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16 de mayo de 2015

El umbral de los perplejos, G. Benedetti

Estás 
en el umbral de la mansión
—y en todas partes—
así a tu alrededor, como en tu fuero interno. 
No hay entradas ni salidas, ni siquiera senderos; 
sólo un plano de trazos que simula lo undívago: 
................................una escalera perpetua
................................una fugaz clepsidra 
una cámara doblada y un molino del tiempo 
una piedra angular en su clave de bóveda 
y una rosa infinita, como es siempre la rosa. 

La mansión 
te supone su hospedante y su huésped. 
Te incorpora el pretexto y te consigna su entorno.
Puedes andar sus andaduras, transitar sus espejos 
encartar cualquier estancia o quebrar sus geometrías.
En todo caso (a punto fijo) pulsarás sus resortes: 
...............porque así como es arriba, 
......................................así es abajo 
y así como es afuera, así es adentro.