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5 de noviembre de 2006

Palabras

Hay muchos más conceptos que palabras. Por eso hacemos frases. Una idea cabe en una frase, pero no una teoría con su esquema conceptual a cuestas. Por eso escribimos libros y artículos. En general, todo conocimiento revolucionario necesita nuevos conceptos. Hay dos maneras de hacerlo: afinando el significado de una palabra existente o inventando otra nueva. Del artículo Progreso de El País Digital.

4 de noviembre de 2006

Contrato sexual

"Si las mujeres reciben menor salario es porque se las considera fundamentalmente esposas que ganan un "complemento" al sueldo del varón proveedor, si tienden a elegir contratos a tiempo parcial para compatibilizar trabajo doméstico y asalariado es porque tienen conciencia de su posición en una estructura que les asigna las tareas del hogar; si sufren acoso sexual o discriminación laboral se debe a que entran en el mercado no como meros individuos asexuados, sino como mujeres". Fuente: http://www.elpais.es/articulo/semana/Contrato/sexual/elpbabsem/20061104elpbabese_6/Tes/

23 de octubre de 2006

¿De qué color?, Flavia Ricci


El País está cada vez más racista. Hace unas semanas publiqué en este mismo weblog un titular discriminatorio contra los africanos, ahora leo y releo este titular: "Escuela de color". Y al echar un vistazo a la entradilla, el artículo hace mención en realidad a los extranjeros. Extranjeros ---> de color. ¿Es que los extranjeros no-color no son extranjeros?. De qué color hablamos con ese horrible y erróneo eufemismo de "gente de color". ¿Es que yo no tengo color?. A quienes no la hayan visto, les recomiendo la peli argentina Bolivia (2001), del uruguayo Adrián Caetano.

22 de septiembre de 2006

Sepa por qué ud. podría ser una superheroína, Maru Bon Bon

¿Quién no ha soñado alguna vez en volar cual avecilla nocturna? ¿Quién no fantaseó con caer parado/ada aun desde las más vertiginosas alturas? Vamos, confiesen, a todo/as nos encantaría que a un chasquido se retire lo que merece retirarse, se caldee lo que parecía congelado o bien se enfríe cual dedo del capitán Hielo ese ardor que no cesa y encima paspa? Todos y todas podemos hacer eso/sa y mucho/cha más, sólo hace falta la oportunidad y la sabiduría necesaria para convertir en oro lo que ni siquiera reluce. Busque, busque, el poder está ahí donde Ud. ni siquiera imagina:

1. Aprópiese de su memoria emotiva: Ud. puede hacerlo, Ud. sabe que para llegar donde llegó, haber transitado lo que transitó, algo bueno habrá inventado, ¿o acaso siempre estuvo con quien quería y cuando quería? ¿Cuántas veces ha sido capaz de llegar al último minuto sin quejarse más que en el baño? Ud. puede reconocer en Ud. mismo/a eso que encontró después para contarlo y que parezca una aventura.

2. Ponga el grito en el cielo: Y bien, si no puede volar, bien puede fingir y poner el grito donde no llegan su alma ni sus hormonas y convertirse en esa/e amante que toda/do/dis buscan a la hora de elevar, si no las emociones, al menos la autoestima. Si no lo hace por Ud. hágalo por los/las demás y que sigan los éxitos.

3. Arme su propia guarida: Fundamental a la hora de creer que lo que Ud. vive merece habitar un relato, que es la única ventaja de los poderes extraordinarios. No descuide su entorno, tenga a mano lo que cualquier persona sexualmente activa tendría si tuviera una vida sexual. Exhiba como al pasar esos elementos, incluso avergüéncese de su descuido por haber dejado el cuero justo ahí bajo el sillón. No es que las apariencias engañen, es que a veces provocan.

4. Persista en la coartada: Si va a quitarse la máscara que tan sabiamente habíamos empezado a diseñar, que sea por una buena razón. Para convencer a alguien más, por ejemplo, de que es el/la único/a que conoce su punto débil. Si no, insista, persista, pase lo que pase; siempre es mejor que lleve su tiempo antes de que nadie note que Ud. se desvaneció antes del mismo.

FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/15-2006-09-22.html

15 de septiembre de 2006

Razones que alientan a lanzarse sin reservas, Las/12


Amigas, amigos, amiguetes, amiguetas y amitetas! Henos aquí con la voluntad de no descuidar a las partes aunque a veces las parties nos descuiden a nos dejándonos fuera del alborozado confundirse de extremidades, lucecitas de colores, solideces alcanzadas u ortopédicas y otras tantas fantasías que sabemos que están por ahí más aunque se disfracen de dark rooms o ventas de tupper ware. Pues bien, en lugar de quejarse, bueno es mirar en derredor y tomarse de las sogas más firmes, que son las que siempre resisten. Sepa cómo identificar las oportunidades y no las suelte, o al menos esté dispuesta/to/tus/toos a compartirla:

1. Luz verde (loro) si algo se mueve dentro de la boca –siempre que en algún momento deje de hablar–. ¿Ud es de esos/sas que siguen creyendo que lo importante está en los bajos? ¿Ud. aún cree que cuando se habla de la cabeza como órgano sexual se refieren a toooda la cabeza? Pues no, amigochis, la felicidad viene cuando el vigore mengua (como bien lo decían nuestros/tras abuelas/os) cuando se avanza con la lengua. Mire bien, distinga la avidez del órgano en cuestión, sepa cuán adherida se encuentra a su cueva y cuánta curiosidad siente por otra geografía. Si esta promesa lingüística sirve para algo más que decir pavadas ¡reclámela! La felicidad está de su lado.

2. Luz verde (musgo) para quien se toma su tiempo –siempre que éste sea fuera del baño–. Avance ma no troppo. Sepa que hay riesgo en el tránsito lento y no es exactamente el que se describe para chicas en las propagandas de yogures. ¡Puede Ud. quedarse dormida/do antes de que hayan llegado donde Ud. quería! Así y todo, nada se logra con quien cree que hay algún lugar donde llegar antes. ¡Vade retro! Lo importante es permanecer, sépanlo, no hay dónde ir.

3. Luz amarilla (intermitente) para quien sabe dónde ir –¡que lo diga, que lo diga!–. No todo es jolgorio en esta vida, no todo es cosquillas y humedales, también es necesario tener un objetivo/tiva en este valle de fluidos varios y si hay quién la tiene clara, mejor que no le ponga yema. Además es bien probable que llegue al punto antes de que Ud. descubra que siempre estuvo ahí. Avance, y también dude, no vaya a ser que una vez llegada se le acabe el mapa.

4. Luz amarilla (patito) para quien se deja hacer, siempre que se dedique a lo propio. Es justo y necesario que quien está en el camino de la alegría compartida no quiera estar dirigiendo la batuta aun cuando posea la misma, ya que la posesión no implica el buen uso ni mucho menos la utilidad. Quien anda retaceando partes después pondrá remilgos para encontrar las suyas así que si lo desea dele nomás, pero sólo hasta encontrar una mejor parada, quiero decir, estación.

FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/15-2006-09-15.html

8 de septiembre de 2006

¿De qué hablan las novelas hoy?, Flavia Ricci

En un artículo publicado hoy por Pagina/12, 4 escritores esbozaron una posible "agenda".

No creo que sea más importante saber de qué hablan las novelas hoy, sino qué temas busca la gente que lee hoy novelas (en este caso podríamos hablar del público objetivo local). En mi caso, he estado leyendo novelas de escritores de mediana edad (alrededor de 40 años) como "La flor azteca" o "El amor enfermo", de Gustavo Nielsen, "El pasado", de Alan Pauls, "Crímenes imperceptibles", de Guillermo Martínez, "Rota", de Leandro Uría (en este caso se trata de un joven periodista que trabaja para La Nación), "Planet", de Sergio Bizzio .... He aquí algunos de los libros que he leído en este par de meses, excluyendo autores extranjeros como Boris Vian, Marie Darrieussecq, Jorge Franco Ramos, Mario Mendoza o Klaus Kinski.

