23 de septiembre de 2014

Spark, Flavia Ricci

Pero, cuando imaginaba que te habías ido
que no regresarías
allí estás
tímidamente y casi oculta.
Pero, cuando imaginaste que yo hablaría
casi me escabullo
con tal de mantener el silencio
sagrado silencio
que anticipa todo lo demás.
No creas que no pierdo los papeles
No creas que no practico
una y mil veces
qué decirte
cómo ponerme
para no temblar.
Y a cambio
aparece tu ida
repentina
yo con mis brazos abiertos
vos con tu media sonrisa.
Calle de adoquines
autobuses
La nada
que no es vacío.
Cierro los brazos
retrocedo en mi sonrisa
Y pienso seriamente
qué te habrá pasado
qué, entre las dos
que te dejó paralizada.
Yo de regreso
vos siempre ahí.

Tristemente,
ahí.


17 de septiembre de 2014

Flores de un solo día, Anna Kazumi Stahl

I

"Apareció allí, porque no había desaparecido, sólo había estado fuera de la vista un poco, oculta en el pequeño espacio de una demora, o en ese tiempo corto que tarda una promesa en cumplirse. Estar sin verse no es no estar".

II

"(...) porque no era un silencio vacío, era un espacio cálido y fácil, que se abría entre dos personas y se llenaba no de las palabras sino de las cosas que hacían juntas".

Los círculos que traza el amor, Flavia Ricci


Nunca sabía cuándo nos volveríamos a ver, pero siempre le agradecí interiormente el día en que comenzó a decirme que se iba. Estaba claro que los arribos me generaban una inmensa alegría, pero sus idas sin más, pasaban de la nada al vacío. Casi ardían. Así fue como, un día, comenzó a decirme adiós. Y yo sabía que era un "hasta pronto". Y eso me generaba una inmensa alegría. Los círculos que traza el amor. Solamente se iba para regresar.

12 de septiembre de 2014

Aquella noche, Cristina Peri Rossi

La noche en que nos conocimos
yo empecé a perder
La cerilla explotó
y me quemó los dedos
manché mi blusa con el vino
Olvidé por completo el nombre
del mes y del día

Tanta turbación
sólo podía ser la prueba
de un deseo muy grande

tan grande
que ni tú misma
podías satisfacer.




1 de septiembre de 2014

Que tu mirada vaya, A. Girri

Que tu mirada vaya
dejando de separar
impresiones sensibles, afectivas,
de las meras formas,
                      y resbale, no coherente,
a despojar de relieve lo que encuentre,

                    indicaría cómo pierdes
el dominio sobre ella,
                            paralizado también
tu cuerpo en lo que hasta ahora fue:
                               manifestación y participación,
                    y en suspenso
la rutina del hablar y el pensar,
la exigencia de que hablar
y no pensar no se puede,
                               ni pensar callando.

Y más aun haría patente
un empezar a abandonarte
a lo suelto y espontáneo
como viento, como corriente,
                               viento y corriente,
no ya situaciones fijas, inmovilidad objetiva,

no ya dilemas,
                                sino un calmo estar
en el que te permitas verte
cazando pájaros con redes,
liebres con gestos,
                                irreflexivamente.

26 de agosto de 2014

Pero entonces, el viento. Flavia Ricci

En cada extremo, las puntas de una soga, en la playa
yacen así, como vos y yo, quietas
pero entonces el viento
las hace girar
a una
a la otra
se tocan
se pasan por encima
pero entonces el viento
arrasa con las palabras dichas
ahora calladas
como si por eso
pudieran olvidarse
los extremos de la soga
una soga que se ha cortado
por lo más fino
(aquello era tan efímero)
que no se sabe si optar
por lo que había en común
o el quiebre que dio alivio
entonces viene el silencio
que se lleva las palabras
como si por ello pudieras olvidar
acaso porque no mencionas
imagino, y sé
que ni todas las sonrisas del mundo
te devolverán aquella sonrisa
yacen los extremos de la soga
en una playa solitaria y fría
desde los Acantilados
en un atardecer.

