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24 de octubre de 2015

Divagues, Flavia Ricci

De su brazo. Trepaba y se aferraba a todo aquello como cuando escalaba montañas. Barcelona. Por Sarrià, tantos coches, tanto ruido, callecitas sin nombre ni momento. Todo pasaba en simultáneo. De su brazo volaba como si el tiempo fuera suyo. Abajo estaba Gràcia. Abajo la realidad, los compromisos, el reloj, la noche y el día, el orden, la espera, los quehaceres, el nombre y el apellido. Cerrar los ojos y volar. Todo aquello se terminaba. Bordeaba el abismo del final, donde no queda otra alternativa que hacer equilibrio para salir de allí. Y el adiós, un hasta luego ficticio. Todo, tan pero tan junto, todo. Y bajó a Gràcia.

¿Has visto alguna vez a un Dragón volar acompañado? Siempre vuelan solos. Y así sobreviven.



9 de mayo de 2015

Gracias, mujer, por tus noches profundas; Carlos Edmundo de Ory


También tú me abandonas mi última mujer
te amé te amo aún y me despido ahora
Ven y no mires atrás donde yo no estaré
yo ya no sé decir adiós. 

Me quedo solo
Errante continúo mi marcha hacia los árboles
que gimen en la noche y me comprenden.
Me has creído inhumano y te apartas de mí.
Gracias mujer por tus noches profundas.
Los días nos separan y con su espada cruel
abaten el amor y su sagrado reino
Te di mi corazón.
 No te di mi cabeza
perdóname si mis caricias ávidas
te han gastado la piel perdóname
por el roto violín de mis besos mujer.




18 de marzo de 2015

Todo comunica, Flavia Ricci

- Entonces decíme.
- ¿Decirte qué?
- Cuándo nos vemos
- ¿Nos vemos para qué?
- Tenías que decirme algo
- ¿Algo como qué?
- No sé.
- Claro, no sabés.
- Entonces nada.
- Entonces ... nada.
- ¿Elijo restaurante?
- Elegí un restaurante,el que quieras, y avisame. Hablemos mejor de otras cosas. De las que vas a decirme porque te atrevés.






17 de marzo de 2015

Retroceder, Flavia Ricci

Y no me importa si es por tu miedo
has puesto tantos por si acaso
que mi entusiasmo
se ha ido
No me importa si es por
primera vez
has puesto tantos
condicionantes
que hoy
sentí que ya no quiero verte
¿de qué sirve hacerlo?
me queda tu imagen
tu lejanía
y desde la semana pasada
cuando plena cruzaba un mundo por vos
cuando parecía que me ofrecías tu
universo
y yo me disponía a acompañarte
como nunca
como siempre
desde la semana pasada
a hoy
me detuviste en seco
palabra a palabra
yo me he quedado pensando
sin ganas casi de vernos
y he dejado una sola palabra
quiero
ya de nada sirve
¿para qué?
anteponer te
y decirte, te quiero.







6 de noviembre de 2014

Once again, Flavia Ricci

Señalo
Apunto 
Nombro
Miro 
Sonrío
Invito

Es a vos
Sos vos
¿Qué duda cabe?
Pero es más cómodo 
seguir con las intrigas.




sin embargo

No es tu silencio
No es un vacío
No es que no podamos comunicarnos
No llego a comprender
No puedo poner en palabras
Qué te pasa conmigo

De tantas, tantísimas, cosas que te pasan
Y que vos tampoco
podés poner en palabras.

Hay más allá detrás del "sí"
Una proyección
Un momento que pasó del "no sé"
Ahora quiero, ahora con vos
Y sin embargo
tanta intensidad
si no encuentra tu mano
tu cuerpo
tu mirada
Se va
He aprendido
a irme hasta sonriendo
No creas que siempre habrá algo detrás del "sí".
Estoy aprendiendo incluso a que no haya
ningún "sí" porque sí.
Ni porque vos.