¿Qué me interesa? La psicología masculina (evitando la crisis de los 40, que es espantosa y últimamente ataca, inflexible, a todo hombre que haya llegado a esa edad), la vida en las ciudades, Buenos Aires, los recuerdos de la infancia ... Estas son algunas de mis teméticas en las novelas que he ido leyendo. Ahora estoy con "El sueño realizado", de César Aira.

1 de septiembre de 2006

Ars Amandi, Flavia Ricci


La idea de los manuales de seducción debe ser una de las más tristes (y en cierta forma patológica) idea que existe. Prefiero, dentro de esta clase de especímenes, aquellas "obras literarias" que remiten a técnicas amatorias, del estilo del Kamasutra, obviamente con sus gráficos y dibujos, que todos sabemos que, aquella vez que lo hacíamos, no teníamos una máquina de fotos a mano y mucho menos papel y lápiz para dibujar. Por tanto rememorar hechos con gráficos, es en principio propicio.

Y hablando de manuales de seducción: ya en aquel momento en que vi la peli Magnolia me quedé pensando en el papel de Tom Cruise, implacable y experimentado seductor que terminó siendo un pobre tipo al que su infancia le fastidió la vida y su imagen de la mujer. Pero hoy leo un interesante artículo en el suple Las 12 de Pagina/12, que jamás me pierdo, en donde aparece la mención a El Método, de Neil Strauss. Si el extracto del texto que publica Las 12 ya es para partirse de risa, cuando busqué más datos de Neil Strauss y encontré su foto, ¡¡ ya era mucho !!

Y lo mejor, los consejos para los seductores (Style):

- Cambiar o reforzar el aspecto externo; ropa vistosa, nuevo peinado, joyas, complementos...
[Nota de Flavia] Generalmente cuando hombres o mujeres cambiamos esto, es porque tenemos un amante, no porque queremos ligar.

- Una vez localizado un “set” (grupo) mostrar indiferencia hacia el objetivo elegido. Ser simpático con sus acompañantes con un encuentro casual.
[Nota de Flavia] Vaya novedad.

- No intercambiar miradas durante mucho tiempo. Eso puede estropear el interés. Hay que saber atacar a tiempo.
[Nota de Flavia] Y también puede hacer que la mujer crea que eres miope, cuando prefiera a alguien sin gafas.

- Una vez a solas con la mujer, elogios irónicos del tipo “tienes una preciosa dentadura postiza”.


- Mostrar mucho interés por su vida. A las mujeres les encanta que hablen sobre ellas. Funcionan bien unos trucos de magia o una lectura de manos, conversaciones sobre el tarot...
[Nota de Flavia] ¿Y a los hombres no les gusta hablar de "su" coche, de "su" trabajo?

- Si la cosa no marcha, o incluso para romper el hielo inicial, recurrir a frases del estilo “si no fuera gay serías mía” o “parece que la fiesta se ha acabado”.

- Nunca invites a una mujer que pretendas seducir a comer. Tampoco a una copa. No le regales nada hasta que no te hayas acostado con ella.
[Nota de Flavia] ¿Es que pretende deshacerse de la famosa fórmula CCC? Cine, cena, cama. Son etapas ineludibles, o no?

- Si tratas de besarla y te rechaza, no te incomodes. O creas un muro de silencio o lo tomas con simpatía y vuelta a empezar.

- No tomes drogas ni bebas grandes cantidades de alcohol si vas a ligar. Entorpecerán el método y alterarán tus emociones en los momentos clave.
[Nota de Flavia] Si eres un borracho o un drogadicto, está claro que te tomará por imbécil o enfermo, antes que como un hombre apetecible.

- Las mujeres anhelan tanto el sexo como nosotros, incluso más. Lo que no desean es que las presionen ni que les mientan. Sé sincero.
[Nota de Flavia] Aplicable a hombres y mujeres.