La Serena, Mar del Plata

12 de agosto de 2014

La vuelta al mundo para abrazarte por la espalda, J. Porcupine

“Y si, digo que me parecería de lo más bonito del mundo tomarnos de la mano y besarnos frente a los demás. Y comer fresas con crema de tu boca o de tus piernas en mi casa de campo mientras preparo chocolate caliente y tu enciendes la calefacción. Y estar cada noche en la azotea viendo constelaciones mientras te hago dibujos en la espalda de las mismas. Y decirte que me encantaría pasar horas dando vueltas en la cama mirándote y jugando contigo a que somos gatos que no quieren dormirse y quieren jugar hasta que se vaya la luna. Y quisiera despertar todos los días viéndote despertar. Hacerte el desayuno, el amor. Compartirte mi vida. Decir que no hay peor ciego que el que no te quiera ver, y que la verdad el mundo sería bastante aburrido sin tu existencia. Y que me ha gustado un montón haberte encontrado. Y que sólo me sentiría perdido si te suelto de la cintura cuando bailemos. Que sólo en tus labios es que puedo calmar mi sed de verdad, y en tus ojos es que puedo disfrutar de un próspero amanecer. Que con nuestros cuerpos rozados uno al otro mi corazón da latidos de fuego artificial. Que la vida sin ti es un desperdicio, y que no me importa el tiempo que tenga que pasar esperandáte por que te vistas a la hora de salir. Que no me importaría llegar tarde al trabajo si cada mañana despertamos, te hago el café comemos y hacemos el amor antes de despedirnos. Que sonreír es mucho más bonito cuando lo hago porque lo haces tú. Que me encantas con pijama, sin pijama, con lo que sea. Que eres tan bella que no dejas que nadie más para mí lo sea. Corretear por la cocina desnudos por estar jugando a las escondidas, aparecerme en la ducha cuando tu lo estás, abrazarte y besarte haciéndote saber que eres la mejor persona del mundo y que ser feliz es sinónimo de estar contigo.

Y besar tu cuello y acariciar tu vientre mientras digo que soy capaz de darle la vuelta al mundo para abrazarte por la espalda. Así te quedaría claro que eres amada por mí.” 





10 de agosto de 2014

Natural, Flavia Ricci

"Unas gotas de vino del color del rubí, un pedazo de pan, 
un buen libro de versos y tú, en un solitario lugar, 
son más valiosos para mí que los reinos de todos los sultanes". 
Omar Khayyam


Es natural. Natural que me gustes, natural invitarte a ver el mar, es natural que cenemos vos y yo, es natural que de repente te abrace, quiera besarte y te invite a dormir, conmigo. Es natural que quiera conocer más y mejor, cada día, tu mundo, es natural querer volver a verte. Y recorrer tus historias tanto o casi como tu cuerpo. Y no dejar de mirarte cuando bajás por la playa despreocupadamente, como si no supieras que te sigo con la vista feliz de estar con vos. Natural pasear por Güemes, ver los atardeceres en los acantilados, que me cuentes de tus recovecos urbanos y yo de los míos. O ir a Sierra de los Padres y llenarnos los pulmones de cuentos, café y besos.
Natural es tu sonrisa, natural la mía. Natural sentirme libre. Es natural ir a tu encuentro en medio de un atardecer, con dos copas y una botella de vino en el coche, porque sí. O "porque vos". Y llevarte a un sitio que sospecho te gustará. Y quedarnos allí, abrazos mediante. Es natural sentir que me acompañás. Que llega la noche. Que todo está por escribirse. Que quiero más, de todo esto, más y más. Es natural.