23 de septiembre de 2014

Spark, Flavia Ricci

Pero, cuando imaginaba que te habías ido
que no regresarías
allí estás
tímidamente y casi oculta.
Pero, cuando imaginaste que yo hablaría
casi me escabullo
con tal de mantener el silencio
sagrado silencio
que anticipa todo lo demás.
No creas que no pierdo los papeles
No creas que no practico
una y mil veces
qué decirte
cómo ponerme
para no temblar.
Y a cambio
aparece tu ida
repentina
yo con mis brazos abiertos
vos con tu media sonrisa.
Calle de adoquines
autobuses
La nada
que no es vacío.
Cierro los brazos
retrocedo en mi sonrisa
Y pienso seriamente
qué te habrá pasado
qué, entre las dos
que te dejó paralizada.
Yo de regreso
vos siempre ahí.

Tristemente,
ahí.


26 de agosto de 2014

Pero entonces, el viento. Flavia Ricci

En cada extremo, las puntas de una soga, en la playa
yacen así, como vos y yo, quietas
pero entonces el viento
las hace girar
a una
a la otra
se tocan
se pasan por encima
pero entonces el viento
arrasa con las palabras dichas
ahora calladas
como si por eso
pudieran olvidarse
los extremos de la soga
una soga que se ha cortado
por lo más fino
(aquello era tan efímero)
que no se sabe si optar
por lo que había en común
o el quiebre que dio alivio
entonces viene el silencio
que se lleva las palabras
como si por ello pudieras olvidar
acaso porque no mencionas
imagino, y sé
que ni todas las sonrisas del mundo
te devolverán aquella sonrisa
yacen los extremos de la soga
en una playa solitaria y fría
desde los Acantilados
en un atardecer.

La Serena, Mar del Plata

21 de mayo de 2014

Mismo, Flavia Ricci

- Entonces, hablamos de lo mismo.

- Sí, claro que hablamos de lo mismo.

- El tema es que yo no quiero lo mismo que vos.

- ...

11 de septiembre de 2013

Después, ahora y todavía; Flavia Ricci

Es después, después, y después. El ahora es después, después de vos. Nado alejándome sin mirar atrás en el mundo del después, que es mi ahora, que es ahora. Y vos tratándome de hacer volver, con tu todavía, con tu ahora, ahora todavía en plural. Y yo pienso en mí, primera persona del singular, despegada y habiéndote soltado para siempre. Recordándote de tanto en tanto. Nado hacia el ahora, después del después. Después de vos, que jamás vas a ser mi ahora todavía, no más.

24 de enero de 2013

Teatro, Flavia Ricci

Ante tus mentiras
mi parodia.
Ante tu desidia
mi indiferencia.
Ante lo invisible
lo que no existe.
Ante tu puesta en escena
mi inteligencia.
Mi armonía
Mi claridad
Mi paz
Mi no va más ...
Con la mejor sonrisa
sin decirte nada
no tiene sentido
responder con sinceridad
frente a tanta, tantísima, mentira.
Frente a tanta cobardía.
Frente a tanto engaño innecesario.
Por ahí no paso más ...




2 de diciembre de 2012

Fuera de lugar, Flavia Ricci

Buscaba un lugar
Diferente del que tengo
Con una persona al lado
Encima
Debajo
Delante
Detrás
Busqué un lugar
Y me moví del mío
De eso se trataba
De estar en otra posición
Pero ese sitio estaba ocupado
O libre pero no era para mí
En cualquier caso
La Dama regresa al casillero de antes
Al lado del Rey
Con los peones delante
Y ese séquito de gente
Que nunca, jamás
Podría sacarla de su sitio
Tranquilo
Calmo
Feliz.


1 de diciembre de 2012

Miradas, Flavia Ricci

Iba por la calle luego de su última ruptura. La cabeza baja, mirando hacia la vereda no mucho más lejos que por donde andaban sus pies. El ceño fruncido, pensando en todo lo hecho y dicho, en que ya no iba a ser. De repente recordó cuántas personas se habían atrevido, en un acto de generosidad y simpatía, a tomarle delicadamente el mentón y levantarle la cabeza, para unir las miradas. Lo pensó por todas esas veces en que no había sido capaz de mirar a la gente a los ojos, de levantar la mirada, de focalizar. Y fue poco a poco levantando la cabeza y mirando hacia el frente y hacia los lados, queriendo abarcarlo todo, mientras caminaba. Había aprendido, por fin, que mirando hacia abajo no se lograba nada, que esperando que otras personas le levantaran la cabeza para buscarle su mirada tampoco. Pero ir por la vida con la cabeza bien alta, mirando alrededor, eso podía hacer y seguramente haría que en cualquier momento se cruzara con una de esas miradas fulminantes, que ella jamás dejaba pasar. Y volvió a sonreír.