Chicos, chicas, hombres y mujeres ........ De qué sirven los métodos !! Hace algunos años y desde Barcelona, escribí un artículo a raíz del orgasmatrón, otro invento nefasto. Personalmente, me quedo con los versos de Ovidio a Corina: "Si el amor no fuera real, por las ventanas no regresaría el recuerdo".

30 de agosto de 2006

Pequeño Fontanarrosa Ilustrado

La Contratapa de Pagina/12 de hoy:

- Los libros “Hay un tema que yo he dicho en muchos casos y que puede sonar provocativo en una feria del libro, pero les voy a explicar desde mi punto de vista cómo yo elijo un libro. Ustedes lo toman como quieran, pero yo les voy a decir qué condiciones tiene que tener un libro para que yo lo elija.”

“Primero y principal no tiene que ser un libro gordo. Un libro gordo me parece un abuso de confianza del autor hacia mi tiempo. Es como si aparece alguien y me dice: ‘Quisiera hablar con vos, tenés dos semanas libres...’. ¿Cuál es el lazo de confianza que me une a ese escritor para que durante dos meses yo me vaya a la cama con él y su libro?”

“Segundo, y lo va a comprender la gente que ya tiene cierta edad, y no es por la madurez: tiene que tener letra grande. Hay escritores que escribían con letra muy chiquita, y ya a esta altura del campeonato ese esfuerzo es excesivo.”

“Otra cosa: tiene que tener espacios en blanco. Si abro un libro y veo un masacote negro, como si fuera un amontonamiento de hormigas, yo digo: ‘¿Por dónde entro al texto?’.”

“Otra alternativa: fíjense en capítulos cortos. Ustedes mismos se van a dar cuenta de la sabiduría del cuerpo humano: usted está leyendo un libro y de repente observa que sin darse cuenta su mano derecha va buscando las páginas hasta llegar a un capítulo.”

“Otra cosa que me interesa también es que tenga diálogos, porque a mí me gusta escuchar a los protagonistas. Antes pasaba en algunos diarios, porque ahora el género del reportaje es mucho más fluido, que hacían un reportaje y decían: ‘Estuvimos en la casa del afamado escultor fulano de tal, y nos dijo que está pensando en hacer una escultura que representa a un caballo comiendo una codorniz’.”

“Yo digo: dejalo hablar al escritor, qué te metés en el medio. A mí con los libros me pasa eso. Y si están bien escritos mejor, pero siempre préstenle atención a esas consideraciones.”

- Los amigos “Es placentero y descansado encontrarse a las ocho de la tarde con los amigos en El Cairo o en algún boliche, porque a los amigos, a los verdaderos amigos, no hay por qué darles pelota. Si un amigo te dice: ‘Fui a ver una película iraní’, yo le digo: ‘Dejáme de romper las pelotas’.”

- Los estudios “Yo desde mi ignorancia me hago una pregunta: ¿por qué los chicos se tienen que levantar tan temprano para ir a la escuela? Gardel se levantaba a las ocho de la noche. Y fue Gardel. (...) Les voy a contar que estuve en Córdoba, donde me dieron el Doctor Honoris Causa, lo que indica lo mal que está la educación argentina. Imagino la desolación de los estudiantes que estudian ocho horas diarias y ven que a un tipo como yo le dan el Doctor Honoris Causa. Yo no terminé el tercer año de la escuela secundaria. Y no levanto como bandera el ser un ‘salvaje ilustrado’; digo que no terminé la escuela porque desde el comienzo sostuve una batalla desigual contra las matemáticas. Desigual por la simple condición de superioridad numérica de ellas. Los números son millones, y yo era uno solo. Yo fui a lo que era el Politécnico y me acuerdo de aquellas épocas de estudiantes, con todas las expectativas..., ¡qué horrible que era eso! Para mí era un espanto, similar a lo que me ocurrió no hace mucho, que tuve que hacer una dieta ayurveda de vegetales.”