8 de agosto de 2014

Formas, Flavia Ricci

Cada cosa, cada hecho tiene una historia, algo hacia atrás. Vos viste que cuando nos miramos cara a cara, y te abrazo, o no, hay kilómetros que recorrí para estar allí. Vos no sabés y quizás tampoco quieras escuchar lo que pensé en ese tiempo, de las ganas hacia adelante, de las necesidades hacia atrás, cuando no estabas. De tu ausencia que quema y de tu presencia que enamora. Prefiero contemplarte, porque sé que hay tiempo de aprender, con vos. Quizás no sepas ni tengas ganas de escuchar que cada cosa que traigo tiene un motivo y llevó su tiempo. Que nada es directo e inmediato. Entonces, compro ingredientes para preparar una comida, vos traés el vino, nos comunicamos y cuando nos vemos, hay algo. Algo que viene del tiempo, de atrás, algo que impulsa hacia adelante. 
Me gustan tus formas. Y cuando me refiero a tus formas me refiero a todo tu cuerpo, a los contornos y a lo que contienen. A cómo te movés conmigo o sin mí. Tus formas. Me gustan tus formas, esas formas de decir, de callar, de mirarme, de abrazarme y hasta de besarme. De estar conmigo. Y en la vida. De pensar, tu sensibilidad, tu calidez, las preguntas que me hacés. Esas son las formas, las que van más allá de tu cuerpo. Tus formas claras, tus preocupaciones porque entienda. Tu reciprocidad. Quizás, muchas personas tengan una forma, me gusta ir descubriendo la tuya. Me gusta. Y me gustan más allá de todo: tu forma amante, tu forma de amistad, tu forma de familia, tu forma trabajando. Hay algo más allá del vínculo, de vos, de mí. Quizás yo no esté en tu vida mañana. Pero siempre gustaré de tus formas, porque no son formas para conmigo, son tuyas. Las vas a llevar más allá de mí. Y me gustan.

26 de julio de 2014

Teoría de los infortunios, Flavia Ricci

Las emisiones pueden ser afortunadas o desafortunadas. 
Por varias circunstancias, que son la dimensión 
de su carácter afortunado o desafortunado. 
Esto se llama teoría de los infortunios.



Performativos
Realizativos
¿explícitos o primarios?
Constatativos
Desaciertos

Las palabras sin acto
vacías
Los silencios que suenan
tan llenos.

Qué hacer con las palabras
mientras que con el último sonido de los fonemas
llegaba el silencio
y era a partir de allí que se llenaba mi mundo.
Se materializaba la palabra
en su posible acto.



21 de julio de 2014

En adelante, Flavia Ricci

Es como derramarse
como el agua
circulo por encima
por detrás
por tus lados
en la distancia justa
la que me deleita
mirándote así
a veces sin distancia.
cierro los ojos cuando estás cerca.

dame un punto de apoyo
la palabra
dame un punto de apoyo
el abrazo
dame un punto de apoyo
la mirada
dame un punto de apoyo
el encuentro
dame un punto de apoyo
tus manos
dame un punto de apoyo

como el agua contenida
estallan los puntos de apoyo
un papel en blanco
un día por delante
verde
azul
mar
no importa

y vos que decidís
en cada uno de ellos
ser mi principio, mi fin.



19 de julio de 2014

Nombrar (II), Flavia Ricci

yo te señalo
para sacarte del anonimato
sos vos
yo te elijo
vos y así
y por lo tanto
todos los silencios te nombran
todas las acciones van a vos
y todas las palabras
aunque diga silla, sol o mar
tierra, camino o verde
son palabras que encierran algo de vos.

Lento, Flavia Ricci

¿quién es aquel que no escribe sobre un cuerpo desnudo?
¿quién es aquel que no deja sus huellas, ni toca cicatrices?
¿quién es aquel que no deja marcas por cada surco?
¿quién es aquel que no gime, ni suspira, ni se agita?
¿quién es aquel que pasa, hace y se marcha?

Hace mucho tiempo.
Hoy
lento.


Idioma, Flavia Ricci

De todo ese lenguaje
que tiene que ver con las palabras
y también con los hechos
voy aprendiendo un idioma
que es el de recorrer tu cuerpo
en silencio
con cada estremecimiento
suspiro
aliento.



Hay un idioma que siento.
Es el de entender tus miradas
el de captar tu sonrisa
el de tener tu mano en la mía
y detenerme en cada una de sus líneas.



Y entonces, quizás,
ese idioma podría ser, también
el de decir una palabra precisa
para nada azarosa
y seguir recorriendo tus días.



De todo ese lenguaje
que tiene que ver con las palabras
y con los hechos
voy aprendiendo un idioma
de una forma y con tiempos
que desconocía.

Y cada vez que te recorro
o me detengo en tu boca
cada vez que te abrazo
o que te miro
cada vez que subo, que bajo
cada vez que me sumerjo
en todo tu cuerpo
todas las palabras se agolpan
de repente
para decir algo
quizás, no sea ese el momento
justo en el instante, ese preciso instante
en que yo recorro tu cuerpo.