Para ERZ.

15 de noviembre de 2012

Palabras cruzadas, Flavia Ricci

- Y ahí comenzó lo raro. Le dijo sin más mientras los dos miraban al horizonte.
- ¿Pero cómo lo raro? ¿Qué es lo raro?
- Palabras cruzadas, le llamaba yo.
- Ajá.
- Me refiero a que en un determinado momento, que hasta puedo decirte que fue después de tomarnos nuestro primer café juntos, ella comenzó a cruzar las palabras.
- Ahí sí que no te sigo.
- A cruzarlas, con las que yo le había dicho, y con las que ella misma me había dicho. Se cruzaban, se encontraban, algunas chocaban, otras se esquivaban, se perdían. No sé cómo decirte. Pero a partir de ese momento en vez de aclararse todo se enrrareció.
- ¿No serás vos el cruzado?
- No sé che, puede ser. Pero las palabras me jugaron una mala pasada. Yo las tenía a todas en fila, preparadas las frases. No te voy a decir que la tengo clara, vos sabés que las palabras no son lo mío, si hasta tengo grandes faltas de ortografía. Pero qué sé yo, las pocas palabras que tenía en la cabeza, lo que siempre había querido decirle a ella, se me atragantó. Me salieron algunas palabras, que ahora preferiría no haber dicho. Y justo, justo, las que tendría que haber dicho, no las dije.
- ¿Y cuáles son esas palabras, si se puede saber?
- Dije justo las palabras de un hombre enamorado. Y no sé, me parece que tendría que haber sido más discreto, no irme de cabeza.
- ¿Por?
- Y ... porque ella después de ese primer café me miró, se levantó, intercambiamos algunas palabras y nunca más me volvió a hablar.

18 de octubre de 2012

Frenar, Flavia Ricci

Frenar, de golpe, de repente
Ir corriendo y frenar
aunque duelan las piernas
aunque se fuercen los músculos
frenar
quizás sin chocar
o habiendo chocado
cerrar los ojos,
sentir el viento
abandonarse
dejar lo conocido
por lo desconocido
dejar las caras familiares
por las que no reconocemos
Frenar
quizás habiendo chocado
o no, pero frenar
vuelvo en mí
me despierto
no sé qué dije
no sé con quién
no sé qué hacía
abro los ojos
vuelvo en mí
freno
freno a tiempo
me reconozco
soy yo.

21 de septiembre de 2012

Ruido, Flavia Ricci

Los versos me hicieron ruido: "Pero nunca, nunca lo que llega es igual a lo esperado". Tuvo que decirlo, tuve yo que leerlo. Y se clavaron en mi mente y allí vagan, de un lado a otro, sin cesar. Como un títere voy y vengo, dando más que lo que recibo, esperando más de lo que me esperan, o con esa sensación. Sin querer explicar nada, porque no hay nada que explicar. Esta situación incómoda de estar en desventaja, de haberme quedado sin nada y a la vez con toda tu nada, porque nada me has dado más que frases que comienzan con "tal vez". 
Yo te di todo un mundo, quizás imperfecto, pero que era mío. Entraste como quisiste y cerraste la puerta detrás. Yo quería entrar en el tuyo, pero nos quedamos solamente en éste, el que vos decidiste. Con total soltura me hablaste de amantes y amores, y yo escuché sin pestañear. Me quedé en un lugar incómodo, pero me quedé. Respondiendo a todo, incluso a tus expectativas que cada día me interpelaban, pero sin recibir más que silencios pausados de acuerdo a tu capricho. No quiero esto, no me basta, no me sirve, me lastima. Quiero soltarlo, quiero soltarte. Voy a dejarte ahora, antes que sea tarde, aunque sea después de todo.

