“- Que quieres de ese hombre?- pregunto de repente la nodriza.
- La verdad - respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco - dijo el en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico y continuaron con sus quehaceres- La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad- observo la nodriza con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad- respondió el general- La realidad son sólo detalles.”
3 de julio de 2013
5 de junio de 2013
A una persona "desconocida", Flavia Ricci
Querida persona desconocida,
Yo, Flavia Ricci, declaro haberme enamorado de usted. Así, de la noche a la mañana y sin saber a ciencia cierta por qué, aunque ya le gustaría que se lo contara y por eso haré un esfuerzo.
Yo, Flavia Ricci, declaro haberme enamorado de usted. Así, de la noche a la mañana y sin saber a ciencia cierta por qué, aunque ya le gustaría que se lo contara y por eso haré un esfuerzo.
Creo que fue su sonrisa la que me conquistó. Y si bien yo no
la conocía, usted siempre fue para mí una persona desconocida, su sonrisa casi,
casi, me resultó familiar. Su sonrisa y yo fuimos conociéndonos poco a poco
hasta hacernos como de la familia. Quizás, seguramente, su sonrisa fue lo que más
me gustó siempre de usted, porque cada vez que usted abría la boca por lo
general era para decirme algo entre mezquino y durillo.
Pero esa sonrisa hablaba por sí misma.
Cuando la conocí a usted, de forma un poco forzada pero no
por ello azarosa, pensé enseguida que si venía naufragando en las aguas de mi
entonces amor, quizás con usted podríamos navegar. Piense, con toda mi
sinceridad por delante y también con su sonrisa. Pero a cambio recibí toda su
desconfianza y malos entendidos, mientras yo intentaba aferrarme a la única
balsa que me ofrecía usted: los escasos e inflexibles momentos en que usted y
yo estábamos cara a cara.
Bien es cierto que con usted todo es desconcierto, que una
no sabe si mandarla a paseo, querida persona desconocida, o aferrarse a usted
con ganas y a ojos cerrados y decir “que sea lo que Dios quiera, porque vaya si
te quiero”. Pero para no caer en la cursilería preferí callar, al menos callar
con usted, incluso callar a la evidencia. Tonta de mí, porque cuando algo es,
simplemente hay que dejarlo ser. Incluso sé que debí nadar contracorriente a
pesar de sus esquivos abrazos. Pero, ya ve, los años no vienen solos y
finalmente decidí que el amor no nace de a una, es una relación de dos personas.
Así es que, querida persona desconocida, si usted hubiera
tenido las ganas, diría que si hubiera sido más atrevida allí donde yo le daba
cabida, sabría a ciencia cierta que de verdad la quise, cada vez que la abracé.
A pesar de no conocerla, porque siempre se esmeró en ser una persona
desconocida. Pero llegué a conocerla un poco, y ese poco me dio ganas de
conocerla más. Usted, ilusa, desconfiada, poco amada en su vida, siempre creyó
que le mentía. Pero, si lo piensa mejor, verá que pocas personas son capaces de
salir a decir todo esto que le digo a usted a riesgo de quedarse solas. Sí, yo
puedo quedarme sola, querida persona desconocida, pero sepa usted que me quedo
con la certeza de haberlo dicho todo, de haber sido sincera y de haber
fracasado, como se fracasa a veces en el amor. Yo la quise, la elegí, si
supiera cómo y cuánto tiempo la pensé y elegí, hasta que hoy dije basta. Porque
me enseñaron de chica que una relación es de a dos. Porque nadé en las aguas de
la incerteza. Y porque hoy, supongo que hoy, abrí los ojos para darme cuenta qué
pretendo de mi amada persona, de quien me ame. Sencillamente que pueda mirarme
a los ojos y me diga lo que siente, que me hable de su vida, de su entorno, y
que pueda incluirme en él. Sí, quizás nada de esto haya ocurrido con usted
porque sencillamente no me haya querido jamás, no crea que no lo he pensado. Pero
quería que supiera, porque ahora no van a caberle dudas, que es a usted a quien
le dedico estas líneas. Y a nadie más. No va a saber nada de mí a menos que
usted lo desee. No soy de insistir cuando dicen que no quieren. Las cosas que
se abren, han de cerrarse y es lo que hice esta noche.
Mi querida desconocida. Un gusto las noches y días de
sonrisas y manjares. Espero que la vida le sonría siempre, como usted a veces
me sonreía a mí. Generalmente cuando nos veíamos. Y esa sonrisa me acompañaba
todo el día, todos los días, hasta que usted se dignaba a verme de nuevo, mi
querida persona desconocida.
Suya,
Flavia
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27 de mayo de 2013
El sol, Pablo Neruda
A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.
Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.
Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.
Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.
Otra vez, ya se sabe, y para siempre
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar
mi propaganda de cristalería
.
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.
Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.
Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.
Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.
Otra vez, ya se sabe, y para siempre
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar
mi propaganda de cristalería
.