- La lectura “Siempre he ligado la lectura con el placer. Siempre he sido un lector vago. Y repito otra consideración que pasará al mármol: creo que casi todos los grandes logros y avances de la civilización se debieron a la vagancia. O sea, el tipo que inventó la rueda es porque no quería caminar más. Y después de la rueda, el otro invento maravilloso, que ha hecho dar un salto cualitativo y cuantitativo a la humanidad, es el cambiador del televisor. Volviendo a la literatura, no entiendo el esfuerzo por leer, cuando uno se encuentra con tantos libros que los empieza y no los puede dejar, se siente atrapado por los libros, quiere terminarlos y está feliz mientras los lee.”

- La relación autor-personaje “Sé que algo mío hay dentro de Boggie e Inodoro Pereyra; es más parecido a mí y a cualquiera, porque es un antihéroe que a veces reacciona bien, a veces reacciona mal, es temeroso. Más temeroso es Mendieta. Pero hay algunas cosas mías en esos personajes. Incluso en Eulogia, pero eso lo vamos a hablar en otro momento.”

- Los nuevos medios de comunicación “Con los mensajes de texto estamos muy susceptibles. Yo me acuerdo de los telegramas. A nadie se le ocurrió decir que ese invento estaba arruinando el lenguaje. Está la gente que dice enfadada que no le gustan los shoppings. Y, no vayas querido, cuál es el problema. Si no, es muy fácil pegarle a la televisión, que a mi juicio es un invento maravilloso. Y repito, si solamente hubiera sido creado para transmitir fútbol ya estaría largamente justificado. Ahora, como todas estas cosas, como la historieta, es un instrumento. Si alguien me escucha a mí tocar el piano, dirá que el piano es un instrumento nefasto. Ahora, si lo escucha a Richard Clayderman, por ejemplo, dirán que es un instrumento sublime. Con la televisión pasa lo mismo. Ahora, estoy de acuerdo con que se usa un vocabulario bastante pequeño, y en ese aspecto la lectura te da más posibilidades de expresarte. Para mí la lectura siempre ha sido un placer. Hay muchísima información, e imperceptiblemente uno va ganando una vastedad de lenguaje, y aparte es una compañía formidable. Se puede vivir perfectamente sin leer un libro. Creo que más de las tres cuartas partes de la población mundial jamás ha leído un libro. Pero, entre una cosa y otra, prefiero leerlos.”

* Extractado de la extraordinaria charla abierta que brindó el escritor y humorista en la Feria del Libro de Rosario.

28 de agosto de 2006

¿Amenaza de qué?, Flavia Ricci

Asociación libre (y no tanto) del titular de El País y la fotografía. Hace unos años estuve en Canarias y no creo que haya cambiado ese paraíso.

24 de agosto de 2006

Serás mamá. O no serás nada

Chicuelos, chicuelas: un interesante artículo del último número de La mujer de mi vida. Que lo disfrutéis ... saludos desde Mendoza.



Nada de mamaderas, batitas o fotologs que actualicen día a día la metamorfosis del recién nacido. El mentado instinto maternal ya no es lo que era. O tal vez siga siendo lo que siempre fue, pero ahora las mujeres que no quieren tener hijos se animan a llevar esa decisión al terreno de la realización. No están solas.

Muchas parejas consideran que los hijos no son un proyecto tan interesante ni atractivo y cada vez son más los que optan por no procrear. Sin embargo, las mujeres que no quieren ser mamás, siguen soportando una condena social mal disimulada. ¿Una cuenta pendiente? ¿Con quién?

Algo es seguro, las que no quieran vástagos tendrán que explicar por qué, mientras nadie les pedirá razones a quienes ansíen descendencia. La maternidad es un hecho naturalizado, goza de una valoración social positiva y culturalmente custodiada: resulta disruptivo que alguien quiera renunciar a ella. ¿Por qué las mujeres resignarían el "privilegio" de ser madres? Tal vez porque ya no lo consideran precisamente un privilegio.