18 de julio de 2014

Pequeñas lecciones de erotismo, Gioconda Belli

I

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche 
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas



II

El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán 
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste
 

III

Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos 
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos
 

IV

Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído 
revuélvele la espesa cabellera 
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana


V

Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos
 

VI

Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua
 

VII

Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo 
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz




VIII

Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.




14 de julio de 2014

Tarde (II), Flavia Ricci

Tiempo y momento no siempre van de la mano. A veces llega el momento, pero no llega a tiempo. Me he quedado sin palabras. Me duele todo el cuerpo. Me dolés vos. Me duelo yo. Me duele todo esto. Quiero estirar la mano, pero estoy cansada. Quiero hablarte, pero me he quedado muda. Me duele todo el cuerpo, tan adentro. Qué voy a decirte, si estás pero te vas. Qué voy a explicarte, si no te interesa. Qué voy a apostar, si no hay ninguna reciprocidad. Descansaba en tus palabras, ahora como mucho capto alguna. Y si no me apresuro, otra vez: desaparecés. 

Tiempo y momento no siempre van de la mano. 

Cierro los ojos, respiro. 

No he perdido nunca la serenidad. 

Quizás he perdido un poco bastante las esperanzas en vos. 

Hay que saber parar a tiempo. Puede que no haya hecho lo suficiente, pero vos no hiciste nada. O sí, paulatinamente me dejaste clara tu postura. Ante tu silencio, mis dudas. Pero ahora ante tu silencio, mis certezas. No te acerques, soy yo la que quiere alejarse. No me abraces ahora, como si te dieras cuenta en este momento. No hables, no es necesario ¿qué vas a decirme? Nada, nada puede ser suficiente cuando lo único que quería sabemos lo que era.

El tiempo se ha ido. No es tuyo, no es mío. No es nuestro. Si querías que me fuera, pues lo dicho: me he ido.

Tarde, Flavia Ricci

- He llegado, me dijo.

- Llegás tarde, respondí.

- ¿Tarde? Soy el momento, los momentos nunca llegamos tarde.

- Pues no has llegado a tiempo. Y eso para mí es llegar tarde. Tarde, tarde. Tarde de otoño cuando te conocí. Tarde de invierno cuando te dejé. Por decepción, porque esperé, porque no llegaste a tiempo, momento. Pero sí, llegaste. Y te digo adiós. Porque esperaba, porque quienes amamos esperamos, esperamos, sí. Y te digo más, esperé con ansias, con expectativas, con deseo, con entusiasmo. Esperé, di señales y nada pasó. Nada. Nada. Momento, momento ... llegás tarde, tardísimo. Porque no estabas cuando yo balbuceaba sutiles palabras que se balbucean por amor. Ni estuviste cuando fui y volví, más sola que cuando emprendí el viaje. No estabas, momento, no.

- .....

- Ante mis escasas palabras, tu silencio, ante mi espera, tu desidia. Ante mi amor, tu indiferencia. Momento, momento, llegás muy tarde. Y no, no me arrepiento de haber esperado, porque sé lo que quiero, y por eso también sé ver que llegaste tarde. Y mirá que me costó soltarte, porque te esperé a vos también: el momento, mi momento, nuestro momento (por fin). Y nunca llegaste.


Suena un teléfono. Suena, nomás.


9 de julio de 2014

Nadie penetra en los sentimientos, Flavia Ricci

Nadie penetra en los sentimientos
Nadie
Sencillamente las palabras vagan por las superficies
Insuficientes
Desde los ojos todo se proyecta
en esa mirada
Nada hacia adentro
Sale todo.
Nadie penetra en los sentimientos
escucho
me ven
¿me oyen?
callo
Muchas veces sonrío
Digo palabras que aprietan
y no suelto las que importan
Sólo salen algunas
que presurosas corren
hasta los límites que mencionan
los significados
Nadie se aventura más allá
ni penetra los sentimientos
tan hondos
tan frágiles
tan densos
allí.
Entonces vago sola
con todo aquello
cada vez menos palabras
más silencio
Tan claro todo
tan casi, casi fuera
pero sigue dentro
no lo malgasto, alegrías
sentimientos, músicas, recuerdos
Me quedo esperando
en el lugar
me quedo.
Nadie, nadie
penetra en los sentimientos.
No te fíes
Hay mucho, pero mucho más
dentro.
Donde nadie escucha
donde hay silencio
Donde
no hablo
sola y solamente
siento.