26 de agosto de 2012

Diez años menos, Flavia Ricci

Durante los últimos diez años de mi vida viví de sueños. Quizás porque sabía que, aunque no me quedara nada en este mundo, jamás los perdería. Quizás porque detrás de toda mi soledad, ahora que todos se han ido, siempre podía acariciarlos, removerlos y ver que estaban allí, esperando el momento de hacerse realidad. Durante estos diez años no me importaron los momentos amargos, los logros, los fracasos y ni siquiera las sonrisas. Cuando regresaba a casa, antes de dormir, pensaba en mis sueños. Quizás porque no quería ver la realidad tal cual es, ruda y sin pliegues, me refugiaba en ellos. Y hoy se han ido, he crecido de repente, levanto mi cabeza y miro el cielo. Y no veo más que eso. Tengo diez años más que cuando empecé a soñar, miro a mi alrededor y veo todo tal como es, como quienes no sueñan. Me hice grande, los dejé ir. Ojalá vengan otros. Y no tarden diez años. Esta noche veo todo sin pliegues, ni dobles sentidos, hoy será el tiempo de dormir, ya vendrá el de soñar. Ya vendrá ...

17 de agosto de 2012

Payasadas, K. Vonnegut



He tenido algunas experiencias con el amor, o por lo menos pienso que las he tenido. En todo caso, las que más me han gustado podrían fácilmente ser descritas como «simple decencia». Traté bien a una persona durante un corto tiempo, o quizás incluso durante un largo tiempo, y esa persona a su vez me trató bien a mí. No es forzoso que el amor haya tenido algo que ver con eso.





8 de enero de 2012

Tengo, Flavia Ricci

No tengo tus libros,
no tengo tu ropa,
ni tus zapatos,
ni tus juegos,
ni tus perfumes.
Y sin embargo tengo
tus aromas,
tus costumbres,
tus sonidos,
tus palabras,
tus sonrisas,
tus abrazos,
tus besos,
tus partidas,
tus regresos,
tus locuras,
tus salidas,
tus noches,
tus días.
Todo aquello que veo
con los ojos cerrados
o abiertos.



14 de julio de 2011

Miro su foto, Flavia Ricci

Miro su foto
En el mismo sitio donde estuve semanas atrás
Miro su foto
Estática
Él mira a la cámara y por detrás asoman
personas que vienen y van
Por ese mismo sitio
en el que estuve, reí y fui feliz
semanas atrás
del que me fui llorando
desconsolada
porque sólo sé yo lo que es irse de allí
Miro su foto
Él no sabe lo que esconde cada rincón
Cada persona, las que conozco
Las que podría conocer
Los sitios comunes
Y los que he recorrido en solitario
Las miradas, los murmullos, las sonrisas
Él no sabe que tu mar es mi cemento
Que tus noches son mis días
Y mis días tus noches
Miro su foto
e intento ver qué hay más allá
aunque me lo sé de memoria
Miro su foto
él tan ignorante de todo aquello
que para mí es la vida misma
mi vida
Miro su foto y entiendo
que mientras vos podrías cruzarte con él
yo estoy mirando su foto
que es como saber que vos
tal vez
podrías aparecer
por casualidad
en el fondo de esa foto
Mirándome

24 de septiembre de 2009

Boca abajo, Flavia Ricci

El recuerdo raspa,
me abstrae
me hipnotiza
sos vos
que irrumpís sin derecho
en mi vida
en mi mente
me das la mano
te miro perpleja
desayunamos juntos
el café sabe horrible
pero el futuro es delicioso
De vez en cuando
atajo los recuerdos como puedo
se me avalanzan
yo los esquivo
hasta que uno
me da en la cabeza
y caigo boca abajo
y se me hace un hueco en el pecho
como cuando nos fuimos
uno del otro
más vos que yo
que siempre me voy para regresar
Regresar al hueco
De no estar con vos
Para sobrevivir