15 de febrero de 2013

Llénate de mí, P. Neruda

Llénate de mí. 
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame. 
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame. 
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora, 
Soy el que pasó saltando sobre las cosas, 
el fugante, el doliente. 

Pero siento tu hora, 
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma, 
la hora de las ternuras que no derramé nunca, 
la hora de los silencios que no tienen palabras, 
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias, 
tu hora, medianoche que me fue solitaria. 

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma. 
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre. 
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta. 
No, no quiero ser esto. 
Ayúdame a romper estas puertas inmensas. 
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas. 
Así crucificaron mi dolor una tarde. 

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro. 
Mi corazón no debe callar hoy o mañana. 
Debe participar de lo que toca, 
debe ser de metales, de raíces, de alas. 
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve, 
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa. 

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser. 
Entonces gritaría, lloraría, gemiría. 

No puede ser, no puede ser. 
Quién iba a romper esta vibración de mis alas? 
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra? 
No puede ser, no puede ser, no puede ser. 
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma. 

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva. 
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste. 
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada. 
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes. 
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos. 
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme. 
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme. 
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites. 

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca, 
inundando las tierras como un río terrible, 
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos, 
destrozando, 
quemando, 
arrasando 
como una lava loca lo que existe, 
correr fuera de mi mismo, perdidamente, 
libre de mí, Curiosamente libre. 
¡Irme, Dios mío, irme!

8 de febrero de 2013

Zoom in, Flavia Ricci

Bajo esa sonrisa, vos y yo nos conocemos
Bajo esa ropa, vos y yo nos hemos visto
Bajo ese mismo techo, vos y yo hemos estado
Bajo ese deseo, vos y yo nos encontramos
Bajo esa mano, yace mi mano tranquila
Todo eso la gente que nos mira
no lo sabe
ni lo supone
ni lo sospecha
Pero vos
venís a mi encuentro
y me susurrás algo al oído
que suelta mis sonrisas indómitas
"zoom in, mi niña"
me decís sencillamente
Y sé que de todo este mundo
de toda la ropa, los techos, los deseos, las manos
vos hacés foco en mí
Y sonrío.

Ciudad

4 de febrero de 2013

Me desordeno, amor, de desordeno. Carilda Oliver Labra


Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Con vos, Flavia Ricci

Volemos, de la mano, con nuestras sonrisas como alas
Tocame, como si fuese la primera vez, que me tocás y tocás un cuerpo
Sentime, sentí cómo me acerco a vos
Despegate de miedos, cautelas y distancias
Acercate
Acercate a mí
Abrazame
Desnudame
Mirame a los ojos
Volá conmigo lejos
A ese lugar
Que ya no es ni tuyo ni mío
Es nuestro
Y sólo con vos,
puedo alcanzar.

Si has perdido, Roberto Juarroz


Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

3 de febrero de 2013

Es el mismo cielo, Hugo Finkelstein

Es el mismo cielo,
cuando te mojas por fuera
me ahogo por dentro.

Es el mismo cielo,
cuando te abraza la tarde
los rayos acarician mi pecho.

Es el mismo cielo,
cuando miras Venus,
Venus me mira.
Cuando sale la luna,
¡OH! Ráfagas divinas
de amor y de consuelo.
Se cruza una brisa
cuando apoyo mis manos
en tus senos.
Es que es el mismo cielo.

No te pregunto como estás,
yo lo sé. Lo siento.

Si acecha la tormenta
me amenazan tus vientos.

Si el sol se pone
me cubro de tus silencios.
Melancolía y Taciturna
me atenazan el cuello.

Veo amanecer,
y absorbo lo volátil del aroma
de tu cuerpo.

Baja la noche en tu cielo
y bajan mis párpados
para entregarme al sueño.
Giro y repto entre las sabanas
sediento.
Tengo hambre de tu vientre
y sed de tu boca.
Tengo caricias en mis dedos.
¡Es que es el mismo cielo!

Bebe amada en la taberna
que yo también bebo.

Baila en la tasca
disfruta la cerveza.
que yo me muevo y siento.

¡Ponle panderetas y risas a nuestro encuentro!
¿Sabes que pasa, amor?
Es el mismo cielo.

