y moqueabas por los amantes que
te lastimaron y te olvidaron. Volví a escribirte pero nunca más
escuché de vos. Un amigo me escribió sobre tu suicidio
3 o 4 meses después que pasó. Si te hubiera conocido
probablemente yo te habría sido infiel a vos o vos
a mí. Era mejor así.

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