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14 de mayo de 2013
Vuelo, Flavia Ricci
El Dragón ha cambiado su piel. No sin dolor, no sin preguntas, no sin mirar atrás. Pero ha echado a volar, en solitario, aunque rodeado de afectos. El Dragón abre sus alas, solo. El Dragón escucha, mira, quiere descansar. No es tiempo de sonrisas, no es tiempo de ruidos, ni siquiera de sonidos. El Dragón mira tranquilo, todos los meses hacia atrás. Al Dragón lo protegen, le hablan, lo abrazan. El Dragón suelta, y le duele aunque sea Dragón. El Dragón mira, huele, sueña. Vuela alto, solo. Dragón.
2 de mayo de 2013
Mentiras, Flavia Ricci
Entre una punta y la otra del hilo que voy estirando, hay una distancia crítica que lleno con vos. Como si fueras quien llena esos dos cabos entre las verdades que no cierran. Y aunque te coloco en medio de esos extremos, no puedo decir que con verte se vayan mis dudas. Por eso resumo todo en el silencio, en mirar a lo lejos, en apartar el vacío. Ese hueco que dejan las dudas cuando son casi certezas. Con o sin vos. En mí.
1 de mayo de 2013
Hasta nunca, CC.
Más que escribirle a usted, descargo mi conciencia.
No sabe lo difícil que fue para mí algún día, buscarle, y lo difícil que va a ser ahora, perderlo. Pero no le pediré que se quede, más bien le ruego que se marche lejos, aléjese lo más que pueda de mi presencia. Ahora más que nunca me repugna su sola visión, y no creo que mi corazón resista una noche mas, llena de esta melancolía suya. Si no lo veo sanará mi alma, mi pluma podrá por fin descansar y mi mente estará tranquila. ¿Sabe usted que ya no me alcanzan las páginas? ¿Sabe que se me acaba la tinta en las cartas no enviadas? ¡Cuantas líneas me merecieron sus ojos! ¡Cuántas lágrimas, su mirada!
Por favor procure no herir más mi pecho, no me dé besos de despedida, no me regale su abrazo, no comprometa mi angustia. Váyase lejos, dígame “Adiós”, bese otros labios y no regrese nunca. Yo por mi parte cambiaré de perfume y de canción favorita, dejaré de ser yo, para así dejar de ser suya.
Sobra decirle que solo le deseo un amor inferior al mío, por que como yo, no lo querrá nadie, nunca.
CC.
30 de abril de 2013
La boa y el dragón, Flavia Ricci
Había una vez un dragón, que se lo pasaba volando, surcando
los aires. En sus vuelos no dejaba de mirar hacia la Tierra , porque es bien
sabido que gracias a ello tenía perfecta noción de su vuelo. De vez en cuando
bajaba, estaba un tiempo, reponía energías y volaba nuevamente. Desplegaba sus
alas con una energía voraz, llena de vida. Un día conoció a una boa, que lo
llenó de fascinación.
Debido a que la boa no volaba, el dragón pasaba más y más
horas en tierra, lejos de sus nubes y de las estrellas. La boa lo fue cercando,
pero el dragón muchas veces se escapaba para poder volar y así no perder su
naturaleza de dragón.
A medida que pasaba el tiempo, la boa iba aferrándose al
dragón cada vez más, de una forma nociva. La boa maltrataba al dragón cuanto podía, pero con la sutileza necesaria para que éste no huyera, sino todo lo contrario.
El dragón, de buen corazón, trataba por todos los medios de hacer feliz a la boa. Creyó que la boa se aferraba a él por amor, e intentaba darle más tiempo juntos. El dragón un día llevó a la boa a volar. Porque quería mostrarle su mundo, compartirlo con ella. La montó en su cuerpo de dragón y le mostró esos aires por los que volaba.
La boa le dijo que era feliz con él, pero una vez en tierra, cercó más al dragón y casi le exigió dejar de volar. El dragón quería volar con ella, pero la boa no quería. No quería que el dragón volara, eso era todo. El dragón se sintió cercado, dañado, lastimado, en su naturaleza de dragón. Pasó largos días solo, incluso aunque estuviera con la boa. Y se dio cuenta de que ello no era amor. La boa continuaba maltratándolo, como si ser feliz fuese un pecado. Nunca estaba conforme, porque en realidad no lo estaba consigo misma. La boa era un ser infeliz.
El dragón, de buen corazón, trataba por todos los medios de hacer feliz a la boa. Creyó que la boa se aferraba a él por amor, e intentaba darle más tiempo juntos. El dragón un día llevó a la boa a volar. Porque quería mostrarle su mundo, compartirlo con ella. La montó en su cuerpo de dragón y le mostró esos aires por los que volaba.
La boa le dijo que era feliz con él, pero una vez en tierra, cercó más al dragón y casi le exigió dejar de volar. El dragón quería volar con ella, pero la boa no quería. No quería que el dragón volara, eso era todo. El dragón se sintió cercado, dañado, lastimado, en su naturaleza de dragón. Pasó largos días solo, incluso aunque estuviera con la boa. Y se dio cuenta de que ello no era amor. La boa continuaba maltratándolo, como si ser feliz fuese un pecado. Nunca estaba conforme, porque en realidad no lo estaba consigo misma. La boa era un ser infeliz.