Embriágate, ríete, canta, juega
que bajo el mismo cielo...
Nada deseo más que estar a tu lado
o no estarlo...
pero sabiendo,
que ambos vivimos
bajo este mismo cielo.

Brida, Paulo Coelho

"...Después de la primera decepción, nunca más se entregó por completo.

Temía el sufrimiento, la pérdida, la inevitable separación.

Claro, estas cosas estaban siempre en el camino del amor y la única manera de evitarlas era renunciando a recorrerlo.

Para no sufrir era preciso también no amar.

Como si, para no ver las cosas malas de la vida, terminase necesitando agujerearse los ojos.

Era muy complicado vivir. Había que correr riesgos, seguir ciertos caminos y abandonar otros..."

2 de febrero de 2013

Poema 12 de "Espantapájaros", Oliverio Girondo

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

1 de febrero de 2013

Luna llena, Flavia Ricci

Hay una calle recta a donde voy a soñar. Conduzco hacia allí porque sé que vas a entrar en mi mente, y sonrío. Casi me dan ganas de cerrar los ojos y pensarte, pero más me gusta atravesarla de punta a punta. Con los ojos semicerrados y una media sonrisa, que a veces se hace entera cuando hay luna llena y pienso más en vos. Miro el cielo estrellado, con estrellas pequeñitas al lado de algunas más grandes, que parecían ocultarlas. Pero todas ellas tienen, a su modo e intensidad, luz. No puedo dejar de mirar ese cielo del sur, esa calle tan clara, y siento un silencio impenetrable que no quiero interrumpir. Cierro los ojos, pongo nuestra música, sonrío. Vos estás conmigo, en mi mente. Pasan algunos minutos. Suena mi móvil, vos estás conmigo, viniendo a mí. Te espero, te extraño, te siento, te huelo. Abro los ojos: te veo, te miro. Estás en mi cuerpo. Te abrazo. Y me deshago en vos. Ni calle, ni música, ni nada. Vos y yo.

24 de enero de 2013

Teatro, Flavia Ricci

Ante tus mentiras
mi parodia.
Ante tu desidia
mi indiferencia.
Ante lo invisible
lo que no existe.
Ante tu puesta en escena
mi inteligencia.
Mi armonía
Mi claridad
Mi paz
Mi no va más ...
Con la mejor sonrisa
sin decirte nada
no tiene sentido
responder con sinceridad
frente a tanta, tantísima, mentira.
Frente a tanta cobardía.
Frente a tanto engaño innecesario.
Por ahí no paso más ...




23 de enero de 2013

Innombrable, Flavia Ricci

Buscá las palabras para nombrarme, como mejor te guste.
Vestime con sobrenombres, eufemismos, adjetivos o sustantivos
Palabras que acuerden con un diccionario tuyo y mío
quizás más tuyo, que sos quien decidís elegir esas palabras
Mencioname como te parezca mejor, yo voy a escucharte
Pero no te garantizo que sea el diccionario que me guste
o con el que acuerde
o que me sirva
Y puede que entonces
yo elija no mencionarte
o te vista de tantos eufemismos que me olvide qué sos para mí
porque al fin de cuentas
las palabras nombran lo que existe
y le dan un lugar en nuestro universo
y en el de quienes nos escuchan o leen
voy armando mi diccionario
con vos
y todo lo que representás para mí
sin traspiés
con mucha paz
queriendo estar donde estoy
y atraerte hacia mí
Pero no me nombrás
y por lo tanto sé que no existo en tu universo
ni para vos, ni para nadie en esas calles de tierra o cemento
así es que mi diccionario queda trunco
menciona a alguien que no quiere registrarme
con nombres
adjetivos
emociones
Me queda el diccionario, tuyo, mío, nuestro ...
Yo sí siento lo que siento de verdad
con palabras, con emociones
con un diccionario que iba creciendo cada día
hasta encontrarse con tu invisible universo
en donde no hay cabida
para nombres como yo.