Mi mamá me mima
La maternidad como destino: ese es el mandato. La mayoría de las mujeres no se plantean si van a ser madres porque el interrogante no tiene asidero. El presupuesto es uno sólo: van a tener hijos. No importa cuándo, ni que nunca hayan reflexionado al respecto: van a ser madres. Sin embargo, decidir lo contrario puede dar lugar a un abanico de variantes infinitamente más tentadoras. Que la maternidad sea una alternativa a evaluar y no la única a seguir, resulta un gran alivio para muchas. Ser madre no es un deseo universal e irrefrenable compartido por todas las mujeres (sería sospechoso tamaño consenso deseante). Si así fuera, no seríamos individuos con diferentes apetitos y ambiciones sino pura reducción fisiológica, mero determinismo biológico. No habría una multiplicidad de mujeres, sino una única y mítica "mujer" (con mayúsculas si es madre, con minúsculas si no lo es)

El feminismo lleva décadas advirtiendo que el rol materno continúa naturalizado en nuestras sociedades en función de la hegemonía patriarcal, como forma de dominación tanto ideológica como cultural. Ser madre es un rol social asignado a priori y cuando una mujer manifiesta que probablemente no vaya a tener hijos, suenan voces de alerta. Amigos y familiares no se resignan. "Ya te va a llegar", vaticinan. La mayoría supone que se trata de posturas temporarias: si tienen poco más de 30, todavía hay tiempo para que se arrepientan y anuncien un buen día que están en sus nueve lunas. Hasta los más progres, los más modernos, los mejor plantados ideológicamente encuentran su límite. Están de acuerdo con la igualdad de oportunidades para los sexos, son defensores fervientes de la participación de la mujer en todos los aspectos de la vida pública y hasta creen que lo que llamamos feminidad tiene menos que ver con la naturaleza que con lo socialmente construido. Y sin embargo, al escuchar que sus amigas no desean tener hijos, empiezan a angustiarse sinceramente por su futuro. Aunque racionalmente pueden argumentar en contrario, íntimamente desean que sean madres. El mayor temor, el gran fantasma que sobrevuela la defensa de la maternidad, es la soledad. Si no tienen hijos, ¿qué van a hacer cuando sean mayores? Suponer que van a continuar apegadas a los mismos gustos y manías que las acompañaron durante décadas no resulta válido ni suficiente para los oídos preocupados. Es la nueva versión de la compasión hacia la solterona pero ya no porque le falte pareja (muchas la tienen y no quieren hijos) sino porque van a perderse la experiencia de la maternidad. No creen que logren vivir plenamente si no tienen hijos. Entonces empiezan las sonrisas, los guiños, las toses roncas, los "quien te dice, después cambias de idea". No les creen.

Memorias de una joven formal
El mes pasado, una norteamericana ingresó al libro Guinness por ser la madre más añosa registrada hasta el momento: habiendo sido madre a los 30, volvió a dar a luz a los 59 (fueron mellizos). Los diarios cubrieron la noticia y celebraron el "milagro" (que no tuvo jurisdicción celestial sino óvulos donados y fecundación in vitro de por medio). Ahora, quienes duden acerca de su vocación maternal ya no deberán leer El segundo sexo de Simone de Beauvoir. La ciencia avanza a zancadas para burlar al cucú biológico, cuidándose de resguardar intacto el paradigma natalista: se puede demorar todo lo posible la maternidad siempre y cuando no se renuncie a ella.

La identidad femenina descansó durante siglos en el mito de la diosa madre, mujer fértil-tótem sagrado, garantía de fecundidad. Incluso hoy, no basta con ser mujer, hay que ejercer como tal, y la maternidad es el ejercicio femenino por excelencia.

Mientras tanto, para muchas, los adormilados instintos maternos continúan hibernando: los niños les resultan maravillosos e irresistibles, siempre y cuando no dependan de sus cuidados para desplegar sus encantos. Y aunque parece que para las primerizas la maternidad se reduce a lidiar con bebés rozagantes y suaves redondeces, los hijos son pequeños la menor parte del tiempo: querer tener un hijo es desear, entre otras cosas, vivir de aquí a 12 años con un adolescente en tu casa (y mirá si encima le gusta el rock nacional). Como dice Woody Allen, los niños son demasiado jóvenes (la salida del colegio y las mamás de los compañeritos pueden producir urticaria).