Un buen día de abril, el dragón fue al borde de la Tierra , miró largamente
hacia el cielo, desplegó lentamente las alas, y echó a volar. Dio grandes
rodeos por la Tierra ,
miró a todos los seres que allí quedaban y se dijo para sí que siempre regresaría,
una y otra vez para estar con ellos, incluso para llevarlos a volar con él. Pero
estaba claro que tenía que alejarse de la boa. Y se dio cuenta, que hasta los
dragones de fuego sufren por amor. Y voló lo más lejos que pudo de esa boa nociva.
![]() |
| Dragón de fuego |
28 de abril de 2013
El último encuentro, Sándor Márai
“¿Qué las palabras no tienen importancia?
Yo no me atrevería a afirmarlo con tanta seguridad.A veces creo que muchas cosas, que todo depende de las palabras.De las palabras que uno dice a su debido tiempo,o de las que se calla, o de las que escribe”.
"Son muy pocas las personas cuyas palabras concuerdan con su existencia. La gente acaba aprendiendo la verdad, adquiere experiencias, pero todo ello no sirve de nada, puesto que nadie puede cambiar de carácter. Quizá no se pueda hacer nada más que esto en la vida: adaptar a la realidad, con inteligencia y con atención, esa otra realidad irrevocable, el carácter personal. Y sin embargo, así tampoco seremos más sabios, ni estaremos más resguardados frente a las adversidades".
Yo no me atrevería a afirmarlo con tanta seguridad.A veces creo que muchas cosas, que todo depende de las palabras.De las palabras que uno dice a su debido tiempo,o de las que se calla, o de las que escribe”.
"Son muy pocas las personas cuyas palabras concuerdan con su existencia. La gente acaba aprendiendo la verdad, adquiere experiencias, pero todo ello no sirve de nada, puesto que nadie puede cambiar de carácter. Quizá no se pueda hacer nada más que esto en la vida: adaptar a la realidad, con inteligencia y con atención, esa otra realidad irrevocable, el carácter personal. Y sin embargo, así tampoco seremos más sabios, ni estaremos más resguardados frente a las adversidades".
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22 de abril de 2013
Desenmarcada, Flavia Ricci
Antes ella, ahora no
Antes ahí con ella, ya no
Antes el momento, la sonrisa, el mañana
ya no
Antes su palabra, ahora no
Antes el sueño encontrado,
ahora es uno que echó a volar
Antes yo, ahora no
Antes ahí, ya no
Antes el momento, la sonrisa, el mañana
ahora no está
Desenmarcada
En otro sitio
Ausente
Perdida
Sonriente
por fingir
Feliz
por vivir.
Antes ahí con ella, ya no
Antes el momento, la sonrisa, el mañana
ya no
Antes su palabra, ahora no
Antes el sueño encontrado,
ahora es uno que echó a volar
Antes yo, ahora no
Antes ahí, ya no
Antes el momento, la sonrisa, el mañana
ahora no está
Desenmarcada
En otro sitio
Ausente
Perdida
Sonriente
por fingir
Feliz
por vivir.
12 de abril de 2013
La máscara, G. Brenson
Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.
Luego descubro que solo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara va evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.
Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara. Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar, es la máscara.
Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.
Luego descubro que solo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara va evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.
Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara. Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar, es la máscara.
Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.
Bendición de Dragón, Gustavo Roldán
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando lo quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Que nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.
Tal vez el fuego se pueda prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando lo quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Que nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.
Tal vez el fuego se pueda prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.
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Y fuimos uno en el viento, José Ramón Marcos Sánchez
![]() |
| José Ramón Marcos Sánchez |
11 de abril de 2013
Tras la pólvora, Manuela. Jorge Enrique Adoum
![]() |
| Jorge Enrique Adoum |
ven a debajo: hagamos el amor y deshagámoslo
sólo para rehacerlo. Detrás no tengo si no guerra
y campamento, sólo una aridez ensangrentada.
Llegué a ti y en ti anclo, vocación, clima de mar,
territorio y mortaja. A veces soy feliz, pero amanece.
Digo: Te amo, cuando me despierto,
como otros se saludan. Digo: Te amo, cuando
me desvisto, como otros se persignan.
Y entre los dos crepúsculos –paréntesis
de otra pólvora–, entre las dos refriegas, la batalla,
un solo cinturón para los dos. Di contigo
de bruces, me enamoré a caballo, y no me iré
de ti, no me des tregua, si concéntricos vamos
a esta ocupación de amor y guerra y coincidimos
en el alma sobre el vientre, como dos agujeros.
territorio y mortaja. A veces soy feliz, pero amanece.
Digo: Te amo, cuando me despierto,
como otros se saludan. Digo: Te amo, cuando
me desvisto, como otros se persignan.