15 de enero de 2013

Escalas intermedias, Flavia Ricci

Descansó en sus certezas mientras él lo hacía en sus sospechas
Caminó por las preguntas mientras él lo hacía en sus silencios
Corrió por senderos de soledad mientras él parecía acompañado
Y tomó aire, un día de repente
Cansada de más de lo mismo
De patear piedritas que él mismo ponía
Como sin querer, queriendo ...
Miró hacia adelante, sin fijar la vista
Se puso su mejor sonrisa como aliada
y comenzaron a abrirse las puertas
sin piedritas
todo llano
todo verde
todo azul
Alzó la vista al cielo
Descansó en sus certezas sin más
Caminó en sus preguntas porque sí
Corrió por senderos verdes bien acompañada
Y fue muy feliz.



El momento, Flavia Ricci

No es solamente el viaje, también es el trayecto recorrido
No es estar en este punto, también es lo andado contigo
No es verte aquí, es lo que te busqué sin saberlo
Es tomarte de la mano
Es mirarte profundamente
Es fundir todos mis deseos más míos en vos
Es hundirme en tu cuerpo
Es explorarte de punta a punta
Es dejarme llevar por lo que siento
Es que nada ni nadie se interponga
Es que seas mi único "sí"
Es estar por ti
Es callarme para mirarte en detalle
Es enorgullecerme
Es sonreír
Es abrazarte y olvidarme del mundo
Es tener certezas
Y decir que sí



7 de enero de 2013

Lo bello y lo triste, Y. Kawabata

"El tiempo pasó. Pero el tiempo se divide en muchas corrientes. Como en un río, hay una corriente central rápida en algunos sectores y lenta, hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos, pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos; pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo".

5 de enero de 2013

Bonito, Flavia Ricci

Porque vuelo en tus palabras
Porque apareciste porque sí
Porque asaltás mis noches
Y mis días a cada instante
Porque te hago feliz
Porque me hacés feliz
Porque caminaremos por las playas
de Claromecó
de Mar del Plata
y de más allá
Porque me regalás tus sonidos
Porque he conocido tu puente
Porque hablamos
Porque sollozo, pero
tu hombro está presto casi, casi
antes de que lo necesite
Porque tu mirada está atenta
a lo que quiero y deseo
Porque no esperás nada
si es que empezaste agradeciéndome
Porque llueve
sale el sol
y se me escapa una sonrisa
Porque silenciosamente llegaste
y ahora estás cada día
Porque me das mucha paz
con toda tu luz
Porque es lindo encontrarte
Lindo, lindo ... bonito.


El pacto, Vicentico

Dos almas extrañas van a verse hoy 
no se habian cruzado 
nunca bajo el sol 
y al mirarse asi, sabrán quienes son 
que estaban marcados 
la cuenta empezó 

El reloj marca el tiempo final 
y ese anhelo largo va a terminar 

Trenes que se mueven 
los aviones en el cielo 
todo se detiene 
para ellos dos 
la ciudad entera queda quieta y se congela 
y se para el destino para verte a vos 

Dos almas extrañas van a verse hoy 
todo esta pactado 
la cuenta empezo 
ya no hay vuelta atras 
van camino al sol 
todo esta cerrado 
el mundo acabo 

El reloj marca el tiempo final 
y ese anhelo largo va a terminar 

Trenes que se mueven 
los aviones en el cielo 
todo se detiene 
para ellos dos 
la ciudad entera queda quieta y se congela 
y se para el destino para verte a vos 

Ya llego el momento 
ya se cruzan los caminos 
todo se detiene 
para ellos dos 
la ciudad entera 
queda quieta y se congela 
y se para el destino para verte a vos.

3 de enero de 2013

Mar de fueguitos, E. Galeano

(...) Cada persona brilla con una luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran no queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quién se acerca, se enciende.

2 de enero de 2013

Nada se oye, Julia Uceda


  The abandoned ruins of the dreams I left behind.
                                                     De una canción popular inglesa.

¿Estuve sola
a través de los tiempos y los grupos
dorados del otoño, a través de la sombra
del árbol en el agua
inquieta o dura, y más y más allá?

¿Fui o fuimos hablando entre la niebla
que fingía triunfantes
contornos a mi lado: un rostro puro
muy extraño en su noche, con los signos
de un idioma remoto en su frente, en su boca?

¿Yo les hablaba a la niebla y a la sombra
o es que alguien me oía?

¿Oía alguien?

La respuesta, ¿era una voz o el viento?
Era una voz ¿o el agua
salvaje de ese río cruel y poderoso
que el amor no conoce?