¿Serán en el futuro viejas resentidas por no haber tenido hijos? No habría por qué suponerlo. Dentro de sus prioridades, un hijo no es candidato a ocupar el primer puesto. Sin embargo, el mandato taladra, horada, angustia. No es tan fácil. Como mujeres, lo mejor sería ser padres. Ellos tienen toda la vida para decidirse y si finalmente no eligen la paternidad, nadie les va a exigir que se realicen "como varones". Lo que hayan logrado en la vida bastará para que los hijos no resulten indispensables en el balance final. El "instinto paterno" no es igualmente valorado. Para las mujeres, la profecía es otra: "Cuando seas grande te vas a arrepentir y va a ser demasiado tarde". Parece que hay que tener hijos por las dudas.

El presupuesto velado tras el mandato de maternidad es que uno debe "realizarse". ¿Es acaso eso posible? ¿Cuál es la medida de lo que llamamos realización? ¿Y por qué pesa tanto el género para evaluar los campos posibles para que esa realización se ponga en juego?

Hijos, ¿para qué?
Nulíparas. Así se llama a las mujeres que no han tenido hijos. Actualmente, son la alarma demográfica en muchos países europeos. Alemania tiene el récord: una de cada tres mujeres no quiere tener familia. Según American Demographics, en 2010 el 44% de parejas en EEUU no tendrá descendencia y actualmente en Pekín, una décima parte no tiene hijos. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud calcula que anualmente se producen 220 millones de embarazos, de los cuales 73 millones son indeseados. En nuestro país no estamos lejos de la capital China: una de cada diez mujeres no es madre. La decisión de no tener hijos está ligada a un paradigma de época: perimida la institución matrimonial, las parejas se fundan en uniones provisorias que, aunque en muchos casos terminen siendo duraderas, mantienen la ilusión de ser fácilmente disolubles. Los planes compartidos son a corto o mediano plazo y un hijo es un tipo de compromiso sin cláusula de rescisión. Las responsabilidades por tiempo indefinido están en contra de la moral moderna: implican una pérdida de libertad y de autonomía, impiden aventurarse a otras opciones. Bauman afirma que en una cultura de consumo que busca satisfacción instantánea y resultados inmediatos que no requieran esfuerzos prolongados, armar una familia es arrojarse a un terreno impredecible que probablemente no genere grandes emociones ni llegue a inspirar un deseo que mueva a la acción (después de todo, es una inversión de "alto riesgo" y sin garantías).

Y si hasta el momento quienes decidían ser padres adquirían un modesto prestigio simbólico, en algunos círculos sociales eso está empezando a cambiar. Por ejemplo en Canadá, surgió hace 20 años No Kidding!, el primer club social de parejas sin hijos. Su objetivo no son los intercambios swinger como podría suponerse, sino garantizar que sus miembros no hablarán de pañales o diplomas de sus hijos porque sencillamente, no han sido padres. La idea es garantizar que sus amigos conversarán acerca de cualquier cosa, excepto de hijos. Hoy el club tiene 93 sucursales en 6 países y en EEUU hay casi una sede por estado. En el mundo anglosajón, los que no tienen hijos ya tienen sigla propia: se llaman DINKIES (dink es la abreviatura de double income, no kids), es decir, doble ingreso sin hijos (la neolengua sigue honrando a Orwell).

En su libro La revolución sin hijos (2001) la estadounidense Madelyn Cain cuestionó públicamente la valoración social de la procreación e imaginó un paraíso sin infantes: una suerte de negativo de la República de los Niños, con restaurants sin chicos berreando y barrios sólo para adultos.

Pareciera exagerado, pero sus ideas son compartidas por varios movimientos anti procreación que sostienen que la sociedad recompensa a la maternidad y la paternidad muy por encima de otras funciones sociales y que es tiempo de que esto se revierta. Los más radicales son grupos como el australiano Child Free (libre de niños) o los estadounidenses Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria y Crecimiento Poblacional Cero, que postulan que la falta de alimentos o la contaminación del planeta son argumentos suficientes para no tener más hijos.

