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15 de febrero de 2015

Tiempo hacia atrás, Flavia Ricci

"Lo que eres  me distrae de lo que dices".
Pedro Salinas



Y si bien es cierto que todo tiene proyección, yo parto de vos. De vos hacia atrás. No son solamente las palabras que salen por tu boca, o las que escribís, por ejemplo. No son los movimientos que hacés para llegar a mí, o a cualquier sitio. Démosle una vuelta al tiempo, que Kairós, Kronos y Aión desplieguen todos sus mundos y universos. Entonces parto de vos ¿de quién si no? ¿De dónde si no? Y no vuelo encima de tus palabras que quieren llevarme a un significado que se encuentre con mis conceptos. Mejor aun, me detengo en tu boca, en el momento anterior al sonido, en ese que dio origen desde tu adentro a lo que querés decir(me). Y más aun, en el momento en que pensaste eso que querés decirme. Y más, en el instante en que, aun cuando no nos habíamos encontrado, ni nos mirábamos, se formó en vos la imagen mental de toda la escena: lo que ibas a decirme, la decisión de hacerlo, el movimiento de tu boca y el sonido de aquellos fonemas. No es que solamente me quede con las palabras, tuyas, que ahora compartís conmigo y yo sobrevuelo en busca de significados y significantes, de interpretaciones sin ruido, donde apelo a todos lo que sé o imagino. Eso sería ir de tu boca hacia afuera. Pero yo me sumerjo y nado hacia tu interior, hacia tus manos sobre el teclado cuando se disponen a escribir palabras elegidas, hacia tu mente que sabe lo que va a escribir. Kronos, Aión y Kairós, que se mezclen todos los tiempos en uno, o que desplieguen los pliegues del tiempo. Yo me sumerjo por las aguas de tu pensamiento, escalo montañas enteras sin miedo al silencio. Hay un tiempo que viene de todos los tiempos. Hay un camino que proviene de otro camino, más adentro. Hay muchos pliegues, yo no me pierdo, en los pliegues del tiempo. Tu tiempo.




26 de junio de 2014

Indefinible esencia, M.E. Walsh

Nunca nombrarla, nunca.
Ni callarla siquiera.
Solamente crecer de sus raíces
con asombrado llanto.
Ser y morir tan sólo
para justificarla
como naturaleza
y sumisa costumbre.

Madurará con pausa
y exactitud de necesaria estrella
y sólo incertidumbres
me probarán su órbita,
su doloroso amor, su cumplimiento.
Será un desgarramiento
elemental, constante.
Desesperada espera
-lo sé- desesperada.

Y sin embargo, nada
persistirá más cierto
que su sabiduría
que sus sencillas fiestas.
Como el rosal seguro de la rosa.

Y yo seré la sombra
de su florecimiento,
yo viviré acatando
su voz y su silencio,
en indefensa tierra,
irrenunciablemente.

Rechazando una invitación a ir al cine o participar en cualquier otra actividad mundana, M.E. Walsh

Tengo tan poco tiempo y tanto amor
tanta necesidad amontonada,
tan pocos ojos para tanta flor,
tanto preparativo para nada.
Días inútiles me han puesto avara
del privilegio de tu compañía
y cuando algún motivo nos separa
es como darle cuerda a la agonía.
¿Para qué vamos a desperdiciar
entre la oscuridad, entre la gente,
tantas intimidades sin usar
como tenemos, tanta luz urgente?
La vida rigorea y multiplica
recíproca abundancia en tiempo escaso.
No te imaginas lo que significa
estar enamorada con atraso.
Somos gremio de zombis que no sabe
estar sino en rebaño distraído.
Si uno en su duración apenas cabe,
por qué precipitarse en el olvido.
Todo enajenamiento es agresión
y en defensa legítima te mando
a diferir esta disipación
para mañana, para no sé cuándo.

27 de abril de 2014

El tema del adiós, Milo de Ángelis

Ya todo estaba en camino. Desde entonces hasta aquí. Todo el tiempo, luminoso, rozaba apenas los labios. 
Tu respiración toda se centraba en el collar. Las sombras de Lambrate cerraron la puerta. 
Toda la habitación, absorta, se transformó en el primer latido. El negro de tus cabellos contra el amarillo del último rayo.
Desde entonces hasta aquí. Era el primer día del verano.
El silencio nos llenaba la frente. 

Todo estaba ya en camino, desde entonces, todo estaba aquí, único  y perdido, nuestro y remoto, ardiente. Todo pedía ser esperado, retornar a su verdadero nombre.

6 de noviembre de 2013

Continente, Flavia Ricci

Ahora mis emociones vuelan donde sea
Porque ya no te nombro y VOS puede ser cualquier persona
Porque se escapan del continente que era tu nombre y apellido
Cuyo sonido solamente yo era capaz de escuchar
Ahora no es nada, no hay nadie, o hay varias personas
Ahora mis sentimientos remontaron vuelo
Hasta que alguien los llame a todos y cada uno de ellos
Hacia sí
Y tengan un límite
Y el VOS sea uno solo
El que ese nombre y apellido encierre
Y cuyo sonido, bajito pero certero, escuche dentro de mí.