Nada se oye.
En la casa vacía, las preguntas -los pájaros-
se estrellan, silenciosas, contra el muro
y una muy tierna gota de sangre sustituye
a la huella del ala en el cemento.
Un instante fue el roce y destruidas
una a una se ocultan.

El silencio, ¿no es mucho para cada criatura?
La eternidad es sólo un peligro invisible
porque las roncas voces de la montaña claman
por los cuerpos perdidos que hablaron a las sombras.

Nada se oye.
Pero entonces, ¿me oía?

El silencio es como una eternidad sin fondo,
sin principio: una espalda
a la vida, a los hombres.

Para después no quiero contestación ninguna.
Es aquí donde tuve la urgencia de saberlo.

Oh sí, ya nada se oye.

Pero entonces, ¿me oía?

Pedazo de mí *, Chico Buarque

Oh, pedazo de mí
Oh, mitad apartada de mí
Lleva tu mirar
Que la saudade es el peor tormento
Es peor que el arrumbamiento
Es peor que entenebrecer
Oh, pedazo de mí
Oh, mitad exiliada de mí
Lleva tus señales
Que la saudade duele como un barco
Que de a poco describe un arco
Y evita atracar en el muelle

Oh, pedazo de mí
Oh, mitad arrancada de mí
Llévate tu rostro
Que la saudade es el revés de un parto
La saudade es arreglar el cuarto
Del hijo que ya murió

Oh, pedazo de mí
Oh, mitad amputada de mí
Lleva lo que hay de ti
Que la saudade duele latiendo
Es así como una puntada
En el miembro que ya perdí

Oh, pedazo de mí
Oh, mitad adorada de mí
Lava mis ojos
Que la saudade es el peor castigo
Y no quiero llevar conmigo
La mortaja del amor
Adiós.

* Extraído de http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/

1 de enero de 2013

Palabras con café, Flavia Ricci

Mirada profunda,
palabras como dardos
un café, o dos
palabras que vienen a mi encuentro
palabras que llegan aunque no las busque
y quizás busque esas palabras sin querer
"que los demás se ocupen de nosotros", dijiste
y me miraste a ver cómo reaccionaba
tomé más café
"que los demás se ocupen de vos"
palabras como dardos
precisas
hacia mí
quiero más café.


2013, Flavia Ricci

Al lado del mar, mirando hacia el Atlántico
nos sentamos en la arena a mirar el infinito
sentada en silencio te pensaba a gritos
y gritando tu ausencia te encontré a mi lado
como me habías dicho
extendiste tu mano para tomar la mía
apoyada en la arena
húmeda
de la madrugada
hacía mucho frío
te miré de reojo
y sonreíste sabiéndome así
quería quedarme para siempre allí
sin caminar, sin moverme, con vos
me abrazaste, justo lo que necesitaba
y yo cerré los ojos para descansar en tu pecho
hice una hoguera
y allí con las miradas tiramos viejos sueños
en desuso
desilusiones
hastíos
personas y personajes oscuros
y con tu sonrisa y la mía
miramos las estrellas para
hacer volar
sueños
amores
pasión
presencia
honestidad
y mucha luz
Se hizo de día, caminamos por fin
por la playa
Comenzaba el año
Vos y yo.


31 de diciembre de 2012

Despedida, Gabriel García Márquez

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. 
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. 
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Ten la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus seres queridos y amigos cuanto te importan.

10 de diciembre de 2012

Todas mis voces: solamente vos, Flavia Ricci

"Cuando se fue de la pieza era casi de madrugada, 
y yo ya ni sabía llorar" 
(Rayuela, J. Cortázar)




Lloré aquella noche cuando sentí que los mares, todos mis mares, golpeaban contra las piedras sin freno ni dirección. Lloré cuando pasaban las diapositivas de todo lo que quería hacer, con una persona, con esa persona, con ella. Lloré sumergiendo mi cara en la almohada y pensando "por fin la encontré", porque sabía que era la persona buscada, perdida, por fin hallada. Lloré por su presencia, lloré previendo su ausencia, lloré por si alguna vez no estaba en mi vida y, en definitiva, lloré pensando lo que la necesitaba. Repentinamente me enfrenté al significado de encontrarse, de aferrarse, de fundirse. Lloré cuando vi los vasos, besos y sábanas del pasado irse en retirada para siempre. Lloré sintiéndome tan pequeña y vulnerable como para permitirme elegir. Elegir a una persona, a esa persona, a ella. Todos los mares, mis mares, todos los fuegos, mis fuegos, todos los deseos, mis deseos. Todos los amores, en un solo amor. Quizás por eso es que me atravesó esta certeza que me dejó ciega y muda, tan solo con una emoción que venía de muy dentro, de mucho tiempo atrás. Y que me decía que por fin, nos habíamos encontrado.