Y entre los dos crepúsculos –paréntesis
de otra pólvora–, entre las dos refriegas, la batalla,
un solo cinturón para los dos. Di contigo
de bruces, me enamoré a caballo, y no me iré
de ti, no me des tregua, si concéntricos vamos
a esta ocupación de amor y guerra y coincidimos
en el alma sobre el vientre, como dos agujeros.
Ven, la noche pone la sábana y he vencido.
Dámete como si te ganara y fueras tú el trofeo.
Dámete como si te ganara y fueras tú el trofeo.
Lo que todavía no sabes del pez hielo, E. Medina Reyes
En la franja más profunda del mar Tirreno habita el pez hielo, la oscuridad allí es más densa que en un agujero negro y aunque el pez hielo es transparente no tiene conciencia de serlo. El pez hielo no tiene pensamientos ni deseos, no conoce a ningún otro pez de su especie, no quiere ir a otra parte porque no sabe que existe esa posibilidad. Se desplaza, devora trozos de cristal y se complace en su absoluto. Es el pez que soñó Corolla y quizá Deleuze antes de saltar. No confronta, no es un rival, no es la publicidad de un perfume. Es el archienemigo de cualquier referente, el héroe de un mundo sin bordes. Y como sucede siempre, un día cualquiera, a ese paraíso del silencio llega un cadáver. No, aún no es un cadáver, es un papiliochromis. No viene del océano sino de una pecera, era la mascota de alguien, lo dieron por muerto, lo tiraron al retrete, bajaron la palanca y recorrió mil kilómetros por un tubo hasta el hogar del pez hielo. Esa es la densa oscuridad que lo rodea, la mierda de todos los culos que habitan en Ciudad Inmóvil. En su agonía, el papiliochromis le habla al pez hielo de luminosos atardeceres frente al mar, de ciudades, luces multicolores, alimento concentrado, documentales de Jacques Cousteau y todo aquello que veía en el televisor de su dueña. Una vez que lo ha contaminado de inquietud, expira, y como es apenas obvio el pez hielo empieza a soñar con la luz.
8 de abril de 2013
El registro de la cotidianidad, Flavia Ricci
De repente ella se dio cuenta de que él registraba todo lo que ella había hecho, hasta el más mínimo detalle. Su ropa, sus canciones preferidas, sus gestos. Ella se dio cuenta, en ese momento, del registro de la cotidianidad, del registro que él tenía. El día en que cambió sus horarios de cenar sin darse cuenta, aunque él se lo hizo notar. Estaban compartiendo algo, algo juntos y día a día.
26 de marzo de 2013
Cuando estemos de nuevo con nosotros..., J. Debravo
Cuando estemos de nuevo con nosotroscontándonos los gestos,
cuando estemos hablando de las gentes
a quienes más queremos,
quédate, por favor, mirando el surco
que dejan tus dos ojos en mis huesos.
Y dame lo que puedas de tu alma,
lo que no necesites de tu afecto,
lo que logres sacar sin sacrificio
de tu casa de sueños.
Yo tomaré, de fiesta, lo que quieras,
aunque sea el milagrillo más pequeño.
No es que yo sea mendigo,
es que cualquier amor es amor bueno.
25 de marzo de 2013
Sobre las personas agradecidas, Sándor Márai
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| Sándor Márai |
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24 de marzo de 2013
Divorcio en Buda, Sándor Márai
“¿Qué significa 'amar'? Durante años he pensado que significa conocer a la otra persona..., conocerla perfectamente, con todos sus secretos; conocer cada rincón de su cuerpo, cada reflejo; conocer a fondo su alma, cada una de sus emociones... Quizás sea eso, quizás conocer sea lo mismo que amar. Pero eso sólo es una teoría. Después de todo, ¿qué quiere decir conocer? ¿Cuánto se puede conocer a un ser humano? ¿Hasta dónde se puede seguir a un alma desconocida? ¿Hasta sus sueños? ¿Y luego adonde? No se puede acompañar a nadie a su inconsciente. Ni siquiera es necesario esperar a que ella cierre los ojos, se despida de mi y se retire a ese otro mundo, al mundo que llamamos de la noche... Porque existen dos mundos y uno está más allá del espacio conocido en el que vivimos, y quizás en ese otro mundo vivamos de manera más real que en el espacio y en el tiempo...Ahora ya sé con certeza que hay otro lugar que es sólo nuestro, la propiedad privada de cada uno. (...) Aunque todavía sigo sin saber lo que significa amar... ¿Acaso se puede saber? ¿Y de qué sirve saberlo? No tiene nada que ver con la razón. Seguramente el amor es algo más que el conocimiento. Conocer a alguien no es mucho, tiene unos límites... Amar debe ser algo parecido a seguir el mismo ritmo, una casualidad tan maravillosa como si en el universo hubiese dos meteoros con la misma trayectoria, la misma órbita y la misma materia. Una casualidad tal que no se puede ni calcular ni prever. Tal vez ni exista siquiera (...) Dos personas a las que les gustan las mismas comidas y la misma música, que caminan al mismo ritmo por la calle y que se buscan al mismo ritmo en la cama: quizás sea eso el amor ¡Qué cosa mas rara debe de ser! Como un milagro... Yo imagino que los encuentros de ese tipo deben de ser místicos. La vida real no se basa en tales probabilidades. Creo que las personas que siguen el mismo ritmo, que segregan sus hormonas al mismo tiempo, que piensan lo mismo de las cosas y lo expresan con palabras idénticas... bueno, creo que eso no existe. Una de las dos será más lenta y la otra mas rápida, una es tímida, la otra osada, una ardiente, la otra tibia. Así es como hay que tomar la vida, los encuentros... Hay que aceptar la felicidad así, en su estado imperfecto.”