Los primeros sorbos de café, Malaci


Admito que, en algún momento, amar se convirtió en uno de mis más grandes temores; permití que ser lastimada al grado de enajenarme casi por completo. Hice lo posible por alejarme de toda aquella persona que me inspirara algo de romanticismo y atracción. De a poco, me fui convirtiendo en un ser reprimido, que argumentaba no tener la capacidad de amar y se pretextaba con el hedonismo.

Lunas y soles pasaron así, mientras me acompañaba de café y licor. Entonces, cuando menos lo esperaba, apareció una persona cuya energía vibraba varios grados por encima de la mía. Se acercó cuando más me alejaba y esperaba con paciencia a que regresara. Me daba la bienvenida con café y sonrisas, iluminando mi alma oscura y vacía. No había reproches, no esperaba nada a cambio.

Y así fui cayendo, sin notarlo del todo, en manos de mi miedo. Cuando fui plenamente consciente de ello, se lo comenté. Él calló por segundos - que para mi fueron eternos - y me dijo:

"El amor es un constante ir y venir de alegrías y dolores. Es como vivir; vives aun sabiendo que vas a morir, pero eso no te detiene de salir, de disfrutar, porque esa idea no domina tu pensamiento. Lamentablemente, muchas personas no tienen ese nivel de consciencia en cuanto al amor y viven así. Escondiéndose - de cierto modo - pretextándose con alguna mala experiencia."

Volvió a callar y me miró.

Extraña(y consciente)mente, no dijo que no me lastimaría, no comentó que no me haría llorar, ni prometió una vida de color de rosa. Eso llamó mi atención.

Sonreí al notar que esperaba alguna reacción de mi parte. Le abracé por la espalda y hundí mi nariz en su nuca, aspirando su aroma, inundándome de su esencia. Él era el ancla que me mantenía firme en tierra, y a la vez el mar en el que flotaba y me sumergía. Era la fuerza con la que decidí soltar las amarras de mis miedos y exponerme ante el mundo como soy…

Hoy, casi le hemos dado la vuelta al sol y han sido tantas las aventuras, las risas y las lágrimas, las locuras y los placeres, que escribir esto, me parece, es lo menos que puedo hacer para agradecerle.

Puedo ser sin él, lo sé. Pero quiero ser y estar en su compañía. Y lejos de querer o no, de una manera que no puedo explicarles con palabras, su psique me llama y mi psique le busca. No deseo presumir, pero considero que somos como la mezcla de café y leche en las cantidades precisas. Claro, esta analogía no es apta para los que no tomen café, café con leche o analogías en general.

Resumidamente, soy una mujer completa. Y lo era antes de que él me encontrara. Sin embargo, cuando llegó me complementó (im)perfectamente. Y, aunque él ponga resistencias, he llegado a creer que todo es armoniosa y perfectamente imperfecto y que de alguna manera ya estábamos destinados a ser.

Los amorosos, Jaime Sabines

    Los amorosos callan.
    El amor es el silencio más fino,
    El más tembloroso, el más insoportable.
    Los amorosos buscan,
    Los amorosos son los que abandonan,
    Son los que cambian, los que olvidan.
    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
    No encuentran, buscan.
    Los amorosos andan como locos
    Porque están solos, solos, solos,
    Entregándose, dándose a cada rato,
    Llorando porque no salvan al amor.
    Les preocupa el amor. Los amorosos
    Viven al día, no pueden hacer más, no saben.
    Siempre se están yendo,
    Siempre, hacia alguna parte.
    Esperan,
    No esperan nada, pero esperan.
    Saben que nunca han de encontrar.
    El amor es la prórroga perpetua,
    Siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
    Los amorosos son los insaciables,
    Los que siempre "¡qué bueno!", han de estar solos.

    Los amorosos son la hidra del cuento.
    Tienen serpientes en lugar de brazos.
    Las venas del cuello se les hinchan
    También como serpientes para asfixiarlos.
    Los amorosos no pueden dormir
    Porque si se duermen se los comen los gusanos.

    En la obscuridad abren los ojos
    Y les cae en ellos el espanto.

    Encuentran alacranes bajo la sábana
    Y su cama flota como sobre un lago.

    Los amorosos son locos, sólo locos,
    Sin Dios y sin diablo.