Mi mamá me ama
Para un niño sus padres son los interlocutores del mundo, la fuente de cariño, protección, su garantía de supervivencia, sus dioses aquí en la tierra (hasta que la adolescencia pruebe lo contrario). Es extremadamente atractivo ocupar ese lugar para alguien. Los hijos son los espectadores privilegiados del teatro cotidiano que montemos para ellos y nos llenan de aplausos no importa qué tan mala o buena haya salido la función. Por eso llama la atención que muchos sostengan que "no tener hijos es egoísta". ¿Egoísta con quién? ¿Con los hijos jamás concebidos? ¿Acaso no es egoísta querer tener descendencia en un planeta superpoblado? ¿No es egoísta desear que nos perpetúen, que nos admiren y emulen sin tener que probar virtud alguna, sólo por derecho/amor adquirido?

Hay mujeres para quienes la maternidad se vuelve una búsqueda obsesiva (parece que el reloj biológico suena como una alarma que hay que atender y de inmediato preñar). Para otras, el deseo está presente pero tarda en materializarse: una fantasía proyectada a un futuro lejano que el paso de los años intenta acercar como en una cinchada. Un tira y afloje entre el deseo que no llega y la menopausia que amenaza (las mujeres de 30 y pico ya no hablan de postergar su maternidad sino de posponer la decisión de ser madres).

Elegir no tener hijos no es necesariamente una alternativa superadora: la maternidad puede resultar una experiencia tan enriquecedora para quienes la desean, como frustrante para las no convencidas. Ambas opciones implican resignaciones (¿qué elección no las tiene?). Sin embargo, sorprende que el mandato pronatalista siga tan arraigado y vigente; como si a toda mujer le hubieran volcado una pandilla de niños que por algún lado tiene que escapar. Hay algo facilista y a la vez redentor en repetir el rito: "Serás mamá como tu madre", y listo. Seguir la tradición ahorra la angustia de asumir otra historia, otro destino.

17 de agosto de 2006

Buenos Aires: voluntad y representación

Del Suplemento Babelia, El País, 29-07-06


Cumpliendo el designio de Schopenhauer, Buenos Aires es pura voluntad y pura representación. Teatro grandilocuente, enorme escenario de sí misma, en que se exhibe siempre la misma pomposa y desnuda ópera: una Europa mejor que Europa, un Nueva York diez veces más alto, unas cúpulas bizantinas que harían temblar a los bizantinos, todo más grande, más esplendoroso, más sombrío.

Buenos Aires es una ciudad con vocación de universo, que no quiere dejar salir al que inadvertidamente entra en ella. Arlt, Sábato y Borges imaginaron que en el centro de Buenos Aires se preparaba una conspiración mundial. Marcheal presintió en medio de un suburbio la entrada al infierno. Buenos Aires es esa y otras grandilocuencias maléficas pero también es una cuidad de suburbios tranquilos y adormecidos. Una ciudad dulce incluso, que duerme la siesta y espera una nueva crisis que deshaga el delgado equilibrio entre el escenario -el centro en que se representa una y otra vez una ópera cada vez más rock- y los bastidores y camarines donde los cesantes toman mate en camiseta blanca.

La ciudad ha sido víctima de toda suerte de viajero. El más incisivo ha sido sin duda V. S. Naipaul, que vio en Buenos Aires una enorme parodia sin mucho sentido.

La literatura chilena, por otra parte, no es pródiga en viajeros. Se podría citar como ejemplo de libro de viajes algunos reportajes de Joaquín Edwards Bello -sobre todo su residencia en Río de Janeiro- y la fabulosa autobiografía de Vicente Pérez Rosales Recuerdos del pasado, donde viaja por Río, Europa y California en plena fiebre del oro y finalmente las selvas del sur de Chile donde se instalara una poderosa colonia bávara.

Rafael Gumucio acaba de publicar Páginas coloniales (Mondadori), donde escribe con humor y crítica crónicas viajeras sobre ciudades como Buenos Aires, Madrid o Nueva York.