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23 de marzo de 2013
Palabras y silencios, Flavia Ricci
Después, cuando ya se había marchado para siempre de mi vida fue cuando me enamoré realmente de él. Sus amigos lo nombraban, los míos también, nuestros amigos, esos que teníamos en común producto de nuestros años de convivencia susurraban a escondidas su nombre y lo que hacía, como cuidándome de escuchar. Después, mucho después de que él se había marchado, descubrí por casualidad todo lo que había hecho: pequeños actos de amor premeditados, otros espontáneos, que jamás había descubierto. Porque para llegar a esa sonrisa que me arrancaba a diario, él había pensado profundamente en cómo era yo. Después, mucho después de que él se marchó descubrí que aquellos amigos sabían de su amor por mí, de lo que le brillaban los ojos cuando me mencionaba, de sus planes conmigo, de sus miedos de hombre, de su temor a perderme, de no volverme a encontrar. Me enteré de su amor por mí, su gran amor, debido a lo que de mí había hablado con los demás, no conmigo.
Después, fue mucho después. Justamente cuando poco quedaba de mi amor por él. Justamente en ese momento una catarata de amor me volvió, cuando descubrí todo lo que me había querido sin decírmelo casi. Él había preferido hablarme casi con devoción de todos quienes nos rodeaban y yo me limitaba a escucharlo. Y poco a poco fui descreyendo de su amor por mí, pensando por qué jamás tenía palabras si fluía tanto amor.
Me enamoré un día de un hombre que ahora creo que era muy parecido a él, a quien se fue de mi vida. Pero me enamoré porque sabía hablar de mí, de él, de nosotros. Y yo veía cómo le brillaban los ojos, como mi admiración por él era similar a la que él sentía por mí, y las palabras de amor iban y venían entre él y yo. Me enamoré porque sentí que debía agradecerle a la vida por estar con él. Y fue en ese momento que, mirándome directamente a los ojos me dijo sonriendo "gracias a vos". Me enamoré. Y descubrí entonces que los dos eran muy parecidos, pero uno tenía gestos y palabras. El otro oscuros silencios.
Después, fue mucho después. Justamente cuando poco quedaba de mi amor por él. Justamente en ese momento una catarata de amor me volvió, cuando descubrí todo lo que me había querido sin decírmelo casi. Él había preferido hablarme casi con devoción de todos quienes nos rodeaban y yo me limitaba a escucharlo. Y poco a poco fui descreyendo de su amor por mí, pensando por qué jamás tenía palabras si fluía tanto amor.
Me enamoré un día de un hombre que ahora creo que era muy parecido a él, a quien se fue de mi vida. Pero me enamoré porque sabía hablar de mí, de él, de nosotros. Y yo veía cómo le brillaban los ojos, como mi admiración por él era similar a la que él sentía por mí, y las palabras de amor iban y venían entre él y yo. Me enamoré porque sentí que debía agradecerle a la vida por estar con él. Y fue en ese momento que, mirándome directamente a los ojos me dijo sonriendo "gracias a vos". Me enamoré. Y descubrí entonces que los dos eran muy parecidos, pero uno tenía gestos y palabras. El otro oscuros silencios.
El imitador de Dios, Luis Lozano
"Ya no creo que narrando ciertos hechos, poniéndolos fuera de uno, podamos comprender la razón por la que sucedieron. Me parece, más bien, que apenas llegamos a contar lo poco que podemos de ese todo inabordable que es cualquier experiencia humana".13 de marzo de 2013
"Lo que a tu lado fui ...", Flavia Ricci
Anónima
Brazos, muchos brazos que vienen hacia mí
Ojos abiertos de par en par
Sonrisa de lado
Sábanas, camas
Besos vacíos
Me decís que te vas
Te pregunto por qué viniste.
Ella
Llevate mis sueños
Te dejo mis besos
Igual, siempre anduve sola
Incluso estas veces
No vengas, no llames
Miro hacia atrás por última vez
Tanto te quise
Que me perdí
Y vos, tan poco me amaste
que me perdiste
para siempre
no puedo aferrarme
de alguna forma te caés
Te escurrís
con curvas peligrosas
que para mí
que voy tranquila por el camino
suena kamikaze
No me interesan tus miedos
Clavaste una navaja en mí
Alguna vez tenía que pasar(me)
Y vos también vas a pasar
A pasar de largo por mi vida
Porque no quiero que sigas clavando
tus miedos en mí,
ni tus curvas peligrosas.