6 de diciembre de 2012

Muro, Flavia Ricci

Hizo un gran esfuerzo por tejer una relación conmigo. No le gustaba la palabra construir, siempre hablaba de redes. Quizás con el tiempo vea mis esfuerzos como pocos o insuficientes y los suyos muchos y grandes. Lo cierto es que yo era incapaz de ser puente, era un muro. Un muro frente al cual no se podía dialogar, ni convenir, ni consensuar. Releyendo sus palabras supe que le di confianza como nadie, que salió de su descreída vida amorosa, que caminó de mi mano porque yo, aunque completamente insegura de estar con él y sin apostar mucho por la relación, sí quise ayudarlo. Y eso fue real. Real como aquello que me dijo, que después de Barcelona todo había sido una ficción de mi parte, que se había roto todo, aunque yo continuara. Continué para ayudarlo a ser mejor persona, para darle un empuje, para que aprendiera a caminar y se preparara, en lo posible, para hacerlo sin mí. Quizás, probablemente, tendría que haber pactado con él una amistad, pero su intelecto, sus ojos claros, su compañerismo me pudieron. Sus palabras me llevaban por laberintos de donde no quería salir. Y quizás, entonces, no me quedó otra opción que ser una mala pareja para que se despegara de mí, para no volver más, ni siquiera como amigo. Mal asunto. No debí transitar ese camino. Pero ¿cómo iba a saberlo? Si en aquel momento yo era un muro, que no un puente. Un muro incapaz de verse, porque tenía pegado un espejo. Donde miraba a los demás, con tal de no verse. Muro amurallado, muro impenetrable. Muro al fin.

4 de diciembre de 2012

Otro adiós, Flavia Ricci

Con la misma sonrisa de la primera vez que te vi, te miré. Venías a despedirte, y yo quería decirte adiós. Te abracé, cómo no hacerlo. Y otra vez la separación. Jamás toleré verte partir, pero esta vez era la última, así es que miré tu espalda alejarse por mi calle. Y en un momento te giraste, levantaste tu mano, dibujaste tu mejor sonrisa y me dijiste adiós con los labios, sin pronunciar palabra. Bonito, que te vaya muy bien, bonito.

2 de diciembre de 2012

Déjame sueltas las manos, P. Neruda

DÉJAME sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

El misterio de las cosas, Alberto Caeiro


El misterio de las cosas, ¿dónde está?
¿Dónde está él que no aparece
por lo menos para mostrarnos que es misterio?
¿Qué sabe el río y que sabe el árbol?
Y yo, que no soy más que ellos, ¿qué sé de eso?
Siempre que miro las cosas y pienso en lo que los
hombres piensan de ellas,
río como un riacho que suena fresco en una piedra.
Porque el único sentido oculto de las cosas
es no tener ningún sentido oculto.
es más extraño que todas las extrañezas
y que los sueños de todos los poetas
y los pensamientos de todos los filósofos
que las cosas sean realmente lo que parecen ser
y no haya nada que comprender.
Sí, he aquí lo que mis sentidos aprendieron solos:
Las cosas no tienen significación: tienen existencia.
Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.
Cuando la hierba crezca encima de mi sepultura.
sea ésa la señal para que me olviden del todo.
La naturaleza nunca se acuerda, y por eso es bella.
Y si tuvieran la necesidad enfermiza de “interpretar”
la hierba verde sobre mi sepultura,
digan que continúo para verdecer y ser natural.