    Los amorosos salen de sus cuevas
    Temblorosos, hambrientos,
    A cazar fantasmas.
    Se ríen de las gentes que lo saben todo,
    De las que aman a perpetuidad, verídicamente,
    De las que creen en el amor como en una lámpara
    De inagotable aceite.

    Los amorosos juegan a coger el agua,
    A tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
    La muerte les fermenta detrás de los ojos,
    Y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
    En que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
    A mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
    A arroyos de agua tierna y a cocinas.
    Los amorosos se ponen a cantar entre labios
    Una canción no aprendida
    Y se van llorando, llorando
    La hermosa vida.



6 de julio de 2014

Dos poemas, Constantino Kavafis

Cuanto puedas

Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.


Cuando despierten
Trata de guardarlas, poeta,
por más que sean pocas aquellas que se detienen.
Las visiones de tu amor.
Ponlas, medio ocultas, entre tus frases.
Trata de retenerlas, poeta,
cuando despierten en tu mente
en la noche o en el fulgor del mediodía.



Como si nada, Flavia Ricci

Briser le langage pour toucher la vie.

Antonin Artaud


Háblame para que yo te vea.
Séneca


Miró fijamente su fotografía, como para penetrar a través de sus ojos en primer plano en aquella mente semioculta. El cabello, que poco antes había estado tendido en su almohada, ahora se mostraba casi prolijo, por efecto del peinado. La cama, aun revuelta. Esos ojos, brillantes y abiertos, no dejaban ver a nadie que poco antes se habían cerrado para disfrutar, un momento, efímero, de unas palabras dichas, como flechas certeras. Y aún resonaban. 
Esa foto se clavó en su mente, esa foto de minutos después, no mucho más. Como si nada, como si todo. Tan lejano era todo aquello que tanto conocía, de cerca. Y tan de cerca que no creía que ahora estuvieran tan lejos. Como si nada.

Fue a buscarle.

- Entonces te vas
- Entonces me voy
- Así nomás
- Ahora
- No vas a hablar, como si nada.

 Y ella calló.

Las palabras se agolparon, pero iba a decírselas a quien tuviese la certeza de que pudiera valorarlas. No era como si nada. Pero de qué servía explicarse, había pasado el momento. Apostar por la incerteza no la satisfacía. Miró hacia arriba, hacia el único sitio en donde estaban las respuestas. No hubo ni un adiós. O quizás fue aquel, las más honda de las despedidas: la del silencio. Como si nada. Como si ...




1 de julio de 2014

Remos, Flavia Ricci

He pasado suavemente mi mano sobre tu espalda 
desnuda
He cerrado los ojos
He pronunciado las palabras agolpadas
francamente
Has pasado la vista por mi cara
quizás reconociéndome
Has sonreído
Luego tu mirada habló
No busques más allá
en historias 
aquí es donde estoy
hacia allí es donde quiero caminar
voy a hacerlo
No voy a esconderme
ésta es quien soy
ni más ni menos
que vengan todos tus besos
todas tus sonrisas
todos tus abrazos
aquí los espero
desnuda
para luego lanzarme a caminar,
hacia vos
sola
francamente
sin recovecos
ni tiempos vagos
Que hablen las palabras
que griten los abrazos
que giman las horas sin vos
que la única distancia sea el olvido
porque entonces no habrá distancia
en cada uno de mis recuerdos
cada vez que cierro los ojos
que se derrumben las dudas
que sean nuestros los instantes.




Entonces,
con mi sonrisa como compañía
cerraré los ojos
dormiré encima de tu vientre
descansaré en vos.



26 de junio de 2014

Indefinible esencia, M.E. Walsh

Nunca nombrarla, nunca.
Ni callarla siquiera.
Solamente crecer de sus raíces
con asombrado llanto.
Ser y morir tan sólo
para justificarla
como naturaleza
y sumisa costumbre.

Madurará con pausa
y exactitud de necesaria estrella
y sólo incertidumbres
me probarán su órbita,
su doloroso amor, su cumplimiento.
Será un desgarramiento
elemental, constante.
Desesperada espera
-lo sé- desesperada.

Y sin embargo, nada
persistirá más cierto
que su sabiduría
que sus sencillas fiestas.
Como el rosal seguro de la rosa.

Y yo seré la sombra
de su florecimiento,
yo viviré acatando
su voz y su silencio,
en indefensa tierra,
irrenunciablemente.