Hoy
Es noche de medias sonrisas
De brazos abiertos
Me voy a ese lugar
Que parece un túnel
Lamento entrar
Que no haya vuelta atrás
Que aparezcan las mentiras
Más medias sonrisas
Que ocultemos
Yo que aposté todo
Pero debo hacerlo
Debo pasarlo, debo enfrentarlo
Tantas veces con vos me negué
Pero necesito las manos
Los abrazos
Los besos
La certeza de no saber nada
de perderme
pensando en la isla
En quien siempre me rescataba
del túnel de las incertezas
¿Dónde estás?
¿Por qué en algún momento me dejaste?
Con tanta crueldad, que ni siquiera me di cuenta
Tan confiada en estar con vos para siempre.
28 de febrero de 2013
Historia, Blanca Varela
![]() |
| Blanca Varela |
creer no es importante
lo que importa es que al aire mueva tus labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama.
21 de febrero de 2013
Una brújula, Jorge Luis Borges
Todas las cosas son palabras del
idioma en que Alguien o Algo, noche y día,
escribe esa infinita algarabía
que es la historia del mundo.
En su tropel
pasan Cartago y Roma, yo, tú, él,
mi vida que no entiendo, esta agonía
de ser enigma, azar, criptografía
y toda la discordia de Babel.
Detrás del nombre hay lo que no se nombra;
hoy he sentido gravitar su sombra
en esta aguja azul, lúcida y leve,
que hacia el confín de un mar tiende su empeño,
con algo de reloj visto en un sueño
y algo de ave dormida que se mueve.
17 de febrero de 2013
Amor mío, mi amor. Jaime Sabines
Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.
Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,
voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.
Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,
voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
16 de febrero de 2013
Carta a Mariana, Jorge Teillier
¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
15 de febrero de 2013
Llénate de mí, P. Neruda
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!
8 de febrero de 2013
Zoom in, Flavia Ricci
Bajo esa sonrisa, vos y yo nos conocemos
Bajo esa ropa, vos y yo nos hemos visto
Bajo ese mismo techo, vos y yo hemos estado
Bajo ese deseo, vos y yo nos encontramos
Bajo esa mano, yace mi mano tranquila
Todo eso la gente que nos mira
no lo sabe
ni lo supone
ni lo sospecha
Pero vos
venís a mi encuentro
y me susurrás algo al oído
que suelta mis sonrisas indómitas
"zoom in, mi niña"
me decís sencillamente
Y sé que de todo este mundo
de toda la ropa, los techos, los deseos, las manos
vos hacés foco en mí
Y sonrío.
Bajo esa ropa, vos y yo nos hemos visto
Bajo ese mismo techo, vos y yo hemos estado
Bajo ese deseo, vos y yo nos encontramos
Bajo esa mano, yace mi mano tranquila
Todo eso la gente que nos mira
no lo sabe
ni lo supone
ni lo sospecha
Pero vos
venís a mi encuentro
y me susurrás algo al oído
que suelta mis sonrisas indómitas
"zoom in, mi niña"
me decís sencillamente
Y sé que de todo este mundo
de toda la ropa, los techos, los deseos, las manos
vos hacés foco en mí
Y sonrío.
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| Ciudad |
4 de febrero de 2013
Me desordeno, amor, de desordeno. Carilda Oliver Labra
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
Con vos, Flavia Ricci
Volemos, de la mano, con nuestras sonrisas como alas
Tocame, como si fuese la primera vez, que me tocás y tocás un cuerpo
Sentime, sentí cómo me acerco a vos
Despegate de miedos, cautelas y distancias
Acercate
Acercate a mí
Abrazame
Desnudame
Mirame a los ojos
Volá conmigo lejos
A ese lugar
Que ya no es ni tuyo ni mío
Es nuestro
Y sólo con vos,
puedo alcanzar.
Tocame, como si fuese la primera vez, que me tocás y tocás un cuerpo
Sentime, sentí cómo me acerco a vos
Despegate de miedos, cautelas y distancias
Acercate
Acercate a mí
Abrazame
Desnudame
Mirame a los ojos
Volá conmigo lejos
A ese lugar
Que ya no es ni tuyo ni mío
Es nuestro
Y sólo con vos,
puedo alcanzar.
Si has perdido, Roberto Juarroz
Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.
Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.
Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
3 de febrero de 2013
Es el mismo cielo, Hugo Finkelstein
Es el mismo cielo,
cuando te mojas por fuera
me ahogo por dentro.
Es el mismo cielo,
cuando te abraza la tarde
los rayos acarician mi pecho.
Es el mismo cielo,
cuando miras Venus,
Venus me mira.
Cuando sale la luna,
¡OH! Ráfagas divinas
de amor y de consuelo.