Fuera de lugar, Flavia Ricci

Buscaba un lugar
Diferente del que tengo
Con una persona al lado
Encima
Debajo
Delante
Detrás
Busqué un lugar
Y me moví del mío
De eso se trataba
De estar en otra posición
Pero ese sitio estaba ocupado
O libre pero no era para mí
En cualquier caso
La Dama regresa al casillero de antes
Al lado del Rey
Con los peones delante
Y ese séquito de gente
Que nunca, jamás
Podría sacarla de su sitio
Tranquilo
Calmo
Feliz.


Dragón de fuego, Flavia Ricci

El dragón de fuego despliega casi sin querer sus alas y vuela alto, y lejos, hacia sí mismo. Vuela para ver más allá, vuela para ver la realidad. Y regresa a su refugio con las alas rodeándole el cuerpo para protegerlo, así descansa este dragón. Vuela alto, Al-Taïr, vuela muy alto dragón, lejos de todo y de todos, contigo mismo y tus deseos. Lo ha visto todo, todo lo que ha querido. Ha caído y se ha levantado en su inmediata soledad. Extiende sus alas, intenta llegar, mira hacia arriba y se lanza como un ave rapaz en busca de su presa, que no opone resistencia. Es todo tan fácil, el dragón puede saciar su sed. Y volver a pesar sólo en sí, otra vez en sí mismo, solamente en sí mismo. Un estado cómodo en donde no puede ser cazado. Dragón fuerte, extremadamente intuitivo, perseverante. Mira atento hacia abajo desde su refugio, con las alas rodeándole el cuerpo y dándole calor. Mira nuevamente a los lados, los lados del centro. No es que trastabille, el dragón todo lo acierta. El dragón todo lo aprende. Y por eso es el amo, aunque nadie sepa ni piense jamás en las heridas que conlleva serlo. Eso se queda bien dentro, con el dragón, dragón de fuego.


1 de diciembre de 2012

Miradas, Flavia Ricci

Iba por la calle luego de su última ruptura. La cabeza baja, mirando hacia la vereda no mucho más lejos que por donde andaban sus pies. El ceño fruncido, pensando en todo lo hecho y dicho, en que ya no iba a ser. De repente recordó cuántas personas se habían atrevido, en un acto de generosidad y simpatía, a tomarle delicadamente el mentón y levantarle la cabeza, para unir las miradas. Lo pensó por todas esas veces en que no había sido capaz de mirar a la gente a los ojos, de levantar la mirada, de focalizar. Y fue poco a poco levantando la cabeza y mirando hacia el frente y hacia los lados, queriendo abarcarlo todo, mientras caminaba. Había aprendido, por fin, que mirando hacia abajo no se lograba nada, que esperando que otras personas le levantaran la cabeza para buscarle su mirada tampoco. Pero ir por la vida con la cabeza bien alta, mirando alrededor, eso podía hacer y seguramente haría que en cualquier momento se cruzara con una de esas miradas fulminantes, que ella jamás dejaba pasar. Y volvió a sonreír.


Para ERZ.

30 de noviembre de 2012

Juntos a la par, Flavia Ricci

Ella era para él un lugar donde ir a revertir sus huecos. Él se transformó para ella en un quiste que sobresalía en su vida. Y se notaba. Él buscaba llenar esos vacíos con ella. De la piel hacia adentro. Ella quitarse lo que le sobraba. De la piel hacia afuera. No estaban en un mismo nivel, uno buscando sumergirse y el otro queriendo volar. Hasta que un día ella vio más allá, otra persona, una mirada bastó. Para reconocerse en la chispa de sus ojos y tomarlo de la mano sonriendo. Fueron a la playa, a una playa desierta y amplia en donde no había nadie. Solamente el sonido de las gaviotas a lo lejos y las olas yendo y viniendo bañando la orilla virgen. Se recostaron al sol. Él apoyó su cabeza en el pecho de ella y la abrazó. No quiso sumergirse, ella lo supo y el corazón le dio un vuelco. Quiso estar con ella, simplemente, al mismo nivel. Juntos, a la par.

Playa para dos

22 de noviembre de 2012

Más allá, Flavia Ricci

Me deslicé hacia tu cintura en el mismo momento en que me miraste a los ojos. Quedé fascinada por tu lucidez, tus palabras despreocupadamente sensuales que lanzaste al aire y dieron directo conmigo. Como un golpe de suerte, ahí estabas. Tus apariciones esporádicas pero suficientes para hacerme volar. No sé cómo o cuándo pasó, pero sonrío porque haya sucedido. Inteligente. Persona clara y directa. Persona de mundo. Que intento atraer porque me siento atraída. Las palabras se deslizan y van .... hacia vos, con mi mejor sonrisa y mis mayores ganas. No puedo detenerme.