Rechazando una invitación a ir al cine o participar en cualquier otra actividad mundana, M.E. Walsh

Tengo tan poco tiempo y tanto amor
tanta necesidad amontonada,
tan pocos ojos para tanta flor,
tanto preparativo para nada.
Días inútiles me han puesto avara
del privilegio de tu compañía
y cuando algún motivo nos separa
es como darle cuerda a la agonía.
¿Para qué vamos a desperdiciar
entre la oscuridad, entre la gente,
tantas intimidades sin usar
como tenemos, tanta luz urgente?
La vida rigorea y multiplica
recíproca abundancia en tiempo escaso.
No te imaginas lo que significa
estar enamorada con atraso.
Somos gremio de zombis que no sabe
estar sino en rebaño distraído.
Si uno en su duración apenas cabe,
por qué precipitarse en el olvido.
Todo enajenamiento es agresión
y en defensa legítima te mando
a diferir esta disipación
para mañana, para no sé cuándo.

15 de junio de 2014

Detrás de tu mirada, Flavia Ricci

Miro tu foto ¿esa imagen fue luego de estar conmigo, en los días sucesivos?
Acaso nada indicaba lo que pasó: tus manos, con sutiles movimientos, casi imperceptibles, recorriendo mi cuerpo, nuestras bocas, mi sonrisa, los tímidos abrazos, la impaciencia de haberte esperado tanto, la felicidad de haberte encontrado, la paz de estar así, la ropa, desprolijamente despojada, en el piso de la habitación. La cama revuelta y tu mirada, con esa profundidad tan tuya y esa seriedad que anticipaba algo que querías decirme ¿Acaso es tan mezquino el tiempo que no grita a través de tu mirada que me querés? ¿O es que aquello anterior a tu foto, a esa imagen, no ha significado nada? Nada, absolutamente nada, que ni siquiera puedas dedicarme, ya no unas palabras, un abrazo, una sonrisa, pero ni tan solo una mirada.


11 de junio de 2014

Te busco, Gioconda Belli

Sola yo, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.
Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte,
de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza.



Oración, Juan Gelman

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar...
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

10 de junio de 2014

Dicha (fragmento), Daiana Henderson

Remar no se trata de llegar a la isla,
es disfrutar el trayecto
–dijo Ricardo cuando nos enseñó.
Cada desplazamiento tiene su clave sensitiva.
(…)
Puedo aceptar que ya no nos queremos como antes,
pero, si insisto, es porque la distancia
fabricada entre nosotros
es tan hermosa y delicada
como ningún otro trayecto
que conozca hasta ahora.



Equilibrio (fragmento), Daiana Henderson

El equilibrio se fabrica con la distancia,
si nos quedamos quietas
seguramente nos vamos a caer.
Ahora rebobino el cassette
y resulta que soy yo la que se aleja
mientras ella se queda parada,
palideciendo bajo el sol de un domingo.



5 de junio de 2014

Paraje ciego, Malena Cirasa

De espaldas a la lluvia
tus años
tu inocencia
como un fuego perdido que parte en dos
transforman
lo que de mí no entiendo.
Mi lengua busca tu cicatriz.
Arrojo níqueles
raíces rotas por un golpe artero
y a cambio
me devuelves esta luz.
Para quedarte
has buscado un lugar
en la tormenta.

4 de junio de 2014

De una proximidad más íntima, Flavia Ricci

Tus manos
Mis dedos
Tu boca

textual

Mis manos
Tus dedos
Mi boca

deseo

Tu mirada
Mi sonrisa
Tu cuerpo
El mío

nuestras manos
nuestro espacio
nuestro tiempo
todo el tiempo
en un momento

insisto, felizmente
en la incerteza
te mostrás, felizmente
de una vez

experiencia e ilusión




Decisiones, Flavia Ricci

Sutil
Suave
Hay espacio
¿El tiempo?
Es otro
No me muevo
Permanezco
Bajo mis párpados
Librado al azar
Buscado
Al fin
El comienzo
Lo primero
Lo que busco
Lo que dejo
Abro los ojos
todo está claro
me acerco
¿El tiempo?
Lo sacudo
El comienzo
Permanezco
El momento.