Se cruza una brisa
cuando apoyo mis manos
en tus senos.
Es que es el mismo cielo.
No te pregunto como estás,
yo lo sé. Lo siento.
Si acecha la tormenta
me amenazan tus vientos.
Si el sol se pone
me cubro de tus silencios.
Melancolía y Taciturna
me atenazan el cuello.
Veo amanecer,
y absorbo lo volátil del aroma
de tu cuerpo.
Baja la noche en tu cielo
y bajan mis párpados
para entregarme al sueño.
Giro y repto entre las sabanas
sediento.
Tengo hambre de tu vientre
y sed de tu boca.
Tengo caricias en mis dedos.
¡Es que es el mismo cielo!
Bebe amada en la taberna
que yo también bebo.
Baila en la tasca
disfruta la cerveza.
que yo me muevo y siento.
¡Ponle panderetas y risas a nuestro encuentro!
¿Sabes que pasa, amor?
Es el mismo cielo.
Embriágate, ríete, canta, juega
que bajo el mismo cielo...
Nada deseo más que estar a tu lado
o no estarlo...
pero sabiendo,
que ambos vivimos
bajo este mismo cielo.
cuando te mojas por fuera
me ahogo por dentro.
Es el mismo cielo,
cuando te abraza la tarde
los rayos acarician mi pecho.
Es el mismo cielo,
cuando miras Venus,
Venus me mira.
Cuando sale la luna,
¡OH! Ráfagas divinas
de amor y de consuelo.
Se cruza una brisa
cuando apoyo mis manos
en tus senos.
Es que es el mismo cielo.
No te pregunto como estás,
yo lo sé. Lo siento.
Si acecha la tormenta
me amenazan tus vientos.
Si el sol se pone
me cubro de tus silencios.
Melancolía y Taciturna
me atenazan el cuello.
Veo amanecer,
y absorbo lo volátil del aroma
de tu cuerpo.
Baja la noche en tu cielo
y bajan mis párpados
para entregarme al sueño.
Giro y repto entre las sabanas
sediento.
Tengo hambre de tu vientre
y sed de tu boca.
Tengo caricias en mis dedos.
¡Es que es el mismo cielo!
Bebe amada en la taberna
que yo también bebo.
Baila en la tasca
disfruta la cerveza.
que yo me muevo y siento.
¡Ponle panderetas y risas a nuestro encuentro!
¿Sabes que pasa, amor?
Es el mismo cielo.
Embriágate, ríete, canta, juega
que bajo el mismo cielo...
Nada deseo más que estar a tu lado
o no estarlo...
pero sabiendo,
que ambos vivimos
bajo este mismo cielo.
Brida, Paulo Coelho
"...Después de la primera decepción, nunca más se entregó por completo.
Temía el sufrimiento, la pérdida, la inevitable separación.
Claro, estas cosas estaban siempre en el camino del amor y la única manera de evitarlas era renunciando a recorrerlo.
Para no sufrir era preciso también no amar.
Como si, para no ver las cosas malas de la vida, terminase necesitando agujerearse los ojos.
Era muy complicado vivir. Había que correr riesgos, seguir ciertos caminos y abandonar otros..."
Temía el sufrimiento, la pérdida, la inevitable separación.
Claro, estas cosas estaban siempre en el camino del amor y la única manera de evitarlas era renunciando a recorrerlo.
Para no sufrir era preciso también no amar.
Como si, para no ver las cosas malas de la vida, terminase necesitando agujerearse los ojos.
Era muy complicado vivir. Había que correr riesgos, seguir ciertos caminos y abandonar otros..."
2 de febrero de 2013
Poema 12 de "Espantapájaros", Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
1 de febrero de 2013
Luna llena, Flavia Ricci
Hay una calle recta a donde voy a soñar. Conduzco hacia allí porque sé que vas a entrar en mi mente, y sonrío. Casi me dan ganas de cerrar los ojos y pensarte, pero más me gusta atravesarla de punta a punta. Con los ojos semicerrados y una media sonrisa, que a veces se hace entera cuando hay luna llena y pienso más en vos. Miro el cielo estrellado, con estrellas pequeñitas al lado de algunas más grandes, que parecían ocultarlas. Pero todas ellas tienen, a su modo e intensidad, luz. No puedo dejar de mirar ese cielo del sur, esa calle tan clara, y siento un silencio impenetrable que no quiero interrumpir. Cierro los ojos, pongo nuestra música, sonrío. Vos estás conmigo, en mi mente. Pasan algunos minutos. Suena mi móvil, vos estás conmigo, viniendo a mí. Te espero, te extraño, te siento, te huelo. Abro los ojos: te veo, te miro. Estás en mi cuerpo. Te abrazo. Y me deshago en vos. Ni calle, ni música, ni nada. Vos y yo.
24 de enero de 2013
Teatro, Flavia Ricci
Ante tus mentiras
mi parodia.
Ante tu desidia
mi indiferencia.