21 de noviembre de 2012

Singular, Flavia Ricci

Encima tuyo derramo todo mi deseo, todas mis búsquedas, que hallan el encuentro. Entre tu cuerpo y el mío las distancias se funden hasta causarnos gracia. Claramente veo por dónde voy y hasta dónde llegar. Me viene de años, de muchos años atrás, lo que siempre quise hacer, donde siempre quise estar. En tu cuerpo descanso y en tu mente me duermo mientras me sueñas tranquilamente cada noche de tu vida. Te he encontrado, milagrosamente, por fin. Y por fin, por fin puedo querer sin treguas ni dudas. Por fin te he encontrado, amor, amor de mi vida. Único, intransferible y reconfortante amor. Por fin.

20 de noviembre de 2012

Así, Flavia Ricci

Todo aquello que en tu presencia hice despreocupadamente. O no debiera decir despreocupadamente, pero sí sin la preocupación de que fuera por única vez, en tu ausencia se vuelve irreductible, allí, sólido. Regreso por el camino que poco antes hicimos, entro a casa y miro los vasos de los que poco antes bebimos, los platos que poco antes usamos. Y arde tu ausencia, me quema por dentro. Agudizo los sentidos para tratar de captar todo aquello que queda en el aire y en mi piel de vos, sé que es solamente un consuelo, pero es una forma de no perderte de repente. Poco a poco se despiden los aromas, las marcas, y me voy resignando a tu presencia a distancia, por momentos.
Pero es tan diferente tu presencia día a día y cara a cara en mis días, son tan distintos mis días con tus ojos mirándome, tus manos buscándome, todo tu cuerpo, en suma, cerca de mí, que te busco hasta en los rincones más raros, donde quizás antes estuviste despreocupadamente y de repente ahora todo aquello se vuelve tan único. 
Quisiera guardar como en un museo todo lo que mi vista recorre, todo lo que vos tocaste, todo lo que pisaste. Me debato entre recorrer los recuerdos, producto de lo que día a día hemos ido construyendo o dejarlos aparcados, temerosa de no poder afrontarlos. Y voy pasando los días entre la esperanza de volver a verte, y de que sea para siempre, y verte de a pedacitos y a distancia en el mientras tanto. Voy como caminando a tientas, hasta vos. 
Y sin embargo cuando aparecés todo, lo grande y lo pequeño, cobra otra dimensión. El cordón de la vereda, la entrada de mi casa, las esquinas de mi ciudad, los mediodías, el sol de la tarde, la playa de Claromecó. Cuando me giro y te veo es tan claro mi sentimiento, mi fortaleza, mis ganas, que casi no puedo hablar. Y agradezco a la vida, a quién más, el haberte reencontrado en este momento mío, tan en paz y armonía y con tantas ganas de estar con vos, solamente con vos, para siempre con vos.

15 de noviembre de 2012

Palabras cruzadas, Flavia Ricci

- Y ahí comenzó lo raro. Le dijo sin más mientras los dos miraban al horizonte.
- ¿Pero cómo lo raro? ¿Qué es lo raro?
- Palabras cruzadas, le llamaba yo.
- Ajá.
- Me refiero a que en un determinado momento, que hasta puedo decirte que fue después de tomarnos nuestro primer café juntos, ella comenzó a cruzar las palabras.
- Ahí sí que no te sigo.
- A cruzarlas, con las que yo le había dicho, y con las que ella misma me había dicho. Se cruzaban, se encontraban, algunas chocaban, otras se esquivaban, se perdían. No sé cómo decirte. Pero a partir de ese momento en vez de aclararse todo se enrrareció.
- ¿No serás vos el cruzado?
- No sé che, puede ser. Pero las palabras me jugaron una mala pasada. Yo las tenía a todas en fila, preparadas las frases. No te voy a decir que la tengo clara, vos sabés que las palabras no son lo mío, si hasta tengo grandes faltas de ortografía. Pero qué sé yo, las pocas palabras que tenía en la cabeza, lo que siempre había querido decirle a ella, se me atragantó. Me salieron algunas palabras, que ahora preferiría no haber dicho. Y justo, justo, las que tendría que haber dicho, no las dije.
- ¿Y cuáles son esas palabras, si se puede saber?
- Dije justo las palabras de un hombre enamorado. Y no sé, me parece que tendría que haber sido más discreto, no irme de cabeza.
- ¿Por?
- Y ... porque ella después de ese primer café me miró, se levantó, intercambiamos algunas palabras y nunca más me volvió a hablar.