2 de junio de 2014

Insólitas, Flavia Ricci

Yo no te cerco con la mirada, sino entre Facebook y Whatsapp. Soy una chica de redes y mensajería instantánea, de palabras escritas. Escapo a la vorágine de tus versos, voy camino a la prosa. Tranquilamente camino. Las mujeres más insólitas aparecen en los momentos menos pensados. Acaricio tus manos, levanto la vista y te encuentro. Sonrío. Por vos. Lo demás está aun y siempre por escribirse.

1 de junio de 2014

Te miro y me cercioro, Bertalicia Peralta

Te miro y me cercioro que cada día
estás más lejos de mí
y me divierte comprobar que el aire
nos circunda igualmente

en esta ciudad y en otra
debe pasar lo mismo a tantos conocidos:
es la hora de alejarse

recordaré el hueco sereno de tu vientre
o el color de algún pañuelo
quizás alguna palabra recogida en otros labios

alguien ha de decir un nombre y yo
quedaré paralizada un instante
un ave graznará y luego
sonreiré a esos ojos nuevos que desearán
para sí todo este amor que ahora te entrego.

31 de mayo de 2014

Miedo, Flavia Ricci

Pero entonces


¿es tu miedo

más

fuerte

que las palabras?





Porque yo

estoy

entre la espera

y el recuerdo.


De la propensión a reír, C. Tomás Fitzgerald

Yo había llegado tarde al reparto de los dorados dones
Alguien que tenía prisa
olvidó una carcajada que me movió su cola
Lástima me daba verla sin boca ni motivo
La recogí aquel día memorable con cuidado
de madre
me la tragué despacio como quien traga espuma

Desde entonces la risa me acompaña

me preserva del miedo a lo que se me esconde
de la vida sin abrazos
de sendero de ausencias adentro de mi pecho
y los cuchillos que clavan los formales

No me permite distraerme en el lamento

ni autoidolatrarme
Me mantiene alerta contra los infames
los que mintiendo humanidad destilan sombra
en jardines de hierro y fraude

La risa recoge para mí

las flores que no alcanzo
y me ayuda a entender
la eterna vacuidad de aquellos que no ríen
por temor a que una carcajada enorme
se los trague.

29 de mayo de 2014

Euforia, Flavia Ricci

Y no te hablo de pasar momentos eufóricos
No quiero tu euforia
Ni la mía
Si me deja al borde del abismo.
Quiero continuidad
Repetir y repetir
Con vos
Que te des por aludida
Que sepas que sos vos
Sin recodos ni escondites
Que sea ese momento
En que me digas que te diste cuenta
y yo te mire
y sepa que no puedo volver atrás
Yo misma me la busqué
Y repetir y repetir
que sea la euforia de la repetición
sin hartazgo
Repetir y repetir
sin cansancios.
Repetir y repetir.

18 de mayo de 2014

Amor/tiempo, J. Kristeva

"Ya no hay historias de amor. Sin embargo, las mujeres las desean, y también las desean los hombres
cuando no se avergüenzan de ser tiernos y tristes como mujeres".(...) "Están juntos porque están separados. Llaman amor a esa mutua adhesión a su respectiva independencia. Eso les rejuvenece, les hace parecer adolescentes, casi infantiles. ¿Qué quieren? Estar solos juntos. Jugar solos juntos y a veces pasarse la pelota, como para demostrarse que no existe tristeza en esa soledad".(...) "Mis pacientes me confían sus penas de amor y se las arreglan para sufrir otras. Mientras, aquellos dos se lamen sus heridas como animales del bosque y emprenden nuevamente el camino serenamente. El tiempo del amor se hunde en nuestros gestos hasta que los cinco sentidos nos sumergen en el dolor o en el encantamiento. Se dice que el amor dura cuando los aventureros consiguen que sus heridas se cierren, cuando la piel se recompone, cuando uno y otro empiezan de nuevo a contemplarse como Narciso en el agua. Esto exige mucha paciencia, un gran culto al tiempo. En el amor hay que cuidar el tiempo".(...) "Se observa claramente que no existe tiempo sin amor. El tiempo es amor por las pequeñas cosas, por los sueños, por los deseos. No se tiene tiempo porque no se ama lo suficiente. Se pierde el tiempo cuando no se ama. Se olvida el tiempo pasado cuando no se tiene nada que decir a nadie".