Los ojos curiosos. Silencio. Mira todo. Es enorme.
Piensa, en las horas que faltan. La espera. Baranda de madera. Dedos que pasa
por la superficie. Piensa en ella. Sonríe. La mirada que va más allá (se
aventura). La tarde que cae. Todo el fin de semana por delante. Sonríe de
nuevo. Ella, ahí. Un encuentro entre tanta arquitectura racionalista. Como ella
(no es casualidad el lugar). Las palabras dejan lugar a las miradas. Se callan,
trastabillan. La mano se desliza por la baranda de madera. Se impacienta. Se
encuentran a mitad de camino. Levanta la vista. Quizás suene impertinente, pero
aflora una invitación. El deseo avanza, sigiloso. Todo se detiene. Sus sentidos
se concentran y afina el oído. Escucha. Tiene todo el tiempo del mundo y a la
vez … La mano se desliza hacia un libro de poesías. Lo abre en la página 35 y
lee. (Le) lee. (Le) sonríe. La gente circula alrededor ajena a ese pequeño
mundo perfecto. Y como si nada: poesía. Destinataria de lo que pasa. Para ella
y por ella. Se mantiene racional en su mundo sin descuidos. Pero, una mano se
desliza, al encuentro del libro que va a devolverle. Las manos apenas se rozan.
La piel apenas se toca (pero es claro que desde el principio esa piel busca su
piel). Cierra suavemente el libro. Levanta la vista. Arquitectura racional.
Como ella, y su mundo sin descuidos.
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26 de mayo de 2016
Mundo sin descuidos, Flavia Ricci
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Tres Arroyos
21 de junio de 2015
El encuentro, K. Mansfield
Comenzamos a hablar
Nos miramos; dejamos de mirarnos
Las lágrimas ascendían a mis ojos
Pero no podía llorar
Deseaba tu mano
Pero mi mano temblaba.
No dejabas de contar los días
Para nuestro siguiente encuentro
Pero las dos sentíamos en el corazón
Que nos separábamos para siempre.
El crujido del reloj llenaba la habitación,
Escucha, dije, es tan fuerte
Como el galope de un caballo en un sendero solitario
Así de fuerte - un caballo galopando en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos
Pero el sonido del reloj ahogó el latido de nuestros corazones.
Dijiste `No puedo irme: todo lo que vive de mí
Está aquí para siempre'.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El ruido del reloj se hizo débil
Se fue perdiendo –se tornó minúsculo-
Susurré en la oscuridad: “Moriré si se detiene”.
Nos miramos; dejamos de mirarnos
Las lágrimas ascendían a mis ojos
Pero no podía llorar
Deseaba tu mano
Pero mi mano temblaba.
No dejabas de contar los días
Para nuestro siguiente encuentro
Pero las dos sentíamos en el corazón
Que nos separábamos para siempre.
El crujido del reloj llenaba la habitación,
Escucha, dije, es tan fuerte
Como el galope de un caballo en un sendero solitario
Así de fuerte - un caballo galopando en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos
Pero el sonido del reloj ahogó el latido de nuestros corazones.
Dijiste `No puedo irme: todo lo que vive de mí
Está aquí para siempre'.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El ruido del reloj se hizo débil
Se fue perdiendo –se tornó minúsculo-
Susurré en la oscuridad: “Moriré si se detiene”.
24 de septiembre de 2014
Completa, Flavia Ricci
Presencia
Tu presencia se presiente. Y emergen de cada beso libros, palabras, frases, fonemas. Tu presencia se nota. Y asoman películas, videos, imágenes en movimiento, algunas fotos. Desde dentro, muy dentro tuyo salen como regalos infinitos libros, canciones remotas, viajes, anécdotas. Esa es tu forma de desnudarte, de mostrarte como sos, de mostrar lo que sos, todo eso. Sutilmente. Hay en tu universo tanta riqueza, tanta vida, tantas vivencias, tanta humanidad.
Tu presencia se presiente. Y emergen de cada beso libros, palabras, frases, fonemas. Tu presencia se nota. Y asoman películas, videos, imágenes en movimiento, algunas fotos. Desde dentro, muy dentro tuyo salen como regalos infinitos libros, canciones remotas, viajes, anécdotas. Esa es tu forma de desnudarte, de mostrarte como sos, de mostrar lo que sos, todo eso. Sutilmente. Hay en tu universo tanta riqueza, tanta vida, tantas vivencias, tanta humanidad.
Futuro
Me imagino entonces el momento en que abro los ojos, tomo un poco de distancia, dudando de mi buena suerte. Pero sí, sé que allí estarás. Ahora no me caben dudas. Frente a mí una persona transparente, decidida, llena de vida. Tomaré distancia, solamente para verte, la distancia justa. Dejaré de abrazarte un momento. El otro desnudo es inminente. Y casi no puedo creerlo, ahora que lo pienso. Ahora.
Presente
Una persona frente a mí se desnuda, me adentro en su universo cuando relata, cuando obsequia canciones, imágenes. Y yo la hago parte del mío en la misma medida, desmedida como soy.
Todo está por escribirse
Ahora sí se despoja lentamente de sus ropas. Ahora sí, completa.
Me imagino entonces el momento en que abro los ojos, tomo un poco de distancia, dudando de mi buena suerte. Pero sí, sé que allí estarás. Ahora no me caben dudas. Frente a mí una persona transparente, decidida, llena de vida. Tomaré distancia, solamente para verte, la distancia justa. Dejaré de abrazarte un momento. El otro desnudo es inminente. Y casi no puedo creerlo, ahora que lo pienso. Ahora.
Presente
Una persona frente a mí se desnuda, me adentro en su universo cuando relata, cuando obsequia canciones, imágenes. Y yo la hago parte del mío en la misma medida, desmedida como soy.
Todo está por escribirse
Ahora sí se despoja lentamente de sus ropas. Ahora sí, completa.
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Tres Arroyos.
4 de febrero de 2013
Si has perdido, Roberto Juarroz
Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.
Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.
Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
5 de enero de 2013
El pacto, Vicentico
Dos almas extrañas van a verse hoy
no se habian cruzado
nunca bajo el sol
y al mirarse asi, sabrán quienes son
que estaban marcados
la cuenta empezó
El reloj marca el tiempo final
y ese anhelo largo va a terminar
Trenes que se mueven
los aviones en el cielo
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos
Dos almas extrañas van a verse hoy
todo esta pactado
la cuenta empezo
ya no hay vuelta atras
van camino al sol
todo esta cerrado
el mundo acabo
El reloj marca el tiempo final
y ese anhelo largo va a terminar
Trenes que se mueven
los aviones en el cielo
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos
Ya llego el momento
ya se cruzan los caminos
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera
queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos.
no se habian cruzado
nunca bajo el sol
y al mirarse asi, sabrán quienes son
que estaban marcados
la cuenta empezó
El reloj marca el tiempo final
y ese anhelo largo va a terminar
Trenes que se mueven
los aviones en el cielo
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos
Dos almas extrañas van a verse hoy
todo esta pactado
la cuenta empezo
ya no hay vuelta atras
van camino al sol
todo esta cerrado
el mundo acabo
El reloj marca el tiempo final
y ese anhelo largo va a terminar
Trenes que se mueven
los aviones en el cielo
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos
Ya llego el momento
ya se cruzan los caminos
todo se detiene
para ellos dos
la ciudad entera
queda quieta y se congela
y se para el destino para verte a vos.
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