9 de noviembre de 2012

Eterna, Flavia Ricci

Y si bien me fascina ese momento del día en que va cayendo el sol, se va haciendo la noche y planificamos comidas, bebidas y sonrisas. Y si bien me encanta -porque es un encantamiento- que después de medianoche todo nos invite a ir a dormir. Y si bien es mágico saber que queda toda esa noche por delante y que al despertar, a la mañana siguiente, vos vas a estar allí a mi lado ... 
por otra parte me resisto a cerrar los ojos, a dar este día por pasado, porque quiere decir que mañana será un día menos contigo. Y yo quiero todos los días con vos, ninguno menos, todos por delante. Así es que me quedaría con los ojos abiertos desde tu llegada hasta tu partida, incluso cuando ya no partas, desde un día hasta otro pasando por cada una de las noches a tu lado, en una contemplación eterna porque no me termino de creer que estés a mi lado, conmigo, real. 
Y con todos los días y las noches nuestros, por delante, por escribirse, con vos.

7 de noviembre de 2012

Volver al ruedo, Flavia Ricci

Quizás, en un estado así mitad calor mitad más, necesite estar así. Quizás, en este estado sin red necesite estar con vos. Hablando por hablar, hablando de Borges y Saki. Me arrepiento ¿estoy a tiempo? de haber dejado pasar tu simpatía, o haberla trabado con mi seguridad. Ya no está, esa seguridad se ha ido porque sé que ella juega conmigo, que juega una vez y otra más. Miro al costado, miro al frente, no me da lo que necesito, solamente lo que quisiera. Pero lo que quisiera es tan potencial que nace y muere en mi mente, donde todos han caído. Dejame que por lo menos te recuerde. Ya que con mi seguridad, te he dejado marchar. Tonta de mí. Tonta. 

6 de noviembre de 2012

La magia de la niñez, G. Bergsson

Ya antes de tumbarme a descansar, era evidente no sólo que el cuerpo notaría que estaba recuperando una posición perdida, sino que la mente vería con claridad, al despertar por la mañana, que había gozado de aquel sueño perdido y vivificante que había echado en falta durante años, y todo parecía suspirar de alegría y alivio. De modo que el sueño no habita ni en su propia vida interior ni en las complejidades de los sentimientos disfrazados de sueños, sino que más bien depende de la postura del cuerpo en el lecho de nuestra infancia, de la dirección a la que apuntan los pies o la cabeza.

1 de noviembre de 2012

Huellas en el tiempo, Flavia Ricci

¿Te acordás, podés recordar lo que hacías en esta misma franja horaria, hace un mes? Yo sí, disfruto cerrando los ojos y recordándolo. Vos tomabas mi mano, por primera vez. Presté tanta atención cuando pasaba, me importaste tanto, que grabé todo aquello y es gracias a eso que ahora puedo rememorarlo como si estuvieras acá ¿Te acordás, podés recordar, aquello? Vos tomabas mi mano por primera vez, y yo sonreía. Sabía que iba a terminar, sabía que sería únicamente yo quien lo recordaría un mes después, pero aun así lo vivimos, sé que fue real ¿Te acordás, podés recordar aquello? Vos tomabas mi mano por primera vez. Y hoy, simplemente no. Ya no habrá primera vez, ya probablemente lo hayas olvidado, ya mi mano se mece sola a miles de kilómetros de las tuyas, vagando en un aire con mar, cerca de la playa. Miro estas huellas, estas marcas de mis manos donde alguna vez posaste la tuya. Te recuerdo con la certeza de que fue real, que estuviste dentro de mí. Sé que esta mano siempre guardará, en sus huellas, el día en que vos tomaste por primera vez mi mano. El día en que yo sonreía.


Mano desenfocada