Ante lo invisible
lo que no existe.
Ante tu puesta en escena
mi inteligencia.
Mi armonía
Mi claridad
Mi paz
Mi no va más ...
Con la mejor sonrisa
sin decirte nada
no tiene sentido
responder con sinceridad
frente a tanta, tantísima, mentira.
Frente a tanta cobardía.
Frente a tanto engaño innecesario.
Por ahí no paso más ...
mi parodia.
Ante tu desidia
mi indiferencia.
Ante lo invisible
lo que no existe.
Ante tu puesta en escena
mi inteligencia.
Mi armonía
Mi claridad
Mi paz
Mi no va más ...
Con la mejor sonrisa
sin decirte nada
no tiene sentido
responder con sinceridad
frente a tanta, tantísima, mentira.
Frente a tanta cobardía.
Frente a tanto engaño innecesario.
Por ahí no paso más ...
23 de enero de 2013
Innombrable, Flavia Ricci
Buscá las palabras para nombrarme, como mejor te guste.
Vestime con sobrenombres, eufemismos, adjetivos o sustantivos
Palabras que acuerden con un diccionario tuyo y mío
quizás más tuyo, que sos quien decidís elegir esas palabras
Mencioname como te parezca mejor, yo voy a escucharte
Pero no te garantizo que sea el diccionario que me guste
o con el que acuerde
o que me sirva
Y puede que entonces
yo elija no mencionarte
o te vista de tantos eufemismos que me olvide qué sos para mí
porque al fin de cuentas
las palabras nombran lo que existe
y le dan un lugar en nuestro universo
y en el de quienes nos escuchan o leen
voy armando mi diccionario
con vos
y todo lo que representás para mí
sin traspiés
con mucha paz
queriendo estar donde estoy
y atraerte hacia mí
Pero no me nombrás
y por lo tanto sé que no existo en tu universo
ni para vos, ni para nadie en esas calles de tierra o cemento
así es que mi diccionario queda trunco
menciona a alguien que no quiere registrarme
con nombres
adjetivos
emociones
Me queda el diccionario, tuyo, mío, nuestro ...
Yo sí siento lo que siento de verdad
con palabras, con emociones
con un diccionario que iba creciendo cada día
hasta encontrarse con tu invisible universo
en donde no hay cabida
para nombres como yo.
Vestime con sobrenombres, eufemismos, adjetivos o sustantivos
Palabras que acuerden con un diccionario tuyo y mío
quizás más tuyo, que sos quien decidís elegir esas palabras
Mencioname como te parezca mejor, yo voy a escucharte
Pero no te garantizo que sea el diccionario que me guste
o con el que acuerde
o que me sirva
Y puede que entonces
yo elija no mencionarte
o te vista de tantos eufemismos que me olvide qué sos para mí
porque al fin de cuentas
las palabras nombran lo que existe
y le dan un lugar en nuestro universo
y en el de quienes nos escuchan o leen
voy armando mi diccionario
con vos
y todo lo que representás para mí
sin traspiés
con mucha paz
queriendo estar donde estoy
y atraerte hacia mí
Pero no me nombrás
y por lo tanto sé que no existo en tu universo
ni para vos, ni para nadie en esas calles de tierra o cemento
así es que mi diccionario queda trunco
menciona a alguien que no quiere registrarme
con nombres
adjetivos
emociones
Me queda el diccionario, tuyo, mío, nuestro ...
Yo sí siento lo que siento de verdad
con palabras, con emociones
con un diccionario que iba creciendo cada día
hasta encontrarse con tu invisible universo
en donde no hay cabida
para nombres como yo.
15 de enero de 2013
Escalas intermedias, Flavia Ricci
Descansó en sus certezas mientras él lo hacía en sus sospechas
Caminó por las preguntas mientras él lo hacía en sus silencios
Corrió por senderos de soledad mientras él parecía acompañado
Y tomó aire, un día de repente
Cansada de más de lo mismo
De patear piedritas que él mismo ponía
Como sin querer, queriendo ...
Miró hacia adelante, sin fijar la vista
Se puso su mejor sonrisa como aliada
y comenzaron a abrirse las puertas
sin piedritas
todo llano
todo verde
todo azul
Alzó la vista al cielo
Descansó en sus certezas sin más
Caminó en sus preguntas porque sí
Corrió por senderos verdes bien acompañada
Y fue muy feliz.
Caminó por las preguntas mientras él lo hacía en sus silencios
Corrió por senderos de soledad mientras él parecía acompañado
Y tomó aire, un día de repente
Cansada de más de lo mismo
De patear piedritas que él mismo ponía
Como sin querer, queriendo ...
Miró hacia adelante, sin fijar la vista
Se puso su mejor sonrisa como aliada
y comenzaron a abrirse las puertas
sin piedritas
todo llano
todo verde
todo azul
Alzó la vista al cielo
Descansó en sus certezas sin más
Caminó en sus preguntas porque sí
Corrió por senderos verdes bien acompañada
Y fue muy feliz.
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